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OPINIÓN

La política argentina de Derechos Humanos fue elogiada por todos los países en Naciones Unidas

Por Ciro Annicchiarico (*) Correo

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 24/04/08.- El pasado 16 de abril la República Argentina, por medio de una delegación especial que tuve el honor de integrar, expuso en Ginebra su situación ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Fue en el marco del "Examen Periódico Universal", procedimiento al que deben someterse todos los estados miembros desde que en junio de 2006 comenzó a funcionar el nuevo Consejo de Derechos Humanos, órgano que sustituyó al anterior Comité de Derechos Humanos.

El actual Consejo de Derechos Humanos cuenta con 47 miembros que son ahora designados por la Asamblea General de Naciones Unidas, lo que implica una clara jerarquización al tiempo que una saludable mayor independencia del nuevo Organismo. Kofi Annan, el anterior Secretario General de Naciones Unidas, impulsó muy fuertemente este cambio. Y el actual, el surcoreano Ban Ki Moon, un prestigioso jurista defensor de los derechos humanos, siguió igual criterio. A partir del pasado 7 de abril se inauguró el nuevo sistema comenzando a aplicar el mecanismo que se conoce como Evaluación Periódica Universal (UPR en inglés) de las condiciones en que se respetan los derechos humanos y se cumplen las garantías fundamentales a las que deberán someterse todos los países en el marco del sistema de las Naciones Unidas. La Argentina estuvo entre los primeros 16 países en ser examinados.

Nuestra delegación estuvo encabezada por el Secretario de Derechos Humanos, Dr. Eduardo Luis Duhalde, e integrada por el Dr. Rodolfo Mattarollo, ex Subsecretario de Derechos Humanos y Consultor argentino de muy alto prestigio en Naciones Unidas; la Directora Nacional de Asuntos Internacionales en Materia de Derechos Humanos Dra. Andrea Gualde, la Asesora en materia internacional Dra. María Ferretti y el autor de esta nota, como Asesor en materia penal y derechos humanos.

La Argentina recibió con anterioridad veintisiete preguntas formuladas por distintos países, relativas al cumplimiento en nuestro suelo de los compromisos asumidos en razón de los distintos tratados internacionales que ha ratificado, la mayoría de los cuales tienen hoy jerarquía constitucional. Y el día miércoles 16 durante la tarde, por espacio de tres horas, fue nuestro turno para dar las explicaciones y rendir el examen correspondiente ante el pleno del Consejo, y ante los representantes de los países observadores y de los organismos no gubernamentales que se hicieron presentes. Fue una experiencia impactante por varias razones. En primer lugar porque por una coincidencia que podría considerarse histórica el Consejo, en esa oportunidad, estuvo presidido por el jurista uruguayo Alejandro Artucio, actual embajador de su país en Ginebra, quien fuera del protocolo y al inicio de la sesión recordó los largos años de militancia en el exilio con Eduardo Luis Duhalde y Rodolfo Mattarollo durante "los años de plomo" -como el expresó- de las distintas dictaduras militares que afectaron a ambos países. El podio que en ese momento ocupaban juntos, como presidente uno y como cabeza de delegación el otro, era el de la misma sala en que hacía treinta años se reunía la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas ante la que ambos, entonces en el exilio, formularan las denuncias que permitieron al mundo conocer el drama que vivían nuestros países.

El Secretario de Derechos Humanos abrió el informe argentino reseñando la política de Derechos Humanos implementada en nuestro país desde el año 2003 a la fecha, en lucha clara contra la impunidad de los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura militar, y también en los años anteriores por la Triple A. Explicó que estas políticas públicas de derechos humanos son el resultado de la confluencia entre el movimiento de derechos humanos y la voluntad política manifestada por el gobierno, rindiendo un homenaje a todos los organismos de derechos humanos, con particular mención a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, destacando que están "constituidas hoy en un símbolo universal". Ratificó también que hoy en la Argentina la política integral de promoción y defensa de los derechos humanos, está definida tanto por las acciones frente a los hechos del pasado como también frente a las situaciones que exhibe el presente, en el marco de los planes de derechos humanos como el recomendado por la Conferencia Mundial de Viena a todos los Estados.

