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OPINIÓN - ARGENTINA

El impacto de la crisis financiera sobre el empleo en la Provincia de Buenos Aires

Por Oscar A. Cuartango, Ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires

Artículos provistos a Rebanadas por el Estudio Cuartango:

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 23/12/09.-

El trabajo conjunto como principal herramienta para enfrentar la crisis

Sobrepasados un año y tres meses desde el desencadenamiento de la peor crisis financiera de las últimas décadas y en vistas al impacto de la misma en el empleo, resulta conveniente realizar un análisis de las acciones llevadas a cabo y las todavía por realizar.

El Estado, como administrador de recursos públicos cuenta con la primera limitación y a su vez desafío, la escasez de los mismos. Aún más en tiempos de recesión, disminución de la liquidez internacional y recortes en los préstamos internacionales, el reto duplica la apuesta.

El escenario presentado prioriza la necesidad de un esfuerzo conjunto entre la Nación, las Provincias y los municipios, y un diálogo constante y fluido entre empresarios, gobierno y trabajadores.

Una mirada global de la situación del empleo

La caída de Lehman Brothers producida el 14 de septiembre de 2008 marcó el comienzo de una crisis que ya venía anticipándose en la economía estadounidense. Puede parecer un hecho aislado a una economía como la argentina que no se jacta de ser primariamente financiera. Pero la creciente interrelación de los países y la dependencia de las económicas nacionales de los mercados internacionales, provoca que estos acontecimientos no puedan pasar desapercibidos a los ojos de ningún observador.

Ante dicha situación los gobiernos se ven en la encrucijada de tomar medidas rápidas y efectivas para evitar el contagio o, en su defecto, para aminorar el impacto de sus consecuencias.

Según los datos publicados en diferentes periódicos especializados, en Estados Unidos se destruyeron desde diciembre de 2007, 5.1 millones de empleos y en España en el último año han desaparecido 1,47 millones de puestos de trabajo llegando al récord de una tasa de desempleo de 17,5% [1] en febrero pasado. En nuestro país, las cifras fueron muy inferiores y se apostó a la implementación de políticas destinadas a la protección del empleo ya existente. Mientras la tasa de desempleo norteamericana sufrió una variación del 4%, España 7.9%, en Argentina el valor fue apenas del 0.2% y Brasil 0.9%. [2]

Las primeras medidas contempladas por el gobierno de Estados Unidos estuvieron dirigidas al rescate de entidades financieras y empresas. Desde la asunción en enero de 2009 del presidente Obama hasta abril del mismo año [3] comenzaron a anunciarse políticas para enfrentar la situación del desempleo que fueron dirigidas principalmente al estímulo de la demanda como el aumento del gasto público en infraestructura; ampliación de la protección social y de la seguridad alimentaria [4]. A diferencia, nuestro país implementó adicionalmente políticas destinadas al apoyo del empleo ya existente, y a los desempleados. Esto resalta un fenómeno no considerado en un país como Estados Unidos, el de la prevención. Al estallar la crisis no solo era necesario rescatar el sistema financiero que se estaba derrumbando, sino sostener el nivel de empleo y proteger a todos aquellos ciudadanos que contaban ocupados.

Tomó un año poder colocar el tema del empleo en la agenda mundial de la resolución de la crisis. Esta acción estuvo impulsada por los presidentes de Argentina y Brasil y se plasmó en la Conferencia de Pittsburg de septiembre de 2009. En consonancia con el diálogo tripartito la Agrupación Global Unions durante esta cumbre resaltó que “se necesitan políticas y programas diseñados e implementados para reducir el riesgo de desempleo y pérdidas de puestos de trabajo, además de proporcionar subsidios en caso de reducción de las horas de trabajo” [5].

El principal conflicto que subyace una crisis de semejante magnitud es que puede llevar a dos caminos, ninguno de los dos favorables: la destrucción de empleos, o la transformación de los mismos en unos de menor calidad. Las empresas, en el momento de reducir costos de producción, pueden desatender las condiciones laborales, suspender trabajadores o reducir las jornadas de trabajo.

Las investigaciones más recientes de la OIT resaltan que los países en desarrollo podrán volver a los niveles de empleo anteriores a la crisis en el año 2011, mientras que la estimación para los países desarrollados se extiende al año 2013. [6] Estas conclusiones resultan abrumadoras y al mismo tiempo alentadoras para nuestra región, puesto que demuestran el efecto contenedor de la crisis en América Latina. Un análisis de estas características resultaría incompleto si los empleos generados no son consecuentes con altos niveles de Trabajo Decente [7].

