Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
OPINIÓN-ARGENTINA

La desidia se lleva un pedazo de nuestra historia

Almacén Broggi, el viejo estaño de los Iberra, desaparece.
Por Ciro Annicchiarico, Concejal M. C. / Correo

Rebanadas de Realidad - Lomas de Zamora, 27/05/08.- En la intersección de las calles Félix de Azara y Pbro. A. Sáenz, esquina del Sureste, ya solo quedan algunos ladrillos de la vieja casa conocida como el Almacén Broggi o, también como el viejo estaño de los Iberra. Era una de las construcciones edilicias más antiguas no solo de Lomas de Zamora sino del Conurbano Bonaerense. Conservaba -algo se ve todavía a la fecha de esta nota- la arquitectura de las primeras casas de la llanura, con su estilo inequívoco y colonial. Allí funcionó el histórico y famoso Almacén Broggi, que según relata el historiador lomense Luis Ángel Legnani en "Un Lomas que yo he visto":

"Fue en el pasado uno de los estaños más populares, muy mentado entre los curdas de ley, y que todavía conserva las líneas arquitectónicas de las primeras casas de la ciudad, sin ochava, con rejas en las ventanas que llegaban hasta la vereda y tirantes en los techos. Últimamente era de Eustaquio Iberra, fallecido hace pocos años. Todas las tardes se sentaba en un banquito en la puerta del viejo negocio ya cerrado, a dejar pasar la vida. Dicen que en tiempos pasados, don Manuel Castro se apeaba de su carruaje a tomar una copa y charlar con los parroquianos, que era en aquellos tiempos la forma de hacer política..." (Editorial Lomas, pág. 20, 1980)

A fines de la década de los cincuenta del Siglo pasado, los vecinos del barrio recordamos que el "almacén" seguía funcionando atendido por el propio D. Eustaquio Iberra, como una suerte de pulpería. Y los memoriosos, recordamos también el palenque que hasta no hace muchos años (probablemente hasta en los inicios de la década de los setenta) todavía estaba en la vereda de Azara frente a la entrada principal de la pulpería.

Como lo relató el citado historiador, el inmueble carece de ochava -todavía se ve hoy el ángulo recto, tal vez cuando esta nota se publique la piqueta lo haya hecho desaparecer definitivamente, y se considera uno de los últimos edificios que quedan en el Conurbano sur sin ochava, sello distintivo de las construcciones de Buenos Aires anteriores a la época del Gobernador Juan Manuel de Rosas, quien, como se sabe, dispuso la obligación de uso del corte de ochava en las esquinas como medida de seguridad para los vecinos, dado que ello permitía prevenir el acecho de los malevos asaltantes que aprovechaban el ángulo recto para la alevosía. También porque la ochava permite adelantar la percepción, en los cruces, de la proximidad de los carruajes. Y por último, cosa no menor, porque impide los enojosos contratiempos de los choques imprevisibles entre los sombreros de las damas.

Pero eso no es todo. El viejo estaño de los Iberra fue, en la segunda mitad del Siglo XIX, algo así como el lugar de encuentro de los hombres "importantes" del momento, precisamente el del nacimiento de Lomas de Zamora. Allí se encontraban, confabulaban, discutían y se peleaban -muchas veces sin retorno- los que mandaban, los Castro, los Grigera... Los hijos del viejo Iberra, que eran diez, eran los cuchilleros guardaespaldas de la época, eran los Jacinto Chiclana de nuestro sur.

Jorge Luis Borges, visitante y enamorado asiduo de nuestros pagos de entonces, conoció a los Iberra y les dedicó milongas. Tal vez la más famosa, Milonga de dos hermanos.

