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POLÍTICA - ECOLOGÍA

El río Uruguay y el Riachuelo: Las fronteras de dos países

Por Carlos M. Duré - Correo

Rebanadas de Realidad - Carta Argentina (CA), Buenos Aires, 03/03/06 .- El conflicto ecológico político entre la Argentina y Uruguay arrastró hasta el primer plano otros problemas de la misma índole pero internos del país cisplatino.

Los propios funcionarios uruguayos señalaron con toda razón que el gobierno argentino se mostraba repentinamente sensible a la ecología por la cuestión de las papeleras al mismo tiempo que era desaprensivo con la protección del hábitat al interior del país. El ejemplo más visible y oloroso - dicen los orientales - es el Riachuelo. O, repitiendo a la Asociación de Vecinos de la Boca, es el río más contaminado de América del Sur.

El conflicto de las papeleras y el que moviliza a los habitantes de una y otra orilla del Riachuelo tienen en común que la actividad industrial de una costa contamina a la otra, le estropea el paisaje y le envenena la vida cotidiana sin que haya reciprocidad.

Para ser más justos, las riveras de Gualeguaychú y Fray Bentos se contaminan parejo por la actividad industrial de la localidad uruguaya y la ciudad de Buenos Aires, de éste lado, y los municipios de Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora, Almirante Brown y La Matanza del otro se envenenan por los detritus industriales generados en el lado bonaerense.

Comparando focos contaminantes, los efectos eventuales de las papeleras uruguayas afectarían a unos 300 000 habitantes - entre uruguayos y argentinos- mientras que el Riachuelo enferma en forma directa a 500 000 habitantes, asentados en villas sobre las franjas ribereñas, y, a largo plazo, a los 5 millones restantes que pueblan la cuenca.

Esto, desde el punto de vista ecológico. Pero ¿en qué se comparan el conflicto de las papeleras y el del Riachuelo desde el punto de vista político?

Un error político imputable al Uruguay es que puso las papeleras a la vera de una frontera fluvial internacional cuyo aire y aguas no son separables. Un país no tiene derecho a ensuciar a otro de acuerdo con los tratados internacionales. No obstante ¿hasta qué punto Uruguay es un país y Argentina otro en las relaciones domésticas?

Los mismos funcionarios uruguayos asimilan ese vínculo al que existe entre la ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires cuando reprochan la preocupación insidiosa del gobierno argentino por los litigios ecológicos.

Las curtiembres, las químicas y petroquímicas que enmugran el Riachuelo y su vida alrededor fueron progresivamente arrojadas a la orilla suburbana conforme la ciudad expandía su ejido residencial y su cultura posindustrial.

El ostracismo de la papeleras eurouruguayas obedece a la vigencia en la UE de la norma ISO 14001 y al destino posindustrial que Finlandia y España comparten con la ciudad de Buenos Aires y con Punta del Este ya que no con la Argentina y el Uruguay completos.

Por eso las papeleras no fueron radicadas en los departamentos turísticos del Uruguay y la ciudad de Buenos Aires no se expande políticamente allende la orilla norte del Riachuelo.

El gobierno del Uruguay defiende con tenacidad su industrialización de la misma manera con que el gobierno de la provincia de Buenos Aires defiende la relación favorable entre el costo y el beneficio de sus industrias de la cuenca Matanza - Riachuelo. Después de todo - pensarán sus políticos, empresarios y obreros - alguien tiene que hacer el trabajo sucio que mantiene al progresismo en un ambiente sano.

Como se verá en la siguiente entrega, ese trabajo sucio está más relacionado con la rapiña empresaria y la corrupción política que con el dilema industria o hábitat.

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