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17 de octubre de 1945, "Día de la Lealtad Popular"

Por Oscar A. Cuartango, Ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires

Artículos provistos a Rebanadas por el Estudio Cuartango:

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 16/10/08.- Para entender minimamente el significado de lo ocurrido ese miércoles de 1945, estimo que se torna imprescindible hacer una breve reseña de los hechos que antecedieron al mismo.

El golpe de estado del 4 de junio de 1943 mediante el cual se desplaza al presidente Ramón S. Castillo, poniendo fin a la llamada “Década Infame” una línea de gobiernos acusados de corruptos y que habían impuesto el llamado fraude patriótico desde el golpe militar de 1930, frustrando la proclamda candidatura de Robustiano Patrón Costa y poene en ejercicio de la presidencia de la Nación a Rawson, que renuncia dos días después, el 6 de junio, siendo sucedido por Pedro Ramirez, quien pide licencia primero, para renunciaar el 9 de marzo de 1944, siendo sucedido por Edelmiro Farrel, que se mantiene en el cargo hasta el 4 de junio de 1946 en que traspasa el mando la presidente electo, Juan Domingo Perón.

Una de las primeras medidas del gobierno fue disolver una de las CGT existentes, poco después sancionó una legislación sobre sindicatos, que si bien cumplía algunas expectativas sindicales, al mismo tiempo permitía la intervención de los mismos por parte del Estado y enseguida el gobierno hace uso de esa ley para intervenir los poderosos sindicatos ferroviarios y corazón de la CGT, la Unión Ferroviaria y La Fraternidad.

En octubre de 1943 una serie de huelgas fueron respondidas con el arresto de decenas de dirigentes obreros. Pronto resultó evidente que el gobierno militar estaba integrado por influyentes sectores anti-sindicales.

En esas condiciones algunos dirigentes sindicales socialistas, sindicalistas revolucionarios y algunos comunistas, encabezados por Ángel Borlenghi (socialista y secretario general de la Confederación General de Empleados de Comercio y Juan A. Bramuglia (Unión Ferroviaria), entre otros, decidieron, aunque con reservas y desconfianza, emprender una estrategia de alianzas, con algunos sectores del gobierno militar que compartían los reclamos sindicales, entre los cuales sobresalían los coroneles Juan D. Perón y Domingo A. Mercante.

Esa coincidencia entre sindicalistas y militares obtuvo que el gobierno militar designara a Perón como Director del Departamento de Trabajo, un cargo aparentemente sin valor alguno, al cual en diciembre de 1943 consiguen elevar a la jerarquía de Secretaría de Estado

La alianza entre sindicatos y el grupo de jóvenes militares encabezados por Perón generó inmediatamente una fuerte oposición de los sectores conservadores políticos, económicos y militares, con apoyo de la embajada de Estados Unidos (embajador Braden) que genera una alta polarización para 1945.

Los hechos se sucedieron vertiginosamente, comienzan a producirse manifestaciones masivas de sectores estudiantiles en contra de lo que denominan “la dictadura de las alpargatas”. Las manifestaciones obreras contestan: “alpargatas si, libros no”.

El 12 de julio de 1945 los sindicatos dirigidos por Borlenghi realizan un acto masivo el centro de la ciudad de Buenos Aires (en Diagonal Norte y Florida). Al finalizar, la multitud de trabajadores comienzan a corear el nombre de Perón y lo proclaman como candidato a presidente.

La manifestación obrera es respondida el 19 de setiembre por los sectores medios y altos con la Marcha de la Constitución y la Libertad, bajo la consigna “el Gobierno a la Corte” que según las crónicas de la época, reunió la extraordinaria cantidad de 200.000 personas.

Y así arribamos a las vísperas del 17 de octubre de 1945

Un nuevo ciclo histórico se inicia en la Argentina.

Distintas y controvertidas opiniones se han vertido sobre ese día, referenciamos algunas que consideramos más ilustrativas.

”El país era otro país y no quisieron entenderlo... El 17 de octubre, más que representar la victoria de una clase, es la presencia del nuevo país con su vanguardia más combatiente y que más pronto tomó contacto con la realidad propia”. Arturo Jauretche”

“...Había dos países en octubre de 1945: el país elegante y simpático con sus intelectuales y su sociedad distinguida sustentada en su clientela “romana” y el país de ‘la corte de los milagros’ que mostró entonces toda su rabia y toda su fuerza. ¡Nueve días que sacudieron al país! ¡Nueve días en que la verdad se desnudó! ¡Nueve días que cierran una época e inauguran otra!...”. Emilio Hardoy, dirigente conservador.

