Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
COLECTIVO DE TRABAJADORES EN REVOLUCIÓN - UNION NACIONAL DE TRABAJADORES DE VENEZUELA (CTR-UNETE) / Web del CTR

Despidos, negocios y privatización

La política social de la "reconciliación y respeto a las misiones".
Por Giuseppe Raspa, CTR-UNETE Zulia

Informaciones del CTR-UNETE editadas en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - CTR-UNETE, Maracaibo, 25/02/09.- Desde principios de diciembre de 2008, y en enero de 2009, se han sucedido miles de despidos centrados en la Alcaldía de Maracaibo y, en menor medida, en la gobernación del Zulia. Bomberos, promotores sociales, policías, trabajadores del Servicio Autónomo para el Suministro de Gas e Infraestructura de Maracaibo (SAGAS), del Instituto Municipal de la Vivienda de Maracaibo (IVIMA), han sido los más golpeados por los despidos.

También le ha metido el ojo al servicio de Aseo Urbano, desde siempre por debajo de las exigencias, pero caro y que se llega a cobrar dos veces (paga el inmueble y paga cada miembro del condominio en cuestión). Por ello se ha planificado la división del municipio en tres partes que dejarían de ser labor del Instituto Municipal del Aseo Urbano de Maracaibo (IMAU), para pasar a ser gerenciadas por tres empresas contratistas privadas. Nuevo negocio para Rosales y para manos privadas, que financiarán los ciudadanos de Maracaibo. Aquellos sectores populares que no puedan pagar las nuevas tarifas, simplemente serán abandonados por el Municipio y deberán convertirse en rellenos sanitarios o descargar, en especie de incursiones comando en horas de la madrugada, sus desechos en zonas residenciales y comerciales donde funciona la recogida de basura.

Así que más allá del trasfondo político, -sustituir un personal cuya lealtad política no era de fiar por otro de la propia tolda-, la acción obedece a una manera de concebir la dirección del Estado propia del clan Rosales-Un Nuevo Tiempo, manera derivada directamente de su tronco originario: Acción Democrática.

Esa política es asumida en pleno desde 1996 cuando Manuel Rosales es electo, por primera vez, Alcalde de Maracaibo.

Es una política que sigue y profundiza la política privatizadora-descentralizadora iniciada con el segundo gobierno de CAP y reimpulsada con el segundo gobierno de Caldera, a partir de 1995. Se afinca, desde un principio, con el caso del Metro de Maracaibo cuyo proyecto se inició con el alcalde Chumaceiro, pero donde empezó a dar frutos sin haber arrancado ni un centímetro, es con la dirección fraudulenta que le imprimen Rosales y Peter Malberg. Fuera de la Alcaldía y ya en la gobernación del Zulia Rosales se dedica a Salud y Educación, sin olvidar puerto, aeropuerto, puente sobre el lago y cualquier otra fuente de recursos públicos que desviar a manos privadas.

Señalemos que en salud el camino ya tenía un trecho andando bajo el gobierno de Arias Cárdenas. Rosales profundizó la política de microempresas, falsas cooperativas y flexibilización horaria y laboral (disposición continua, interinatos y suplencias vitalicias). Además puso a la cabeza de esas empresas contratistas a familiares o testaferros suyos.

Con la educación, las cosas funcionaron un poco menos violentamente por la mayor resistencia del movimiento magisterial (aunque el plan de alimentación escolar daba resultados nada malos para el saqueo inclemente). De todas formas, se retrasaban prestaciones sociales y otros beneficios y se alargaban los plazos de pagos de lo salarios (dos o tres días de colocaciones a plazo fijo significan varios millones de bolívares fuertes, con un método, de hecho, dentro de la legalidad (capitalista).

El gran negocio, en este sector, se dará con el programa de becas Jesús Enrique Lossada (JEL). Creado, para competir con las misiones educativas del gobierno bolivariano, se convierte en otra fuente de negocios para Rosales. Se pagan becas a personas de estrato socioeconómico bajo para estudiar en institutos privados técnicos superiores universitarios y en universidades privadas. Se garantiza así una clientela política que le debe al gobernador y a ningún otro ente público y, a la vez, se consigue una sólida base en la burguesía zuliana, que además paga ¡y cómo! su porcentaje a Rosales. En toda la operación "educativa" como en la de "salud" hay un brutal trasvase de fondos públicos a manos privadas sin justificación alguna. ¿Es o no es, la Universidad del Zulia, la mejor casa de estudios superiores de este estado? Pero aquí, a pesar que LUZ está mayoritariamente en manos de la oposición, no hay posibilidades de guisos y además la propia universidad podría convertirse en competidora del negocio político de Rosales.

