Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
CLÍO, UN LUGAR PARA LA HISTORIA - ARGENTINA

Breve historia del movimiento obrero argentino (Parte III)

Por Cecilia González Espul (*)

Artículos relacionados:

Breve historia del movimiento obrero argentino (Parte I) - Por Cecilia González Espul
Breve historia del movimiento obrero argentino (Parte II) - Por Cecilia González Espul

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 07/02/09.-

  • b) De la Revolución Libertadora a Onganía (1955-1966)

La primera etapa, con el gobierno del general Lonardi, que representaba al sector de nacionalistas católicos, hubo una actitud conciliadora y de negociación con la CGT a quien aseguran la vigencia de la legislación social existente y el respeto de las organizaciones sindicales. Se nombró para el Ministerio de Trabajo a Luis B. Cerrutti Costa, ligado al sindicalismo pues era asesor jurídico de la UOM.

Sin embargo, el gobierno no pudo controlar que comandos civiles coparan los locales gremiales, y que recuperan su dirección sindicalistas antiperonistas que antes habían sido desplazados de sus cargos.(socialistas, radicales, sindicalistas, anarquistas, independientes)

Al poco tiempo, Lonardi fue reemplazado por el General Aramburu, reemplazándose la política de conciliación por una de persecución, y de represión policial y militar. Desde 1955 hasta 1973 se mantuvo firme y permanente el objetivo central de la cúpula militar liberal: suprimir el peronismo en todas las manifestaciones de la sociedad. Para ello se prohibió nombrar a Perón, la marcha peronista, el uso de sus emblemas, destruidos sus estatuas, sus estampillas, su residencia, el cadáver de Evita profanado y ocultado, creyendo que de ese modo lograrían aniquilarlo definitivamente.

Y uno de los blancos preferidos de sus ataques, fue la llamada "columna vertebral del peronismo" , el movimiento obrero y sus organizaciones. La CGT fue intervenida sus dirigentes encarcelados, y todo aquel que hubiera participado en el gobierno peronista quedó inhabilitado para ocupar cargos gremiales.(Medida que afectó a cien mil dirigentes sindicales). (17) Se proscribió el Partido Peronista, se derogó la Ley de Asociaciones Profesionales quedando eliminado el sindicato único por rama de actividad, permitiéndose la proliferación de gremios en una misma actividad, y la representación de las minorías en aras de la democracia y libertad sindical. Lo que en realidad vino a favorecer a los patrones, que tuvieron las manos libres para revertir las conquistas logradas con Perón.

Se inició entonces la resistencia peronista, con sabotajes, piquetes, manifestaciones, y otras medidas más violentas como la colocación de "Caños" o bombas caseras, (violencia sobre las cosas no sobre las personas) y una CGT en la clandestinidad llamada la CGT negra. Y a pesar de la política represiva proliferaron las huelgas como la de los transportes, frigoríficos y metalúrgicos. Se formó en febrero de 1957 una Comisión Intersindical de Gremios Recuperados, donde tuvieron una destacada participación los gremios comunistas, como Gastronómicos, Construcción, Madera. Surgieron nuevos dirigentes gremiales, que reemplazaron a los antiguos, detenidos o inhabilitados por el gobierno militar.

El régimen militar optó por normalizar los gremios y la CGT, pero buscando la forma para que la dirección de los mismos quedaran en manos de dirigentes afines al gobierno. Pedro Conde Magdaleno, de Panaderos, cuenta en un reportaje cómo reconquistó su gremio a pesar de los obstáculos que le impuso la intervención militar. "Han preparado el pastel durante dos años y ahora se les quema. Empezaron escrutando hasta el fondo toda la actividad anterior, luego inhabilitaron a cuantos pudieron. Para ser candidato en las elecciones -así condicionadas- había que estar "oleado y santificado". Una vez obtenida la venia del Interventor Patrón Laplacette, podía uno presentarse, pero era objeto de maniobras para impedir su triunfo. En nuestro gremio, por ejemplo, a la lista opositora, que encabezaba yo, se le autorizó recién 15 días antes de la fecha electoral, con el agravante que un día después de esta autorización, se clausuraron los padrones impidiendo se inscribiesen simpatizantes de esta lista que antes no lo hubieran hecho por no gustarles las listas presentadas hasta entonces. De 11.500 afiliados de la Capital empadronaron sólo a 1500 que creyeron seguros. Vale decir que miles de socios con el carnet al día, pero que no se habían inscrpto, no pudieron votar. A pesar de ello, triunfamos. O sea, que nos votaron los "adictos" del interventor; ganamos con los votos de los que la Intervención creía purificados." (18)

No ocurrió así en todos los casos, en algunos gremios triunfaron los candidatos "democráticos"promovidos por el interventor, como en comercio, vestido, municipales. El gobierno creyó que podía lograr contar con una CGT afín, y por ello el interventor , capitán de navío Patrón Laplacette, convocó en agosto de 1957 un Congreso normalizador de la CGT en el que participaron 673 delegados pertenecientes a 98 organizaciones gremiales. (98 porque se incluye Canillitas incorporado más tarde)

El Congreso se desarrolló entre el 26 de agosto y el 5 de septiembre. Durante el mismo se fueron delineando cuatro grupos : los sindicatos "libres", (comercio, gráficos, ferroviarios, vestido, municipales), los peronistas (metalúrgicos, textiles, trabajadores de la carne, panaderos), los comunistas (madera, construcción, químicos) y los independientes (Luz y Fuerza, Azucareros). Pero el enfrentamiento se va a dar entre los gremios libres o amarillos, antiperonistas, y los peronistas.

Comenzó el Congreso con la designación de 25 miembros para la formación de una Comisión de Poderes que tenía como función aprobar las credenciales de los congresales, la mayoría de los cuales eran "democráticos".Hubo impugnaciones por parte de los peronistas, sobre el aumento ficticio de cotizantes que permitió que gremios adictos obtuvieran un mayor número de representantes en el congreso.

Hubo tres despachos, uno en mayoría que sostenía que debían ser aprobadas todas las credenciales, dos en minoría, que eran la de los peronistas por un lado, y la de comunistas e independientes por el otro. Ambas se unen y proponen crear una Comisión Verificadora de los mandatos de los delegados. El despacho por minoría triunfa por 298 votos contra 291. Ello provocó la retirada de los gremios amarillos, que dejaron sin quórum al congreso, y que finalmente concluyó sin haber normalizado la CGT. Los gremios libres formaron los "32 gremios mayoritarios y democráticos" . Los que habían permanecido formaron las "62 organizaciones" de gremios peronistas, frondicistas, independientes y 19 comunistas.

