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OPINIÓN - ARGENTINA

El embate desestabilizador es evidente

Más temprano que tarde habrá que defender el gobierno popular del intento desestabilizador del establishment.
Por Ciro Annicchiarico (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 09/01/10.- Hace menos de un mes distribuí este comentario. Hoy, ante la maniobra desestabilizadora, claramente ilegal, que encabezan Redrado, Cobos, Morales y en general la oposición, que en su momento fue responsable de la mayor debacle que sufrió nuestro país, ese análisis cobra una vigente actualidad:

El embate desestabilizador es evidente. No creo equivocarme. Y al mismo tiempo me parece que quienes adherimos al proceso transformador iniciado en 2003 estamos siendo algo bastante pasivos. En primer lugar en cuanto hace a denunciar esta situación, y luego en pensar y coordinar medidas que tiendan a su neutralización legal.

Es manifiesto que la oposición, en particular determinados y claros núcleos de la oposición, que giran en torno de concentrados y solidarios intereses económicos, mediante el encendido de una aceitada red que une distintos y variados exponentes, están empujando hacia el objetivo de generar un clima de agitación social tendiente a hacer colapsar el normal funcionamiento de las instituciones.

Es más que conocido el objetivo desestabilizador que impulsan los medios concentrados desde el conflicto de la Resolución 125 en adelante, llegando a la fecha a generar un marco de verdadero clima enrarecido, típico de etapas pregolpistas, mediante la difusión a diario de mentiras, distorsiones y ocultamientos de la realidad, verdaderamente escandalosos. De un nivel que por el daño social que generan, y el riesgo institucional que implican, son decididamente ilícitos.

Al mismo tiempo es manifiesto que ese embate obedece a una red de acción en la que se advierten complicidades tanto políticas como en algunos casos de jueces que no trepidan en dictar resoluciones claramente ilegales, evidentemente constitutivas de prevaricato.

Los nudos de esa red los tenemos evidentes ante los ojos. No podemos quedarnos pasivos. Todos sabemos que Duhalde conspira, su puntero Castells, a sueldo suyo y del aparato pejotista anti K desde 2002, es materia dispuesta para la provocación y la desestabilización todo terreno. Todos sabemos que Cobos está conspirando, auspiciado nada menos que por el Coti Nosiglia. Jueces de dudosa reputación y claramente enrolados en torno de intereses mediáticos están dictando resoluciones acomodadas a los intereses del Grupo Clarín, para obstaculizar la implementación de la ley de servicios audiovisuales, o del establishment financiero con evidente perjuicio económico para las arcas públicas. En el Congreso, movido por alfiles de la derecha y del pasado como De Narváez, el macrismo, la Carrió, Morales, y el resto de esa runfla que en épocas pasadas recientes llevaron al país a un incendio económico y a muertes, más la clásica izquierda tarada que siempre les hizo el juego, están intentando promoverle juicio político a Aníbal Fernández, lo cual implica el intento de lesionar y debilitar fuertemente a la Presidenta, y a la vez un verdadero intento de golpe institucional. Ahora, ¡impiden asegurar un ahorro de divisas al país ante la deuda pública que ellos mismo contrajeron! Si llegaran a ganar la pulseada, el retroceso sería atroz. El daño y el dolor que provocarían sería atroz. La crisis social sería atroz.

Hoy agrego: creo que el embate desestabilizador puede enmarcarse en una clarísima traición a la patria, ya que su consecuencia evidente -y de la cual son completamente concientes-, es sencillamente la afectación económica de las arcas públicas, al agravar los intereses de la deuda externa que pesará sobre todos los argentinos. Una vez más, con tal de recuperar el control de las instituciones que el pueblo les negó, no dudan en someter a la Nación entera profundizando su dependencia.

Políticos que con tal de erosionar al gobierno no dudan en perjudicar al país obstaculizando la gobernabilidad, jueces que actúan en evidente connivencia política con esos espúreos intereses, resolviendo contra derecho, medios periodísticos que a sabiendas de la falsedad de sus informaciones difunden mentiras y generan alarmas y daños, con el único fin de obtener beneficios económicos sectoriales. Todas esas conductas encuadran en distintos ilícitos, de acción pública, que deberían ser investigados.

¿Nosotros qué estamos haciendo? Solo la movilización popular y la generación de una red nacional amplia y desprovista de mezquindades puede neutralizar el intento y consolidar y ayudar a profundizar el proceso de cambio iniciado en 2003.

(*) Abogado penalista, ex concejal de Lomas de Zamora; integrante de Conciencia Al Sur (CONSUR), Grupo de Reflexión y Gestión.
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