...y una mirada al interior de la Provincia de Buenos Aires

En el momento que comenzaran a sentirse las primeras consecuencias de la crisis financiera en la economía de la Provincia de Buenos Aires, unas 600 mil personas se encontraban desocupadas (estimando una tasa de desempleo provincial [8] del 9,4%) sobre una Población Económicamente Activa (PEA) compuesta por casi 6,9 millones. Los sectores de la industria textil, calzado y cuero fueron considerados como los más vulnerables a la pérdida de puestos de trabajo debido a que los mismos tienen como característica ser mano de obra intensiva.

En aquel entonces, el Gobernador Daniel Scioli fue muy claro a la hora de delinear las acciones que se llevarían a cabo desde las distintas carteras de su gobierno: la preservación de puestos de trabajo se instaló desde entonces como una prioridad en las agendas de los funcionarios públicos provinciales. Resultaba un buen aprendizaje de la nefasta década de los noventa el hecho de destinar los escasos recursos del Estado a subsidiar al empleo, en lugar de otorgar planes sociales a los posibles nuevos desocupados.

Sin embargo, como se demuestra a continuación, el mejor amortiguador de los efectos negativos de la crisis sobre la clase trabajadora fue la ardua tarea de articulación interjurisdiccional y el fuerte diálogo social con sindicatos y empresarios, afianzado por la convicción de evitar los despidos masivos de trabajadores.

El primer paso firme fue la reconversión de los antiguos planes de empleo, diseñados en el contexto de la anterior crisis del año 2001. Los históricos Programas Bonus y Segunda Oportunidad consistían en prácticas de capacitación laboral en empresas por las cuales el Estado Provincial aportaba $200 en concepto de beca por un período de 6 meses a cada beneficiario. Desde diciembre de 2007 hasta la derogación de la norma que les daba sustento, se hicieron algunas modificaciones, con el fin de adecuarlos al nuevo contexto provincial. A su vez, las personas bajo esta modalidad no estaban protegidas por la seguridad social, ni necesariamente eran incorporados a un empleo formal al finalizar la práctica. No obstante, como resultado de la ejecución de estos programas en el período 2008/2009 se otorgaron unas casi 9 mil becas, equivalentes a unos $10 millones desembolsados por el Estado provincial.

Un gran salto cualitativo en materia de políticas de empleo fue la aprobación en diciembre de 2008, por Decreto Provincial Nº 3379/08 del “Plan de Promoción, Preservación y Regularización del Empleo de la Provincia de Buenos Aires” - PRE.BA. Dicho plan, que sería una clave fundamental en la intervención pública en el incipiente contexto de crisis, había comenzado a gestarse con anterioridad a la misma con el fin de brindar una mejor herramienta para promover el empleo. El PRE.BA, que cuenta con 4 programas - Inclusión Laboral; Regularización del Empleo no Registrado; Asistencia a la Promoción Industrial; y Preservación de Puestos de Trabajo en Situación de Crisis -, marca una diferencia sustancial con los Programas Bonus y Segunda Oportunidad, al variar el enfoque por el cual todo trabajador es incorporado a la empresa bajo la modalidad de Contrato por Tiempo Indeterminado desde el primer día. Bajo distintas condiciones y requisitos de acceso para cada una de sus 4 modalidades, el Estado provincial le asigna a cada trabajador una suma mensual de hasta $600, y el empleador paga la diferencia hasta completar el sueldo del Convenio Colectivo de Trabajo correspondiente a su actividad. Se transforma así un resguardo sobre la calidad del trabajo y coincidente con las pautas establecidas por la OIT para el Trabajo Decente.

Uno de los programas Incluir fue concebido con el fin de corregir la deficiente distribución de las oportunidades laborales que afecten a los sectores más endebles de la PEA, propiciando su inclusión en dicho mercado. A pesar del contexto de crisis mundial, cabe destacar el éxito del programa, por cuanto hasta el momento han adherido unas 40 empresas lo que significa la creación de 2.400 nuevos puestos de trabajo, en distintos rubros como el textil, calzado, metalúrgica y autopartista, entre otros. Esto significa una erogación del sector público de aproximadamente $18 millones, con el fin de apoyar a los sectores mano de obra intensivos. Actualmente, según el informe sobre “Demanda Laboral Insatisfecha en la Argentina” [9] publicado por el INDEC, las empresas dedicadas a estas actividades permanecen activas en la búsqueda laboral, donde, por ejemplo, en el sector textil la mitad de su demanda no pudo ser satisfecha.

