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ARGENTINA

Intolerable

Por Ciro Annicchiarico (*) Correo

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 02/07/08.- Al escuchar el 1º de julio de 2008 a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en la apertura de las deliberaciones de la XXXV Cumbre de Presidentes del MERCOSUR y Estados Asociados, en San Miguel del Tucumán, comprendí, más allá del compromiso que uno pueda o no tener con esta gestión de gobierno, una de las razones por las qué su presencia suscita tanto odio y rechazo proveniente de ciertos ámbitos sociales, no solo de las usinas del poder oligárquico sino también desde las clases medias acomodadas o altas.

Sectores pertenecientes al núcleo histórico del poder económico concentrado, empresarios enriquecidos gracias a las políticas neoliberales de los noventas, clases medias y altas que viven en limbos con escenografía del Patio Bulrich, y también sectores iluminados pretensos progresistas, que creen ser dueños de verdades absolutas y en el fondo no son más que una versión ridícula de comedias baratas, en realidad, lo que les sucede es que no pueden soportar la preparación que tiene la Presidenta. Repito, estemos o no de acuerdo con la gestión presidencial.

Sea dicha la verdad: les resulta un bocado intragable su capacidad, su elevado nivel de conocimientos. La inteligencia abrumadora que exhibe Cristina Fernández de Kirchner, la lucidez que refleja en la exposición de sus pensamientos, sin libretos escritos y sin la necesidad de asesores que le dicten cosas al oído, la solvencia con que desbarata y desenmascara argumentos pueriles y sectarios. Es una escena que la derecha y los señores y señoras bien de las clases altas antipopulares, y las que quieren parecérseles, no pueden digerir. Para colmo, es permanentemente elogiada por dirigentes y mandatarios extranjeros, no solamente latinoamericanos sino también de todo el mundo. Todos destacan precisamente su inteligencia y su capacidad, que la diferencia largamente de los personajes mediocres, además de genuflexos frente al establishment y claudicantes ante los conflictos sociales que cualquier gobierno necesariamente siempre tiene, que hemos tenido a cargo de las responsabilidades máximas en nuestro país en cincuenta y tres años a esta parte. Además es mujer. Además, atractiva. Percibo en el humor de ciertos sectores de las clases acomodadas argentinas -gracias al sufrimiento de las mayorías-, y de un conjunto de extraviados que les hacen de cohorte y quieren parecerse a ellas, un cierto equivalente con el odio que le profesaron, hace más de cincuenta años atrás, a Evita.

Son combinaciones que enfurecen hasta límites indecibles a los agoreros del poder económico concentrado. A los que aborrecen toda presencia popular. A los que creen que gobernar es cuestión de uniformes y de machos. Ni que decir a los empresarios eclesiásticos, y a los hombres graves sedicentes custodios de las buenas costumbres. A los hombres correctos en sus formas que hicieron negocios fabulosos siempre a costas de las mayorías excluídas, y recientemente lo repitieron en la década de los noventas. A muchos hombres que no toleran ser conducidos por una mujer. A los que discriminan. A los que ayer se oponían al voto femenino con argumentaciones infames, y hoy dicen que "una mujer no está capacitada para gobernar". A los intolerantes. A los fascistas de toda laya, explícitos y encubiertos. A los liberales siempre y cuando la libertad respetada sea la de ellos. A los que odian. A los que ayer el odio los llevó a pontificar el cáncer, a bombardear la Plaza de Mayo, a fusilar trabajadores, a cometer después un genocidio. A los que hoy dicen respetar la democracia y a la vez proclaman que "se tiene que ir" y la tratan de "yegua". A los que sostienen que "la mujer tiene que ocupar su lugar, al lado del hombre". A los que hacen bromas groseras soterradas cuando hablan del cupo femenino. A los que hablan de "falta de preparación" y cuando estuvieron en esos cargos vendieron la Patria o incendiaron a la Argentina. A las que reclaman "experiencia", y sus "trascendentes proyectos", patéticos proyectos, consisten en impulsar un régimen especial de justicia para los countrys cerrados de la clase alta. A los que invocando las banderas del campo popular, viven en palacios de jeques árabes en pleno conurbano bonaerense. A los y las que anuncian a cada rato apocalipsis. A los y las que en sus plataformas electorales se manifestaban a favor de las retenciones móviles para las ganancias extraordinarias y hoy con tal de oponerse afirman exactamente lo contrario. A los miserables que rechazaron habeas corpus por desaparecidos. A los monigotes que claman por seguridad solamente cuando las víctimas de delitos son ellos. A los que su intelecto les ofrece como mucho trescientas o cuatrocientas palabras para expresarse. A los que las únicas "virtudes" por las que alguna vez treparon a cargos públicos han sido la prebenda, la maledicencia, la intriga y la traición. A los que consideran que "siempre habrá pobres". A los que mienten para trepar. A los y las que creyeron que la única justicia es la limosna y la caridad. A los que su único liderazgo histórico ha sido siempre el de aglutinar restos de ex privilegiados descontentos, para complicar después incipientes procesos populares. A los y las que no se ven bien cuando se miran al espejo, porque creen que verse bien es cuestión de figura. En definitiva, a los y las que no toleran y envidian, envidian y no toleran, cualquier atisbo de libertad y de calidad institucional que aunque fuere mínimamente, llegue a implicar algún beneficio para la mayoría del pueblo. Para colmo conducido por una mujer. Además inteligente. Para más atractiva. Es intolerable.

(*) Abogado penalista, ex concejal de Lomas de Zamora; integrante de Conciencia Al Sur (CONSUR), Grupo de Reflexión y Gestión.
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