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OPINIÓN - ARGENTINA

El bambú: ¿un recurso sustentable?

Por Eugenio J. Varas (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 14/10/10.- Argentina tiene uno de los mayores potenciales de crecimiento forestal en América Latina. Su principal ventaja reside en su potencial para desarrollar plantaciones de crecimiento rápido, favorecido por una estructura de propiedad estable, la disponibilidad de una amplia extensión de tierra fértil y las favorables condiciones ecológicas.

Bambusales de Entre Rios.

Actualmente, la República Argentina posee más de 1.100.000 hectáreas de plantaciones forestales, que representa aproximadamente el 5% de 20 millones de hectáreas de tierras aptas para el desarrollo de plantaciones que tiene el país según Luis Fernando Botero Cortés en in informe para COMPYMEFOR 2006.

En la cultura china el bambú simboliza la amabilidad, la modestia y la serenidad. El bambú ha desempeñado una función realmente fundamental en el desarrollo de la cultura y civilización chinas, y es todavía importante para la economía rural y para la industria del país.

Según el informe del FAO la superficie total de China dedicada al bambú excluyendo las pequeñas mates de sotobosque o de las zonas alpinas es de unos 3,4 millones de hectáreas, casi el 3 por ciento de la superficie forestal total del país y un cuarto de la superficie total dedicada al bambú en el mundo. (1)

Los bambúes pertenecen a dos clases: los que forman macollas, que son los más importantes, con hijuelos periféricos que nacen de los rizomas (cespitosos) y los bambúes de caña simple dispersos sobre una red de rizomas (sufruticosos). Los de la primera clase, representada por los géneros Bambusa Dendrocalamus y Guadua son generalmente tropicales y no pueden soportar heladas. La segunda clase, representada por los géneros Arundinaria Phyllostachys y Melocanna, suele encontrarse en las regiones templadas. Entre estas dos clases ocupa un lugar intermedio el género Chusquea propio de grandes altitudes, algunas especies del cual forman macolla, mientras que otras son de caña simple.

Para hacerse una idea se prepara el terreno y se planta desde brote, al año que creció ( aprox. 20cm por día dependiendo la especie) se debe ralear el terreno y se pueden extraer los brotes al primer año como cosecha, pero el primer corte se logra entre los 3 y 4 años y el segundo 2 años después. A partir de allí se puede cosechar permanentemente durante casi 30 años dependiendo de la especie. La Guadua angustifolia produce entre 1200 y 1600 culmos/ha/año y las entresacas se practican cada 18 meses.

Los principales componentes de los culmos de bambú son celulosa y lignina, que representan el 90% de la masa. Los componentes menores son las resinas, taninos, ceras y sales inorgánicas

El bambú Phyllostachys pubescens en China tiene un promédio de produtividad anual de 35 t/ha de varas (Fangchun 2001), y por su lado la Guadua angustifolia en Colombia rinde cerca de 42 ton/ha por año (Castaño 2006). La estimativa para producción de Dendrocalamus giganteus en Brasil para varas maduras es de 70 a 80 t/ha (Pereira 2006). Específicamente para el delta un cultivo de phyllostachys aureas Puede lograr una producción de biomasa de 14 a 16 Tm/ha/año de materia seca, muy superior a las de eucalipto y las coníferas.

Los siguientes cultivos rinden en promedio: la soja rinde 1,5 ton/ha, el trigo da ton/ha y el maiz rinde ton/ha.

Por ejemplo en nuestro vecino Brasil hace unos años, la UNB, en asocio con el IBAMA y el Ministerio del Medio Ambiente, y se preparan para crear un Polo Tecnológico de Bambúes y Fibras Naturales dentro de la residencia presidencial de veraneo Granja do Torto, que tendrá un taller semi-industrial para la transformación del bambú (en inicio de funcionamiento), un taller de investigación sobre el secado, preservación y preparación del bambú, una escuela de artesanías con bambú para alumnos carentes de la red pública de enseñaza, un Centro de Investigación Aplicada (graduación y pos-graduación), un archivo bibliográfico sobre bambú (para referencia nacional), entre otras actividades.

El exitoso ejemplo de la cadena de valor

El Grupo Industrial João Santos empezó la utilización de bambú como materia prima para la fabricación de papel en la década de 1980. La reconocida fabrica Itapagé, en el estado de Maranhão, y la fabrica Portela, en el estado de Pernambuco, aprovechan el bambú de sus plantaciones estimadas en un total de 100.000 hectareas, con la especie Bambusa vulgaris.

Las condiciones edafo-climáticas de las plantaciones son muy variadas, con una producción entre 20 y 80 toneladas por hectarea/año. El manejo se da por el corte total mecanizado y manual cada 16 o 18 meses. El bambú se utiliza en la pulpa de papel, y en menor escala para la quema de biomassa. El producto principal de Itapagé es el papel Kraft para envase de productos industriales (alimentos, medicamentos, detergentes, entre otros), y tiene una capacidad de producción de 72.000 toneladas/año de papel.

Como sustituto de la industria forestal actual

Comparado con un árbol, los bambúes en general, y particularmente la Guadua angustifolia u otra de su especie que son de rápido crecimiento y de mayor productividad. Generalmente entre los 4 y 6 años la guadua está lista para ser utilizada y, si se maneja adecuadamente, una vez establecida, puede ser productiva ilimitadamente. Por lo general, el ciclo de crecimiento de un bambú constituye una tercera parte del ciclo de un árbol de rápido crecimiento, y su productividad por hectárea es dos veces la del árbol. Además, los bambúes emergen del suelo con su diámetro establecido, sin presentar incrementos en diámetro con el tiempo como sucede con los árboles.

Comparativamente con otras especies la producción de biomasa (materia seca) es:

  • Conífera: 4 - 6 Tm/ha/año;
  • Eucalipto: 9 - 10 Tm/ha/año;
  • Bambú: 14 -16 Tm/ha/año (El 87% de biomasa proviene de los culmos o varas y 13% del follaje).

El ciclo vegetativo de diversas especies forestales es:

  • Frondosas: 50-150 años;
  • Coníferas: 20- 25 años;
  • Eucalipto: 10- 15 años
  • Bambú: 4 - 5 años.

Por el desarrollo de la cadena de valor y sus efectos asociados, por la generación de nuevos empleos y economías de escala regionales, para la integración social y por una ley Nacional para la promoción del Bambú en toda la Argentina.

Nota:

(1) Ver más en>>

(*) Economista UBA, Mag. en Desarrollo Industrial y PyMes UNGS. Tesis de maestría, Desarrollo de la cadena de valor del Bambú en el Paraná inferior del Delta.