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OPINIÓN - MÉXICO

Saludo del MLN a la Asamblea Nacional de la Resistencia Popular y al Sindicato Mexicano de Electricistas

Saludo al SME que ocupa hoy el centro de todas las batallas que libran las fuerzas populares y patrióticas porque encarna las dos vertientes: lucha de clases en su sentido estricto, obrero-patronal, y lucha de los intereses de la Nación mexicana en su conjunto, frente al imperialismo y sus sirvientes.
Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo, Presidente del Partido Popular Socialista y Miembro del CEN del Movimiento de Liberación Nacional.

Artículos de Cuauhtémoc Amezcua Dromundo editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Ciudad de México, 08/11/09.-

Ciudad de México, a 5 de noviembre de 2009.
A la Asamblea Nacional de la Resistencia Popular
Al Sindicato Mexicano de Electricistas
Estimados compañeros todos:

Reciban un saludo combativo y fraternal del Movimiento de Liberación Nacional, y nuestro posicionamiento sobre los temas que están en la mesa de discusión, y que a todos nos conciernen:

1. La batalla por el SME ocupa hoy el centro de todas las batallas que libran las fuerzas populares y patrióticas, entre otras razones porque encarna las dos vertientes: lucha de clases en su sentido estricto, obrero-patronal, y lucha de los intereses de la Nación mexicana en su conjunto, frente al imperialismo y sus sirvientes. Además, dada la capacidad de convocatoria del SME, puede congregar un conjunto mayor de fuerzas que otras, también justas batallas anteriores.

2. En su esencia, ésta es una lucha política y, como todas las de este tipo, se resolverá en función de la correlación de fuerzas, de ahí el valor de la protesta pública, de la movilización popular combativa y solidaria. Esta lucha la ganaremos, con la condición de que seamos capaces de reunir una fuerza mayor de este lado de la trinchera.

3. La victoria puede y debe concretarse en la preservación del SME, su fuente de trabajo y las relaciones laborales de los trabajadores a quienes se quiso liquidar y dejar cesantes de manera ilegal e injusta.

4. Pero esta lucha puede y debe ir más allá, avanzar hacia otras metas para evitar que los neoliberales nos sigan golpeando impunemente. La manera de evitar que utilicen las instituciones y la fuerza del Estado de manera ilegal e ilegítima, como lo vienen haciendo, contra el pueblo, consiste en echarlos de la dirección del propio Estado. Es decir, pasar de la lucha por la defensa de nuestros derechos, que una y otra vez vulneran —lucha a la defensiva—, a la creación de las condiciones para que no puedan seguir vulnerando nuestros derechos, nunca más. La ANRP, consecuentemente, debe enarbolar el objetivo de echar a los neoliberales del poder, es decir, a la burguesía entreguista, y reemplazarla por un bloque social distinto, de carácter patriótico y popular, en que participe todo el conjunto de fuerzas que se ha venido movilizando en los planos nacional y local, en distintos lugares del país, de manera destacada la clase obrera, los maestros de escuela y el campesinado.

5. La fuerza que requerimos congregar, para alcanzar estos objetivos, es cuantitativa y cualitativa. Debe ser numéricamente importante, en cuanto a individuos, pero sobre todo en cuanto a grupos sociales y políticos organizados.

6. Debe incidir de manera significativa en lo que comúnmente se llama “opinión pública” desarrollando nuestra capacidad de legitimación de la posición que sustentamos, frente a la de la burguesía títere en su conjunto, incluido el gobierno, para la cual no sólo debe manejar las mejores ideas y exponerlas con claridad y sencillez, sino que también necesita llevarlas a todos los rincones del país, hacerlas llegar a todos los mexicanos. Ellos controlan los medios masivos, nosotros tenemos que desarrollar nuestros propios mecanismos, los que estén a nuestro alcance, como un amplio e intenso "brigadeo" a las plazas públicas, las escuelas de diversos niveles y casa por casa.

7. A fin de cuentas, la fuerza que congreguemos debe llegar a “pesar” más, políticamente, que la fuerza que reúnen el imperialismo y la burguesía proimperialista a su derredor, incluido el gobierno canalla de Calderón.

8. La lucha política, que debe ser la central, debe contener, por tanto, la batalla de las ideas como elemento fundamental, aunada a la más dinámica y combativa movilización, orientada a ganar más aliados y a aislar a los adversarios. Respecto de la movilización e insurgencia popular, todas sus variantes tienen validez, las marchas, plantones, bloqueos, tomas de puentes, casetas de peaje, edificios públicos, etc., incluidos los paros cívicos, como el de carácter nacional que se anuncia para el día 11, y que apoyamos sin reservas, y llegado el momento y preparadas las condiciones, la Huelga Política General en la que debe participar la inmensa mayoría de los trabajadores y el pueblo de México, para que sea eficaz.

9. La movilización popular, por tanto, ha de ser ejercida de manera articulada, pero flexible y con sus variantes, según las condiciones de unas u otras organizaciones que participen en el frente colectivo, y según las circunstancias de cada lugar.

10. La batalla jurídica, sin embargo, desempeña una función de gran importancia, entre otras razones porque dará elementos a la batalla de ideas, sustento a las movilizaciones y también porque, dadas las condiciones, podría ofrecer la salida concreta al conflicto específico de los trabajadores electricistas y su organización sindical, frente al Estado patrón.