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Tiempos de cambio y desafíos para los sujetos sociales en el Ecuador
Por Francisco Hidalgo Flor (*)
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Desde Ecuador, especial para Rebanadas de Realidad, 23/12/02.- Uno de los aportes de los sujetos sociales constituidos, particularmente el movimiento indígena, en el Ecuador, durante las dos últimas décadas, es la centralidad de la disputa por el poder político en su accionar, desde dos frentes: la acción directa recuperando formas de lucha ancestrales, los levantamientos indígenas, ubicados en un escenario nacional; y a la par ir copando espacios de poder por vías institucionales, tanto de carácter local como nacional. En el marco de un proyecto que cuestiona al neoliberalismo y la globalización, que abarca la disputa de los poderes simbólicos, con el planteamiento de la plurinacionalidad y multiculturalidad; de los poderes municipales y provinciales, con el planteamiento de descentralización democrática; y la disputa de la legitimidad del poder, con la reivindicación del derecho a la rebelión y la revocatoria de los mandatos.

Dos acontecimientos, que guardan íntima conexión, avalan este accionar: la insurrección indígena - militar del 21 de Enero del 2000, y el triunfo electoral de la alianza Sociedad Patriótica - Movimiento Pachakutik este 24 de Noviembre del 2002, en ambos está presente esa disputa de poder. Dos acontecimientos que superan el campo de las reivindicaciones étnicas, que asumen un proyecto nacional, que aglutinan a otras fuerzas sociales y políticas, hacen suya esa profunda aspiración de cambio del conjunto de los pueblos y trabajadores del Ecuador.

El contexto que permite estos logros importantes, está marcado por la crisis de la aplicación del modelo neoliberal, expresado en una creciente situación de pobreza, desempleo y hambre del 80% de la población, y en la quiebra del sistema financiero nacional, y por la crisis de hegemonía expresada en la incapacidad de cooptación de los mecanismos de control burgueses sobre la población, partidos políticos tradicionales, funciones del estado, grandes medios de comunicación, y sociedad civil empresarial, a cuyo horizonte de incidencia escapan importantes sectores de clases y capas sociales empobrecidas, excluidas y explotadas.

En estos acontecimientos están presentes otros sectores sociales y políticos, mas allá del movimiento indígena, de los cuales cabe destacar, por un lado, a la izquierda tradicional, que recupera un discurso clasista y antiimperialista, expresada en los sindicatos y partidos de izquierda; y por otro, instancias corporativas del estado - nación que se ve amenazadas por la globalización, en especial, las fuerzas armadas ecuatorianas, y las empresas estatales que han resistido los procesos de privatización.

El triunfo electoral del Coronel Gutiérrez abre las puertas para un nuevo proceso político en el Ecuador, es un logro que tiene como base a partidos y movimientos sociales de izquierda y populares, que se construye recuperando los sentimientos de dignidad, rebeldía y protesta de los pueblos y naciones del Ecuador, que tiene como referente la revuelta de los pueblos, su derecho a insurreccionarse en contra de gobiernos corruptos, entreguistas, y hambreadotes.

Plantea importantes desafíos, crea espacios para la consolidación orgánica de partidos y movimientos, gana una representación política directa al interior del gobierno, y demanda de nuevas e insistentes formas de presión desde las bases populares. Los cambios profundos solo pueden venir "desde abajo" y con la lucha persistente y clara, no por gracia de los gobernantes.

Tiempos de erupciones

Lo que estamos viviendo en el Ecuador, como parte de un proceso más integral que abarca a Latinoamérica, allí están los casos más evidentes de Brasil y Venezuela, es la erupción de los pueblos, las nacionalidades ancestrales, de los explotados y excluidos, que desde las tierras profundas emergen con fuerza y vigor para hacerse sentir con sus demandas y que no pueden ser contenidas por las formas tradicionales del poder, a su paso van evidenciando la caducidad de las instituciones.

