Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
ARGENTINA

Medios de desinformación pública

Por Ciro Annicchiarico (*) Correo

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 11/07/07.- El pasado lunes 9 de julio, fecha Patria y también histórica por la nieve, por esas cosas que denomino inercia de control remoto (fenómeno contrario al zapping) dejé sintonizada la señal de TN cuando empezó el programa Desde el llano conducido por Joaquín Morales Solá. De entrada me sorprendió advertir que el programa entero está configurado como un escenario de oposición política al gobierno nacional. No es un programa de información política, sino de propaganda política. Tal vez no debiera aclararse, pero por las dudas lo hago: un programa de propaganda de oposición política de derecha, no de izquierda.

Llamativamente -no recuerdo si siempre fue así ya que trato de informarme por otras vías más serias-, hasta el fondo del decorado era totalmente amarillo, de un amarillo profundamente parecido al amarillo de los decorados más conservadores. Pero quiero detenerme, más que en los colores del decorado, en realidad en el contenido de uno de sus bloques, el que el programa Desde el llano le dedicó al tema de la "crisis energética" como de entrada se lo denominó, condicionando ya desde el título no con una presentación objetiva del tema sino con una opinión. No se habla de situación energética o estado de la producción energética, no, se habla directamente de crisis energética.

Bien, la cuestión es que Morales Solá invitó a dos empresarios vinculados con los sectores privados de la producción energética, cuyos nombres no los recuerdo, pero que ni siquiera ofrecieron a la audiencia un debate sobre la cuestión, distintas miradas sobre la cuestión, sino uno monólogo de dos, diría de tres sumándolo al conductor. Nadie fue invitado que representara una visión distinta, muchísimo menos algún funcionario oficial que ofreciera al público una amplitud conceptual que permitiera al televidente contar con un abanico amplio de posiciones y fundamentaciones contrapuestas, inclusive que pudiera haberse demostrado inconsistente y resultar descalificada, es decir una verdadera información respetuosa de la inteligencia del televidente, y no, como fue, una verdadera desinformación mediante el recurso insidioso de armar una tribuna monocorde, y de recurrir al método subliminal de titular temas no mediante títulos sino mediante calificaciones.

Ambos empresarios privados, eludiendo la condición de tales y colocados mentirosamente en una posición de analistas objetivos expertos en el tema, no hicieron otra cosa que anunciar cataclismos, afirmar que ya no hay tiempo para hacer nada, que lo único que podemos hacer es esperar que todo explote próximamente, que en el próximo verano viviremos una nueva crisis terminal y que solo nos queda dar por cierto el fin del mundo. Y, para que no queden dudas sobre sus apetencias capitalistas, muy claramente afirmaron que el problema radica en que las tarifas internas están a un tercio del valor de las tarifas internacionales.

Además, se dedicaron a descalificar socarronamente la prédica antinoventista del Presidente, diciendo que lo único que estaba pasando en este momento era una buena situación externa. La intervención del conductor Morales Solá se limitó siempre a dibujar una enigmática sonrisa de aprobación, reduciendo lastimosamente el rol de periodista a partenaire de un discurso de oposición, en el que, inclusive, sus invitados se sintieron tan descuidadamente cómodos que en el calor de sus discursos de campaña hasta se dirigían a el por su nombre de pila. El espectáculo, mirado nada más que con un poco de atención, no pasó de ser el de una tribuna política de oposición de la derecha encubierto detrás del decorado de un supuesto programa político serio. La verdad, si este es el periodismo independiente, no me imagino cómo sería si fuera parcial.

(*) Abogado penalista, ex concejal de Lomas de Zamora; integrante de Conciencia Al Sur (CONSUR), Grupo de Reflexión y Gestión.
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