El gobierno militar había fracasado en la tarea de constituir una CGT adicta, lo que se logrará varios años después. Los militares estaban decididos a impedir que recayera su conducción en manos peronistas. Así lo reconocía el Ministro de Marina, Contraalmirante Teodoro Hartung: "LA CGT tendrá que aprender a elegir las personas que nosotros queremos para futuros dirigentes de los gremios. Hasta entonces, no habrá elecciones de ninguna clase". (19)

Pero tampoco pudieron evitar que se crearan las "62 organizaciones", que será el brazo político del gremialismo peronista. Convocaron a dos paros generales en protesta por la política económica y laboral del gobierno, en septiembre y octubre de ese año. El 29 y 30 de noviembre y 1 de diciembre de 1957 se reunieron el La Falda, Córdoba, las 62 organizaciones juntamente con las delegaciones regionales normalizadas. El programa aprobado por la asamblea, sostenía un nacionalismo económico, y reivindicaba el modelo político, económico y social del justicialismo, con el control estatal del comercio exterior, liquidación de los monopolios extranjeros de importación y exportación, desarrollo de la industria, nacionalización de las fuentes de energía, control del crédito. E iba más allá al reclamar el control obrero de la producción y la intervención de éstos en la dirección de las empresas (más tarde se llamaría cogestión). Reclamaba la participación obrera en la confección de los planes de gobierno. Proposiciones sostenidas más adelante por el sindicalismo combativo. Fue muy criticado desde la óptica liberal, como un programa influido por las ideas de izquierda.

Con el acto en el Luna Park, el 10 de diciembre de 1957, las 62 0rganizaciones consolidaron su posición contra el gobierno de Aramburu. Durante el mismo fueron oradores dirigentes no peronistas como Vicente Marischi de la Madera. Pero fue el discurso del dirigente peronista José Ignacio Rucci de la UOM, el que enervó los espíritus, al fustigar la política del gobierno, y que las vivas a Perón y los insultos a los militares libertadores hicieran que la policía interviniera y se llevara presos a los oradores. El gobierno intensificó la represión e intervino los gremios peronistas más combativos: metalúrgicos, carne, textiles y sanidad.

Consecuencia de este acto fue el retiro de las 62 de los gremios comunistas, porque el acto se había convertido en un acto peronista. Posteriormente formaron el Movimiento de Unidad y Coordinación Sindical (MUCS). También el gremio de Luz y Fuerza se retiró a instancias del delegado por Córdoba, Agustín Tosco. Las "62" pasaron a representar solamente a los gremios peronistas.

En febrero de 1958 triunfó en las elecciones presidenciales Arturo Frondizi, fruto del pacto con Perón, quien ordenó a los peronistas que estaban proscriptos, votar por él. A cambio, su primer medida fue el retorno al régimen legal de asociaciones profesionales del gobierno peronista, ley 14455/58, por la que se volvía al sindicato único por rama de actividad.

El idilio pronto concluyó por la resistencia obrera a la privatización del Frigorífico Lisandro de la Torre en 1959, y las huelgas de 1961 en contra de la política de racionalización ferroviaria, en la que el gobierno llevó adelante una política represiva con el Plan Conintes, (Conmoción de Orden Interno).

En 1960 se constituyó la Comisión de los 20, con 10 gremios peronistas y 10 independientes para reclamar la devolución de la CGT que seguía intervenida.

El gobierno de Frondizi reconoció a la Comisión para que asumiera la dirección provisoria de la CGT, con el compromiso de normalizarla antes de 31 de diciembre de 1961, previa reforma del Estatuto. En dicha comisión figuraban dirigentes como Framini (Textil), Vandor (metalúrgico), Alonso (Vestido), Rachini (Aguas Gaseosas) entre los peronistas, y Staffolani (La Fraternidad), Riego Ribas (Federación Gráfica), Manuel Carullas (UTA) y Francisco Pérez Leirós (Municipales), entre los independientes.

La CGT no logró normalizarse en la fecha prevista, y aun seguía en manos de la Comisión provisoria cuando fue destituido Frondizi, y reemplazado por el Dr. Guido el 30 de marzo de 1962. Entre las causas del derrocamiento de Frondizi, el triunfo del peronismo, con distintas siglas, en las elecciones provinciales de 18 de marzo de ese año, Framini-Anglada en Buenos Aires, fue de las más determinantes. Los militares gorilas no podían tolerar el retorno del peronismo al poder bajo ningún concepto.

Meses después, en julio, se realizó un Plenario Nacional de las "62 Organizaciones" en Huerta Grande, provincia de Córdoba, que profundizó los contenidos aprobados en La Falda. Luego tomados por la CGT de los Argentinos y la izquierda peronista.

En enero de 1963 se realizó el Congreso Normalizador de la CGT con la participación de 818 delegados de aproximadamente 100 organizaciones. Su secretario general fue José Alonso, (FONIVA)

  • Secretario adjunto, Fernado Donaires (Papel)
  • Secretario de Hacienda: Juan Rachini (Aguas Gaseosas)
  • Prosecretario de Hacienda: Herminio Bustamante (Carne)
  • Secretario gremial e Interior: Avelino Fernández (UOM)
  • Prosecretario Gremial e Interior: Jorge Elías (AOT)
  • Secretario de Prensa: Luis Angeleri (Luz y Fuerza)
  • Secretario de Previsión social: Julio Widmann (Seguro)
  • Vocales, en total 12, entre los cuales figura José Di Santo de la Madera

Entre los integrantes del Comité Central Confederal figuran Olegario Sandoval y José Costa de la Madera.

En dicho Congreso se aprobó un Plan de Lucha que propuso el cambio total de las estructuras económicas. Sus objetivos no se limitaban a la defensa de los intereses económicos comunes sino "a gravitar como fuerza social en todos los grandes problemas del país para darle soluciones acordes". "La CGT debía criticar, oponerse a lo que creía incorrecto, y enfrentarlo para corregir el rumbo. Para ello implementó el Plan de Lucha." (20)

Es interesante destacar que este plan se gestó durante el gobierno de Guido y por lo tanto su concepción fue anterior al gobierno de Illia.

