Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
OFICINA DE PROGRAMAS DE INFORMACIÓN INTERNACIONAL DEL DEPARTAMENTO DE ESTADO DE ESTADOS UNIDOS

¿Se dirige EE.UU. hacia otra gran depresión económica?

Mayoría de economistas dice que el plan de rescate del gobierno lo hace poco probable
Por Burton Bollag, Corresponsal especial

Informaciones del Departamento de Estado editadas en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - America.gov, Washington, 18/03/09 .- Irene Hobson, de 89 años, recuerda escenas de privación durante la Gran Depresión de los años treinta, como por ejemplo la sarta de hombres que vendían manzanas en las aceras de su humilde barrio en Washington.

Su madre ganaba el dinero necesario para alimentar a la familia lavando la ropa de otras personas. Eso tenía la ventaja añadida de mantenerles a ella y a sus cuatro hermanos y hermanas vestidos. "La gente a la que mi madre le lavaba la ropa le regalaba prendas", recuerda.

Hoy día, según va subiendo el desempleo y la recesión se hace más profunda, cada vez más personas se preguntan si Estados Unidos se dirige hacia una repetición de la Gran Depresión, cuando la cuarta parte de la población activa terminó en el paro y millones de estadounidenses cayeron en la pobreza.

El 45 por ciento de las personas que contestaron a una encuesta de CNN/Opinion Research Corporation, cuyos resultados se dieron a conocer el 17 de marzo, dijo que piensa que es probable que se produzca una depresión económica similar a la de la década de 1930 en el próximo año, frente al 38 por ciento de encuestados que opinaron lo mismo en diciembre de 2008.

La depresión se define como una recesión económica en la que el producto interno bruto (PIB) -que mide todos los productos y servicios que produce un país- disminuye en más del 10 por ciento. La recesión es una desaceleración económica más suave, de duración más corta. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos no ha experimentado nada parecido a una depresión. La recesión económica más grave se produjo entre 1973 y 1975, cuando el PIB real bajó en un 4,9 por ciento.

Altos funcionarios de EE.UU. sostienen que el peligro de que se produzca una depresión es poco probable. En una rara entrevista con el programa de televisión 60 Minutes de la cadena CBS, Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos, declaró que el riesgo de una depresión se ha "evitado".

Sin embargo, la crisis económica actual tiene similitudes preocupantes con la de la década de 1930. Entonces, al igual que ahora, los bancos se derrumbaron y el crédito para las empresas y los consumidores se esfumó. Entonces, al igual que ahora, el bajón que ocurrió en la Bolsa redujo drásticamente la riqueza de quienes tenían acciones. Durante los últimos 17 meses, el índice de la media industrial Dow Jones ha caído un 52 por ciento. En los tres años posteriores al apogeo que alcanzó el mercado en 1929, los precios de las acciones cayeron un 89 por ciento.

Christina D. Romer, una de las principales asesoras económicas del presidente Obama, ha dicho que la anterior calamidad fue mucho peor. Comparó varios indicadores para aclarar esta afirmación. La tasa de desempleo en Estados Unidos ha alcanzado el 8,1 por ciento. Sin embargo, durante la peor etapa de la década de 1930, esta cifra rozó casi el 25 por ciento. En la década de 1930 había menos redes de seguridad social que las que existen hoy para suavizar el impacto de la pérdida de empleos. Asimismo, el PIB actual ha disminuido en un dos por ciento de su nivel máximo, pero durante la Depresión se redujo en más del 25 por ciento entre 1929 y 1933.

Otra diferencia clave entre las dos crisis ha sido la respuesta del gobierno. La mayoría de los economistas afirman que las políticas que siguió Washington durante los primeros años de la Gran Depresión empeoraron la desaceleración económica. A medida que fue parando la economía y los bancos dejaron de poder cobrar las deudas, cundió el pánico y la gente retiró sus depósitos, lo cual provocó el colapso de casi el 50 por ciento de las instituciones bancarias. La producción, los préstamos personales y la riqueza se derrumbaron.

Los primeros años después de la crisis que comenzó en 1929, el gobierno adoptó una estrategia conservadora, limitando el suministro de dinero, dejando que los bancos se declarasen en bancarrota y tomando pocas medidas para estimular la economía. "[El presidente Herbert] Hoover pensó que la desaceleración era algo bueno, puesto que purgaría las actividades no productivas", explicó Sharyn O'Halloran, profesor de economía política en la Universidad de Columbia en Nueva York

Esa política de inacción no cambió hasta 1933, cuando Franklin Roosevelt se convirtió en presidente y creó el New Deal, una política de gasto público masivo que creó empleos y reactivó la actividad económica.

Frente a la crisis actual, el gobierno de Estados Unidos ha adoptado una estrategia activa. En el otoño de 2008, los funcionarios emitieron advertencias urgentes de que la inacción podría llevar a otra Gran Depresión. El gobierno respondió inyectando cientos de miles de millones de dólares para salvar a los bancos y las compañías de seguros. Desde que asumió su cargo en enero, el presidente Obama ha ampliado esa política y presentado un plan de estímulo económico masivo.

Otra diferencia con la década de 1930 es que Estados Unidos y sus socios comerciales luchan contra el proteccionismo. Cuando se produjo la Gran Depresión, muchos países, entre ellos Estados Unidos, trataron de proteger sus industrias aumentando los aranceles sobre los artículos de importación. Esta medida condujo al devastador desplome del comercio mundial, lo cual profundizó y prolongó la desaceleración.

En la actualidad, el comercio mundial ha comenzado a disminuir por primera vez en casi 30 años, pero a diferencia de la década de 1930, los gobiernos hoy tratan de coordinar las políticas y han prometido no ceder a las presiones proteccionistas.

Romer, asesora económica del presidente, dijo que el enfoque intervencionista reduce drásticamente el peligro de que se produzca una nueva depresión. "Ya hemos dado una respuesta política mucho mejor" que la que se dio en la década de 1930, aseguró. "Y tenemos a un nuevo presidente que ha declarado: 'hago frente al problema con todas las herramientas a mi alcance'".