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ARGENTINA

Cosas sospechosas: hipótesis, tesis, aborto

Por Ciro Annicchiarico (*) Correo

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 01/09/07.- En las últimas semanas se vienen produciendo, particularmente en la región metropolitana incluído el Gran Buenos Aires, hechos delictivos verdaderamente llamativos. Más allá de los índices normales de criminalidad, se viene apreciando una secuencia de hechos que parecen salidos de un molde preelaborado. Se trata de inteligencia sobre domicilios particulares de clases medias, conocimiento de la composición de la familia, nombres de sus miembros, horarios de sus movimientos, acechos para aprovechar el ingreso o egreso de la casa de algún miembro, que incluye mujeres muy bien vestidas, y allí toman intervención dos o más personas que aguardan en vehículos e ingresan todos por la fuerza a la vivienda. Se sigue una acción violenta con armas, coacción a niños o a otros moradores, colocación de armas en la cabeza, golpes, todo desarrollado con una llamativa exteriorización de violencia, sugiriendo la posibilidad de una violación, que, obviamente, aterroriza a las víctimas. Se siguen daños, roturas, y desde luego robos de dinero, valores o elementos de la casa. Huyen inmediatamente en vehículos de apoyo.

Los miembros de la banda se advierte que suelen ser personas más o menos bien vestidas, más o menos instruídas, no se trata de asaltos improvisados por marginales. En algunos casos ha sucedido que el señuelo es una mujer bien arreglada que sabiendo que solo queda un niño o un abuelo en la casa hace preguntas desde la vereda sobre un miembro real de esa familia, buscando generar confianza para que se franquee el acceso. En algún caso se detectó que ante la imprevista aparición de otros familiares, o vecinos de la cuadra, esta persona argumenta nerviosamente haberse confundido y corre introduciéndose en un vehículo con cuyos otros ocupantes salen raudamente.

Cuando estos hechos se consuman, el dolor que queda en la familia es obvio, y más si se ha producido además alguna lesión o muerte. El caso es inmediatamente tomado por los medios masivos de comunicación, que por la celeridad parece que son directamente avisados por los funcionarios policiales que intervienen, que llenarán sus noticieros y flash durante todo el día con esa noticia, entrevistando a víctimas en estado de comprensible temor y dolor, o durante varios días si es que el hecho tuvo connotaciones muy graves, como por ejemplo una muerte. Sobre la base de un hecho real, indudablemente grave, se amplifica un estado de pánico que se generaliza, en una secuencia casi continua de hechos similares que se producen en cualquier punto del país, y que por lo tanto llenan los espacios de los noticieros en forma casi permanente.

Desde hace unos tres o cuatro meses se vienen advirtiendo este tipo de hechos. Como si fuesen calcados de un modelo: personas bien arregladas que no llaman la atención por la calle en barrios de clase media o más o menos acomodada, que de pronto irrumpen en las casas ante un descuido y demuestran haber hecho un prolijo seguimiento previo de inteligencia: conocen nombres, eventuales valores guardados, saben de depósitos, de cobros recientes, y producen violencia que busca generar terror y huyen. No hay seguridad privada que explique cómo se les pasó la prevención por la que el barrio les paga, ni patrullaje de cuadrículas de la policía pública que valga. La policía casi siempre llega después y casi juntamente con los móviles de la televisión privada. No pretendo ver fantasmas, sino solamente considerar la posibilidad de que no se trate precisamente de fantasmas sino de operadores de carne y hueso:

I. Estamos en período preelectoral, a dos meses de que esta gestión se vea ratificada y profundizada a partir de octubre. Más allá de sus capítulos pendientes, esta gestión es detestada por la derecha y por los sectores vinculados a la represión, a los negocios corruptos y a la mano de obra desocupada de la dictadura, del menemismo y de los restos de sectores corruptos que todavía pululan por doquier y anda todavía agazapado mascando odio.

II. Los medios masivos de comunicación privados están, quien puede dudarlo, embarcados en una indudable campaña política adversa a este gobierno, a partir de sus intereses empresariales, verdadero objetivo que los mueve. Forman parte de la "Unión Democrática" de hoy.

III. Los juicios contra los militares y ex policías represores genocidas de la pasada dictadura militar, por violaciones a los derechos humanos, pese a las dificultades que surgen, siguen en realidad avanzando en todos los puntos del país, y la fantasía que esos sectores abrigaban de que un posible cambio de gobierno frenase este proceso se les está licuando día a día ante la debacle, desprestigio y dispersión de los referentes de derecha y fascistas en quienes depositaban esa esperanza. El triunfo de Cristina Fernández y, por el contrario, la profundización de la política de derechos humanos, lo advierten como una realidad incontrastable.

IV. El escenario grotesco que muestra el "peronismo anti-K", con tironeos intestinos entre sus referentes, el naufragio de Menem que perdió hasta en Anillaco, el enojo del "no peronista-peronista anti-K" Sobisch, y por otro lado la comedia absurda entre Macri, Carrió y Lopez Murphi, suman al hundimiento de cualquier expectativa de la derecha de condicionar siquiera la continuidad de esta política.

V. La exteriorización valiente de los disputados nacionales que pese al fallo de la Corte Suprema en el caso Bussi, hicieron saber que llevarán la cuestión a un conflicto de poderes y que "Patti no jurará pese a todo", sumerge cada vez más en el odio a esos sectores.

VI. La posible percepción en la derecha de que con Scioli como gobernador bonaerense tal vez pueda imprimirse algún giro a la política de seguridad del actual ministro Arslanian, de modo que reconstituya de alguna manera la independencia de maniobra que la policía bonaerense tenía. O, desde otro ángulo, una reacción ante su anuncio de que está decidido a "combatir el flagelo de la droga pero con contención social", lo cual se parece a la decisión del gobierno nacional de enfrentar de una vez a los traficantes y dealers y no a los consumidores, con el fin de arrinconarlo. Se está escuchando, preocupantemente, a muchos periodistas del establishment (por ejemplo Morales Solá) preguntar insistentemente al posible futuro gobernador si va a volver al sistema de jefe de policía. A qué viene esta pregunta? Será que la derecha está intentando el método de la profesía autocumplida para volver al esquema de la maldita policía de Duhalde, funcional a los negocios tanto de políticos corruptos como de empresarios monopólicos?

Hipótesis: Se ha diseñado por la derecha y los sectores antidemocráticos un estudiado sabotaje de esta gestión, disponiendo para su ejecución de mano de obra desocupada todavía existente de la pasada dictadura y de los delincuentes exonerados por Arslanian, de modo de incidir, como siempre hace, manipulando el tema seguridad, golpeando en los sectores más propicios para buscar producir un temor generalizado, para lo cual cuenta con la colaboración de los medios de comunicación privados que se suman porque tienen su proyecto empresarial propio de derecha, contrario a este gobierno.

Tesis: habría que impulsar un serio trabajo de inteligencia criminal para demostrarlo, pero fundamentalmente para lograr su aborto.

(*) Abogado penalista, ex concejal de Lomas de Zamora; integrante de Conciencia Al Sur (CONSUR), Grupo de Reflexión y Gestión.
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