Constaba de tres etapas. La primera etapa, el plan mínimo inmediato, llevada adelante durante la presidencia de Guido, fue contra el hambre , la desocupación y en defensa de los jubilados. También por la libertad de los presos, llamados "conintes" cuyas penas oscilaban entre 5 y 25 años. En mayo de 1963, hubo una semana de protesta y un paro general. Existía el apoyo de los partidos políticos y de la CGE. La CGT consiguió que fueran liberados, que se normalizara la Caja de Jubilaciones, y que se normalizaran las Delegaciones Regionales. (21)

La segunda etapa se puso en práctica durante el gobierno de Illia, que había accedido al poder a raíz de la proscripción del peronismo. Consistió en la toma de fábricas. Fue desde el 21 de mayo de 1964 al 26 de junio de 1964. Fueron siete operativos, en los que hubo 11.000 establecimientos ocupados que involucraron a 3.913.000 trabajadores. Se obtiene la sanción de la Ley de Salario Mínimo, Vital y Móvil.

Los gremios independientes se retiraron de la CGT, por no estar de acuerdo con los métodos, entre otros, los gremios de Comercio, Gráficos, Viajantes, y Bancarios.

También los dirigentes de las 62 organizaciones, prepararon el llamado "Operativo Retorno", para el regreso de Perón. En esa época se decía que Perón iba a volver en un avión negro. Entre los dirigentes sindicales que gestaron el plan estaba el metalúrgico Augusto Vandor. Pero el operativo fracasó porque Perón al llegar a Río de Janeiro el gobierno brasileño le impidió continuar el viaje.

La tercera etapa del plan consistía en convocatorias a Cabildo Abierto en la Capital Federal y en la Delegaciones Regionales de todo el país, y en marchas y concentraciones a nivel provincial y nacional.

En enero de 1965 fue reelegido José Alonso como secretario de la CGT. Pero se produce una crisis interna, en la lucha por la conducción del peronismo sindical y político. El primer efecto fue la separación de José Alonso de su cargo en la CGT y su reemplazo por Fernando Donaires de Papeleros, aunque muy vinculado a Vandor. El dilema se dio entre los que debido a la ausencia y lejanía de Perón, actuaban con autonomía respecto de su liderazgo, era el peronismo sin Perón , entre los que estaba Vandor, y partidos neoperonistas como la Unión Popular de Bramuglia; y los que acataban de manera incondicional al líder (Alonso). Esto condujo a la división de las 62 organizaciones. El sector de Alonso denominado las 62 "De Pie Junto a Perón", y las 62 "Leales a Perón" acaudilladas por Vandor. Esto ocurrió en los primeros meses de 1966.

Muere en un bar de Avellaneda en un tiroteo, el dirigente metalúrgico Rosendo García en mayo de 1966.

El 7 de junio de 1966 se produce una huelga general con gran acatamiento, en protesta contra el veto presidencial a las reformas introducidas por el Congreso a la Ley de Despidos. Pocas semanas después se produjo un nuevo golpe de Estado. El presidente Arturo Illia fue destituido por las Fuerzas Armadas. En su reemplazo quedó el General Juan Carlos Onganía, que inicia un nuevo régimen denominado de la Revolución Argentina que duró hasta 1973.-

  • c) De los gobiernos militares a los gobiernos democráticos (1966 - 2008)

El golpe militar de junio de 1966 se produjo para impedir que nuevamente triunfara en las elecciones el peronismo, que se presentaba a las mismas con diferentes denominaciones porque estaba proscripto.

El General Juan Carlos Onganía fue el primero de la serie de militares que se hicieron cargo del gobierno hasta 1973. Su postura ideológica era cercana al nacionalismo católico pre-conciliar, proclive a un modelo neocorporativista. Frente al peronismo aceptaba que formara parte del sistema, como representante del sindicalismo, pero sin acceso al poder. (22)

De hecho importantes dirigentes sindicales como Vandor y Alonso concurrieron a la asunción del mando por Onganía.

La primer medida que toma con respecto al gremialismo fue la de cancelar la personería gremial a las entidades dirigidas por comunistas, (Sindicatos de prensa, vendedores de diarios y telegrafistas), y reintegrar las canceladas por Illia a sindicatos en la línea de Alonso, por actuar en política (Federación Obreros de la Industria del Vestido, Asociación Empleados de Farmacia, Federación Obrera del Caucho, Unión Trabajadores del Calzado).

Al poco tiempo, en octubre de 1966, dispuso la racionalización de las tareas portuarias, a pesar de la huelga del Sindicato Unido Portuarios Argentinos (SUPA) dirigido por Eustaquio Tolosa, que por ende fue intervenido. Intervino las Cajas de Jubilaciones y el Consejo Nacional del Salario Mínimo, Vital y Móvil.

Antes del golpe militar, en mayo de 1966, el CCC de la CGT, en manos de una alianza de vandoristas e independientes, había designado una Comisión provisional para que en el término de 90 días reorganizara la CGT. En octubre de 1966 fue elegido el Consejo Directivo, manteniéndose alejada la fracción de Alonso. Estaba integrado por:

  • Secretario General: Francisco Pardo de Luz y Fuerza.
  • Secretario General Adjunto: Osvaldo Vigna de Trabajadores de Imprenta
  • Secretario de Hacienda: Antonio Scipione de Unión Ferroviaria
  • Prosecretario de Hacienda: Maximiano Castillo de Obreros del Vidrio
  • Secretario Gremial e Interior: Mario A. Muñoz de Obras Sanitarias
  • Secretario de Prensa, Cultura y Actas: Eleuterio Cardozo de la Carne
  • Secretario de Previsión social: Francisco Racicky de Camioneros

Más los doce vocales. No integraba este Consejo Directivo ningún representante del gremio de la Madera, como había ocurrido en 1963 bajo la dirección de Alonso, en donde es vocal por la Unión de Sindicatos de la Madera, José A. Di Santo, y en 1965 también con Alonso en que detentaba el cargo de vocal José Costa.

A comienzos de 1967 Onganía se inclinó por una línea más liberal, y reemplazó al Ministro de Economía, Jorge Salimei, de tendencia social-cristiana por Adalbert Krieger Vasena (descendiente de aquél de la Semana Trágica), que puso en práctica una política monetarista y de desnacionalización de la economía que trajo recesión. Política que favoreció a poderosos sectores extranjeros y que buscó limitar el poder de los sindicatos.

La CGT decidió, entonces, enfrentar al gobierno y lanzar un Plan de Acción con movilizaciones y medidas de acción directa. El gobierno tomó drásticas medidas, intervino numerosos gremios y dejó cesantes a sus directivos de sus trabajos (metalúrgicos, químicos, azucareros, telefónicos, Unión Ferroviaria) Se congelaron los salarios dejándose sin efecto las negociaciones colectivas.

El Plan de Acción fue un fracaso. La CGT quedó en manos de una nueva Comisión Provisoria creada el 24 de mayo de 1967. Será la que convoque a un congreso Normalizador a fines de marzo de 1968.

Un grupo de sindicalistas, encabezados por Juan José Taccone (Luz y Fuerza) y Rogelio Coria (Construcción) buscaron un entendimiento con el gobierno, fueron llamados participacionistas, rechazando una lucha frontal, evitaron que sus gremios fueran intervenidos.

El grupo de Vandor, en cambio, no era opficialista pero sí dialoguista, su lema era pegar para negociar.

La relación entre el movimiento obrero y el gobierno militar se caracterizaba por un continuo tira y afloje, que iba de la confrontación a la negociación. Es muy ilustrativa la opinión del Secretario de la CGT, Fernando Donaires, del Sindicato del Papel y muy allegado a Vandor: "Todos los milicos querían conversar con el movimiento obrero, y parte del movimiento, y los dirigentes más importantes querían conversar con los milicos. Era un toma y daca. Lo importante de todo esto era la lealtad que debía haber y debía existir, y además la importancia que tenía cada tipo que quería venir a hablar. Porque conozco infinidad de hombres del Ejército que querían hablar después que los rajaban, después que los echaban, cuando tenían la erre al costado. Siempre decíamos lo mismo: a ustedes los queremos, queremos conversar, acordar, si tienen el fierro en la mano, si no, para qué los queremos..." (23)

El Congreso Normalizador se reunió en marzo de 1968, con la presencia de 447 delegados de 80 organizaciones. Los gremios participacionistas no concurrieron. Hubo problemas con la representación de los gremios intervenidos, y otros gremios sancionados a los que la comisión de Poderes les reconoció la validez de las credenciales.(Unión Ferroviaria, FOTIA, Químicos).

El triunfo de Raimundo Ongaro de la Federación Gráfica Bonaerense provocó la división de la CGT. La CGT de Paseo Colón (sede de la Federación Gráfica) dirigida por Ongaro, que cuestionaba el liderazgo de Vandor, y la CGT Azopardo que respondía a Vandor y a las 62 Organizaciones, cuyas dos facciones se habían unido.

El consejo directivo de la CGT Azopardo tenía como secretario general a Vicente Roqué de Molineros, y secretario adjunto a Antonio Baldassini, de Correos y Telecomunicaciones, quedando como vocales los dirigentes más importantes, como Vandor y Alonso. Entre los vocales se encontraba Alfredo Noresse de la Madera.

La CGT de Paseo Colón, también CGT de los Argentinos, contó con el apoyo de numerosas regionales del interior, especialmente aquellas donde se habían localizado la gran industria siderúrgica y mecánica, Córdoba, Rosario, San Nicolás. Así mismo, el surgimiento de nuevos dirigentes combativos, de origen trotskista, que rechazaban todo tipo de acuerdo, como Agustín Tosco, de la seccional Córdoba de Luz y Fuerza. Esto dio origen al llamado "sindicalismo de liberación". Sus propuestas lo alejaban del peronismo al que muchos consideraban burgués y burocrático.

La dirección del movimiento obrero fuertemente concentrado en Buenos Aires, va a sufrir un proceso de descentralización, adquiriendo mayor importancia regionales del interior del país.

Fruto de estos cambios fue un acontecimiento inesperado, el Cordobazo. Obreros y estudiantes de la ciudad de Córdoba, en mayo de 1969, ocupan la ciudad durante varias jornadas, en protesta por las políticas represivas de Onganía. Allí tuvieron destacada actuación los sindicalistas Tosco, Elpidio Torres de SMATA, y Atilio López de UTA. Los actos de violencia originaron 14 muertes, más de 100 heridos y elevados daños económicos.

Recurrimos nuevamente a la opinión de un sindicalista peronista de actuación en esa época como lo fue Donaires, quien acerca del Cordobazo sostiene: "....el Cordobazo se inicia con la conducción de Tosco y otros compañeros en Córdoba que ideológicamente integraban todos los sectores de izquierda. También hay casos como el caso de Elpidio Torres, del gremio automotor, y otros, que se suman al Cordobazo. Pero ni las 62 Organizaciones ni la CGT nacional se sumaron. Estimo que esa fue una de las razones por las que se empezó a perfilar el asesinato de Vandor: porque había frustrado un movimiento de carácter subversivo nacional que, en definitiva, no se sabía cómo terminaría, pero lo que sí sabíamos era que no estaba conducido por el peronismo." (24)

Surgen los primeros signos de violencia organizada y las primeras organizaciones guerrilleras. Es interesante señalar que algunos de esos hechos se iniciaron con anterioridad al Cordobazo. En abril de 1969 ocurrieron varios asaltos al Tiro Federal de Córdoba, a Campo de Mayo, a una armería de San Justo apoderándose del armamento.

El asesinato de Vandor se produjo el 20 de junio, y no por casualidad un mes depués del Cordobazo, sino por su negativa a participar en el mismo. Onganía, ante la gravedad de la situación, estableció el estado de sitio, e intervino la CGT. Pero ya se había perdido la paz interior, se suceden huelgas, actos terroristas, conflictos en la central hidroeléctrica de Chocón-Cerros Colorados, reclamos estudiantiles, el Rosariazo, otro brote de violencia.

El Presidente buscó, entonces, un acercamiento con la dirigencia sindical, dictando la ley 18.610 de febrero de 1970, por la que se creaba el Instituto Nacional de Obras Sociales (INOS), que otorgaba a los sindicatos el control de los recursos derivados de los servicios sociales, lo que aumentó la capacidad económica financiera de los mismos. Así mismo decidió normalizar la CGT. Se constituye la Comisión de los 20 que declara un paro general para el 27 de agosto que tiene gran repercusión.

Pero todo fue en vano, el secuestro y muerte del General Pedro E. Aramburu, por Montoneros, grupo armado de la resistencia peronista de izquierda, el 8 de junio de 1970, puso fin al gobierno de Onganía, que fue reemplazado por el general Levingston.

Otros grupos guerrilleros no peronistas que comenzaron a actuar fueron el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), las FAL (Fuerzas Armadas de Liberación). A partir de 1970 crecieron grupos guerrilleros que se volcaron al peronismo como las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas) y las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias)

Durante el gobierno de Levingston, el 27 de agosto de 1970, otro dirigente sindical cae a manos de la guerrilla, José Alonso. El objetivo era lograr la quiebra o fragmentación del movimiento obrero, para que pierda poder. En ello parece que coinciden la izquierda revolucionaria y los grupos conservadores del gobierno militar.

