Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
COLECTIVO DE TRABAJADORES EN REVOLUCIÓN - UNION NACIONAL DE TRABAJADORES DE VENEZUELA (CTR-UNETE) / Web del CTR

Sobre la conflictividad laboral en el Zulia y en el país

Informaciones del CTR-UNETE editadas en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - CTR-UNETE, Cumaná, 08/03/09.- La dirección de la Federación de Trabajadores UNT-Zulia, afiliada a la Unión Nacional de Trabajadores, ante la nueva jornada de luchas obreras y sindicales emprendida por importantes contingentes del pueblo trabajador, declara:

1. Las luchas emprendidas por trabajadores del petróleo, electricidad, Carbones del Guasare, Metro de Caracas, Sidor, Alcasa, Venalum, Banco Industrial de Venezuela, Universitarios (obreros y empleados), así como de empresas privadas farmacéuticas, de alimentos, bancos, etc., obedecen a la legítima defensa de sus intereses económicos y sociales vinculados a la contratación colectiva y al pago justo y oportuno de salarios y otros beneficios.

2. Más allá de reclamos puntuales, estas luchas se enmarcan dentro de un cuadro que debe, necesariamente, verse como parte integrante de la crisis capitalista mundial. Crisis que de una u otra manera nos afectará y de hecho, ya nos está afectado vía baja de los precios del petróleo.

3. Estas luchas no tendrán salida para los trabajadores si las mismas no se enfrentan como lo que son: una consecuencia mediata de un problema cuya raíces más profundas no están en Venezuela, pero que puede y debe enfrentarse con medidas que deben tomarse, en parte, en nuestro propio país.

4. Para ello se necesita: 1º. La unidad de los trabajadores en lucha. No habrá victorias, ni a corto ni a mediano plazo, si no se enfrentan unitariamente los combates por la defensa de las reivindicaciones económicas y sociales de los trabajadores. En este sentido, la Federación de Trabajadores UNT-Zulia hace un llamado a todas las organizaciones sindicales del Zulia a cerrar filas en un frente común para la defensa de los intereses de sus agremiados y a constituir, a la brevedad posible, un comando intersindical de lucha que coordine las acciones en la región. 2º. Los trabajadores deben estar concientes de que buena parte de los problemas se originan en factores que van más allá de la simple voluntad de patronos y gerentes. Sin embargo, la manera como éstos respondan a la crisis sí es responsabilidad exclusiva de ellos. Para los trabajadores y el pueblo la salida es clara: no podemos y no debemos pagar por una crisis desatada por una economía basada en el afán de ganancias y no en la satisfacción de las necesidades de la población. Las misiones y la política social deben mantenerse e incluso extenderse. Sólo un imbécil o un saboteador, o una combinación de ambos, pude creer que se paliarán los problemas económicos congelando salarios y/o despidiendo trabajadores. La presente crisis mundial se construyó sobre la base del incremento de la rentabilidad de las empresas, la baja de los costos salariales e, incluso, la expulsión de fuerza de trabajo del mercado laboral. Las mercancías que los trabajadores no pueden comprar (porque sus salarios a la baja no se lo permiten) precipitan la caída de las ganancias empresariales. Congelar salarios y/o despedir es sólo echarle más gasolina al fuego.

5. Un trabajador que cobra un salario, un trabajador que ve incrementado su salario y sus beneficios colaterales (ya sea por acción del empresario o del Estado) es un consumidor que puede acceder al mercado y adquirir los bienes que otras empresas ofertan. Es decir es un trabajador que mantiene funcionando el mecanismo económico ya sea como productor ya sea como consumidor. Si se le mengua o se le impide desarrollar su labor como consumidor, ya sea por congelación salarial o por despido, la empresa (pública o privada) puede obtener una ganancia capitalista inmediata, pero al poco rato, tendrá menos compradores para sus productos, lo que la llevará a nuevos recortes salariales y de empleo, entrando así en una espiral a la baja del conjunto de la economía y, por supuesto, de las empresas, empresarios y gerentes que creyeron cumplir con el abc de la gerencia: reducir costos. Resulta que terminan reduciendo también sus ganancias con las consecuentes quiebras.

6. Si bien Venezuela está en buenas condiciones para enfrentar la coyuntura, debe sin embargo, tomar medidas pertinentes. Con el petróleo en baja y poco crédito internacional quedan dos fuentes de financiación: los bancos que deben nacionalizarse para centralizar y dirigir el crédito a los sectores productivos: industria y agricultura (con amplio espacio para el desarrollo del mercado interno), esfuerzo que se complementará nacionalizando el comercio exterior; los recursos de los propios trabajadores (los salarios diferidos que son jubilaciones y pensiones) deben concentrarse en un sistema integral de seguridad social que permitirá concentrar recursos superiores a los 20 mil millones de dólares (que hoy son subutilizados o aprovechados, en parte por empresarios, gerentes y sindicaleros) dispersos en más de 450 fondos de seguridad social que, muy bien, podrían utilizarse en la financiación de viviendas, escuelas, centros de salud, laboratorios, centros científicos, infraestructura turística y vial, entre otros. Además, se debe redimensionar a PDVSA y las industrias básicas: eliminar la mayor parte de los gastos de publicidad, los altos salarios gerenciales y los privilegios a ellos asociados, combatir con fuerza la corrupción, el despilfarro y la ineptitud (pública y privada) que se traga parte importante de los ingresos. Para ello es necesario, no sólo como factor de control político ciudadano, sino como elemento de eficiencia y eficacia económica, la realización de la contraloría social. Establecer modelos de gerencia con participación de los trabajadores en la dirección y gestión de la producción.

7. Como puede verse, nuestra posición ni es catastrofista, ni se asemeja a la oposición que grita contra lo existente, pero que no tiene otra propuesta (como lo demuestran las ejecutorias de las empresas privadas y de las alcaldías y gobernaciones bajo su control) que no sea despedir, flexibilizar, tercerizar a la masa trabajadora: la receta para el hambre, la quiebra y la revuelta social.

8. De lo que se trata, entonces, es de profundizar las medidas de justicia social, que llevan además a eficiencia y eficacia económica. Lo contrario sólo llevará, con mayor velocidad, al desastre que se pretende evitar. También en el campo social y económico, la mejor defensa es el ataque.

9. Finalmente, no queremos dejar de reconocer y saludar la acción decidida del sindicato y los trabajadores de la planta de arroz Primor, propiedad de la golpista empresa Polar, quienes no cedieron al chantaje del gerente Jesús Carmona y reiniciaron el proceso de empaquetamiento de arroz blanco regulado, en defensa de sus intereses y del pueblo y en apoyo a la acción del Indepabis. Ése es el camino de la lucha y la independencia de clase del movimiento de los trabajadores.

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de María Marcela Máspero, Coordinadora Nacional del CTR-UNETE