Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
ESCUELA NACIONAL SINDICAL (ENS) - COLOMBIA

Gobierno y empleadores deben dar respuesta a demandas de trabajo decente de los cañeros

Por Héctor Vásquez Fernández

Artículos de la ENS editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - ENS, Bogotá, 20/09/08.- Los trabajadores corteros de la caña de azúcar le han presentado a ASOCAÑA, el gremio que agrupa las principales empresas de este sector en el país, un pliego de peticiones donde reivindican condiciones de Trabajo Decente para más de 18.000 trabajadores.

Cualquiera que atraviese el hermoso paisaje del Valle del Cauca se da cuenta de lo difícil y duro que debe ser el trabajo de los corteros. Un trabajo que a los dueños de las empresas, (entre los que figuran Ardila Lulle y Sarmiento Angulo, dos de los hombres más influyentes en las políticas públicas del país), les deja cada año millonarias ganancias.

En el 2007, la mayoría de las empresas de este sector reportaron utilidades netas por más de 148 mil millones de pesos, dato que no incluye los beneficios adicionales que reciben por otras vías. Por ejemplo, el etanol, que es ahora uno de los principales derivados de la caña, está exento de impuestos de IVA, sobretasa a la gasolina e impuesto global; además, el Estado ha establecido una garantía de compra para toda la producción de etanol del sector y a través del Ministerio de Minas y Energía, ha fijado el ingreso al productor con una fórmula elaborada para garantizarles siempre una tasa de ganancia positiva. Adicionalmente, el gobierno de Uribe definió como zonas francas especiales las plantas de biocombustibles, condición que las beneficia de una menor tasa de tributación y les permite importar bienes de capital exentos de impuestos. Todos estos mecanismos, según RECALCA, le representa beneficios anuales a tres familias por el equivalente a 153 millones de dólares (1).

Para los corteros el resultado de su trabajo es bien distinto. Según una investigación de la ENS, "el buen nivel de utilidades logradas por los dueños de los ingenios, contrasta dramáticamente con el precario nivel de vida de los corteros de las plantaciones. Estos, en un alto porcentaje, son afrodescendientes, con una pequeña proporción de población indígena, y en su mayoría no han tenido en su vida otro oficio distinto al de cortar caña. Por lo general tienen familias numerosas (5 hijos en promedio), y viven en casas arrendadas o en inquilinatos compartidos por varias familias, en condiciones muy difíciles, pues el salario que devengan apenas sí les alcanza para no morirse de hambre.

"Son además los corteros uno de los grupos de trabajo que en el país más ha padecido la intromisión de las cooperativas de trabajo asociado como forma de intermediación laboral, con la consiguiente precarización de su calidad de vida. Valga decir que hoy más del 90% de la actividad del corte de caña se contrata con cooperativas, cuya conformación ha venido siendo estimulada desde hace unos diez años por los mismos ingenios azucareros.

"El ingenio Cauca, por ejemplo, que hace doce años tenía 4.500 trabajadores de nómina, o sea con contrato directo, hoy apenas tiene en esas condiciones entre 600 y 700. El resto está vinculado por cooperativas y otro tipo de contratos tercerizados, en unas condiciones bastante desventajosas con respecto a los trabajadores que sí tienen contrato directo" (2).

En general, la industria azucarera genera unos 35 mil empleos: un 30% por contratación directa de los ingenios, un 35% (corteros en su mayoría) por cooperativas de trabajo asociado, y el resto por otro tipo de contratos de tercería y contratación en fincas cañeras.

Participación de los costos laborales totales en la producción bruta y en el Valor Agregado en el total de la industria de alimentos y en el subsector de ingenios, refinerías de azúcar y trapiches

Estructura de costos en el sector cañero:
Producción Bruta
Valor Agregado %
Excedente Bruto de explotación %
Costo laboral total %
Ingenios, refinerías de azúcar y trapiches
100
44,68
41,21
3,47
Total sector alimentos
100
32,32
26,50
5,82
Distribución de la riqueza generada en el sector:
Valor Agregado %
Excedente Bruto de explotación %
Costo laboral total %
Ingenios, refinerías de azúcar y trapiches
100
92,24
7,76
Total sector alimentos
100
81,99
18,01
Fuente: DANE, Encuesta Anual Manufacturera, 2006, cálculos de la ENS.