Otra forma de dividir al movimiento obrero fue la creación de sindicatos por fábrica, como lo fueron los sindicatos "clasistas" de SITRAC -SITRAM, de Córdoba, dirigidos por René Salamanca.

A poco de asumir Levingston se inició el congreso de normalización de la CGT. La UOM consiguió la secretaría general, con José Ignacio Rucci, y como secretario adjunto fue elegido Adelino Romero, del gremio textil. El gremio de la Madera no tuvo ninguna representación en el consejo directivo.

El objetivo prioritario de Rucci será el retorno de Perón a la Argentina.

Por otro lado se formó el Movimiento Nacional Intersindical integrado por una alianza de dirigentes comunistas e izquierdistas de distinta raíz partidaria. Realizaron plenarios en 1971 y 1972 orientados por Agustín Tosco y Alfredo Lettis del gremio de empleados de la Marina Mercante.

Levingston duró poco y fue reemplazado por Lanusse. Las acciones de la guerrilla convencieron a los militares de la necesidad de buscar una salida electoral que incluyera a los peronistas. Explica Bayle al respecto: "Así, el surgimiento de la guerrilla de extrema izquierda ubicó a los peronistas en un punto central del espectro político y los convirtió por primera vez desde 1955 en una opción aceptable." (25)

De cualquier manera no fue tarea fácil saltear los cientos de escollos que arrojaban al camino los enemigos del retorno de Perón al país y del triunfo justicialista. De esto da cuenta el líder en su primer regreso a la Argentina en una charla en la CGT. Los ponía sobreaviso a los trabajadores, diciéndoles: "No pasa día sin que la dictadura o sus agentes no hagan algo para crear la sensación nacional de que los trabajadores están divididos y enfrentados, para lo cual comienzan por utilizar agentes de provocación que, infiltrados en las filas directivas y pagos por la dictadura, se encargan de crear conflictos, simulando enfrentamientos con la Central Obrera o sus dirigentes....Es preciso mantener férreamente el concepto unitario en la organización de la Central obrera y de los sindicatos profesionales, como estaba establecido en la Ley de Asociaciones profesionales del Justicialismo que, como todo lo demás ha sido desvirtuado por la acción destructora de una dictadura militar que lleva ya 18 años de depredaciones de todo orden.(...) El reciente caso de una entidad estatal y por lo tanto manejada por los agentes de la dictadura -SOMISA- es suficientemente elocuente. En ella un grupo de agentes de provocación copa sus instalaciones, con la clara connivencia de sus directivos y se agitan slogans contra la Central Obrera y su Secretario General, José Rucci fabricando a la vez el dirigente de la triste figura -Tosco- para crear un conflicto artificial con la finalidad de crear gremios independientes, como lo habían hecho ya en Córdoba con SITRAC y SITRAM."

"...disponemos de una mayoría indiscutible que podemos hacer triunfar, si somos capaces de tapar en votos en la primera vuelta, a la dictadura y sus secuaces....Hay que ganar la calle en todo el país." (26)

En las elecciones del 11 de marzo de 1973, triunfa el Frente Justicialista de Liberación con la fórmula Cámpora - Solano Lima. Pero la violencia no cesa. El ERP asesina, el 30 de abril, en pleno centro de Buenos Aires al Almirante Hermes Quijada. Poco después al secretario general de SMATA, Dirk Kloosterman.

Luego ocurre la masacre de Ezeiza el 20 de junio de 1973, donde se enfrentaron dos grupos que bregaban unos por la patria socialista y otros por la patria peronista, frente a una multitud que esperaba a Perón, quien finalmente en nuevas elecciones asumió el gobierno, en el mes de octubre.

El secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci, principal artífice del regreso de Perón, y su principal apoyo, muere asesinado por la guerrilla. Perón puso en práctica un Pacto Social entre la CGE y la CGT. Pero ya estaba muy enfermo, vino a morir a la Argentina, y ello ocurrió el 1 de julio de 1974.

Durante el gobierno de Isabel Perón fue nefasta la influencia de José López Rega, que ocupaba el cargo de Ministro de Bienestar Social, y que manejaba una fuerza paramilitar, la Triple A, causante de asesinatos en su supuesta lucha contra la subversión. A la difícil situación política se suma la cuestión económica, con el llamado Rodrigazo, en 1975, por las medidas de ajuste del ministro de Economía, Celestino Rodrigo. Por primera vez la CGT declara una huelga nacional por 48 horas a un gobierno justicialista para el 7 y 8 de julio de 1975. Ello produjo la renuncia de López Rega y de Celestino Rodrigo.

En el breve interregno de Italo Luder, se creó el Consejo de Seguridad Interna, organismo creado para combatir el terrorismo. El terrorismo sufrió un duro revés en el ataque al Regimiento Viejo Bueno de Monte Chingolo donde se registraron 156 muertos. El ERP perdió en la acción a sus mejores combatientes. Fueron vencidos también en el monte tucumano.

Déficit fiscal, inflación, crecimiento de la deuda externa, caída de la productividad, vacío de poder, esto ocurría a fines del mandato de Isabel. Se decide, entonces, la convocatoria anticipada a elecciones nacionales.

Pero no hubo tiempo de espera, el 24 de marzo de 1976, se produjo un golpe militar dando inicio al Proceso de Reorganización Nacional. Se suspendió toda actividad política y gremial, se intervinieron las provincias ,se intervino la CGT y encarceló a sus dirigentes. Casildo Herrera, secretario general de la CGT, huyó a Uruguay, y pasará a la historia por su frase, "me borré".

Con la excusa de la guerra contra la subversión, que ya estaba prácticamente vencida, se implementó una política de terrorismo de Estado, que buscó eliminar toda oposición al régimen. Se ensañaron especialmente con los dirigentes sindicales y los delegados de fábrica. Muchos fueron muertos y desaparecidos. Ello permitió poner en práctica una política económica de desindustrialización, de endeudamiento del país y de las empresas públicas. Fue la época de la "plata dulce" y de la "patria financiera".

Durante tres largos años el movimiento sindical fue silenciado, y dividido. El primer intento de huelga general contra el régimen se produjo en abril de 1979.

Sus dirigentes fueron detenidos , formaban parte de la Comisión de los 25, entre ellos Roberto García (taxistas), José Rodríguez (SMATA), Fernando Donaires (del Papel), Saúl Ubaldini (cerveceros), Osvaldo Botda (Caucho).

