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FEDERACIÓN GRÁFICA DEL PERÚ (FGP)

Cambio Climático: Ha servido de algo la Cumbre de Copenhague

Por Carlos Ortiz Cornejo, Director General del ILA y Secretario General Adjunto de la FGP

Artículos de Carlos Ortiz Cornejo editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - FGP, Lima, 25/12/09.- La mayoría de los principales diarios del mundo se han referido a los resultados del fracaso de la Cumbre de Copenhague sobre Cambio Climático. Después de casi dos semanas de debates, discusiones no logró colmar las expectativas alcanzando un frágil acuerdo climático que fija metas generales no vinculantes, donde hasta el último minuto los pocos países que se creen dueños del mundo encabezados por los Estados Unidos uno de los países que mayor responsabilidad tiene en este tema trataron de minimizar el calentamiento global colocando en una supuesta declaración expresiones nada coherentes con lo que estamos viviendo y, que de seguro nos traerá consecuencias difíciles donde los países más pobres sufrirán las mayores desgracias. Las reflexiones que hace Fidel Castro señalando que Cuba considera extremadamente insuficiente e inadmisible el texto de ese proyecto apócrifo cuya meta de reducción de 2 grados centígrados de emisiones de gases de efecto invernadero es inaceptable y que tendría consecuencias incalculables ya que es incompatible con el criterio científico universalmente reconocido, que considera urgente e insoslayable asegurar niveles de reducción de, al menos, el 45% de las emisiones para el año 2020, y no inferiores al 80% o 90% para el año 2050 lo que significa el acta de defunción del Protocolo de Kyoto. Cuba, Venezuela, Bolivia, países de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) y Sudán señalan que es un acuerdo vil e inaceptable que 25 o 30 naciones no pueden cerrar un acuerdo que excluye a la mayoría de las 192 naciones presentes en las discusiones. Charles de Weck Presidente de la Red Ambiental Peruana vaticinó este fracaso basándose en los antecedentes de Kioto, Balí y Poznan, que la Cumbre de Copenhague iba a terminar en muy poco, "por no decir en nada" como ha ocurrido.

Albert Gore, Vicepresidente de los Estados Unidos durante el gobierno de Bill Clinton que merecidamente gano el Premio Nobel de la Paz por su reflexión y participación mundial contra el cambio climático y que en el año 2006 protagonizó el documental ganador del Oscar "Una verdad incomoda" que trata sobre este problema y responsabiliza a las personas, a los políticos, gobiernos e industrias de lo que ocurre actualmente. Hoy, confirmamos que a los gobiernos, sobre todo, de los países más desarrollados no les importa en absoluto el futuro de los niños y niñas de los cuales se ocupan a diario en sus oportunistas discursos y, le dan la espalda al calentamiento global. Lo que queda claro es que este modelo capitalista a ultranza, basado en el egoísmo, el lucro rápido, el consumismo irracional, la destrucción del patrimonio común. A los que defienden este modelo económico les importa poco la destrucción del mundo, al igual que a Obama, ganador de un inmerecido reconocimiento y sus soberbios socios que han sido derrotados y despreciados por toda la humanidad.

Esta tragedia global que vivimos, hace 21 años James Hansen, científico de la NASA lo expuso ante el Congreso de los Estados Unidos sobre un "calentamiento global en marcha" que ahora tiene un grado de certeza superior al 99%. Hansen, en 1988 dijo que el planeta Tierra mostraba una tendencia al calentamiento a largo plazo, y que ello se debía a los gases de efecto invernadero provocados por el hombre. También señaló que el calentamiento global potencia ambos extremos del ciclo hidrológico; es decir, incendios forestales y sequías más persistentes, por una parte, pero también lluvias más intensas e inundaciones como ha ocurrido recientemente en Huamanga, Perú o la temperatura fría que están sufriendo en Europa.

Pero lo que resulta inaceptable en esta Cumbre es la indiferencia y la actitud negligente de los gobiernos de los países desarrollados frente a lo que ya se conoce que viene sucediendo, y lo que puede suceder con la humanidad en este contexto. Esa indiferencia es también, la expresión de un sistema-mundo en descomposición y que los gobiernos deberían comprender que la naturaleza no debe entregarse a las transnacionales y demos una mirada a la región andina donde están ubicados el 95% de los glaciares tropicales del mundo de los cuales el 71% están ubicados en el Perú. El proceso de desglaciación acelerada puede dejar sin agua a ciudades, industrias, agricultura e hidroeléctricas. Una catástrofe que podría evitarse si esos mandatarios pensaran en los daños que causara a la humanidad su indiferencia, incluyendo a los habitantes de sus países.

Para Humberto Campodónico, columnista del Diario La República de Lima, lo que ha sucedido en Copenhague no es producto de la improvisación sino de una política deliberada por parte de Estados Unidos y China para matar al Protocolo de Kyoto, que ninguno de los dos quiso firmar en 1997. Sucede que Kioto es un instrumento internacional con rango de ley, donde se adoptan decisiones vinculantes, es decir, que tienen que ser acatados por los Estados. Estos gobiernos parecen desconocer que el Protocolo de Kyoto forma parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas contra el Cambio Climático adoptado en Nueva York en mayo de 1992 y constituye el soporte internacional de la lucha global contra el Cambio Climático y ha sido adoptada por todos los países, incluyendo a EEUU y China. Formalmente habrá otra Cumbre -bajo la Convención Marco de Naciones Unidas- en México, en noviembre del 2010. Pero la Convención Marco y la adopción de un nuevo protocolo ya han muerto por la voluntad de un puñado de países de negarse a combatir el cambio climático con un sistema de "gobernanza global".

Klimaforum09 dijeron "hay soluciones a la crisis del clima. Lo que necesitan los pueblos y el planeta es una transición justa y sostenible de nuestras sociedades a un modelo que garantice el derecho a la vida y a la dignidad de todas las personas, y entregue un planeta más fértil y vidas más plenas a las generaciones presentes y futuras y hacen un llamado a todas las personas, organizaciones, gobiernos e instituciones -incluida la ONU- para que contribuyan a esta transición necesaria. Será un trabajo difícil.

La crisis actual reviste aspectos económicos, sociales, ambientales, geopolíticos e ideológicos que se afectan y se fortalecen y piden: Abandonar los combustibles fósiles en los próximos 30 años, con hitos específicos para cada quinquenio; Reducir las emisiones de gases de los países industrializados en un 40%, en comparación con los niveles de 1990, para el año 2020; Reconocer, pagar y compensar la deuda climática por el consumo excesivo del espacio atmosférico y los efectos negativos del cambio climático sobre los pueblos y poblaciones afectadas; Rechazar las falsas y peligrosas soluciones orientadas al mercado y centradas en la tecnología que proponen muchas transnacionales. Entre ellas, la energía nuclear, los agro combustibles, la captura y el almacenamiento del carbono, los ´mecanismos de desarrollo limpio´. Luego agregan: "Los impactos negativos del cambio climático causado por el hombre producen graves violaciones de los derechos humanos y exigen cambiar fundamentalmente las estructuras sociales, políticas y económicas y corregir las desigualdades e injusticias por motivo de género, clase, raza, generación o grupo étnico.

Ya es tiempo de que admitamos en voz alta, lo que en círculos matrimoniales del poder y el dinero se susurra, aceptándolo como el pecado inevitable al que nos ha conducido la organización política y social que nos hemos dado los humanos. No es culpa de nadie, dicen en voz inaudible los privilegiados. Copenhague fue, en realidad, una colosal reunión de "espantapájaros", según Guillermo Giacosa, su autor, donde la extravagancia era no mostrarse estáticos y paralizados ante la magnitud del problema a enfrentar. Los extravagantes eran quienes todavía mostraban reflejos humanos y podían moverse tanto en el plano físico como en el de las ideas.

Si en la capital danesa se logró algo importante, fue que a través de los medios masivos la opinión mundial pudo observar el caos político creado y el trato humillante a Jefes de Estado y Gobierno, Ministros y miles de representantes de movimientos sociales e instituciones, quienes llenos de ilusiones e esperanzas viajaron a la sede de la Cumbre en Copenhague. La brutal represión contra manifestantes pacíficos por parte de la fuerza pública, recordaba la conducta de las tropas de asalto de los nazis que ocuparon la vecina Dinamarca en abril de 1940. Lo que nadie podía imaginar es que, el 18 de diciembre del 2009, último día de la Cumbre, esta sería suspendida por el gobierno danés -aliado de la OTAN y asociado a la carnicería de Afganistán- para entregar la sala principal de la Conferencia al Presidente de los Estados Unidos, donde él y un grupo selecto de invitados, -16 en total- tendrían el derecho exclusivo de hablar. Obama, pronunció un discurso engañoso y demagógico, lleno de ambigüedades, que no implicaba compromiso vinculante e ignoraba el Convenio Marco de Kyoto.