Son estas condiciones las que permiten explicar la baja participación que tienen los costos laborales totales en el valor de la producción bruta de este sector y en la riqueza que allí se genera por el trabajo. Mientras que en el total del sector de los alimentos, de cada $100 de valor de producto, los costos laborales totales representaban en el 2006 $5.82, en el sector de ingenios, refinerías de azúcar y trapiches apenas representan $3.47. En cambio, la ganancia de los empresarios, los banqueros y el Estado (el excedente bruto de explotación), tenía una participación de 41 de cada 100.

Y respecto del Valor Agregado, que constituye la riqueza que se genera a través del trabajo, de cada $!00, las empresas destinan $7.76 para cubrir todos los costos laborales y el resto, $92.24 va en su mayor parte para los dueños (los Ardilas, Sarmientos, Lloredas…), el resto para el Estado (impuestos) y para los banqueros (gastos financieros).

Estado y empresarios contra el Diálogo Social

Las reivindicaciones que plantean los corteros en su pliego son algunas de las contenidas en la noción de Trabajo Decente promovida por la OIT y que el Estado colombiano tiene la obligación de promover: "1), la contratación directa con las empresas y estabilidad laboral; el pago de los días perdidos por paradas de la empresa; el pago de los días que vamos al médico y los tres primeros días de incapacidad por enfermedad que no pagan las EPS; y auxilios para educación, vivienda, etc., primas de antigüedad, de vacaciones, etc. 2) El control efectivo al peso de la caña con mecanismos concertados que elimine las dudas (báscula móvil, etc.) y la terminación del sistema global regresando al mecanismo del peso por uñadas. 3) Que se respete nuestro DERECHO AL TRABAJO ante la creciente mecanización del corte de caña. 4) Que las empresas, las EPS y las ARP resuelvan el problema de los más de 200 compañeros que se incapacitan anualmente y que mandan a reubicar, y los de incapacidad permanente total a quienes se les niega la pensión. 5) Un aumento salarial que compense el altísimo costo de vida, las extenuantes jornadas de trabajo y la rudeza de las labores del corte de caña. 6) No represalia para los compañeros que participen de esta justa y pacifica protesta".

Hasta ahora el gremio patronal se niega a reconocerles a estos trabajadores el derecho a la negociación colectiva y al diálogo social con el que ellos se han comprometido en el seno de la OIT y en la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales. El argumento es que ASOCAÑA "no es contratante ni empleador", "ni que los ingenios azucareros tienen ningún tipo de relación con quienes suscriben el pliego".

Estos argumentos los contradice legislación laboral, la realidad que ellos tratan de enmascararse a través de las contratos con las cooperativas y la misma razón de ser de ASOCAÑA. Esta se define como una asociación que tiene como misión "ser representante y vocero del sector azucarero colombiano", "representar al sector azucarero a nivel nacional e internacional" y "coordina (r) las posiciones del sector azucarero en las negociaciones internacionales que lleva a cabo el gobierno" (asocaña.com.co).

Por su parte, el Convenio 98 ratificado por Colombia, indica que "los trabajadores deberán gozar de adecuada protección contra todo acto de discriminación tendiente a menoscabar la libertad sindical en relación con su empleo" (art.I, numeral 1); que además, "deberán adoptarse medidas adecuadas a las condiciones nacionales, cuando ello sea necesario, para estimular y fomentar entre los empleadores y las organizaciones de empleadores, por una parte, y las organizaciones de trabajadores, por otra, el pleno desarrollo y uso de procedimientos de negociación voluntaria, con objeto de reglamentar, por medio de contratos colectivos, las condiciones de empleo (art.4).

Y el Convenio 154, también ratificado por Colombia, esto es, por el Estado, los empleadores y las organizaciones sindicales, incluye en la expresión "negociación colectiva", "todas las negociaciones que tienen lugar entre un empleador, un grupo de empleadores (como ASOCAÑA) o una organización o varias organizaciones de empleadores, por una parte, y una o varias organizaciones de trabajadores, por otra, con el fin de: a) fijar las condiciones de trabajo o empleo, o 2) regular las relaciones entre empleadores y trabajadores, o 3) regular las relaciones entre empleadores o sus organizaciones y una organización o varias organizaciones de trabajadores, o lograr todos estos fines a la vez" (art.2). Esta última definición es la que recoge el Código Sustantivo del Trabajo en el artículo 467 donde se define la convención colectiva de trabajo.