Son procesos que permanecen en las profundidades durante largo tiempo, acumulan en su interior solidez y fuerza, para de pronto irrumpir, sacudiendo las viejas formas, los contenidos superados, y elevarse por encima de sus propias estructuras, y que van mas allá de meros "nuevos movimientos sociales", en el sentido que lo ha expresado en venezolano Álvaro Márquez:

  • "La debilidad (de los nuevos movimientos) pudiera radicar en que la identificación política, cuando falta asidero institucional o el referente de poder, pierde con mucha rapidez las lealtades necesarias para remontar las situaciones de crisis... un proyecto histórico está orientado por una concepción humanista de la sociedad donde las libertades políticas son la primera garantía de su legitimidad." (1)

Los respaldos populares alcanzados por la candidatura de Lucio Gutiérrez que en la primera vuelta llegaron a cerca de un millón de votos y poco después en la segunda vuelta superaron los dos millones y medio de votos, con un salto del 21% de la votación al 55%, representan diversos momentos de la construcción de esa adhesión popular. En la primera vuelta fueron claves los respaldos orgánicos de la izquierda, pues apoyaron directamente de Gutiérrez el movimiento Pachakutik y la CONAIE, mas también estuvieron presentes el Movimiento Popular Democrático, y algunas centrales sindicales y gremios de profesores y estudiantes, en un escenario de fragmentación de la derecha. Para la segunda vuelta creció la base social, especialmente en las clases y capas medias, pero también asomó una adhesión desde ciertas fracciones de la burguesía. En este cambio de fase el candidato atemperó su discurso y ofreció garantías a los capitales locales y transnacionales.

En esta erupción política fueron derrotados en la primera vuelta los partidos tradicionales de la burguesía, particularmente el Partido Socialcristiano y la Izquierda Democrática, su proyecto de gobernabilidad a largo plazo; y en la segunda vuelta el discurso de un neoliberalismo galopante y del clientelismo oligárquico.

Esta presencia popular demanda de medidas muy concretas y valiosas del futuro gobierno: no aplicación de los programas de ajuste del Fondo Monetario, particularmente aquellos que cargan sobre las espaldas de los pueblos el pago de la crisis; claras medidas por un desarrollo nacional, especialmente por una atención directa y decisiva a los sectores de campesinos de la sierra, costa y amazonia; políticas claras de apoyo a la producción directa y creación masiva de fuentes de trabajo; sanción efectiva a los banqueros corruptos y recuperación de los dineros confiscados al pueblo.

Tiempos del Pachakutik

Por primera vez el movimiento indígena como tal participará en un gobierno, no como fruto de un arreglo de última hora, de trastienda, sino como parte de un proceso de participación política y acuerdos claramente especificados. Eso de por sí sólo constituye un hecho trascendente, y expresa ese retorno del Pachakutik.

La imagen del Pachakutik, el retorno de los pueblos indígenas, el anuncio de una nueva era, estuvo presente en este despertar de las nacionalidades originarias, desde el levantamiento de los 90, y fue el nombre adoptado por su expresión política a partir de 1996.

Difícil de encasillar, uno puede aventurar a calificar la tendencia política de Pachakutik como una socialdemocracia indígena, pues su proyecto no es el de una revolución, marca distancias con el pensamiento marxista, y peor aun con las organizaciones que se definen como tales, asume un acuerdo con sectores de la burguesía e incluso con gobiernos europeos, especialmente en las líneas de "Ayuda par el desarrollo".

Sin lugar a dudas los pueblos y nacionalidades indígenas se sienten representados por Pachakutik y la CONAIE, y las diversas tendencias o formas de subagrupamiento a su interior no lo han resquebrajado, paradójicamente el momento de su definición de apoyo y alianza con Gutiérrez coincidió con una agudización de los fraccionamientos internos.

Mas su vitalidad se encuentra en que su programa de plurinacionalidad, multiculturalidad, territorialidad, apunta a transformar aspectos sustanciales de las estructuras del estado - nación en el Ecuador. Estos elementos lo fueron constituyendo en un sujeto político:

  • "El movimiento indígena ha cambiado su posición de reivindicación particular por una posición que revela las profundas transformaciones que experimenta en su interior, y por las cuales la política reivindicativa ha cedido a una percepción de más largo plazo y que involucra directamente a la sociedad en su conjunto, incluida su institucionalidad". (2)

El desafío actual es la asunción de discursos y prácticas sociales en el movimiento indígena que estén a la altura del nuevo momento, que es la co-participación del movimiento indígena en un gobierno que se aspira sea de corte nacionalista y popular en un complejo contexto internacional de ofensiva imperialista.

