Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
ARGENTINA

Comportamiento de precios de la indumentaria

Por la Fundación Pro Tejer

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 08/11/05.- Vamos a ser bien claros. Desde el colapso de la convertibilidad, la inflación minorista aumentó 70%. Si sólo hubieran variado los precios de la indumentaria, la inflación no hubiera alcanzado el 6% ya que la incidencia del sector en el IPC es de 5,4 puntos.

De hecho, el nivel de los precios de la indumentaria post convertibilidad se mantuvo por debajo del promedio de los precios de los bienes de la economía - sin servicios - excepto en los dos últimos picos, provocados por los cambios de temporada, invierno-verano (ver anexo para mayor detalle sobre el comportamiento de los precios de la indumentaria).

Este comportamiento es reflejado en el siguiente gráfico elaborado por la Fundación Pro Tejer, en base a la información del INDEC, que da cuenta de la evolución de los precios al consumidor de la indumentaria, de bienes y a nivel general.

EVOLUCIÓN DEL INDICE DE PPRECIOS AL CONSUMIDOR (IPC)
FUENTE: FUNDACIÓN PRO TEJER EN BASE A INDEC.

La comparación del sector de la indumentaria con los bienes de la economía debería ser la correcta por los siguientes motivos. A saber:

  • 1. Porque, en general, los servicios no están sujetos a la competencia internacional, es decir, cabe comparar los precios de la indumentaria con los de otros bienes transables.
  • 2. Porque debido a la exitosa presión del Gobierno, para contener los precios de los servicios públicos, se puso un freno al incremento en el nivel general.
  • 3. Porque es el propio INDEC el que suministra la información por separado entre bienes y servicios para poder realizar una comparación relativamente más homogénea, como la que se presenta en este trabajo.

En consecuencia, si todos los precios de los bienes hubiesen tenido la dinámica de los precios de la indumentaria, el excedente de los consumidores hubiera sido mayor, ya que los precios de la indumentaria estuvieron desde 1999 (año base de la serie) muy por debajo de la media general.

Esta conducta rezagada se debe a que es un sector donde impera la libre competencia. Son casi nulas sus barreras a la entrada a nuevos competidores y su oferta está altamente atomizada -el Censo Nacional Económico de 2004/2005 registró 5.103 empresas-, a diferencia de otras actividades más concentradas, donde sus jugadores, en algunos casos, abusan de su posición dominante y desarrollan prácticas comerciales colusivas que operan en perjuicio del interés económico general.

En tanto, cabe agregar que los costos de la industria manufacturera, de acuerdo a la medición que realiza periódicamente la UADE, aumentaron en mayor medida que los precios de la indumentaria. Desde la devaluación, los costos en general subieron un 116,4% y los precios de la indumentaria un 110,6% (la variación está calculada desde un mes de liquidaciones (enero de 2002) y un mes de la fase más alta del ciclo (octubre de 2005)). No obstante, cabe agregar que los alquileres comerciales - principal componente en la estructura de costos de la mayoría de las PYMES que comercializan ropa - soportaron incrementos, en promedio, de 250% en locales de shoppings y en otros locales comerciales. Por otra parte, como consecuencia de cambios estructurales a nivel social, se incorporaron nuevos rubros de gastos: como los de vigilancia, de capacitación del personal y más altas exigencias en las normas de seguridad.

Importaciones

Respecto a la idea de reducir precios mediante importaciones, cabe indicar que esa oferta no disciplina a los precios hacia abajo, quizá eso digan los manuales de economía internacional. En la realidad lo que ocurre es que si el producto nacional "X" tiene un precio de venta de $2, el importador lo colocará en una cifra muy cercana, siguiéndolo y sustituyéndolo pero nunca disciplinándolo. En rigor, la plaza comercial está saturada, se incrementó notablemente la demanda de locales pero la oferta está casi estática. Por lo tanto, el desplazamiento en las vidrieras de productos nacionales por importados no implica expandir la oferta al consumidor como intuitivamente se podría creer, aunque definitivamente sí implica perder puestos de trabajo. En realidad, lo que se necesita, en cambio, es una política pública para fomentar la producción y el empleo y, de esa manera, abrir un horizonte de relativa estabilidad para nuevas inversiones nacionales.

Opinar que la apertura del mercado puede ser la receta para combatir un aumento de precios estacional y de costos es desconocer el pasado. Resulta un instrumento de política económica absolutamente ineficaz para controlar procesos inflacionarios y con efectos devastadores sobre la estructura económica.