Otros dirigentes sindicales que buscaron espacios de negociación con el régimen, constituyeron una Central obrera oficialista, la CGT Azopardo, bajo la dirección de Jorge Triaca (Plásticos) y Armando Cavallieri (Comercio). En 1980, con los dirigentes opositores al régimen , y que recién habían salido de la cárcel, se constituyó la CGT Brasil, al frente de la cual estaba Saúl Ubaldini.

Frente a los altos índices de desocupación, la CGT Brasil convocó a una movilización a la Plaza de Mayo el 30 de marzo de 1982. El gobierno no la autorizó y ante la severa represión la concentración se vio frustrada, resultando mil personas detenidas. Eran ya los últimos días del régimen, y como una huída hacia adelante, como un manotón de ahogado, se lanzaron a la toma de las Islas Malvinas, el 2 de abril.

Necesitaban el apoyo de todos los sectores, por lo tanto liberaron a las pocas horas a todos los presos gremiales. El movimiento obrero hizo una pausa en su enfrentamiento con los militares y se sumó a la reivindicación por las Malvinas.

La derrota apresuró el final de tan nefasto período y el retorno al sistema democrático. Y contrariamente a lo esperado, fue derrotado por primera vez en elecciones libres, el partido peronista. Triunfa el candidato de la Unión Cívica Radical, Raúl Alfonsín.

La relación entre el gobierno constitucional y los sindicatos fue muy conflictiva.

Por un lado la crítica situación económica, con extenso período de estancamiento y la enorme deuda externa, herencia del régimen militar, y el poco éxito de los planes arbitrados para subsanarla, como el Plan Austral, con el congelamiento de precios y salarios, y una regresiva distribución del ingreso. Los sindicatos se opusieron decididamente a dicho plan y a través de la CGT, propusieron un programa de 26 puntos que elevó a la consideración pública con un paro general realizado en agosto de 1985, donde se exigía una moratoria del pago de la deuda externa.

El otro tema de conflicto era el status jurídico de las organizaciones sindicales, ya que las leyes laborales y sus fuentes de recursos y financiamiento seguían reguladas por una legislación proveniente del régimen militar.

El gobierno elevó en 1983 un proyecto de ley al congreso que tenía por finalidad eliminar la CGT única y el sindicato único, estableciendo la participación obligatoria de las minorías en la dirección de los gremios, y donde los sindicatos debían elegir sus direcciones a través del voto secreto con veedores del estado. Esta propuesta era rechazada por los gremios por ir en contra de la autonomía sindical.

Esta situación favoreció el acuerdo de unidad de las dos fracciones en que estaba dividido el gremialismo desde hacía casi ocho años. El 25 de enero de 1984 se fusionaron las dos CGT, la CGT Brasil de Ubaldini, y la CGT Azopardo de Triaca en una sola CGT, bajo la conducción conjunta de cuatro secretarios generales: Ubaldini, Triaca, Borda y Baldasini.

El proyecto de ley finalmente fue rechazado por la Cámara Alta. Inmediatamente la CGT pidió la derogación de la ley sindical dictada por el gobierno militar, para poder discutir la cuestión salarial a través de paritarias y convenciones colectivas de trabajo.

Alfonsín ante los permanentes reclamos de los sindicatos debido a los continuos tarifazos y a la inflación seguida de recesión, nombró como ministro de trabajo a un sindicalista peronista, Hugo Barrionuevo, y decidió promover la normalización sindical. Setecientos gremios fueron convocados a elecciones, logrando el peronismo mantener la conducción de los grandes gremios.

El siguiente paso fue la convocatoria a un Congreso Normalizador de la CGT, donde recuperó la personería gremial el 7 de noviembre de 1986. Participaron 156 sindicatos, entre ellos CTERA (docentes) que se afilia en ese momento, y que por el número de sus afiliados ocupa el cuarto lugar.

Predominaban por el número de afiliados los sindicatos del sector servicios. Consecuencia del proceso de desindustrialización sufrido a partir de la década del setenta. De 1976 a 1986 los trabajadores sindicalizados disminuyeron en cerca de un millón de personas. (27)

Mientras tanto, el 14 de junio de 1985, el gobierno dispuso, la aplicación de un nuevo plan económico confeccionado por su ministro de economía Juan Sourruille para lograr estabilidad y frenar la inflación. Como ejemplo mencionamos que el dólar había pasado a valer de $26 en 1983 a $860 en 1985. Fue llamado Plan Austral, por el nuevo nombre de austral que recibió la moneda argentina. Un plan liberal monetarista, donde la principal variable de ajuste fue el salario quedando congelado por 60 días como así mismo precios y tarifas. En un principio se logró disminuir la inflación, del 30,5% se llegó al 2%, aunque por corto tiempo.

Sin embargo no se logró reactivar la industria, ni la economía en general. Recesión, despidos, y la deuda externa, pesada herencia del gobierno militar que se incrementaba cada vez más. Caída del salario real, habiendo bajado su participación del 43% del producto bruto interno en 1975 a menos del 30% en 1985.

La CGT, ya conducida por Saúl Ubaldini llevó adelante trece paros nacionales al gobierno de Alfonsín, y contra su política económica de ajuste según las directivas del FMI.

Un hecho importante fue la nueva ley de paritarias de 1987, gracias a la cual después de doce años, se restaura la libre discusión de los salarios, en vez de otorgar aumentos por decretos siempre inferiores a los aumentos tarifarios y de precios.

El gobierno de Alfonsín llega a su término con una inflación del 387,7 % en 1988. (28) Al año siguiente triunfa en las elecciones presidenciales la fórmula Menem - Duhalde del partido justicialista. Ante una ola de saqueos en las principales ciudades del país, y una represión que deja como saldo 6 muertos y 100 heridos, el gobierno decidió renunciar y adelantar el traspaso del poder. Ello ocurrió el 8 de julio de 1989.

Hiperinflación, déficit fiscal, empresas públicas endeudadas, 60.000 millones de deuda externa, elevado costo de vida, era la situación en que al asumir Menem la presidencia se encontraba el país. Su triunfo se debió a un discurso nacionalista y popular, basado en los ideales y proyectos peronistas que quedaron inconclusos luego del 55, más sus promesas de un salariazo y una revolución productiva. Nada de ello se cumplió. Abandonó completamente la doctrina peronista, dando un viraje hacia una política económica neoliberal, que con el plan de convertibilidad del ministro de Economía, Domingo Cavallo, logró frenar la inflación. Pero ello significó la entrega de los resortes de la economía a las multinacionales, a las que vendió las empresas públicas, como ENTEL, Aerolíneas Argentinas, ferrocarriles, YPF, y acatar las recetas de ajuste dictadas por el FMI. La derrota de la inflación, sin embargo, permitió la reelección de Menem.