Y es más, hablando de memoriosos como los que evocamos aquel viejo palenque, vale recordar que cuando el Memorioso mayor que tiene nuestra historia, Borges, vino a Lomas de Zamora en 1961, invitado por el Intendente a un acto cultural, luego de esa ceremonia, el ya casi ciego poeta pidió expresamente ser llevado al Estaño de los Iberra, ubicado a pocos metros del edificio municipal. Cuando le indicaron que había llegado, el autor de El Aleph se acercó a las paredes, las fue acariciando sobre la vereda de la calle Azara hasta llegar al borde, y allí dicen que exclamó: sigue sin tener ochava!...

Entró después al Estaño y allí se sentó, en las mismas mesas que habían otrora sucumbido frente a mil entuertos. Tomó un café que fue servido, en silencio absoluto, por el último de los Iberra, el viejo Don Eustaquio. Dicen los que lo acompañaron que solamente hubo entre ellos, por los breves minutos que duró el encuentro, silencio. Nada menos que silencio.

Nada más dijo Borges y después se fue.

Siempre tuve la preocupación porque se logre conservar ese solar del viejo Almacén Broggi, el estaño de los Iberra. Como concejal durante mi mandato entre 1999 y 2003 logramos con otros ediles incorporarlo a un proyecto de ordenanza que incluía un listado de inmuebles para su protección como bienes de valor arquitectónico e histórico. Terminó mi mandato en diciembre de 2003 y las nuevas autoridades municipales, que son las mismas que hay ahora, encabezadas por el Intendente Jorge Rossi, se comprometieron a través de la Dirección Municipal de Cultura -y recuerdo que con énfasis-, a impulsar esos proyectos y a realizar las acciones necesarias para encontrar una forma de protección del nombrado lugar histórico, el viejo Almacén Broggi. Recuerdo que hablaron de buscar el interés de la provincia de Buenos Aires, el interés de la Nación, de buscar mecenas, de explorar posibles fondos de la Comisión Interamericana de Cultura (CIC) de la OEA. Se habló también de estudiar la posibilidad de ofrecer a la dueña particular del predio algún beneficio o exención fiscal especial dispuesto por ordenanza tras declarar el lugar como monumento histórico de Lomas de Zamora, encargarse luego el Municipio del cuidado del predio, su mantenimiento, cercado, señalización y apertura para visitas. Absolutamente nada de esto se cumplió. La desidia se lleva hoy un pedazo de nuestra historia. Y tampoco es excusa que, como me imagino se pretenderá argumentar, el Municipio no cuenta con recursos excedentes como para disponer la adquisición del inmueble, ya que los proyectos que había, y a los que se hubieron comprometido, no implicaban erogación por parte del Municipio sino solamente disponer el impulso de medidas para interesar a otros organismos públicos a tomar cartas en el asunto, provinciales o nacionales, o inclusive internacionales. Lo cierto es que las autoridades municipales de Lomas de Zamora no hicieron absolutamente nada, por lo menos que fuera conocido, ni siquiera una campaña de difusión y esclarecimiento sobre el valor histórico de ese solar, lo cual, aparte de su casi gratuidad, hubiera sin dudas concitado el interés y el apoyo de muchos. Ni un afiche, ni una pintada, ninguna campaña radial, de tantos afiches y de tantas pintadas con las que la "Gestión Rossi" inunda cuanto paredón hay en nuestra ciudad y partido. Nada. Ni un pedido a las autoridades provinciales, ni a las nacionales, aunque más no fuere para saber si dirían que no pueden hacerse cargo. Ni un correo electrónico a la Comisión Interamericana de Cultura. Jamás se sabrá si hubieran estado interesados en brindar los recursos necesarios a Lomas de Zamora para preservar ese lugar histórico. Hoy, el solar del Almacén Broggi, el estaño de los Iberra, está siendo demolido, destruidas y tapiadas después sus aberturas, vaciado su interior, en camiones durante la madrugada he visto como se llevaron todas las reliquias de los Siglos XIX y principios del XX que quedaban dentro. Hoy, se aproxima la piqueta irremediable que se llevará los últimos ladrillos coloniales. Dicen que allí pondrán la sede de una agencia de seguridad privada. Un negocio de esta época.

Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones