Bufete de Informaciones Especiales y Noticias

En el día de la militancia: Evocación de los Comandos Coronel Perón

Por Enrique Oliva (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 17/11/05.- Cuando se impone militarmente la mal llamada Revolución Libertadora y el dos veces elegido presidente constitucional de los argentinos, es visto en los medios saliendo en el hidroavión que lo llevó al exilio en el Paraguay, comenzó otro largo 17 de Octubre para restituirlo en su cargo. El pueblo fiel empezó a sentir su soledad y angustia. Llantos en los hogares humildes y una inmensa bronca en los militantes. Los obreros se acercaban a la CGT, sus sindicatos y los organismos partidarios en busca de sus dirigentes, pero los locales estaban en manos de uniformados con armas. Las sirenas de los patrulleros policiales tripulados por gorilas civiles y militares sembraban el terror en las calles de Buenos Aires y sus alrededores, como también en ciudades y pueblos a través del país. Se llevaban presos a millares y millares de dirigentes de todas las categorías, Llenando cárceles, cuarteles, comisarías y hasta barcos y escuelas.

Primero en penumbrosas cocinas, discretamente, se juntaban las familias vecinas. Hombres y mujeres comprendieron que estaban solos pero decididos a hacer algo para rescatar a su líder. Por radio y televisión eran incesantes los insultos y acusaciones contra el "tirano depuesto", el "dictador prófugo", etc. Los comandos civiles habían llenado las paredes con la V y la Cruz, falso símbolo de "Cristo Vence". Convencidos de que "solo el pueblo salvará al pueblo", las bases más humildes se organizaban y actuaban decididas a levantar los ánimos de los compañeros, confiando que Perón volvería. El resistir fue un fenómeno inédito. Yrigóyen, también popular, no provocó una reacción similar y continuada por años.

Con tiza y carbón, con alquitrán o lo que fuera, convertían la cruz en una P expresando así el "Perón Vuelve". Los gorilas, para enardecer más a los peronistas, junto a la P y la V escribían "¡muerto!". Entonces los resistentes, le sumaban otra palabra: "¡de risa!".

Desaparecidos, muertos y torturados

Quien en su empleo, fábrica, desde una ventana o techo o en la calle lanzaba un "¡Viva Perón!" o tenía una foto del líder o de Evita, era detenido, su hogar allanado y cuanto no podían llevarse de allí lo destrozaban. Centros de torturas habían por todas partes, además de hacerlo en cuarteles, comisarías y hasta en el mismísimo Congreso Nacional se picaneaba sin piedad a militantes de ambos sexos. Quienes se dedicaban entusiastamente a estos macabros suplicios eran oficiales jóvenes de las tres armas acompañados por comandos civiles. Como se trataban las víctimas de gente humilde, cuando no soportaban las torturas morían y hacían desaparecer sus cadáveres y sus nombres no trascendían en los diarios. Eran "chusma", "descamisados". Si existían organizaciones de derechos humanos, no se ocupaban de los "indefendibles". Alguno que otro curita se presentaba a consolar a sus familiares.

Los políticos de todos los partido opositores, sin excepción, conformaron la famosa Junta Consultiva presidida por la socialista Alicia Moreau de Justo que no vieron los saqueos de instituciones de caridad de la Fundación Evita que saquearon prolijamente, quemando cuanto tenía esa inscripción y podían ser útiles a los pobres.

Nace la Resistencia Peronista

Con rústicas pero decididas organizaciones, se emprendían acciones de hostigamiento a los gorilas, para no dejarlos gobernar tranquilos. "Señoras Gordas", como diría Jauretche, las que habían escrito la atroz frase de "¡Viva el Cáncer!" cuando Evita se moría, disfrutaban la venganza porque Perón encarceló a algunos actores militares y civiles que bombardearon criminalmente al pueblo en la Plaza de Mayo y otros sitios.

La bronca en las bases no decrecía. Había bronca contra el gobierno de facto presidido por el General Lonardi y los civiles que querían desperonizar al país y también contra la dirigencia partidaria a la cual se responsabilizaba de no haber hecho lo suficiente para defender a Perón. Es entonces cuando nacen los Comandos Coronel Perón. Eso de "coronel" era para recordar los tiempos de la militancia que hizo el 17 de octubre. Con las banderas fundacionales de soberanía política, independencia económica y justicia social, enarboladas por el querido Coronel, se volvía a los orígenes de un movimiento popular que dignificó a los trabajadores e hizo grande a la Argentina. También prevenía constantemente a su pueblo sobre lo perverso del imperialismo capitalista que tanto lo hostigó.

Los Comandos Coronel Perón

Con las tres banderas y el ejemplo de Perón no se precisaba más para la lucha, pero los militantes estaban desconectados del líder inolvidable. Nadie tenía vínculos con él. Se seguía insultando a Perón sin reparar en nada. La Marina le atribuía 102 cargos criminales. La respuesta de las bases fue otra pintada que crispaba a los gorilas: "puto y ladrón nos quedamos con Perón". El barrio humilde de Villa Manuelita, en Rosario, proclamaba: "siete países han reconocido al gobierno militar. ¡Villa Manuelita no!". Así aparecían por las mañanas múltiples expresiones fruto de la creatividad popular.

En esas circunstancias los Comandos Coronel Perón que tuvieron amplia difusión en muchos puntos del país no bajaba los brazos, imprimiendo, a veces a mano, panfletos y diaritos para mantener viva la llama peronista. Una de esas publicaciones artesanales, impresas en elementales métodos de copiado de las maestritas, en latas con gelatina, se llamaba "El Grasita".

Fueron los Comandos Coronel Perón los primeros en contactar al jefe a través de Chile, donde vivía en obligado exilio un compañero, el profesor Florencio Monzón. Con él y la valiosa colaboración de la ex senadora ibañista María de la Cruz, fanática amiga del General, con quien se escribía. Como no conocía al emisario llegado de Buenos Aires, dijo que por relaciones propias quizás podría conseguir su dirección en Panamá y hacerle llegar alguna correspondencia, pidiendo que el enviado escribiera una carta individualizándose. Así en Buenos Aires se recibió numerosa documentación del General Perón, fechada el 1º de enero de 1956 en la ciudad de Colón. Cuál no sería la sorpresa de los compañeros cuando recibieron de manos del gerente de LAN Chile, un señor de apellido Rojas, con oficinas en la Galería Pacífico que da a Avenida Córdoba, con las "Directivas generales para todos los peronistas" ("ejemplar número uno"). Más abajo, escrito a mano y subrayado, decía: "Secreto". Y agregaba: "Solo para conocimiento de los dirigentes responsables y seguros", y su inicial. Asimismo agregaba una carta para los Comandos Coronel Perón, diciendo que era los primeros en contactarlo, cosa que sorprendió sobremanera. También venían cinco cartas manuscritas. Estas últimas estaban sin los nombres de los destinatarios. Solo decían: "A los trabajadores argentinos", "al compañero que está al frente de la CGT", "a la Juventud Peronista", y "A las mujeres peronistas".

Copia de las instrucciones y las cartas manuscritas, por encargo del General Perón se entregaron a compañeros militantes de la Resistencia y se siguió haciendo con otras instrucciones que llegaba. Un simple e ingenioso sistema de clave se usaba para mensajes cortos y secretos.

Todo este material que se distribuyó al país, felizmente se ha salvado de los múltiples allanamientos y presiones sufridas por los compañeros a quienes los militares les encontraron copias. Esta histórica documentación, de gran valor para los peronistas de la Resistencia y los argentinos todos, está a buen resguardo esperando ser entregada a quien corresponda cuando se haga el merecido Museo Nacional del General Perón, a quien también se le debe su monumento.

Esta pequeña reseña de los inicios de la Resistencia Peronista, dedicada hoy al Día de la Militancia, siguió su lucha hasta lograr su objetivo principal: la vuelta del insustituible General Perón al país. Combatió no solo a los dictadores militares sino también a los gobiernos ilegales de Frondizi e Illía, cuando el peronismo estaba proscrito. Será continuada con abundante material y testimonios bien detallados. Aquellos sacrificados 17 años de resistencia, significan un valioso ejemplo de cuanto puede hacer un pueblo patriota por su soberanía, independencia y justicia, en especial en estos peligrosos tiempos en que el capitalismo salvaje y sin escrúpulos, busca conformar un imperio a sangre y fuego. La Patria Grande de la Unión Suramericana opondrá su resistencia.

(*) CEES (Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos).
Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones