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ARGENTINA

Urge democratizar los medios de comunicación

Por Ciro Annicchiarico (*) Correo

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 01/04/08.- Los actuales medios masivos, que son de desinformación, no son medios de comunicación, no comunican, distorsionan. No buscan la objetividad, tienen intereses sectoriales y económicos. Ayer apoyaron la dictadura y la política menemista, hoy forman parte de la oposición política.

Propongo el siguiente debate: ¿ser dueño de un medio masivo de comunicación, da derecho a distorsionar y manipular la información?

Ejemplo a estudiar: el periodismo "independiente" de TN y Joaquín Morales Solá. Aunque este es solo un ejemplo.

En qué consiste el "periodismo independiente" de TN. En el programa Desde el llano emitido la noche del lunes 31 de marzo de 2008, Joaquín Morales Solá dedicó toda la emisión al tema del conflicto que mantienen los empresarios agropecuarios. En primer lugar todo su desarrollo fue bajo un cartel que se mantuvo fijo la hora y media de programa: "El gobierno vs. el campo". Primera manipulación ideológica, que denota una inequívoca falta de objetividad e intencionalidad aviesa. No se informa, se miente y se toma partido. Se habla de "el campo", acudiendo a la simbología que transporta esa expresión. El "campo" sería "la patria", la "tradición", el "trabajo". El "campo" nos evoca la tradición nacional, las carátulas que hacíamos en el colegio primario. Las vaquitas, los tractores, el trigo y la Bandera Nacional. El gobierno estaría en contra de todo eso, de la patria, del trabajo y de la tradición. A quienes ven el programa con la espontánea y sincera finalidad de informarse, se les genera inconcientemente la idea de que el gobierno está versus, está en contra del campo. No se habla de los empresarios que decidieron las medidas de fuerza, ello llevaría a hablar de personas y de intereses concretos, de antecedentes, de fortunas, de las miserias indignantes que les pagan a sus trabajadores del campo, y de sus alineamientos políticos. Clarísima manipulación mediática. En segundo lugar, de la hora y veinte minutos de programa, una hora y diez minutos los dedicó a brindarles espacio para que expusieran sus posiciones a todo el arco empresario que impulsa el lock out patronal y a todo el abanico de la oposición política, y los últimos diez minutos al presidente del bloque de diputados del partido oficial, Agustín Rossi, para que explicara y sostuviera la posición del gobierno.

En el primer bloque estuvieron Mario Llambías, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas; Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural, y el vicepresidente de la Federación Agraria, creo que era Pablo Orsolini. Los tres se extendieron en sus consideraciones casi sin que Morales Solá les hiciera pregunta alguna. "Usted qué piensa de lo que ofreció la presidenta?" era el pie para que los tres abrieran sus respectivos discursos y coincidieran en expresiones descalificantes del Ministro de Economía y de la Presidenta, que inclusive en muchos casos denotaban un claro tufillo a descalificación de género y de edad. "La Presidenta no conoce el campo", "Está bien, ella no tiene por qué conocer esas cuestiones", "Quién le escribe el libreto", "Lusteau no sabe nada", "No tiene idea", "No hay diálogo". "Nadie nos llamó" dijo en un momento Miguens, e hizo una carita de pícaro jugador de truco, que el director de cámaras del programa no pudo evitar que se viera, se demoró un instante en el cambio de cámaras. Morales Solá los miraba. Como mucho hacía una que otra pregunta complaciente. Después de casi una hora en que el trío empresarial se explayó a piacere, vino el panel de la oposición política. Si mal no recuerdo se trataba de Adrián Perez, presidente del bloque de la Coalición Cívica; Federico Pinedo, jefe del bloque del PRO y Oscar Aguad del bloque de la UCR. Exactamente lo mismo. "Díganme qué piensan del discurso de la Presidenta". Un bloque monocorde casi exactamente igual que el anterior, pero haciendo hincapié en consideraciones políticas. "El gobierno no escucha", "no dialoga", "la medida es inconstitucional", "el establecimiento de impuestos es competencia del congreso", "eso es la república", "concentración de poder", bla bla bla. Lo que siempre dicen los referentes políticos de la oposición, cuyas experiencias de gobierno en la Argentina han sido tan exitosas y brillantes, como todos recordamos. Morales Solá los miraba. Nada más que alguna que otra pregunta complaciente. Ninguna pregunta para motivar explicaciones y contradicciones que permitieran hacer luz sobre el tema en tratamiento, método que es imprescindible en un comunicador honesto que busque poner a la luz la verdad, por respeto al destinatario de la comunicación, en este caso del programa televisivo, a fin de que éste haga sus propias conclusiones y tome libremente partido en relación a un determinado debate o contradicción.

Morales Solá en ningún momento le preguntó a nadie, por ejemplo, si tenían como objetivo desestabilizar al gobierno. Esta es una preocupación real que fue expresada por muchísimos referentes políticos, basadas en expresiones reales de algunos de los empresarios del lock out que hablan de "llegar hasta las últimas consecuencias", "que vuelva Videla", y otras linduras por el estilo servidas en ollas Essen. Pero no, hacer esa pregunta hubiera significado obligarlos, en una transparente misión de comunicación, a que tomara posición al respecto. Se hubieran visto obligados a negarlo expresamente. Inclusive Morales Solá en ningún momento le preguntó a nadie por los acompañamientos que los empresarios agropecuarios recibieron en estos días, de nazis, representantes de la dictadura militar, golpistas y demás layas. No, eso hubiera sido ponerlos a los entrevistados en una posición incómoda. Se hubieran visto obligados a negarlo, a rechazar esos apoyos, cosa que los hubiera puesto en aprietos con quienes, en verdad, los sustentan. Cuando al final de todo le tocó su turno a Agustín Rossi, aproximadamente a las once y cinco de la noche, cuando ya uno está cansado, el único representante de la voz del gobierno tuvo sus casi diez minutos para expresarse. Pero ojo, de ese tiempo inclusive Morales Solá le robó uno que lo dedicó a agradecerle su concurrencia al programa y a elogiarlo porque, según dijo, es el único oficialista que "acepta dar la cara". El mensaje subliminal que recibe el espectador es que "los funcionarios del oficialismo no dan la cara". "TN - Periodismo independiente".

Si existiera realmente un control o autocontrol de ética periodística, Joaquín Morales Solá tendría que tener fecha de citación desde hace rato. Pero obvio, a quién se le va a ocurrir que la SIP va a hacer eso!

Los medios masivos de desinformación no son medios de comunicación, hoy forman parte de la oposición política. Hacen terrorismo mediático.

Ser dueño de un medio masivo de comunicación, da derecho a distorsionar y manipular la información?

Por qué no abrimos un debate serio al respecto? Pero en la comunidad, no en el programa Desde el llano.

La lección es clara: es imprescindible que se aborde de una vez por todas la cuestión de la democratización de los medios de comunicación.

(*) Abogado penalista, ex concejal de Lomas de Zamora; integrante de Conciencia Al Sur (CONSUR), Grupo de Reflexión y Gestión.
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