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CORRIENTE NACIONAL DEL SINDICALISMO PERONISTA (CNSP) - ARGENTINA

Reutemann, un eterno segundón

En las carreras devenido en boxeador con miedo al ring… otra vez se quedó sin nafta.
Por Julio Piumato, miembro de la Comisión Política de la CNSP (*)

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Rebanadas de Realidad - CNSP, Buenos Aires, 17/02/10.- Carlos Alberto Reutemann, eterno segundón en Fórmula 1, se parece al típico boxeador de un club pobre. Cajetilla que la va de pendenciero, sus méritos en el deporte están condenados a salir sólo en la sección espectáculos. O en policiales. Es que su ex mujer, la despechada Mímicha Bobbio, alguna vez publicó un blog en internet, donde contaba detalles poco felices del matrimonio, como el que les ocurrió en 1976, cuando el Lole se llevó "sin pagar queriendo" unos costosos guantes de golf de las tiendas Harrods, de Londres, travesura que le valió la intervención de los vigiladores y el retiro de su visa de turista.

A más de 30 años de aquello, Reutemann se consiguió otra visa: los fueros de legislador nacional. ¿Qué es, si no, su conchabo en el Senado de la Nación, banca que persigue un único propósito: conservar la inmunidad parlamentaria que le permitirá hacer que el tiempo pase y las causas judiciales en su contra prescriban?

Esos procesos, que investigan la comisión de graves delitos, tienen evidencias en su contra que podrían bajarle la bandera a cuadros en la mismísima puerta de entrada a la prisión. En el interín, se entusiasma con nuevos cargos electivos que le renueven la franquicia judicial.

En su loca carrera política, el aprendiz de pugilato busca rival con quien tirarse en el primer round a cambio de llevarse por unos pocos moretones la bolsa de plata que siempre le toca al paquete. Como un francotirador de aire comprimido, tira trompadas al aire cuando es la hora del pesaje, pero antes de la primera campana él sabe que ya habrá besado el piso. En el barrio le dirían "vendedor de humo".

Lo cierto es que Lole no puede levantar el muerto de las inundaciones en Santa Fe, que provocaron la friolera de 18 víctimas fatales, fallecidas varias de ellas en sus propias casas ubicadas a la vera del río Paraná. Esas muertes no fueron accidentales, sino culpa de la imprevisión que caracterizó a su gobierno. Imprevisión, claro, si de tareas de ayuda social se trataba, porque su política neoliberal, de desguace del Estado en sus funciones económicas estratégicas, fue planificada hasta el mínimo detalle, incluyendo la misteriosa desaparición de las arcas provinciales de los casi 500 millones de pesos que, ya en el gobierno de Néstor Kirchner, la Nación giró a la gobernación santafesina para paliar la crisis social que provocaron las inundaciones.

Es que aunque cueste creerlo, el ahora Senador y alguna vez piloto de Fórmula 1, fue dos veces gobernador de Santa Fe… gracias a una cuestionada Ley de Lemas. Sí, sí. En sus accidentadas gestiones, entre 1991 y 1995, y 1999 y 2003, Reutemann vendió a la empresa Terminal 5 el puerto de aguas profundas de la ciudad de Rosario, el más importante de la provincia; entregó a capitales privados la Empresa Provincial de Energía, y convirtió en Sociedad Anónima el Banco Provincial de Santa Fe. Fue el gran instrumentador en su tierra, de las políticas de mercado que llevaba adelante la Casa Rosada a nivel nacional. Así como Menem era el mejor alumno para el FMI, Lole lo era de Cavallo. Sus pergaminos eran elocuentes: durante su gestión en el Ejecutivo provincial, la santafesina ciudad de San Lorenzo se convirtió en el conglomerado urbano con mayor índice de desocupación del país

Sin embargo, esa aplicación estricta y puntillosa del plan neoliberal no fue prolija. Ni libre de escándalos, algunos de ellos judiciales. La privatización del Banco Provincial de Santa Fe, por caso, consistió en la entrega del capital accionario de la entidad pública, al Banco General de Negocios, institución creada en 1976, cuyo directorio reunía a lo más granado del establishment financiero de entonces: José Alfredo Martínez de Hoz, Adalbert Krieger Vasena y los célebres hermanos Carlos y José "Puchi" Rohm, años más tarde convertidos en los banqueros preferidos de Carlos Menem.