La legislación interna y los Convenios de la OIT le definen al Ministerio de la Protección Social cuál debe ser su papel en relación con los derechos de libertad sindical y con los conflictos que puedan generarse entre el capital y el trabajo. Y este papel no puede ser otro que el de la promoción de relaciones laborales basadas en el diálogo y la negociación y en la promoción y protección de los derechos de libertad sindical.

Sin embargo, otro es el comportamiento del Ministerio. En este caso concreto, ante una consulta radicada por ASOCAÑA acerca de la viabilidad de la presentación de un pliego de peticiones dirigido a esta agremiación por parte de los trabajadores corteros, antes que convocar a las partes y servir de puente para que inicien negociaciones lo más rápido posible, lo que hace es ratificar la posición patronal, argumentando que "los asociados de una cooperativa no pueden ejercer el derecho de negociación colectiva ni votar huelga" (por cuanto en esta relación no está) dada la existencia de los dos extremos de la relación, esto es, trabajador y empleador…" (3), concepto que se estrella contra la realidad de las relaciones de trabajo en la que actúan los corteros, que evidencia la más absoluta subordinación de estos respecto de las empresas agrupadas en ASOCAÑA, realidad que se trata de encubrir mediante la subcontratación a través de cooperativas.

Pero además, se olvida el gobierno (y también los empresarios del sector de la caña), de sus compromisos en el seno de la OIT, en particular el suscrito en el 2006, en el marco de la 95 conferencia, denominado "Acuerdo tripartito por el derecho de asociación y la democracia", que en el literal "d" indicaba: "el gobierno colombiano, los empresarios y los trabajadores nos comprometemos a impulsar y a materializar los postulados de la OIT en función de los derechos fundamentales del trabajo. Para tal fin, se convocará la Comisión Nacional de Concertación de Políticas Salariales y Laborales con una agenda de trabajo permanente y se invitará a la OIT a que acompañe el proceso de las reuniones"

Este acuerdo supone la implementación, por parte de todos los actores sujetos de éste, de políticas activas para la promoción de los derechos de libertad sindical, como lo sería facilitar la creación de espacios y condiciones para que las demandas justas y legítima de los corteros de la caña puedan negociarse con el gremio empresarial de este sector.

Pero además, es deber del Ministerio de la Protección, antes que insinuar, como lo hace en su respuesta a ASOCAÑA, que los trabajadores corteros no son sujetos de derechos laborales, promover lo más rápido posible una reunión de las partes y colocarse como garante del proceso de negociación, o e su defecto, convocar inmediatamente la Comisión Nacional de Concertación de Políticas Salariales y Laborales con el fin de que allí se acuerden políticas que permitan este mismo objetivo.

No hay que olvidar, que la naturaleza de esta Comisión está definida por la ley 278 de 1996, que se expidió para darle cumplimiento al mandato constitucional que en el articulo 56 ordena la creación de una Comisión Permanente entre gobierno, empleadores y trabajadores, y que la ley le definió entre otras funciones, la de "fomentar las buenas relaciones laborales dentro de un espíritu de coordinación económica y equilibrio social", y la de "contribuir a la solución de los conflictos del trabajo.

Notas:

(1) Los agrocombustibles en Colombia: El modelo de 'Robin Hood al revés' y los precios de los alimentos. Mario Alejandro Valencia, Red Colombiana de Acción Frente al Libre Comercio, Recalca. www.recalca.org.co; marzo 19 de 2008

(2) Aricada, Ricardo. Las cooperativas de trabajo asociado en el sector azucarero. Flexibilizació o salvajismo laboral. ENS. Documentos de la Escuela No.58. 2006.

(3) Nelly Patricia Ramos hernández, jefe oficina asesora jurídica y de apoyo legislativo Ministerio de protección Social, julio 26 de 2008.

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de Héctor Vásquez Fernández, de la Escuela Nacional Sindical.