En el campo gremial se produjo la división de la CGT, en el congreso realizado en el Teatro San Martín, el 10 de octubre de 1989. Por un lado, la CGT oficialista llamada CGT San Martín, con un consejo directivo encabezado por Güerino Andreoni, dirigente mercantil, y por el mecánico Raúl Amín, y por el otro la CGT Azopardo de Ubaldini, quien rechazó la oferta de Menem del máximo cargo de la representación argentina ante la OIT, con el evidente propósito de alejarlo de la acción gremial.

La CGT de Ubaldini realiza la primera protesta masiva el 21 de marzo de 1990, con la adhesión de 22 gremios y distintos grupos políticos, pero ya no tiene el poder efectivo de antes. Importantes dirigentes gremiales aliados no lo acompañaron, como Diego Ibáñez del SUPE (Petroleros) y Lorenzo Miguel de la UOM y de las 62 Organizaciones. Su promesa de continuar el plan de lucha nunca se concretó.

Fue así como en 1990 el movimiento obrero estaba dividido en varias centrales y sectores. La CGT San Martín, reconocida por el gobierno como la única legal, la opacada CGT de Ubaldini, y el sector de independientes con los poderosos gremios de Comercio, Luz y Fuerza, Asociación Bancaria, SUPE, y la UOM.

Además, desde posiciones socialistas y con dirigentes gremiales del interior se inició en Villa Constitución, una Propuesta Política de los Trabajadores, que proponía el paso del movimiento obrero a la acción política. Fueron los que motorizaron la huelga ferroviaria contra las privatizaciones y los despidos masivos, y la de los metalúrgicos de Acindar en Villa Constitución contra la flexibilización laboral.

Este movimiento dio origen en 1996 a una nueva central obrera, la Central de los Trabajadores Argentinos, CTA, que defiende la autonomía sindical, y pretende la personería gremial, favoreciendo así la formación de varias centrales sindicales. Dirigentes destacados de la misma fueron Mari Sánchez de CTERA (docentes), y Alberto Piccinini de la UOM de Villa Constitución. Se volcarían al FREPASO, entrando en contradicción con la supuesta defensa de la autonomía del sindicato respecto de los partidos políticos.

Contra la política de entrega, de hambre y de miseria, que produjo un elevado índice de desocupación, por las conductas de repliegue, de abstención, e impotencia de la dirigencia sindical, frente a una política contraria a los intereses de la clase obrera, surgió otra forma de protesta. Fueron las luchas de los desocupados de Cutral-Có en la Patagonia, de Tartagal, Mosconi, Libertador General San Martín en Salta. Las nuevas formas de lucha fueron los cortes de ruta, y los nuevos actores sociales se denominaron "piqueteros".

La estrategia de los gobiernos de Menem en adelante fueron los "Planes Trabajar", subsidios disfrazados, y que dieron origen a distintas organizaciones de desocupados o piqueteros, encargados del reparto de dichos planes. Así por un mísero dinero se ha llegado a convertirlos en constantes aliados del gobierno, como fuerzas de choque y como participantes en manifestaciones políticas oficialistas.

El 16 de enero de 2000 una nueva fractura se produjo en el movimiento obrero. La CGT oficial había recuperado su sede de Azopardo y estaba dirigida por Rodolfo Daer de Alimentación. Frente a su obsecuencia con el gobierno de Menem y por contraposición, surgió el Movimiento de Trabajadores Argentinos, MTA, que dio origen a otra CGT paralela o combativa cuyo secretario general fue el dirigente del gremio de Camioneros, Hugo Moyano.

En ese sentido, el 31 de agosto de 2001, Moyano convocó a un acto contra el FMI, en el que participó también por primera vez, un miembro de la Iglesia católica, el secretario de la Pastoral Social, Guillermo García Caliendo, con un éxito significativo.

Menem que había reformado la Constitución de 1853, con la finalidad primera de permitir su reelección presidencial, lo logró en 1996, pero no, como hubiera deseado, por segunda vez, en el 2000. Triunfaron en cambio los candidatos de una alianza entre radicales y Frepaso: Fernando de la Rúa - "Chacho" Álvarez.

El radical Fernando de la Rúa, concluyó su gobierno sin pena ni gloria, con la convulsión social del 19 y 20 de diciembre de 2001. Fueron los cacerolazos de las capas medias urbanas, ante la pérdida de sus ahorros por la política del nuevamente ministro de economía Cavallo, llamada "corralito", que impedía el retiro de los fondos de los bancos. Y el levantamiento y saqueos de los desocupados del Gran Buenos Aires y de otros centros urbanos del país.

De la terrible crisis del 2001, se salió con Duhalde y su ministro Lavagna, y durante el gobierno, también justicialista de Néstor Kirchner, que mantuvo por un tiempo el mismo ministro.

Con respecto al movimiento obrero, en el 2004 volvió a unirse, conducido por breve tiempo por un triunvirato integrado por Moyano, José Luis Lingeri, y Susana Rueda. Finalmente quedó como único secretario general Moyano.

En el 2008 fue reelegido por un nuevo período.

El año 2008 presenta, como en tantas otras veces desde su creación en 1930, a la CGT dividida. Por un lado tenemos a la CGT oficial, conducida por Moyano y por el otro la CGT Azul y Blanca, encabezada por Luis Barrionuevo de Gastronómicos, y Alari del Papel, de reciente creación.

Como así mismo la CTA, creada en 1996 por gremios opuestos al modelo sindical peronista, de una sola central y un solo sindicato por rama de producción, como lo establecía la Ley de Asociaciones Profesionales 23.852 de 1945. Y que reclama se le otorgue la personería gremial.