Respecto a los resultados obtenidos por el Programa Preservar, el mismo se aplica en forma suplementaria del “Programa de Recuperación Productiva” - REPRO a cargo del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación – MTEySS, quien ha realizado acciones para la preservación de 43 mil puestos de trabajo, pertenecientes a 400 empresas de nuestra provincia, en su mayoría PyMES. El monto comprometido es de aproximadamente $340 millones, representando más del 30 % de la inversión total del programa para la contención de los efectos de la crisis iniciada en el 2008. Esto último demuestra el fuerte lazo que existe entre la Nación y la Provincia de Buenos Aires. La articulación de políticas ha sido desde el principio el eje rector de las acciones emprendidas por la actual gestión, que evidencia su importancia cuando los trabajadores se encuentran en una situación de vulnerabilidad.

Asimismo, este trabajo interjurisdiccional se completa con los municipios, quienes además de promover el PREBA en sus distritos, han sido un engranaje fundamental en la implementación del principal instrumento anticrisis: la suscripción acuerdos con firmas y cámaras sectoriales para la preservación del empleo. Estas Actas Compromiso a no realizar despidos masivos por un plazo de 180 días se formalizaron con 660 empresas, lo que implica 56 mil puestos efectivamente preservados, además de la adhesión de 120 cámaras empresarias y sindicatos. La fuerte responsabilidad social de estos sectores es un motivo de orgullo hacia nuestras PyMES y también es un buen ejemplo de que el trabajo conjunto con los distintos actores sociales logra mejores resultados que emprender estas acciones por separado.

Más allá de que los últimos indicadores publicados por el INDEC no sean los deseables, es justo destacar que unas 220 mil personas ingresaron a la PEA en este último año, de las cuales 130 mil encontraron un empleo y otras 90 mil incrementaron los índices de desocupación. Sin embargo, la destrucción de puestos de trabajo que vaticinaba esta crisis hubiera sido una mala noticia si no fuera por los favorables números de la intervención gubernamental en nuestra Provincia. En total, entre las acciones conjuntas realizadas por las carteras laborales de nación y provincia, junto con las áreas análogas de los 134 municipios, se evitó el despido de 100.000 trabajadores, lo que significa impedir que la tasa de desempleo se incremente en casi 2 puntos porcentuales.

Prevenir o curar

Evidentemente esta crisis que tuvo sus orígenes en los Estados Unidos no ha traído beneficios para nadie, poniendo en debate cuál es el rol que debe asumir el Estado en circunstancias como estas. Los principios neoliberales que la economía norteamericana ha profesado son objeto de las críticas de quienes en épocas pasadas los han defendido. Los organismos internacionales como el FMI, hoy revisan los fundamentos teóricos de las medidas que proponen. Entre las lecciones de Smith y Keynes, la balanza parece hoy inclinarse por inyecciones de gasto público para promover la producción y el empleo. La flexibilidad laboral para promover el empleo y el mercado financiero como rector de las economías de los países fueron los ejes de recomendaciones poco respetables.

Se dice que quienes no conocen la historia la repiten. Las altas tasas de desempleo de la década pasada fue un golpe muy fuerte sobre nuestra sociedad, de lo que afortunadamente los gobiernos han aprendido una buena lección y actuaron en consecuencia. Evidentemente fue una decisión eficaz el hecho de sostener el empleo a través de dirigir todas las herramientas institucionales en el logro de ese objetivo. Los subsidios al empleo y el diálogo con sindicatos y empresarios son dos de las medidas que aseguraron que nuestra Provincia no tuviera los efectos que llenan los titulares de los periódicos del mundo.

Notas:

(1) OIT (2009) Proteger a las Personas y promover el empleo, Informe de la OIT a la Cumbre de los líderes del G-20, Pittsburg. 24-25 de septiembre de 2009. Consulta 10/12/09

(2) Op. cit.

(3) El 2 de abril de 2009 se celebró en Londres la Cumbre del G20.

(4) OIT (2009)

(5) FITEQA-CC.OO. (2009) Declaración de la Agrupación Global Unions a la Cumbre del G20 en Pittsburg. 24-25 de Septiembre de 2009. Consulta 10/12/09

(6) OIT (2009) Informe sobre el trabajo en el mundo 2009. Crisis mundial del empleo y perspectivas. Consulta 10/12/09

(7) En el sentido propuesto por la OIT en la 87º Conferencia Internacional del Trabajo (1999). Se refiere al “trabajo productivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad, en el cual los derechos son protegidos y que cuenta con remuneración adecuada y protección social”.

(8) En base a los Informes de Prensa trimestrales de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) publicados en el sitio web del INDEC el Ministerio de Trabajo realiza estimaciones de los principales indicadores del Mercado de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, ponderando las tasas de los aglomerados situados en dicha jurisdicción por la población estimada para cada año.

(9) Instituto Nacional de Estadística y Censos (2009) Demanda laboral insatisfecha en la Argentina - Tercer trimestre de 2009. Buenos Aires, 4 de diciembre de 2009 Consulta 10/12/09

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