El BGN era un banco mayorista (esto es, que no tiene entre su clientela al público en general, sino a grandes inversores, otras entidades bancarias y los gobiernos), con sede en Uruguay, y que fue liquidado en 2002 por el Banco Central y encarcelados sus dueños, los hermanos Rohm. El BGN, además, fue sospechado de haber sido el nexo para el pago de las coimas descubiertas en el caso IBM-Banco Nación, ese ejemplo emblemático de la corrupción que distinguió al menemismo de los años noventa.

No obstante las evidencias, el Lole se hace el distraído con su oscuro historial y embiste ahora contra Hugo Moyano, luego de medir en las encuestas que su triste frase "Que no se afanen la Plaza de Mayo", dirigida inicialmente hacia el matrimonio presidencial, había caído decididamente mal en la consideración pública.

"¿Por qué a Moyano?", se pregunta un argentino de bien, desconcertado. Quizás Lole le tenga bronca al líder sindical desde que su hombre de máxima confianza en la Cámara Alta, el ex Senador Jorge Massat, fue ligado al pago de sobornos que rodeó la sanción de la ley de flexibilización laboral, conocida como Ley Banelco, y que el camionero y otras organizaciones sindicales que ahora conducen la CGT, enfrentaron en la calle y denunciaron oportunamente.

Oscura figura del jet set que Menem trajo como novedad marketinera a la política, Lole se las da de dirigente justicialista con aspiraciones de presidenciable. Pobrecito. Un "Cachito campeón de Corrientes", pero concheto, sin la épica de los marginales, obnubilado por las luces del centro, cuya única estrategia consiste en dudar. Decir y desdecirse. Pendular. Virar del ni al so, del gris al amarillo, pasando por todos los ocres conocidos.

Lo que no es ocre es su opción por la negra represión, que dejó rojas de sangre las calles santafesinas en diciembre de 2001. La ciudad más importante de la provincia, Rosario, tiene el dolorido mérito de ser la que mayor cantidad de muertos aportó a la extensa lista de asesinados en todo el territorio nacional. Los 9 muertos registrados en la provincia son la consecuencia directa de su constante política represiva: ya en su primer mandato, Reutemann había designado en el área de Seguridad al Teniente Coronel Riegue (responsable de 40 casos de desaparición forzada de personas cuando actuó en la Jefatura de la URII-Rosario, de la Policía Provincial). Para 1995, cuando comenzó su segundo mandato, mejoró el perfil: ubicó en la temible oficina de Seguridad al agente civil de inteligencia (cuadro superior de inteligencia de la SIDE, incorporado en marzo de 1976 al organismo), el licenciado Enrique Álvarez.

Según la información recogida por la Comisión que se creó en Santa Fe para investigar los crímenes de 2001, hubo órdenes expresas por parte del gobernador Reutemann, para que se reprimieran los desórdenes callejeros con armamento letal. Esa decisión de la gobernación fue trasmitida a las fuerzas policiales por el Secretario de Seguridad Pública, el mentado Álvarez. De las 9 víctimas fatales, la mayoría fueron jóvenes, tres de ellos adolescentes de 15 años. La coordinación represiva fue obra de un Plan Operacional Único, con decisiones centralizadas que ejecutaban puntillosamente todas las fuerzas de seguridad de la provincia, e incluso fuerzas especiales, como las TOE (una especie de Swat santafesina). Los familiares de las víctimas, si bien no lograron encarcelar al autor político de la masacre, han tenido una íntima victoria: la bella canción "El ángel de la bicicleta", en la que León Gieco inmortaliza y reivindica la figura de uno de los asesinados, el mítico militante popular Pocho Lepratti.

Atento al rating y a las mediciones de caros estudios de mercado, el pobre Lole desatiende una variable determinante para la política argentina. Su cara de "divino campesino chic", como lo apodó cariñosamente la poco afecta a decir generosidades, Elisa Carrió, no podrá retrasar la hora que marcan el peronismo y el país: la construcción de un proyecto nacional y popular.

Por eso Lole con cariño te pedimos: ¡Devolvé los guantes!"

(*) La Comisión Política de la CNSP está integrada por: Antonio CALO, Omar VIVIANI, Mario MANRIQUE, Jorge LOBAIS, Domingo MOREYRA, Carlos RIOS, Nelson FARINA, Horacio GHILLINI, Omar PLAINI, Juan C. SCHMID y Julio PIUMATO.

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de Laura Iparraguirre, Secretaria de Prensa de la UEJN.