| Bufete de Informaciones Especiales y Noticias |
| ARGENTINA | ||||||
|
¿Contra Perón a través de Isabelita? (Nota III) |
||||||
|
||||||
| Por Enrique Oliva (*) | ||||||
Rebanadas
de Realidad
- Buenos Aires, 23/01/07 |
||||||
|
Veamos lo divulgado en Internet el pasado sábado 20 de este enero del 2007 por el doctor Juan Gabriel Labaké, conocido jurista, quien fuera abogado defensor de Isabelita. Es todo un ejemplo de valor cívico a destacar ante el silencio de tantos autoproclamados "jerarcas" del peronismo. Dice así: "Cuando los de "derecha" produjeron su cuartelazo, cargaron todas las culpas sobre el gobierno constitucional para justificar la matanza vengativa de los de "izquierda" y de miles de otros argentinos que nada tenían que ver en esa pelea feroz entre dos grupos terroristas. Por eso mantuvieron en prisión prepotente (farisaicamente disfrazada de sentencia judicial) a la ex presidenta Isabel a quien en el Mesidor llegaron a rapar "a la papa" "porque había muchos piojos en la residencia neuquina" (textual), Y, no conformes con ello, inventaron el rumor infame de que "Isabel había quedado embarazada porque mantenía un amorío con el capitán de su propia guardia militar". El pobre hombre, un peronista al fin y al cabo, había cometido el "delito" de solicitar a Isabel que se sacara una foto junto a él, lo cual le costó al capitán la inmediata y deshonrosa destitución de su cargo, y el retiro obligado. A Isabel le costó el rumor infame de los militares sobre su fantasmal embarazo. El relato detallado de esta incalificable calumnia me fue hecho por la propia Isabel alrededor de 1987. El rumor del embarazo corría por todo el país. "En 1977, el ex ministro de Educación Pedro Arrighi, el ex de Economía Emilio Mondelli y yo, pedimos audiencia con el cardenal primado Monseñor Aramburu para rogarle como católicos, que la Iglesia interviniera por la libertad de la ex presidente constitucional. Monseñor Aramburu estaba "muy ocupado". En su lugar nos atendió un obispo auxiliar, de cuyo nombre no quiero recordarme, quien, al escuchar nuestro ruego, nos respondió que la Iglesia no podía interceder "por una mujer que había quedado embarazada del capitán de su guardia"… Lo difundo con mucho dolor, porque soy creyente y practicante católico, pero es indispensable hacerlo para que se comprenda hasta donde había llegado el odio de ciertos sectores de poder hacia Isabel y su gobierno, y hasta donde la ex presidente debió sufrir ese odio atroz e insondable. Si un obispo de la Iglesia llegó a sumarse a esa deleznable calumnia (pecado gravísimo si los hay) y a ese implacable rencor contra la viuda del conductor del peronismo (me refiero al peronismo auténtico y decente, al de antes)…" "Para completar el relato -agrega el doctor Labaké- sobre la forma en que los terroristas de Estado maltrataron a Isabel, digamos que, estando presa en su propia quinta de San Vicente (1980/81), la ex presidente contrajo una úlcera gastroduodenal hemorrágica. Los militares, por rencor o por miedo a que se supiera que la estaban torturando moralmente al punto de producirle dicha herida típica del sufrimiento y del "stress", se negaban a internarla en un centro médico adecuado para tratar esa grave enfermedad. A través de una fuente amiga (y compañera), cuya identidad no difundo por no tener su autorización expresa, Isabel me envió un mensaje personal pidiéndome urgente ayuda. Se me ocurrió entrevistar al jefe de redacción de la Agencia DyN y proponerle un trato delicado; ellos publicarían la noticia, y yo me haría responsable públicamente de su autenticidad. Así le evitaría a DyN algunos "dolores de cabeza" frente al gobierno de la dictadura. El jefe de redacción aceptó y publicó la noticia junto con mi respaldo personal a su veracidad. De esa manera se supo que Isabel estaba gravemente enferma, y el gobierno militar no tuvo más remedio que internarla en un sanatorio de Buenos Aires y, recién ahí,'hacerla tratar' como a un ser humano…" Isabelita camino del mito |
||||||
|
Los enemigos de Isabelita, sin quererlo, la están convirtiendo en una figura épica por el silencio y dignidad con que ha soportado tanto injusto maltrato. Sobre ella se escribirán muchos libros, en favor y en contra, pero ambas interpretaciones reforzarán su vigencia prestigiándola como histórica militante peronista. No cualquiera llega a sobrevivir y salir airosa de tamaños avatares, con una salud siempre frágil y soportando tantos momentos de soledad agresiva. Con las resonancias de los dos pedidos de extradición la sacan del olvido voluntario, provocando un efecto bumerán contra las intencionalidades políticas de gorilas de izquierda y derecha. El acoso constante periodístico, como su mutismo, redoblan el interés de la opinión pública por saber más de ella. Como sucede con los mitos, la imaginación de artistas y escritores la convertirán en leyenda popular. La tradición oral hará lo suyo para perpetuar su memoria. Una larga lista de periodistas e intelectuales desde hace años le ruegan sin éxito la concesión de entrevistas o material para hacerle su biografía. Ni siquiera admite le tomen fotos con extraños para evitar que, a partir de ese registro gráfico, se le inventen biografías, declaraciones políticas o "confidencias". El nombre de Isabelita superará al tiempo, cuando ya nadie recordará con respeto a quienes la verduguearon por tantos años. De sus críticos no se dirá palabra, por aquella sentencia popular que los desprecia diciendo: "los críticos son los perros que orinan las bases de los monumentos". |
||||||
| (*) CEES (Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos). | ||||||