Con estos antecedentes, lo que sucede con su regreso a la Alcaldía de Maracaibo, no debería extrañar. Y con mayor razón cuando ya desde la gobernación se lanzó a desconocer a los trabajadores pagos salariales y derechos sindicales sin que ninguna institución del Estado Nacional tomara medida alguna contra un violador continuado de las leyes y la justicia.

Pero, en esta ocasión, la cosa podría no salirle tan a pedir de boca. A diferencia de lo acontecido con la gobernación del Zulia, donde existió poca resistencia sindical a la acción de Rosales, en el caso de los despidos de la Alcaldía, después de un primer momento de desconcierto, los propios trabajadores asumieron su defensa y apoyados en la UNETE-Zulia conformaron sus sindicatos para poder defenderse de la arremetida patronal. Es de reconocer la labor desplegada por las compañeras y compañeros Lili Rincón, Sergio Castellano, Alberto Salcedo, entre otros. Así como el apoyo de la Inspectoría de Maracaibo y San Francisco y la Coordinación del Ministerio del Trabajo en el Zulia. No menos importante fue la apertura de las páginas del diario Panorama y el semanario Qué Pasa (con toda una trayectoria de apoyo a las luchas obreras dirigida por su director Gastón Guisantes).

La mayoría de estos trabajadores y dirigentes sindicales tienen militancia política y social previa a la organización sindical: provienen de los Consejos Comunales, Misiones y PSUV. La mayoría son militantes de vanguardia del movimiento popular marabino, lo que facilita su organización sindical y la proyección política de la misma claramente definida y no vacilante como en el caso de los sectores sindicales de la gobernación del Zulia que se enfrentaron a Rosales.

Existe una más clara conciencia de la situación política regional y nacional, así como del liderazgo relacionado con la revolución bolivariana.

Más allá de los pasos legales dados en defensa de sus derechos, los trabajadores víctimas de los despidos de la Alcaldía, están enfrentando directamente a la contrarrevolución en función de gobierno, con su organización de clase y con la solidaridad clasista de la mayoría de los sindicatos afiliados a la UNETE-Zulia.

Esto da un piso político más sólido a la lucha, no sólo contra el patrón Rosales, sino también contra el proyecto político encarnado por el mismo y que no es otra cosa que la continuidad del puntofijismo:

  • alianza con el imperialismo norteamericano y la burguesía interna.
  • apoyada en los medios masivos, la cúpula empresarial, los sectores retrógrados de la Fuerza Armada, la Alta Jerarquía Eclesiástica de la Iglesia Católica, las cúpulas de los partidos políticos UNT, PJ, PV, COPEI, AD, sectores paramilitares venezolanos y colombianos.
  • con la finalidad de reestablecer el dominio imperial y el flujo de materias primas baratas hacia las metrópolis imperialistas.

Alianza que, por supuesto, excluye a la inmensa mayoría de los trabajadores y el pueblo venezolano del reparto de los beneficios que genera la explotación de la tierra y de la industria del país.

Además esta lucha no está aislada. Se enmarca dentro del crecimiento sostenido de las luchas de los trabajadores venezolanos contra la explotación capitalista y la pretensión de descargar sobre las espaldas de la clase obrera el costo de la pavorosa crisis económica mundial.

Dar todo el apoyo a este nuevo despertar de las luchas obreras y al proceso de autoorganización de las mismas es tarea fundamental -sindical y política-, para el conjunto de la UNETE, el movimiento sindical y el movimiento popular. Los militantes del Colectivo Trabajadores en Revolución (CTR) estamos obligados y comprometidos en el cumplimiento de la misma.

Maracaibo, 20 de febrero de 2009

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de María Marcela Máspero, Coordinadora Nacional del CTR-UNETE