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ARGENTINA

24 DE JUNIO de 2007 A propósito del triunfo de Macri en la CABA y de Fabiana Ríos en Tierra del Fuego. Una mirada

Por ConSur (Conciencia al Sur)
 

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, ConSur, 07/07/07.- Los resultados electorales en los ballottage de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Tierra del Fuego, motivan a reflexionar sobre como transcurren los últimos meses del periodo presidencial y cómo puede proyectarse el futuro de su gestión.

El punto central es tratar de interpretar qué expresó la voluntad del electorado este 24 de junio? Decreció el respaldo a la propuesta presidencial? Cómo prosigue el proyecto de país en serio que nos propusiera Néstor Kirchner allá en el 2003? Estamos saliendo del infierno para entrar en otro?

Son muchos los interrogantes que nos planteamos quienes compartimos, desde el inicio, el proyecto nacional que propuso y encabeza el Presidente de la Nación, y que concitó el respaldo indudable de las mayorías nacionales a la par de una altísima imagen positiva.

Ante los resultados electorales del 24 de junio, que deben necesariamente emparentarse con la anterior experiencia de la provincia de Misiones, lo que indudablemente no queremos ni debemos hacer, es caer en la simplificación de respuestas como "el pueblo nunca se equivoca", "dio un derechazo", "nuestro pueblo es conservador de alma", etc.

Podemos intentar profundizar algo más allá de lo superficial para saber qué se voto en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires? La respuesta es que creemos que sí, estamos convencidos que sí.

Evidentemente la propuesta publicitaria de los asesores del PRO funcionó a la perfección, el hábil empresario ecuatoriano vendedor de productos asesoró muy adecuadamente al empresario argentino Mauricio Macri. Ambos vendieron muy bien una mercadería, muy bien presentada. Pareja exitosa, feliz y relajada, sin pasado relacionado, aparentemente, con la vieja política. El mensaje logró llegar con propuestas fáciles y positivas, expresadas solamente en sus títulos y dirigiéndose principal y muy estudiamente a una franja etaria entre los dieciocho y los treinta y cinco años, el lugar donde más probablemente hoy anide la desmemoria con capacidad de daño electoral. Logró llegar a un sector social medio o ávido de parecerse a la clase media, detectando, usando y aprovechando las expresiones coloquiales de moda en ese sector. El spot televisivo del PRO con sus actores preferentemente jóvenes, expresando sus deseos de manera elemental y repitiendo hasta el cansancio el "va a estar bueno", parecía remitirnos permanentemente a lo que en la vida diaria escuchamos decir a cada momento a nuestros jóvenes alrededor de nosotros en casa, en la calle, en la escuela, en el ciber, en el boliche y en la tele. Cabalgando sobre todo eso es evidente que se expresó el rechazo a las viejas prácticas políticas. Pero no sería serio quedarnos solamente con esa explicación, porque lo cierto es que además de esas técnicas mediáticas, además de que los medios masivos privados de comunicación jugaron inequívocamente para Macri, lo cierto es que el espacio que pretende representar el proyecto del gobierno nacional no ha sabido dar las respuestas adecuadas, en muchos aspectos. Macri no ganó el ballottage, lo perdió el proyecto nacional. Porque al igual que hacía Menem en los noventas, Macri echó mano de consignas que le pertenecen al campo popular: seguridad, trabajo, inclusión social, higiene en la vía pública, salud, etc. Es lo mismo que queremos nosotros y la inmensa mayoría del pueblo que sigue teniendo una imagen positiva del Presidente Kirchner. No decreció el respaldo a la propuesta presidencial. Lo que ocurre es que el pueblo quiere en serio esa propuesta y se molesta cuando advierte inconsecuencias. La derecha clásica logró cambiar de ropaje y se lanzó, gracias a las deficiencias del oficialismo, al asalto del poder central. Probablemente no intenten dar hoy ese paso a nivel nacional, pero tienen la paciencia y las reservas que les otorgaron décadas de buenos negocios de la mano militar y del neoliberalismo. Pero insistimos, este paso que significaría un terrible y fatal retroceso -tal vez definitivo- no depende de esa derecha clásica, sino de quienes hoy pretenden expresar el proyecto nacional que encabeza el Presidente Kirchner.

Y podemos, de igual manera, intentar profundizar algo más allá de lo superficial para saber qué se voto en la provincia de Tierra del Fuego?

