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OPINIÓN - MÉXICO

Calderón, su gobierno canalla y el SME

Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo, Presidente del Partido Popular Socialista

Artículos de Cuauhtémoc Amezcua Dromundo editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Ciudad de México, 15/10/09.- No hay exageración ni exabrupto en el título de este trabajo, ni es la primera vez que llamo así al gobierno de Calderón. Según el diccionario de la Real Academia, canalla significa gente baja, ruin; persona despreciable y de bajos procederes. Tipificar de esa manera al gobierno actual constituye una definición, un juicio exacto, ya lo decía yo hace unas semanas en un editorial que escribí para la página electrónica del Movimiento de Liberación Nacional. Sus recientes acciones reafirman mi juicio.

Ya he comentado su paquete económico enviado al Congreso de la Unión, en que propone un nuevo impuesto del 2%, adicional al IVA, que gravaría las ventas de todos los bienes y servicios, incluidos los alimentos de primera necesidad y las medicinas. Sería un gravamen que aumentaría el precio de los consumos de los trabajadores del campo y la ciudad, ya ahora insuficientes, en tanto que dejaría intocados los ingresos excesivos de los grandes capitalistas, en la mayoría de los casos, evasores del fisco: se trata de una acción ruin.

Ya he examinado la argumentación con que apoya su propuesta: dice que el impuesto ayudará a combatir la pobreza, ¡vaya paradoja! ¿Cómo sería posible eso? Dice que con lo que se recaude, se fortalecería el presupuesto de ciertos programas destinados a los sectores que viven en la pobreza extrema. La ética elemental, ya lo he comentado, demanda que sean los más ricos los que aporten más, sobre todo esos que amasan fortunas descomunales a base de la inmoral apropiación del plusproducto del trabajo ajeno, y de no pocas sinvergüenzadas de diverso cuño. Sólo a una persona despreciable y de bajos procederes se le ocurre proponer como algo justo que se les quiten más recursos a los muchos millones de mexicanos necesitados con urgencia de incrementar sus ingresos, que no les alcanzan para la indispensable, con el pretexto de darlos a una fracción de ellos mismos, más depauperada todavía, y eso sin hablar de la total ineficacia de tales programas, corroídos por la simulación y la corrupción más escandalosas.

Ya he analizado otro caso del mismo paquete fiscal: reduce los subsidios al agua y electricidad, y el gobierno arguye que la medida, que encarecerá ambos servicios de primera necesidad, según él podría beneficiar a los sectores más indefensos, “si logramos que consuman menos agua y menos electricidad”. Sólo a un auténtico canalla se le puede ocurrir semejante “razonamiento”.

Su más reciente hazaña ha sido el golpe al Sindicato Mexicano de Electricistas, SME. Lo dio en la noche, sirviéndose del ejército y la policía federal, que tomaron por asalto las instalaciones de Luz y fuerza del Centro, LFC, la empresa estatal creada para atender la capital del país y estados cercanos, sin que exista razón ni base jurídica para tal proceder. Y luego emitió un decreto declarando extinguida la empresa. ¿Su objetivo? Destruir al SME, simple y llanamente, porque Calderón y sus asesores discurrieron que al desaparecer la empresa, el contrato colectivo quedaría sin materia y, por tanto, el sindicato dejaría de existir. Razonamiento falso, porque lo que ha sucedido, desde el punto de vista jurídico, es que hubo un cambio de patrón, pues la Comisión Federal de Electricidad, CFE, se hizo cargo de la empresa. Pero la maniobra jurídica es ruin; el uso de la fuerza pública en una operación planeada y ejecutada con el sigilo y despliegue propios de una acción de guerra, es absolutamente injustificado y fascistoide y la campaña de mentiras intensamente difundidas por la televisión, la radio y la prensa, antes y después del golpe, es propia de una persona despreciable y de bajos procederes.

¿Y porqué quiso Calderón destruir al SME? Porque es un sindicato clasista, es decir, está del lado de los trabajadores; y los amos de Calderón, los imperialistas, han decretado que ese tipo de sindicatos debe desaparecer, porque no se ajustan a las exigencias de la “flexibilización laboral” que ellos prescriben. Y porque siendo un sindicato clasista, se ha opuesto y ha obstruido todos los intentos hechos hasta hoy por el gobierno actual y los cuatro que lo precedieron, por privatizar la industria eléctrica. Es decir, en el fondo, el golpe panista contra el SME no ha sido sino otro episodio del ya largo e importante combate entre el imperialismo yanqui y sus títeres locales, por un lado, y la clase obrera y el pueblo de México por otro.

Felipe Calderón Hinojosa es una persona despreciable que recurre sin reparo a los más bajos procederes, con tal de servir a sus amos, los imperialistas y los barones del gran capital local, por todo eso el suyo es un gobierno canalla.

Es necesario echar a tan ruin personaje del puesto que detenta sin honor y contra la voluntad popular, ejerciendo el pueblo su derecho constitucional de titular de la soberanía nacional. Y junto con eso, no permitir que el actual pelele sea sustituido por otro de idéntica ralea, como han sido sus cuatro antecesores, todos ellos, igual que Calderón, peleles del imperialismo y los barones del gran capital local.