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Pequeñas crónicas sindicales 2:

El inclaudicable Eusebio Mañasco y su lucha en los yerbatales de Misiones

Por Cecilia González Espul (*)

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Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 14/02/09.- El 14 de diciembre de 1923 se creó el Sindicato Obrero de la Industria del Mueble, integrado por cinco sindicatos: el Sindicato de Ebanistas, el Sindicato de Escultores en Madera, el Sindicato de Torneros en Madera, la Unión de Tapiceros, y el Sindicato de Doradores en Madera. Respondía a la iniciativa del ebanista Alejandro Silvetti, que defendía la creación de sindicatos por industria y no por oficio.

Su órgano de difusión y propaganda fue "Acción Obrera", y estuvo adherido a la USA, Unión Sindical Argentina. Ésta había sido creada en 1922, con la participación de sindicalistas, socialistas y comunistas. Los anarquistas continuaron en la FORA.

La Carta Orgánica de la USA sostenía los principios sindicalistas: 1) desconocer todo derecho de intervención a los partidos políticos, 2) superioridad de la acción directa, huelga, boicot y sabotaje, en la lucha contra el capitalismo, con respecto a la acción parlamentaria y 3) todo el poder a los sindicatos.

El Secretario General de la USA fue el ebanista Alejandro Silvetti. El Sindicato del Mueble era uno de los más importante de esta organización, juntamente con la Federación Obrera Marítima (FOM). Su órgano de difusión fue "Bandera Proletaria". Tanto en este periódico como en "Acción Obrera" se relatan los conflictos y luchas obreras, y sobre todo las discusiones ideológicas, a raíz de la adhesión a algunas de las tres Internacionales Sindicales, que se crearon luego de la gran guerra y de la revolución bolchevique.

Unos de los temas más reiterados en esa época fue la defensa de los anarquistas Sacco y Vanzetti, que finalmente fueron ajusticiados en Boston el 23 de agosto de 1927. En la Asamblea del Sindicato del Mueble se aprobó la proposición relativa al boicot de la producción norteamericana como respuesta a dicho ajusticiamiento.

Se habían realizado con anterioridad permanentes reclamos por estos anarquistas, a los que se sumaba la campaña por la libertad de Eusebio Mañasco. En el Nº30 de febrero de 1927, de "Acción Obrera" se publica el siguiente artículo: "La justicia que en el norte condenó al inocente Eusebio Mañasco es la misma que absolvió a Sirito, degollador de los trabajadores." En el Nº29 de diciembre de 1926, también se hace referencia a este caso. Allí describe la situación de explotación de los obreros de los yerbatales de Misiones, los mensú. Los contratos establecían que si un peón huye del obraje sea cazado en el monte a balazos o a lazo y entregado nuevamente al patrón . Era obligación del mensú trabajar todos los días, que el patrón habilite, sin excluir el domingo, días feriados o lluviosos, como así mismo de noche. Las jornadas eran de sol a sol, el pago de los salarios en vales para compras en los mismos almacenes del establecimiento, donde eran estafados con precios excesivos. Si se endeudaban los hombres casados saldaban su deuda entregando a su mujer

Eusebio Mañasco, un criollo bilingüe, castellano-guaraní, era un trabajador marítimo de la seccional Posadas de la FOM. En 1920 la USA le encargó la organización de los trabajadores de los yerbatales de San Ignacio (Misiones), donde creó el Sindicato de Obreros Yerbateros. Logra que los patrones reconozcan al sindicato, concedan la jornada de 8hs y el descanso dominical, y el pago del salario en moneda nacional. Pero los capitalistas no cumplen y se va nuevamente a la huelga. En un puerto del Alto Paraná, Puerto Istueta, que luego se le cambió el nombre por el de Irigoyen, las condiciones de trabajo eran mucho peor que en San Ignacio. La empresa era propiedad de Carlos A. Sirito, quien había degollado a dos de sus trabajadores que reclamaban por mejores condiciones de trabajo, Fausto Ríos y Leandro Villalba, y quemado vivo a otro, Juan Benítez, que osó preguntar por ellos. La viuda de uno de los peones, que vivía en Posadas, le inició juicio pero resultó absuelto, por la venalidad de los jueces.