Las consecuencias o inconsecuencias del Presidente Gutiérrez se medirán por la presencia o ausencia del movimiento indígena en su gobierno. De inicio no puede dejar de gobernar con ellos, para mas tarde se medirán las correlaciones de fuerzas al interior del país, en lo que desde ahora se llama "la tercera vuelta", particularmente en una muy probable confrontación Ejecutivo - Legislativo, y las correlaciones internacionales que quizás tengan sus puntos de definición en el pago de la deuda externa y la movilización de tropas en la frontera colombo - ecuatoriana.

Pachakutik hasta ahora ha logrado colocar al movimiento indígena como un sujeto político protagónico, el desafío es si puede navegar en las difíciles aguas de un co - gobierno, donde su capacidad de lucidez estratégica y de presión social con la movilización y lucha popular serán decisivas, acercándose mas a un proyecto popular integral de superación del capitalismo y alejándose de una especie de remodelación neo - keynesiana.

Pero no son solo desafíos para Pachakutik, pues existen otras fuerzas de izquierda y populares presentes, y tampoco solo para el movimiento indígena, pues existen otros movimientos, están partidos como el Movimiento Popular Democrático, y fracciones del Partido Socialista, o los gremios de profesores, centrales sindicales, y campesinas, todas ellas muy importantes en este proceso. El desafío es pasar de la llamada "unidad en la acción", a una unidad programática para arrancar conquistas sociales al futuro gobierno nacionalista de Gutiérrez, si este se decide a adoptar esa línea, y defenderlas.

Una de las limitaciones de la izquierda ecuatoriana, y quizás de buena parte de la latinoamericana, es que debate muy poco entre ella, se van juntando por la fuerza de los acontecimientos, y sobre la base de una percepción clara de las tendencias en movimiento, pero no tan clara en la estrategia del largo plazo. Eso demanda pasar de la llamada "unidad en la acción", a una unidad programática.

La construcción de contra hegemonía de los sujetos populares en tiempos de ALCA y Plan Colombia

Los nuevos tiempos, de crisis del modelo neoliberal, de emergencia de las fuerzas populares, pretenden ser tapados por conceptos muy difusos para calificar los procesos políticos que se viven, se los empieza a llamar "neo - populismos" o también del "pos - neo - liberalismo", términos que confunden mas que aclarar, pues son difundidos desde la visión del poder.

Me parece que el término que mas se acerca a definir los nuevos desafíos para los sujetos sociales es la construcción de una contra - hegemonía, o de una nueva hegemonía de un bloque popular de los explotados y excluidos.

Los nuevos escenarios, con gobiernos como el de Lula en Brasil, o el de Gutiérrez en Ecuador, o quizás también el de Chávez en Venezuela, no son sólidos y en ocasiones pueden tornarse difusos, vienen en medio de alianzas con sectores de la burguesía o de la institucionalidad estatal. El escenario internacional es muy complejo con un dominio total del mercado capitalista y de las grandes transnacionales, y tienen muchos mecanismos de presión desde bloqueos de créditos, amenazas de desinversión, hasta una intervención militar acusándolos de formar parte del "eje del mal".

De lo que se trataría entonces es de aprovechar una coyuntura favorable en el escenario interno, para golpear en el contexto nacional, también cada vez mas difuso, a los sectores de la burguesía local, enfrentar a la ideología del mercado total y el antiestatismo metafísico, construir una especie de "pacto social por un mercado interno equitativo" que de atención a los problemas del campo, del desempleo y la productividad para cubrir las necesidades de la gente, y que ideológicamente construya una interculturalidad critica y que los sujetos sociales superen el corporativismo para ir asumiendo una perspectiva integral de emancipación.

Lo novedoso es que el escenario ya no son sólo los municipios o gobiernos locales, o subregiones, sino que es la incidencia en el gobierno y las políticas nacionales, y que la construcción cultural es asumida respecto del conjunto de la sociedad ecuatoriana.

Nuevamente el contexto internacional será determinante, e incluso más complejo en el marco de la implementación de estrategias imperiales renovadas, más autoritarias y penetrantes, como ALCA y Plan Colombia, sin olvidar que la economía interna del Ecuador está herida gravemente con la adopción de la dolarización, y la presencia del ejército de los Estados Unidos en la base de Manta.

Entonces la consolidación de los sujetos sociales, el movimiento indígena, el movimiento del magisterio, de las emergentes formas de expresión de los excluidos, de los partidos políticos de izquierda, marxistas, socialdemócratas, y étnicos, obliga a superar los estrechos límites de la construcción política e ideológica en el marco estado - nación, de las correlaciones de fuerzas internas, de la gobernabilidad local, y asumir una visión geo-política y geo-estratégica regional y continental, a la par de renovar el internacionalismo social, clasista, étnico y cultural. Es decir recuperar la totalidad e integralidad de los procesos sociales, avanzar en el camino de superar la fragmentación y dispersión de los sujetos populares.

La doble naturaleza de la contrahegemonía y la metáfora del centauro

Los desafíos de la construcción de una contrahegemonía en tiempos de agotamiento del escenario estado - nación y de ofensiva militarista imperial demandan una consolidación de la fuerza de lo popular, de acelerar la reconstrucción del internacionalismo popular, de golpear y debilitar a las fuerzas ligadas a las transnacionales, lo que Gramsci llamó: la doble perspectiva de la acción política y para lo cual recuperó la metáfora del centauro:

  • "la doble naturaleza del centauro: la fuerza y el consenso, la autoridad y la hegemonía, de la violencia y la civilización, del momento individual y del universal". (3)

Lo que nos lleva a plantear que la relación afirmación de sujeto social y construcción de contrahegemonía resulta clave, lo primero implica la superación del corporativismo, el economicismo y la asunción de una propuesta con pretensiones de universalidad, lo segundo implica trabajar en una nueva comprensión de concepción de los cambios y del mundo con referencia a sujetos sociales concretos.

El caso ecuatoriano evidencia la necesidad de esa construcción, los sujetos populares aprendieron a romper las divisiones uniculturales y racionalistas e intentan trabajar con una interculturalidad crítica con perspectiva emancipatoria.

El desafío de los tiempos presentes es de enfrentar la perversión del capitalismo total, que para alimentar la maquinaria de la reproducción de los capitales trasnacionales a escala mundial, van destruyendo los espacios locales, nacionales y regionales y aquello es más sensible y evidente en países pequeños y medianos.

Es una lucha tenaz por el derecho a vivir, por el derecho a ser pueblos y naciones. Doce millones de ecuatorianos han proclamado, por la vía de la revuelta popular, el 21 de enero del dos mil, y la vía electoral, el 24 de noviembre del 2002, ese anhelo de cambio, ese derecho a poder ser pueblo, a ser país multicultural y plurinacional equitativo y soberano.

El proceso ecuatoriano requiere de la atención internacional y de la solidaridad. No es posible una visión superficial sobre el caso y supuestamente mirarlo como un nuevo "bonapartismo" o "cesarismo", o un caso más de un caudillo militar aventurero. Está inmerso un proceso social, particularmente de los pueblos indígenas que se viene desarrollando desde mediados de los años '80.

(*)Francisco Hidalgo Flor es sociólogo y director de la Revista Espacios, de Ecuador. E-mail: espaciosec@yahoo.es y ceas@ceas.med.ec.
Notas:
(1) Álvaro Márquez Fernández "...." Revista Espacios # 11 - Ecuador, Julio 2002.
(2) Pablo Dávalos. "¿Actor social o Sujeto Político?". En Boletín ICCI - Septiembre 2000.
(3) Antonio Gramsci "Notas sobre la política de Maquiavelo" - Cuadernos de la Cárcel, Tomo 5.

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