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COLOMBIA

La Escuela Nacional Sindical respalda a las organizaciones sindicales colombianas en la justa aspiración de no ser abandonadas a su suerte por la OIT

Por José Luciano Sanín Vásquez (*)

Artículos de la ENS editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Medellín, 06/06/07.- La exclusión de Colombia del grupo de casos especiales, aquellos países con severos problemas de restricciones legales y violencia contra sus sindicatos, a ser discutidos por el Comité de normas de la OIT niega la realidad de la violencia y la persecución que siguen enfrentando los sindicatos colombianos y no se compadece de la realidad.

Como tuvimos oportunidad de reportarlo en nuestro informe de mayo de este año sobre la situación de derechos humanos y laborales de los trabajadores sindicalizados en Colombia, hay muchas razones poderosas que nos muestran la necesidad de que la Organización Internacional del Trabajo mantenga una especial preocupación por Colombia:

1. Es necesario hacer realidad el acuerdo tripartito "Por el derecho de asociación y la democracia", suscrito por las tres centrales sindicales colombianas, el gobierno y los empresarios, en junio del año pasado en el marco de la 95 Conferencia de la OIT. "Este acuerdo aún no se materializa, su espíritu y contenido se quedó en Ginebra y no llegó a Bogotá, el trabajo decente, las libertades sindicales, el diálogo social y la impunidad en las violaciones a la vida e integridad de los sindicalizados en el país, todavía no empiezan a ser afectadas por la presencia permanente de la OIT en Colombia" (1).

2. Las decisiones del V Congreso de la CUT muestran cómo un sindicalismo moderno y democrático, avanza en el más importante proceso de auto reforma sindical del continente en medio de la falta de garantías, la persecución política, mediática y administrativa. La Representación permanente y las instituciones de la OIT deben proteger el ejercicio de la autonomía sindical para que esta reformas se realicen sin los tradicionales obstáculos administrativos puestos del Estado.

3. La persistencia de la violencia antisindical en Colombia, que el gobierno nacional pretende minimizar y banalizar, y que sin embargo, cobró la vida en 2006 a 72 personas sindicalizadas y a diez en lo que va corrido de 2007. A esto debemos sumarle la impunidad en 2475 homicidios contra sindicalistas ocurridos desde 1986.

Otros hechos justifican aun más el reclamo de las organizaciones sindicales a la OIT:

  • La pobreza, la insuficiencia y el atraso de la inspección del trabajo en Colombia, 273 inspectores en un país de 42 millones de habitantes de los cuales 18 trabajan.
  • La caída continua de la afiliación sindical que pasó de 12.5 a 4.6 por cada 100 trabajadores entre 1974 y el 2005.
  • Hoy solo el 0.7% de los trabajadores colombianos tienen algún tipo de contrato colectivo.
  • La desaparición en la práctica del derecho de huelga, solo hubo 2 entre abril del 2006 y mayo del 2007.
  • La intervención excesiva en los asuntos internos de los sindicatos por el Ministerio de Protección Social que va en contra de la Constitución y el Derecho internacional del trabajo y que solo en el 2005 significo la negación del reconocimiento jurídico a 75 organizaciones sindicales.

El Estado colombiano además ha incumplido las principales observaciones y recomendaciones que desde hace años el Comité de Normas y la Comisión de expertos han hecho para que se homologue la legislación laboral con los estándares mínimos del derecho internacional del trabajo.

Infortunadamente algunos delegados de gobiernos y empresarios han impedido que la OIT actuara frente a la seria situación que ocurre en Colombia. Los empleadores vetaron discutir los casos de Colombia, Japón y Costa Rica, que encajan totalmente con los criterios acordados por la Comisión de Normas.

Estos empresarios y estos gobernantes que ocultan la grave situación de las y los trabajadores en Colombia, comparten de ahora en adelante parte de la responsabilidad histórica y política por la eliminación sistemática de las organizaciones sindicales, sus dirigentes y militantes.

Hemos sido testigos de los esfuerzos de la delegación sindical colombiana, con el apoyo del Grupo de los trabajadores, han hecho lo que estuvo a su alcance para que no se concretara el atropello.

Al igual que los delegados trabajadores de Colombia, la ENS no renuncia "a exigir que el caso de Colombia figure en la lista de casos especiales" y a demandar su inclusión, "por ser una de las situaciones más dramáticas de todas las que tiene para su consideración la Comisión. Pedimos firmemente que el asunto sea debatido, que se adopten conclusiones y se concierten las medidas adecuadas y proporcionadas con la gravedad de la situación.

Nota:
(1) La coyuntura laboral y sindical en cifras (2006- 2007). Escuela Nacional Sindical, mayo 2007.
(*) Director general de la Escuela Nacional Sindical