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CONFEDERACIÓN SINDICAL INTERNACIONAL (CSI)

Paraguay: "Hay niños que no van más a la escuela porque pasan hambre"

Entrevista realizada a Hortensia Moran, encargada del Consejo de la Infancia de la Central Nacional de Trabajadores (CNT), Paraguay.
Por Samuel Grumiau y Katia Paredes

Rebanadas de Realidad - Bruselas, 22 de mayo de 2007 (La CSI EnLínea): Hortensia Moran está a cargo del Consejo de la Infancia de la Central Nacional de Trabajadores (CNT), una de las tres afiliadas de la CSI de Paraguay. Aprovechó su experiencia de docente para impulsar a su sindicato a crear centros educativos mejor adaptados a la realidad de los niños de Paraguay. Gracias a ese proyecto, 1.500 chicos ahora van a la escuela.

  • ¿Qué la impulsó a hacerse sindicalista?

Al comienzo era docente. Pero cuando comencé a dar clase me fui dando cuenta de las enormes necesidades que tenían los niños: Además de que necesitan aprender, muchos de esos niños ni siquiera tienen suficiente para saciar su hambre. Me comprometí entonces en una lucha que procuraba mejorar no solamente las aulas de la escuela sino también colaborar con las comunidades para mejorar sus condiciones de vida. Eso me ocasionó problemas con el Ministerio de Educación, al que le parecía raro que deseara abarcar un radio más amplio del habitual ámbito escolar. Debido a estos problemas me puse en contacto con otros docentes que compartían esas mismas ideas y creamos en nuestra comunidad una asociación que estaba compuesta por 350 docentes. Entré entonces en la vida sindical porque nuestra agrupación buscó afiliarse a una organización nacional para tener más fuerza e influencia. Nos adherimos a la Unión Nacional de Educadores, que a su vez está afiliada a la CNT.

  • ¿Qué ayuda le brinda esta asociación de docentes a los niños?

Esos niños proceden de familias muy pobres, que carecen de protección social, empleo y vivienda decente. Además de ir a la escuela, trabajan o salen a mendigar. Algunos no van más a la escuela porque ni siquiera pueden comer suficiente. En este grupo de 350 docentes creamos todo un sistema integral de educación comunitaria para los niños pobres. Nuestro centro escolar comunitario brinda ciertas respuestas que no da el sistema educativo tradicional. Los chicos están en el centro desde las 6 de la mañana hasta las 18. Además de darles clase, se les sirven todas las comidas del día, se los ayuda a hacer los deberes, se les da atención médica, etc. La Secretaría de Acción Social de la Presidencia de la República pagó la construcción del centro, en un terreno municipal que se nos cedió. Los recursos humanos (maestras de jardín de infantes, enfermeras, cocineras, etc.) y la comida corren por cuenta de distintos ministerios. Es también un centro de protección, porque además de procurar que los chicos tengan una buena alimentación y educación, se evita que trabajen o que deambulen por las calles (muchas veces en sus casas no hay nadie hasta la noche ya que los padres trabajan).

  • ¿Cuántos niños tienen acceso a este tipo de seguimiento?

El primer centro se creó en 1998 en Capiata, una ciudad situada a 19 kilómetros de Asunción, la capital de Paraguay. Se inscribieron 45 niños, entre varones y niñas, y también 8 bebés. Nuestra experiencia tuvo un efecto multiplicador: Actualmente existen en Paraguay 36 centros comunitarios integrales a los que asisten 1.500 niños. Nuestra agrupación de docentes es la que tomó la iniciativa de crear el primer centro pero procuramos insertarlo dentro del programa nacional del Instituto de Bienestar Social y del Ministerio Social (en un comienzo, el Ministerio de Educación no contemplaba esta manera de trabajar). Estos centros ahora forman parte del sistema de educación pública fundamental, que es obligatoria y gratuita. Los sindicatos se ocupan del seguimiento del programa y ejercen continua presión sobre las autoridades para que no se abandone esta línea de trabajo.

  • ¿Hay que reunir algunas condiciones para poder mandar los hijos a ese tipo de centros?

Tienen que ser hijos de padres que trabajan. Algunos de los padres son vendedores ambulantes, jardineros, empleados domésticos, etc. Para cubrir las necesidades básicas de una familia de tamaño medio hacen falta en Paraguay por lo menos 185 euros mensuales y esos padres tienen ingresos que varían mucho de un día a otro (entre 1,5 y 4 euros diarios). Además, no tienen seguros médicos ni seguridad social. Eso da una idea de cuánto necesitan que se los ayude para que puedan mandar a sus hijos a la escuela.

  • ¿Cuáles son los resultados más concretos que se consiguen en esos centros?

Sobre todo, hay un nivel más alto de escolaridad y los niños de las familias pobres rinden más en la escuela. Gracias a esos centros, las mujeres también tienen mayores posibilidades de trabajar fuera de sus casas y de efectuar un aporte económico al presupuesto familiar y, al mismo tiempo, se les brinda la posibilidad de superarse y de cambiar de vida. Esto se aplica más especialmente a las madres solteras ya que muchas de ellas se prostituían para poder subvenir a las necesidades de sus hijos. De esta manera han podido acceder a una vida más digna.

  • ¿Resulta más difícil hacerse escuchar en los sindicatos de Paraguay por el hecho de ser mujer?

Sí, pero tenemos esperanzas de que eso cambie. El V Congreso de la CNT, llevado a cabo en noviembre de 2004, creó una Comisión Nacional de Trabajadoras. En dicha Comisión hay representantes mujeres de once sectores laborales afiliados a la CNT (campesinas, obreras del sector público, del textil, la construcción y la madera, docentes, etc.). Es muy importante dar a las mujeres un lugar específico porque aunque somos muy numerosas y muy militantes en las bases sindicales, en los altos niveles de la dirigencia sindical no se reconoce debidamente ese militantismo o no se nos dan las mismas oportunidades de acceder a ellos. En la directiva de la CNT hay una sola mujer entre los 25 miembros que la componen. La Comisión Nacional de Trabajadoras tiene el cometido de procurar cambiar esta situación, de influir en las tomas de decisiones sindicales y de hacer que se progrese en la vía de la igualdad entre hombres y mujeres en todos los ámbitos laborales. La Comisión tiene asimismo una estructura denominada Consejo Nacional de la Infancia, la Adolescencia y la Juventud y yo estoy a cargo del Consejo de la Infancia.

Creada el 1 de noviembre de 2006, la CSI representa 168 millones de trabajadores y trabajadoras en 154 países y territorios y tiene 306 organizaciones afiliadas nacionales. El nuevo sitio de la organización es: http://www.ituc-csi.org La CSI también es miembro de la Agrupación Global Unions, cuyo sitio Web se puede consultar en http://www.global-unions.org
Contacto: Mathieu Debroux, agregado de prensa de la CSI / Correo
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