“¿Cómo?, se preguntaban los figurones de la oligarquía, azorados y ensombrecidos, ¿pero es que los obreros no eran esos gremialistas juiciosos a quienes Juan B. Justo había adoctrinado sobre las ventajas de comprar porotos baratos en las cooperativas?. Jorge A. Ramos.

El 17 de Octubre de 1945 no fue una huelga general de masas, con las características de las anteriores, llenas de ausencias y manifestaciones protestatarias, fue una gran rebelión popular, con una masiva participación y movilización de la clase trabajadora con características insurreccionales.

Raúl Scalabrini Ortiz describió el 17 de octubre como “el subsuelo de la patria sublevada”, pero desde el otro lado, años después, se lo pintó como “el aluvión zoológico”.

El hecho era el mismo, pero el escritor de Forja hablaba por esa alegría furiosa del porvenir y del otro lado estaba la desesperación del conservador que no acepta el cambio por interés o por miedo.

No se trató de una movilización sino de diversas, ocurridas en distintas partes del país, a pesar de que el objetivo de todas ellas era lograr la libertad de Perón y conservar los beneficios obtenidos por los obreros durante su gestión al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión.

Un pensador de la talla y la honestidad intelectual de Ernesto Sábato, años después reconoce su errónea lectura del fenómeno que nos ocupa, en estos términos “Cuando en la época de nuestra famosa Unión Democrática, tantos intelectuales de izquierda marchábamos al lado de conservadores como Santamarina y señoras de la sociedad, deberíamos haber sospechado que algo estaba funcionando mal”.

Estos procesos nunca son de una forma o de otra sino que son en un cierto sentido combinados. Perón aparecía como derrotado el 16 de octubre, y resurgió por esta irrupción de los trabajadores, este reclamo que impresionó y paralizó prácticamente al Ejército y a la oposición. En cierto sentido uno podría decir que los trabajadores hicieron el 17 de Octubre, y luego hicieron a Perón líder, o viceversa.

Pero también es cierto que lo hicieron porque Perón en dos años de manejo en la Secretaría de Trabajo y Previsión se había ganado la absoluta confianza de los trabajadores.

Yo creo que ahí juegan las varias cosas, una clase social, un sector del Ejército industrialista que se expresa en Perón, un sector de empresarios como Manuel Miranda, que en el peronismo encuentran una expresión que le da importancia a la industria, a la flota nacional.

Perón, cuando inaugura la cátedra de Defensa Nacional en La Plata dice: “Cuál es la soberanía de un país que no tiene flota propia, que no controla sus propios ferrocarriles, que no tiene puertos propios, que no tiene industria”.

Un personaje fuera de serie evidentemente, por eso a más de 30 años de su muerte se siente su influencia.

La exposición de esta revolución fue lo que muchos llaman el hecho revolucionario más importante, equiparándolo a la toma de la Bastilla, o la entrada de Fidel Castro en La Habana.

Son hechos que tienen una fórmula histórica similar de importante. La diferencia es que la mayoría de estos hechos históricos revolucionarios son violentos, y el 17 de octubre de 1945 no lo fue, porque la llegada al gobierno se hace a través del proceso electoral.

Sin duda el 17 de octubre de 1945 marca el fin de una Argentina y el comienzo de otra. Y de forma tan contundente, que la Argentina nunca más va a poder volver a ser lo que era antes de esa fecha.

Y el gran drama con el que se enfrentan los defensores del modelo previo, no es voltear a Perón como se dijo ni con un mando militar distinto como se pensó.

El drama es que Perón había dejado sembrado en los trabajadores un pensamiento nuevo, nuevas ideas a defender.

Por eso, compartimos la definición de ese gran pensador y luchador que fue John Wiliam Cooke en el sentido que: “El peronismo fue el más alto nivel de conciencia al que llegó la clase trabajadora argentina

Como colofón, es del caso recordar a un sindicalista y Gobernador electo de la Provincia de Buenos Aires ya fallecido, Andrés Framini, quien, según relata Manuel Urriza, decía que siempre había sido obrero, no tenía vacaciones, trabajaba más de 10 horas y el patrón o capataz le pagaba lo que quería y cuando quería. Entonces había asumido que su papel en la sociedad era ser obrero. Hasta que, según dijo, “llegó Perón y me dijo usted no es un obrero, es un obrero explotado”. Y aprendió a ejercer sus derechos.

Así como ocurrió con él, Perón le abrió la cabeza a miles y miles de argentinos.

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