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OPINIÓN - ARGENTINA

El que no sabe qué hacer mata

A propósito del principio del fin del Estaño de los Iberra.
Por Ciro Annicchiarico (*)

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Breve sobre la pena de muerte - Por Alberto Buela

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 13/03/09.- He leído algunos artículos de Buela en Rebanadas de Realidad que me parecieron interesantes, pero el "breve" sobre la pena de muerte publicado el 13 de marzo me pareció sinceramente desopilante. Es una especie de cacerola (cacerolita, ya que es un "breve") en la que se mezclan chorizos con anteojos, choclos con tornillos y tomates con biromes bic), y se anuncian a la vez teorías insólitas. Buela parece resignarse ya que "La pena de muerte no podrá ser discutida porque así está en la Constitución". Como si la Constitución Nacional fuera una especie de escollo en el camino frente al que uno dice "che, qué mala leche, mirá esto, no podemos pasar".

Filósofo Buela: la Constitución Nacional es el conjunto de reglas máximas a las que aspira un pueblo organizado, son principios, son éticas espectables, son guías y consensos básicos en torno a los cuales la inmensa mayoría del pueblo argentino se ha propuesto vivir. Después dice que, entre otros, las Madres (supongo se referirá a las Madres de Plaza de Mayo) son un lobby. Qué interesante, las Madres son un lobby.

Después mezcla el problema de los accidentes de tránsito en las cifras de muertes a nivel nacional derivadas de delitos. Incurre en la imprecisión de que si hoy vas sin cinturón o sin casco en moto, no pasa nada, cuando es sabido que hay programas vigentes tanto en la CABA como en Nación que están empezando a controlar fuertemente las conductas antirreglamentarias y desaprensivas en el tránsito vehicular. De hecho, disminuyeron notablemente tanto los accidentes como las muertes por accidentes de tránsito. Basta ver los índices de los últimos fines de samana largos.

Después Buela mete en cacerola el tema del aborto, hablando de las muertes de los "angelitos", pero nada diciendo sobre las miles de muertes de madres víctimas de la exclusión social, generalmente jóvenes, cuyas vidas colapsan gracias a la penalización del aborto y la obcecación de los sectores retrógrados de la sociedad en impedir una adecuada educación sexual temprana. Nadie quiere el aborto filósofo Buela, lo que queremos la mayoría es que no haya embarazos no deseados, y si los hay, se priorice la libertad de la madre de disponer de su cuerpo y su vida, antes que la del feto en formación hasta un cierto término, el que no es todavía una persona. Ni tampoco un angelito porque los angelitos no existen.

El filósofo Buela admite que la pena de muerte en realidad no disminuye los índices de delitos, y acierta, basta ver lo que ocurre en EEUU; pero dice que no obstante su vigencia establece una suerte de límite, dice que "no tiene ningún sentido privar a una comunidad política de la posibilidad de la pena de muerte, porque eso fija límites... que no serán sobrepasados". Qué interesante nuevo postulado criminológico: la mera vigencia textual de la pena de muerte disminuye el delito! Si, sí, como no, está comprobado que es así Filósofo Buela. Lo vemos todos los días en la casi inexistente cantidad de estafas y contrabandos, solo porque las descripciones de esos delitos están en la ley penal.

El tema de qué tipos de penas establece el derecho penal, Buela, no tiene que ver con su incidencia en los índices delictivos, o por lo menos no solo en eso, sino con principios éticos con los que nos hemos puesto de acuerdo en nuestra organización social y política desde 1853. Y aún desde mucho antes. Fíjese que ya la Asamblea del Año XIII prohibió las muertes, los tormentos, los azotes. Porque los asambleístas consideraron disminuir así los delitos? No mi estimado Buela, porque coincidieron en incorporar en nuestra incipiente organización política principios éticos que consideraron por encima de cualquier política criminal.

La pena de muerte es repudiable no porque incida o no en los índices delictivos, sino porque es inhumana y reñida con le ética, y el Estado no puede ponerse a la misma altura que los delincuentes, el Estado tiene que propender a una finalidad ética diferenciada de los delincuentes.

Usted está de acuerdo con la tortura? Bien, bien, ya lo escuché, dijo tajantemente que no. Bueno, le cuento, la muerte anunciada es una de las peores formas de tortura. Le parece que el estado haga lo mismo que los torturadores? El filósofo Buela después nos sorprende con el que yo creo es el máximo hallazgo de su "breve" artículo. Dice -lo transcribo para no tropezar-: "¿Si hubiera existido la posibilidad de aplicar la pena de muerte en nuestra Constitución, hubieran inventado la teoría del desaparecido las autoridades de la dictadura militar?. ¿Hubieran actuado impunemente sabiendo que no tendrían un castigo adecuado a sus crímenes?" Así que los miles de desaparecidos que generó la última dictadura militar fueron "una teoría inventada"? Así que nunca se enteró que los genocidas argentinos no quisieron replicar la solución chilena del fusilamiento generalizado porque temieron entrar en conflicto con el Vaticano? Usted realmente cree que los cívico / militares genocidas argentinos no mataron de manera pública porque la llamada "pena de muerte" no figuraba en la ley? No se acuerda que lo primero que hicieron fue reformar el Código Penal e introducir en su art. 5 la "pena de muerte"? Chorizos con anteojos, choclos con tornillos y tomates con biromes bic.

Suelo repetir en mis charlas que la drasticidad en las propuestas es inversamente proporcional a la inteligencia, o que, dicho de otro modo, la muerte es la solución a la que habitualmente acuden los ignorantes. El que no sabe qué hacer mata. Recomiendo la lectura de un interesantísimo artículo de Mario Goloboff, aparecido en la contratapa de Página/12 del pasado miércoles 11 de marzo que lleva por título: La droite la mort. Allí dice el conocido escritor argentino, en una mucho más feliz capacidad de síntesis: "¿Su solución (de la derecha), en todo tiempo, para todos los problemas, es la eliminación física del otro, del distinto... su borramiento".

(*) Abogado penalista, ex concejal de Lomas de Zamora; integrante de Conciencia Al Sur (CONSUR), Grupo de Reflexión y Gestión.
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