Es interesante notar que en este largo período hubo 14 años de gobiernos militares, de 1966 a 1973, y de 1976 a 1983, y 28 años de gobiernos democráticos, de 1973 a 1976, y de 1983 a 2008. En esos catorce años ocurrieron las grandes muertes de dirigentes sindicales: Rosendo García (UOM), Augusto Timoteo Vandor (UOM), José Alonso (Vestido), José Ignacio Rucci (UOM), David Klosterman (SMATA), y Oscar Smith (Luz y Fuerza). Muertes efectuadas con el claro designio de lograr la quiebra del movimiento obrero, ya sean por Montoneros, ERP, Ejército. Pero han transcurrido el doble de años con gobiernos democráticos, por lo tanto no podemos cargar toda la culpa de nuestra decadencia como Nación, solamente a las dictaduras militares, existe también una responsabilidad cierta en nuestra dirigencia político-social, que en el ámbito sindical se cierra con la etapa de repliegue y abdicación.

Las centrales obreras argentinas (1901- 2008)
1901
Federación Obrera Argentina (FOA) 27 asociaciones
Anarquistas (Petro Gori)y socialistas(Adrián Patroni)
1902
Primera huelga general en la historia argentinaLey de residencia
1903
FOA (anarquista)Periódico "La Organización Obrera"
Unión General de Trabajadores (UGT)Socialistas y sindicalistas
1904
Federación Obrera Regional Argentina(FORA)anarquista
UGTPeriódico "Acción Socialista"
1904
Proyecto de ley de Joaquín V. González
1905
FORA V Congreso Comunismo anárquico
UGT
1906
UGT predominio de los sindicalistas
1909
FORA
Confederación Obrera Regional Argentina (CORA) Secretario Gral : Sebastián Marotta
1909
Manifestación 1 de mayo.
1910
Manifestación por 1 de mayo Represión huelga general Ley de Defensa Social
1914
La CORA se fusionó con la FORA en el IX Congreso
1915
FORA V Congreso (comunismo anárquico)
FORA IX Congreso (sindicalista) Sebastián Marotta
1916-17
Huelgas ferroviarias y de la Federación Obrera Marítima
Dic-1918 Enero 1919
Semana Trágica
1922
FORA (anarquista)
Unión Sindical Argentina (USA) (Sindicalistas, socialistas y comunistas) "Bandera Proletaria"
1926
FORA (anarquista)
USA (sindicalistas- comunistas)Secretario general:Alejandro J. Silvetti (ebanista)
Confederación Obrera Argentina (COA) socialistaUnión FerroviariaLa Fraternidad Obreros Municipales (Pérez Leirós)
1929
FORA (anarquista)
USA (sindicalista)
COA (socialista)
Comité de unidad sindical clasista (comunista)
1930
FORA (anarquista)
USA + COA Confederación General del Trabajo (CGT) Secretario Gral: Luis Cerutti de la Unión Ferroviaria
CUSC
1935
FORA
CGT IndependenciaSecretario General: José Doménech (UF)
CGT CatamarcaSindicalistasSecretario General: Tramonti (UF)
Disolución de CUSC. Incorporación a CGT Independencia
1937
FORA
CGTSecretario Gral.: José Domench
USASecretario Gral.: Luis Gay
1943
FORA
CGT Nº 1Intervenida la UF
CGT Nº 2clausurada
USA

 

1944
Confederación General del Trabajo (CGT)
1955
Intervención de la CGT
1957
Congreso Normalizador de la CGT convocado por Patrón Laplacette
Creación de las "62 organizaciones peronistas"
1960
Comisión de los 20. Diez gremios peronistas y diez independientes
1963
Congreso Normalizador de la CGT Secretario General José Alonso
1966
División de las "62 Organizaciones". "62 de Pie junto a Perón" (Alonso) y "62 Leales a Perón" Vandor)
1968
Congreso Normalizador de la CGT
División de la CGT : CGT de los Argentinos o de Paseo Colón, (Raimundo Ongaro) y CGT Azopardo (Vicente Roqué, Molineros, responde a Vandor y a las "62"
1970
Congreso Normalizador de la CGT Secretario General José Rucci, UOM.
Movimiento Nacional Intersindical: Agustín Tosco y Alfredo Lettis.
1976
Intervención de la CGT
1979
Comisión de los 25
1980
CGT Azopardo, oficialista :Triacca (Plástico) y Cavallieri (Comercio) CGT Brasil: Saúl Ubaldini (Cerveceros)
1984
Unificación de la CGT: Ubaldini, Triacca, Borda y Baldassini
1985
CGT: Ubaldini
1989
División de la CGT: CGT San Martín: Güerino Andreoni, Raúl Amín CGT Azopardo: Ubaldini
1996
Central de Trabajadores Argentinos (CTA)
2000
CGT oficialista: Rodolfo Daer (Alimentación) MTA (Movimiento de Trabajadores Argentinos) Hugo Moyano (Camioneros) CGT disidente
2004
Unificación de la CGT: Moyano, Lingieri, Susana Rueda
2008
Reelección de Hugo Moyano (Camioneros) y Belén (UOM)
2008
División de la CGT con la CGT Azul y Blanca (Barrionuevo-Alari)
Notas:

(17) Gasparri, Mario, Panella, Claudio: "El Congreso Normalizador de la CGT de 1957",Bs.As., Corregidor,2008, pág13.

(18) Gasparri, Mario y Panella, Claudio: op.cit, pág. 31.

(19) cit en Beraza, Luis Fernando: "José Ignacio Rucci", Bs.As., Vergara, 2007, pág.52.

(20) Memoria y Balance de la CGT, período febrero 1963- agosto 1964, pág.25.

(21) Memoria y Balance de la CGT, período febrero 1963- agosto 1964.

(22) Di Tella, Torcuato: "Historia Argentina, desde 1830 hasta nuestros días"., Bs.As., Ed.Troquel, 1993, pág. 304 y 305.

(23) Donaires, Fernando: "Memorias. 1945-1985. El sindicalismo y los gobiernos", Guillermo Gasió: Investigación, diálogos, edición. Bs.As., Corregidor, 2007, pág. 31.

(24) Donaires, Fernando: op. cit. pág. 36

(25) Bailey, Samuel: "Movimiento obrero, nacionalismo y política en la Argentina", Bs.As., Piados, 1984, pág.202

(26) Mensaje a los trabajadores de Juan Domingo Perón en "Una conducta a seguir al servicio de una estrategia nacional". Congreso Nacional Extraordinario CGT. Argentina Liberada. 31 de mayo, 1, y 2 de junio de 1973.

(27) Cfr. Julio Godio, Héctor Palomino: "El movimiento sindical argentino hoy..." pág. 88

(28) Sobrino, Raúl: "La crisis moral argentina", pág. 243

(*) Profesora de Historia de la UBA, de la escuela de Antonio Pérez Amuchástegui.
El presente material se publica en Rebanadas por gentileza de Alberto Buela.