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CLÍO, UN LUGAR PARA LA HISTORIA - NEUQUÉN - ARGENTINA

A más de cien años de su nacimiento, homenaje a Marechal

Escrito en Buenos Aires, el 23 mayo de 2000. Difundido entre compañeros en la militancia Peronista. Forma parte de los textos de "CON LA MEMORIA SIEMPRE FRESCA, CONSTRUYAMOS NUESTRA HISTORIA" publicado en primera edición y distribuido por el Sindicato de Empleados de Comercio de Daireaux, integrante del MOVIMIENTO MERCANTIL del INTERIOR, en el ámbito de sus gremios adheridos en la Pcia. de Bs.As. en el AÑO 2003.

Por Antonio Ángel Coria

Rebanadas de Realidad - Neuquén, 09/06/09.- Junio, trae en las páginas grandes de la cultura nacional los días 11 y 26, como fechas dedicadas a Leopoldo Marechal. La primera, es el aniversario centenario de su nacimiento y la segunda, la del 30º de su desaparición física, producida como solía decir, "a los años justos que nos podemos dar por satisfechos con lo que hicimos durante nuestro paso por la vida". Quizás por aquello de "poeta depuesto", según la irónica humorada con que se autodefinió en una ocasión, el mundo oficial lo haya ignorado. Quizás si no hubiera sido un "comprometido con su pueblo y su tiempo", de su personalidad y su obra literaria y su vida política, no habría que andar hurgueteando "librerías de viejo" para saber de lo prolífico y trascendente que nos dejó.

Pero la memoria popular que es generosa con los suyos - y Marechal fue de los mejores - conduce a la faceta social de quien, tal vez por lo que aprendió de su padre simpatizante del anarquismo o por la herencia de su abuelo francés comprometido seriamente con la Comuna de París (los menesterosos sublevados el 11 de marzo de 1871) y de la que supo por la tradición oral familiar, rescata que el "profundamente crístico" tuviera como principio de vida que "todo escritor, por el hecho de serlo, ya está comprometido... o comprometido en una ideología político-social o comprometido en una traición a su pueblo...".

¡Cómo no iba a saber de compromisos con su pueblo, quien tuvo a su padre muriéndosele en brazos porque la oligarquía, que no sabía de justicia social, obligábale trabajar padeciendo la fuerte bronconeumonía que en 1918 tuvo carácter endémico! ¡Cómo no iba a saber de compromisos, quien resultándole insufribles las penurias obreras, a los catorce años, fue cesanteado en su trabajo por organizar una huelga con urgentes reivindicaciones salariales! ¡Y cómo no iba a saber de compromisos con la Patria, quien en 1955 viendo la restauración del coloniaje, decide alzarse en armas y se juega en las jornadas de junio de 1956 (¡oh, noble sombra de Juan José Valle!) redactando la proclama del "Movimiento de Recuperación Nacional"!

Marechal, enredado en las cuestiones de la Nación, no fue impermeable ni en su juventud ni en su crepúsculo, al quehacer cultural y político universal. Participó del grupo que "decidió imprimir a la revista Martín Fierro un ritmo verdaderamente revolucionario" y tuvo allí un relevante papel. Borges, Girondo, Macedonio Fernández, posteriormente Arlt, Discépolo, no le fueron ajenos en el campo de sus afectos y de las discusiones por el futuro. También de aquella primavera data su relación con Vasconcelos, García Lorca, Picasso, Unamuno y su respeto por la obra de Pettoruti. Sus viajes por el exterior, le hacen comprender que el camino de la Patria Grande es la unidad de nuestros países. Y así, años más tarde, lo deja sentado en su reportaje a "La Isla de Fidel" (publicado en la semi clandestinidad por "Primera Plana", ya vocero del Peronismo, en 1968) tras un viaje a Cuba como jurado de "Casa de las Américas", donde tuvo "días de felicidad junto a un pueblo revolucionario y hombres como Cortázar, Lezama Lima y la heroína Haydée Santamaría"

De su monumental producción, nadie olvida Adán Buenosayres, Megafón o la guerra, la poética del Heptamerón, El banquete de Severo Arcángelo, ni Antígonas Vélez (la obra teatral que recompuso, tras perdérsele los originales, por pedido de Eva Perón y en cuyo homenaje estrenó en mayo de 1952) ni esa otra obra de teatro, "Don Juan", que los tiranos de 1976 - ni aún muerto el poeta nacional le perdonaron su adhesión al Peronismo - impiden poner en escena. "A más de veintiocho años de su muerte, recordaba en 1998 la Editorial Perfil, sus hijas María de los Angeles y Malena, únicas custodias de su obra (al fallecer Marechal era viudo) siguen intentando recobrar las cartas, premios, fotos y los manuscritos - éditos o inéditos - para publicarlos, permitiendo el acceso" al pueblo que amó e incorporarlos a la Fundación Leopoldo Marechal que ellas crearon en 1991. Material relevante del patrimonio de la cultura argentina, es seguro que en poder de las generaciones presentes, le harán el homenaje, con su conocimiento y difusión, que Don Leopoldo, tanto como Perón y Evita, o Valle y los Mártires de Junio de 1956 y los que hasta hoy dejan "jirones de su vida", se merecen de "la Argentina que como en Navidad y crecimiento, lucha por su destino".