Las importaciones treparon a un nivel cercano a la decada del `90

Las importaciones de textiles e indumentaria para el año 2005 alcanzarán, de acuerdo a las proyecciones de la Fundación Pro Tejer, los 880 millones de dólares, el promedio en los años '90, de apertura indiscriminada de nuestra economía, fue de 910 millones de dólares. Es claro entonces que no sólo no habría que profundizar este proceso sino controlarlo celosamente. Pues, lo que sí logran las importaciones es un eficiente efecto de destrucción de empresas locales y de puestos de trabajo. En efecto, los resultados del último censo indican que en nuestra cadena se perdieron 2.700 fábricas durante los '90 y se destruyeron medio millón de puestos de trabajo (poco más de 300 mil empleos directos y cerca de 200 mil indirectos).

Capacidad instalada del sector

Por otra parte, nuestra cadena se ubica en un nivel de utilización de su capacidad instalada -promedio anualizado-, en efecto, superior al 83%. Bienvenido sea y que se mantenga por décadas, así funcionan las buenas economías. Ahora, esto no es fruto de un hecho natural. Este nivel de producción es fruto de un valeroso proceso de decisión de inversiones productivas por parte de las empresas de nuestra cadena de valor. En cifras esto es: 6.000 millones de pesos aportados en capital de trabajo y más de 1.300 millones de pesos invertidos en bienes de capital, post convertibilidad. ¿A esto se puede llamar una pobre inversión, cuando los industriales no pudieron hacer otra cosa que fondearse en sus propios bolsillos?

Estas decisiones, no le hicieron daño a la economía ni a las empresas. Por el contrario, han consolidado un fuerte proceso de generación de valor y empleo, recuperando más de 170.000 puestos de trabajo de los destruidos en la década pasada. Esto implica más de medio millón de argentinos con ingresos. Estas decisiones de inversión reflejan un fuerte compromiso con los actuales lineamientos de la política económica.

Efecto de la política económica en la indumentaria

En lugar de volver a aplicar políticas económicas que generen desempleo y marginación, se debería fomentar la inversión de las PyMEs, que por sus particulares características son expansivas sobre la producción y el empleo. En este sentido, las señales que parten desde el Gobierno repercuten directamente sobre las expectativas de los miles de pequeños productores y, en particular, sobre sus decisiones de inversión, que son especialmente sensibles debido a la inestabilidad histórica de las variables macroeconómicas en Argentina y de treinta años de política económica anti industrial.

En consecuencia, para incentivar que el flujo de fondos del sector se vuelque a la inversión y para evitar la aversión al riesgo en la toma de créditos bancarios (siempre y cuando existan las líneas de financiamiento), es necesario generar las condiciones desde la esfera Estatal. Máxime en un sector como el de la indumentaria, donde los problemas de información por la atomicidad del sector dificultan la toma de decisiones óptimas. Por ello, es necesario que el Estado oriente, coordine y apoye sus decisiones.

Señales opuestas, como la baja de aranceles, generan un efecto absolutamente adverso. No tanto para los empresarios, que, como en el pasado, antes de asumir el riesgo de enterrar su capital en infraestructura y empleos, complementarán su oferta con mercadería importada, sino para los consumidores ya que miles perderán sus trabajos directamente y la mayoría sufrirá la contracción de la economía.

ANEXO: Explicación del comportamiento de los precios de la indumentaria

COMPORTAMIENTO ESTACIONAL DE LOS PRECIOS DE LA INDUMENTARIA
FUENTE: FUNDACIÓN PRO TEJER EN BASE A INDEC.

La característica más saliente de la evolución de los precios en el sector de la indumentaria es su comportamiento cíclico o estacional, producto de los cambios de temporada invierno y verano. Como se puede apreciar en el gráfico que a continuación se presenta, los ciclos tienen una duración de seis meses, uno en el primer semestre del año y el otro en la segunda parte del año.

La fase creciente del ciclo de invierno se produce en marzo, se desacelera durante abril, mayo y su pico ocurre en junio. En tanto, las liquidaciones comienzan en el transcurso de julio y, en consecuencia, el primer valle de la serie se da en agosto.

El ciclo de verano tiene el mismo comportamiento. Se inicia en septiembre y continúa creciendo de forma más moderada durante octubre, noviembre y diciembre. La liquidación es a fin de año. Por lo tanto, en enero comienza su fase decreciente y su valle ocurre en febrero.

El sector en los últimos años se ha ido adaptando a las nuevas estrategias comerciales internacionales. Básicamente, consisten en fijar, al inicio de la temporada, precios suficientemente altos para bajarlos bruscamente en las liquidaciones y, de esa forma, captar masivamente el interés de los consumidores. La incorporación de esa estrategia de venta en la Argentina implicó ciclos mucho más bruscos.

Gentileza de Adriana Pintabona, Consultora.
Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones