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Perón y la ciencia, otro ejemplo de estadista visionario

Físicos extranjeros, una revista especializada de gran prestigio, universidades, miembros de academias de ciencias de Estados Unidos y Rusia, retoman las ideas sobre fusión atómica que hiciera en la Argentina el físico austriaco Ronald Richter. Se demuestra así que el General Perón no fue "embaucado" y que se ha perdido más de medio siglo de progreso de investigaciones en nuestro país.
Por Enrique Oliva (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 27/08/08.- "El 16 de febrero de 1951 Juan Domingo Perón anunció que 'en la planta piloto de energía atómica en la isla Huemul, de San Carlos de Bariloche, se llevaron a cabo reacciones termonucleares bajo condiciones de control en escala técnica'".

La cita precedente es reproducida en una nota del doctor en física Alberto Rojo (1) publicada el pasado lunes 25 de este mes de agosto 2008 en la contratapa del matutino Crítica de la Argentina.

Allí se reproducen severas críticas al ensayo a nivel experimental, pues la base de esos estudios consistía en utilizar el sonido. Todavía escucho las risas y burlas de la llamada "comunidad científica" tanto nacional como internacional, calificando de "locura" el afirmar que con "ruidos" se podría llegar a la fusión nuclear.

"Todo resultó un disparate -escribe Rojo- como lo mostró, en 1952 un informe detallado de José Antonio Balseiro, quien luego sería uno de los fundadores del instituto que hoy lleva su nombre. El responsable del fiasco era el 'sabio' austríaco Ronald Richter que había embaucado a Perón y Evita, convenciéndolos de que conocía la manera de generar energía atómica por el método de fusión…".

"Según me cuenta Mario Mariscotti autor del excelente libro 'El secreto atómico de Huemul', cuando la comisión presidencial encabezada por Balseiro llegó a la isla se escucharon ruidos muy molestos. Eran unos parlantes que apuntaban a la chispa de un arco voltaico. Para lograr la fusión nuclear se necesitan temperaturas de cientos de millones de grados (la energía que nos llega del Sol tiene ese origen) y Richter la pretendía conseguir con un arco voltaico ayudado por el sonido de parlantes. Los cálculos de Balseiro mostraron que el método era cuantitativamente impracticable".

Con respecto a esta última apreciación descalificante ("cuantitativamente impracticable") Rojo recuerda que Welfgang Meck, "un profesor del Balseiro solía decirnos que "muchas ideas brillantes fracasan en lo cuantitativo". ¿Una ironía?

El caso dejó una estela de dudas. Corrieron rumores de que Richter se quedó a vivir en la Argentina por un tiempo, con frecuentes viajes al exterior y desde hace bastante se han perdido sus rastros. Otras versiones lo señalaban contratado por centros de investigación de prestigio internacional. Se lo calificó de demente, corrupto y despilfarrador de dineros públicos en la importación de equipos científicos avanzados, muchos de los cuales aun están prestando servicios en el Instituto Balseiro de Bariloche. Talvez los elementos descartados fueron eliminados por no entender para qué servían. Lo cierto es que en la Argentina Richter fue demonizado y hasta medios de la oposición política reclamaban que fuera enjuiciado como estafador. La prensa antigubernamental le dedicó una enorme campaña para desprestigiar al Presidente. Hasta se han escrito libros sobre el tema, todos condenatorios de Perón y Richter y en Internet circulan aun hoy cientos de sitios referidos al tema, siempre negativos.

Richter debió abandonar sus experimentos. Opinar poniendo en duda la vía elegida no es condenable por tratarse de algo muy original, jamás sugerido por otros científicos. Los logros en un nuevo campo de investigación se alcanzan después de muchas pruebas y fracasos. Pero el punto de partida de utilizar el sonido en la fusión nuclear no era equivocado. El General Perón tuvo el mérito de haber apoyado "la aventura apasionante de la ciencia" y asumir sus riesgos.

Además, no serían tan locos Richter ni menos Perón ni Evita (aunque no alcanzo a comprender porqué la meten en esto) cuando ahora aparece que el "sabio" (así entre comillas lo dice Rojo) fue el primero del mundo de la "comunidad científica" que pensó en el sonido para producir energía. ¿O no?

Hasta el autor de la nota que suscribe las críticas a Richter, se muestra sorprendido, confesando: "Adelanto la acción a enero de 2007. En un artículo publicado en Physical Review Letters, una de las revistas más serias de la física, un equipo de investigadores del Instituto Politécnico Rensselaer de Nueva York, de la Universidad de Purdue de Indiana y de la Academia Rusa de Ciencias informa que consiguieron la fusión usando sonido. Los autores bombardeaban una mezcla de acetona y benceno con ondas de sonido. Las burbujas de la mezcla se expanden por el sonido y luego colapsan violentamente produciendo una onda de choque que daría lugar a la fusión. La técnica fue bautizada 'sonofusión' y, si bien todavía no es aceptada, parecería consentir una reivindicación histórica a las locuras de Richter. Todavía más, uno de los laboratorios líderes en el mundo en técnicas de este tipo está en Bariloche, liderado por Fabián Bonetto".

Es hora de revisar la historia de las investigaciones científicas en la Argentina, sin pasiones políticas y distribuir en forma justa méritos y errores. Un buen comienzo sería empezar reconociendo que fue el General Juan Domingo Perón quien creó el CONICET en 1951 y no seguir celebrando la fecha en que lo redescubrió una dictadura en 1957. ¿o nadie en ese centro de investigaciones conoce este error histórico?

Nota:

(1) En internet pueden encontrarse docenas de sitios referidos al tucumano Alberto Rojo, tanto como doctor en física como guitarrista y compositor, actividades ambas en que tuvo relevantes actuaciones. Tiene diversos trabajos publicados y composiciones editadas. Es profesor en EE.UU. y ha tocado su instrumento junto a Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa y Charly García.

(*) CEES (Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos).
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