Aquí no hubo maquillaje o ropaje que tuviese que tapar orígenes no santos. Aquí fue claro el repudio a la vieja política y sus representantes, sean de un signo u otro. La gobernadora electa expresa un hecho histórico en sí y quizás el anticipo de nuestro destino a partir de Octubre. Mas allá de que sobre el triunfo de Fabiana Ríos se monte la pronosticadora apocalíptica Lilita Carrio; es indudable que la gobernadora electa refleja la sana aspiración de la comunidad de vivir con justicia social e integración de todos, objetivos que fuera bandera del ARI desde su origen y desde mucho tiempo antes del derrape por derecha de la patética Carrio.

Néstor Kirchner realizo dos años de gestión impulsado por el espíritu de la rebelión del 2001 y sus justas y contundentes medidas, que dieron vuelta una hoja nefasta de nuestra historia. Su relación directa con el pueblo lo llevó a prescindir de una herramienta política apta para las transformaciones que realizaba y las que se prometió. Ese liderazgo inicial que permitió generar en las mayorías una genuina esperanza de progreso, democracia verdadera y estado de derecho, comenzó a ser intermediado por los representantes de la vieja política, tanto del PJ como de la UCR. Comenzó allí una pérdida de masa crítica para la transformación de nuestra patria. Comenzó allí a mudar de ropa lo viejo intentado aplastar lo nuevo. Reapareció con nitidez lo que nunca se había extinguido en el corazón del pueblo: la aprensión y el rechazo de las mayorías a las momias políticas del pasado, de la decadencia, del desguace del país y de la represión. Y el rechazo a la soberbia de más de un funcionario en funciones.

Para saber cómo sigue la película, es claro entonces que cabe la pregunta ¿Qué paso con el ímpetu renovador del inicio? Porque no hacer lo que claramente reclama la inmensa mayoría del pueblo, que es poner en marcha la reforma y la renovación política? Reforma que haga, por ejemplo caducar las afiliaciones a todos los partidos políticos y convocar a nuevas afiliaciones y validaciones que expresen genuinamente los diferentes proyectos de país que queremos unos y otros argentinos. Con ello se daría un golpe certero al nefasto sistema punteril que, con perfeccionamientos, se remonta a los orígenes de nuestro sistema democrático. Porque no recuperar principios como la participación, la militancia por ideas, las paredes expresando programas, propuestas, objetivos comunes, y no la triste sumatoria de nombres, que acompañan al Presidente "colgados" en fotos de ocasión. Está más que claro que los viejos partidos han caducado, están por completo deslegitimados, dejaron de representar las aspiraciones de sus electorados. Su dispersión en coaliciones electorales de coyuntura, que afectan absolutamente a todos los partidos, lo pone de manifiesto. Pero mientras perduren, sus aparatos políticos, fundamentalmente los más desarrollados, siguen condicionando cualquier cambio real y de ese modo el progreso. Aníbal Ibarra, aunque con indudable responsabilidad política por el desastre de Cromañón, no construyó herramienta política alguna y terminó quedando en manos de una manipulación de aparatos, como él muy bien lo expresó: no me echó el pueblo de la Ciudad, me echó la clase política. Nosotros podríamos agregarle a esa frase que la clase política no se preocupó tanto por echar a Aníbal Ibarra, sino a la política que representaba y representa Aníbal Ibarra. Esa fue la trampa en la que éste y su política cayeron.

Para esas transformaciones, que implican indudablemente la decisión de cambiar en serio o no la cosas, se requiere de convicciones. El Presidente y Cristina Fernández, las tienen. Falta el instrumento que coordine y organice cuanto antes esas convicciones y voluntades, que son mayoritarias, existentes en nuestro pueblo, y no perderlas en el mar de desaciertos y contradicciones que generan los referentes de las viejas práctica.

De las muchas lecturas de este 24 de Junio, concluímos y rescatamos que la gente se expresó nuevamente contra la vieja política, lamentablemente en el caso de la Ciudad Autónoma fue capitalizado por los responsables ideológicos de todo los males que dicen combatir. Sin duda que una parte del electorado que voto Macri compró esa imagen tan bien vendida de portadores de la renovación política. Expresión de esa búsqueda también motivo el voto a Filmus-Heller, pero no alcanzó, desnudando de paso la realidad de una centro izquierda carente de articulación e iniciativa, y de una centro derecha con más experiencia en el juego de dirigir y manipular los deseos de las mayorías. Es cierto, podría decirse, tal vez, que no se deben "nacionalizar" los ballottage del 24 de Junio, pero sí con certeza se pueden y se deben advertir los humores de la gente.

La historia da pocas oportunidades. La actual coyuntura en la región y el mundo es propicia para avanzar desde la mirada nacional y popular. Depende de que lo comprendan quienes tienen hoy la responsabilidad de conducir esta auspiciosa experiencia iniciada el 25 de Mayo de 2003, pero también depende de nosotros, de nuestra iniciativa y de nuestra voluntad.

 
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