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OPINIÓN - ARGENTINA

Aedes Aegypti, el mosquito terrorista

Dengue.

Por Carlos M. Duré - Correo

Rebanadas de Realidad - Carta Argentina (CA), Buenos Aires, 17/04/09.- La actual situación sanitaria, puesta a prueba por la profusión del dengue, con particular intensidad en las zonas de frontera con Brasil, Paraguay y Bolivia, alcanza, según la organización Médicos del Mundo, más de 30 000 infectados en la Argentina.

Si bien la enfermedad es endémica de zonas tropicales y subtropicales (actualmente, en Camboya se está produciendo una epidemia de dengue), las cifras de víctimas que se registran incluso en Buenos Aires C F y Gran Buenos Aires, República Argentina, parecen el resultado de un ominoso fracaso tanto de las autoridades sanitarias locales cuanto de los esfuerzos multinacionales de la región entre los que no se debe excluir la responsabilidad de militares norteamericanos.

Aunque Carta Argentina, desde 1998, viene siguiendo año tras año cada información relativa a la peligrosa enfermedad y emitiendo despachos para concitar la atención de las autoridades y del pueblo, el presente brote epidémico parece cobrar virulencia a partir del período 2002 – 2005 cuando aparecen en escena médicos y veterinarios militares de los Estados Unidos. Ya en 1998, profesionales de esa nacionalidad, habían sido expulsados por experimentar con rabia en murciélagos de la localidad de Tandil, provincia de Buenos Aires.

Se reproduce material de archivo de absoluta vigencia al final del cual se verá que el dengue forma parte de un arsenal de armas biológicas sobre el cual se experimenta de manera permanente.

AEDES AEGYPTI, el mosquito terrorista (Archivo, 21/1/07– 04. 55 p. m.)

Los entrenamientos militares multinacionales Cabañas 2000 y 2001, efectuados en el territorio mesopotámico argentino, permitieron que fuerzas norteamericanas ingresaran al país sin más trámite que un salvoconducto dispensado por el entonces presidente Fernando De la Rúa.

Alquilaron las instalaciones de un regimiento de infantería de monte de la provincia de Misiones y para amortiguar la animadversión popular adujeron que, maniobras aparte, el contingente traía entre su personal médicos del cuerpo de marines que se dedicarían a la lucha contra el dengue.

El mosquito terrorista de la Triple Frontera

La enfermedad inoculada por el mosquito aedes aegypti acababa de hacer su aparición hacia el final de 1999 en el sur de Brasil, donde produjo centenas de víctimas, y en el Paraguay.

No obstante la acción de los médicos del cuerpo de marines y rangers, 19 casos de contagiados de dengue viajaron desde el Paraguay hasta el gran Buenos Aires.

Ya en pleno desarrollo de los ejercicios Cabañas 2001, el sistema de vigilancia epidemiológica Vigía, previa aclaración de que el mismo mosquito es una agente trasmisor de la fiebre amarilla cuando infesta las áreas urbanas, advirtió un foco de la mortal peste (asoló el sur de la ciudad de Buenos Aires entre 1865 y 1870) en la zona brasileña limítrofe con la Argentina del alto río Uruguay.

Cuando el ejército de Estados Unidos quiso renovar su actividad en la zona de la triple frontera en el 2002 (con el consabido pedido de inmunidad diplomática para sus soldados, el cual fue denegado), CA llegó a la conclusión de que los marines habían sido derrotados por una bandada de mosquitos mortíferos.

Nueva derrota de los veterinarios militares de EE. UU.

En junio de 2005, CA relevó el arribo de tropas norteamericanas al Paraguay. Habían llegado unos días antes que el Congreso paraguayo les concediera inmunidad diplomática y la base Mariscal Estigarribia a los efectos de desempeñar sin percances la tarea que se habían propuesto.

Un par de meses después y en respuesta al malestar local y regional que su presencia causaba, el vocero del contingente, mayor Tom Hurtado, explicó a la prensa asunceña que los especialistas que acababan de desembarcar eran veterinarios y médicos que colaborarían con la población atendiendo temas críticos de salud animal y humana.

Simultáneamente, se desató una epidemia de aftosa en el Estado de Paraná, Brasil, país que se sentía amenazado por la presencia militar norteamericana, razón por la cual había movilizado un regimiento hacia la frontera con Paraguay. Inicialmente, fuentes brasileñas aseguraban que el foco de aftosa se había originado en la costa del Alto Paraguay, en la localidad de Casado, donde la secta Moon poseía 150 mil ha.

El foco de aftosa no pudo ser controlado por los veterinarios militares norteamericanos y se expandió hacia el sur ingresando y afectando la ganadería del nordeste argentino y provocando la suspensión de las exportaciones de carnes de ese origen.

Estado Unidos está perdiendo la segunda batalla contra el mosquito asesino

Durante toda la semana que hoy termina, noticias provenientes del Paraguay y de la provincias argentinas limítrofes dan cuenta de una epidemia de dengue hemorrágico que prácticamente está haciendo colapsar los hospitales de Asunción con más de 400 casos, ya unos cuantos mortales.

El diario El Comercial, de Formosa, Argentina, informa hoy que la provincia de Misiones está fumigando tras haber constado cuatro casos en el micro centro de la capital Posadas. El diario llama la atención sobre las escasas prevenciones de Formosa contra el mosquito trasmisor.

Las crecidas excepcionales del río Pilcomayo (linde entre la Argentina y Paraguay) inducen a prever una infestación mayor del vector del dengue con la bajante.

Las fuerzas armadas de EE. UU. ¿combaten catástrofes o las provocan?

Una breve consideración final debiera ser atendida especialmente por los lectores estadounidenses a la hora de evaluar las razones relativas a la función social de las fuerzas armadas de USA. que el Departamento de Defensa distribuye generosamente por los medios. Cada vez que un laboratorio militar norteamericano acompañó una misión de entrenamiento a la zona de la Triple Frontera (Paraguay, Brasil y Argentina) aparecieron focos epidémicos de dengue y de aftosa que debieron ser detenidos por los sistemas sanitarios de los países presuntamente ayudados.

Los lectores, ya de cualquier nacionalidad, deben tener presente que los únicos partes de prensa que la CEA (Conferencia de Ejércitos Americanos) permitió trascender en noviembre de 2005 destacan la necesaria participación de las fuerzas armadas en situaciones de crisis y catástrofes naturales.

Armas no convencionales de destrucción masiva según el Pentágono después del 11s 2001

Las operaciones militares de fuerzas norteamericanas desarrolladas en sus laboratorios portátiles contra el dengue, la fiebre amarilla, la aftosa u otras pestes todavía no manifestadas (tifus, leshmaniasis, hantavirus, rabia, Mercinia pestis, Encefalitis equina del Este, Toxinas Ricino y Epsilon, Escherichia Coli, Vibrio Cholerae, Virus Nipah, Tuberculosis multidrogo resistente), podrían continuar el próximo verano hasta obtener algún tipo de resultado positivo. Aunque esto último no se sabe muy bien qué significa.

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Se recomienda al lector y elector norteamericano chequear la información vertida arriba en SINAVE/ ALERTA Y36.6 -Y36.77 5 2001- Ministerio de Salud, Dirección Nacional de Emergencias y Desastres- Código CIE- XY36 - Y36.7, tema: "38 potenciales armas biológicas y químicas ante las que cada jurisdicción debe estar alerta."