Tiempo después, Sirito, necesitado de mano de obra, no quiere reconocer las condiciones que le propone el sindicato para el contrato de nuevos peones. Por este motivo es enviado Mañasco como delegado de la FOM y de la USA . La acción de Mañasco para que se cumplan los pliegos de condiciones, su actitud insobornable, hace que el capitalista Sirito busque otros medios para librarse de él. En junio de 1921, Mañasco es detenido por la policía de Misiones, acusándolo del crimen de un ingeniero, con el que no tenía nada que ver. Le rompieron varias costillas, y se maltrató a su fiel compañera, Mónica Baltazar. La consecuencia fue la destrucción del sindicato y la pérdida de la huelga. . Fue condenado a prisión perpetua a pesar de su inocencia, estuvo preso seis años. Tres abogados de la USA defendieron a Mañasco durante esos años.

En el Nº 31 de marzo de 1927, se informa que la USA convoca a u n mitin por la libertad de Sacco y Vanzetti y por la de Eusebio Mañasco. Se logra que lo trasladen de la cárcel de Posadas a la de la capital. Y consiguen su libertad en julio de 1927, mediante el pedido de indulto al presidente de la Nación, Alvear. La delegación que lo presenta está formada por Silvetti y Alonso, dos miembros del sindicato del Mueble.

El inclaudicable Mañasco y su inseparable compañera continuaran su lucha por los mensú de San Ignacio, a donde regresaron , reorganizando nuevamente el sindicato.

La FOM de esa época es el ejemplo más claro de la solidaridad obrera. Otros sindicatos recurren a ella para que apoye sus reclamos mediante el método del boicot. Como fue el caso en 1920, cuando varios sindicatos de Entre Ríos le solicitaron a la FOM que aplicara el boicot a las mercaderías de varios comerciantes. Fue así como personal de los ferry-boats que hacían la travesía Zárate- Ibicuy, se negó a transportar la mercadería boicoteada. Las fuerzas armadas reemplazaron a los huelguistas y a éstos se los remitió a la cárcel. Pero los ferroviarios que llevaban a los 30 compañeros presos se declararon en huelga también. A pesar de todas estas luchas, finalmente triunfa la patronal.

Era la época de la Liga Patriótica de Carlés, y de la Asociación del Trabajo (Ajeno) de Anchorena, organizaciones patronales que contrataban krumiros o rompehuelgas. "Bandera Proletaria", en el Nº351 del 18 de febrero de 1928, en un artículo titulado "¡Asesinos!" criticando la política antiobrera de Alvear y denunciando el accionar de las empresas británicas, nos dice: "Carlés, el jefe supremo de las bandas de facinerosos al servicio del capitalismo extranjero, contribuyó a someter a los indios del norte a la voluntad omnímoda de las empresas inglesas que crearon un nuevo Estado, desterrando el dinero y las banderas nacionales y prohibiendo la libertad de comercio, asociación, reunión, etc.

Juntamente con el contralmirante Hermelo y el patriotero Anchorena, luchó para que triunfaran los tiburones de nuestros ríos y quebrantaran la potencialidad de los sindicatos marítimos; organizó matanzas de obreros indefensos en distintos puntos del país. ¡Asesinos!"

Pero el movimiento obrero estaba dividido en tres centrales sindicales: la FORA anarquista, la USA sindicalista, y la COA creada en 1927, socialista. Las luchas ideológicas impedían la unidad y por ende una mejor defensa de sus asociados. Sin embargo iba despertando una conciencia nacional, y una conciencia del peligro para la Nación del accionar del capital extranjero.

(*) Profesora de Historia de la UBA, de la escuela de Antonio Pérez Amuchástegui.
El presente material se publica en Rebanadas por gentileza de Alberto Buela.