Treinta Estados de todo el mundo representados en el Consejo de Derechos Humanos nos hicieron llegar en forma previa y por escrito numerosas preguntas, 27 en total, y luego nos formularon más de 40 en forma oral en el momento de la sesión. Luego de la intervención de Duhalde el resto de los miembros de la Delegación, Rodolfo Mattarollo, Andrea Gualde y el autor de esta nota contestamos con la mayor precisión posible a todas esas preguntas, y sin ocultar problemas ni obstáculos. Los estados, unánimemente, reconocieron la amplitud del informe, la "valentía" y la "transparencia" demostrada, al mostrar con sinceridad logros, pero también asignaturas pendientes.

En ese marco los Estados nos formularon varias recomendaciones, especialmente en lo relativo a la situación de las personas sometidas a detención, a niños y jóvenes en conflicto con la ley penal, la prolongación de la detención preventiva, la demora en implementar el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura, los derechos de la mujer y de los pueblos originarios. Y la delegación argentina reconoció las falencias señaladas y ratificó la buena voluntad de nuestro país para cumplir las mejoras propuestas. No negamos la realidad, nos comprometimos a enfrentarla y a superar lo que hasta hoy se ha logrado.

Más allá de la importancia del examen y las expectativas frente al inicio de un nuevo procedimiento más amplio de control de los derechos humanos en el mundo, quiero destacar que no varios, ni muchos, ni siquiera la mayoría, sino todos los estados intervinientes, sin excepción, coincidieron en elogiar el mensaje argentino y las políticas públicas de derechos humanos de las gestiones de Néstor Carlos Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Y también, como dije, el claro y valiente informe ofrecido por los miembros de la delegación, que no ocultó que en varios aspectos en Argentina falta todavía dar respuestas adecuadas. Por este motivo, en muchos casos, el informe fue calificado de valiente y nuestras actuales políticas de derechos humanos como un ejemplo a imitar. Esto nos legitima frente a algunas voces que todavía cuestionan las políticas de derechos humanos de la gestión de gobierno que dio inició el 25 de mayo de 2003. El ciento por ciento de los países que integran el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ratifican nuestras políticas en materia de derechos humanos y reclaman que las profundicemos. No puede haber mayor legitimación de una gestión y de un curso de acción iniciado.

Aunque este examen de Argentina ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, y las trascendentes implicancias que de él se desprenden, fue de cierto modo reflejado por nuestra prensa, lo cierto es que lo ha sido de una manera harto limitada. Algunas notas han circulado por varios medios digitales de información a partir de una información difundida por TELAM, y muy contados y breves recuadros en lugares no destacados de los medios gráficos. Puedo equivocarme, pero creo que ningún medio televisivo y radial hizo siquiera una breve mención. Parece que el examen argentino ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y la felicitación unánime del resto de los estados ante sus políticas y sus compromisos, no son temas destacables, o tal vez no son temas "convenientes" para difundir de manera amplia por algunos medios masivos. ¿Sí lo son, por el contrario, una multitud de sucesos frívolos y mensajes muchísimas veces distorsionados que llenan los espacios de nuestros medios masivos de información?

Negados de saber con amplitud, privados de información plena. Insisto con una pregunta formulada en una nota mía anterior: ¿la libertad de prensa incluye que el ciudadano deba aceptar la distorsión y el ocultamiento? Sin duda alguna que no. Por el contrario, el derecho a la información es también un derecho humano correlativo al derecho de libre expresión. El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que tienen hoy en Argentina jerarquía constitucional, establecen el derecho de los ciudadanos a recibir información de toda índole, plena.

Aspiro a que este humilde intento mío a través de un prestigioso medio digital compense, aunque más no fuere que mínimamente, la limitada información que ha habido sobre una instancia que ratificó a esta Argentina de hoy en el lugar de prestigio internacional que ha empezado a recuperar desde el 25 de Mayo de 2003.

(*) Abogado penalista, ex concejal de Lomas de Zamora; integrante de Conciencia Al Sur (CONSUR), Grupo de Reflexión y Gestión.
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