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Pequeñas crónicas sindicales 3:

Sindicalistas versus comunistas en el Sindicato de la Madera (1930-1943)

Por Cecilia González Espul (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 07/03/09.- Inicialmente los sindicatos se organizaron en base a los oficios, así, entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, surgieron los sindicatos de linotipistas, de panaderos, de ebanistas, de carpinteros, del calzado, etc.

Con la FORA (Federación Obrera Regional Argentina), creada en 1904, se fueron organizando federaciones locales y regionales, pero siempre respetando la autonomía de los gremios por oficio. Sin embargo, debido a los cambios tecnológicos, se hizo evidente la necesidad de crear sindicatos de industria, de distintos oficios que formaran parte de una misma industria. De ese modo sería más fácil la lucha contra la explotación capitalista.

El gremio de la Madera fue un gremio de oficios, así existió el sindicato de carpinteros, aserradores, ebanistas, torneros, doradores, entre otros, que en 1906 crearon una Federación que se mantuvo autónoma con respecto a las centrales obreras de ese momento, la FORA anarquista, y la UGT(Unión General de Trabajadores), en la que predominó la tendencia sindicalista, sobre la socialista.

Algunos gremios adhirieron a la FORA, como los carpinteros de Boca y Barracas, otros a la UGT, como los ebanistas.

Los anarquistas, cuyos principales ideólogos fueron Bakunin y Kropotkin, buscaban la creación de una sociedad nueva, una sociedad de productores libres asociados, y la supresión del estado burgués capitalista. Rechazaron una salida política, y prefirieron los métodos de lucha violentos, la acción directa, a través del boicot , el sabotaje y la huelga general revolucionaria. Los sindicatos debían se sociedades de resistencia para la lucha económica y se opusieron a recurrir a los poderes públicos para obtener mejoras. Petro Gori, Malatesta, Pellicer Paraire, Inglán Lafarga fueron algunos de los más destacados anarquistas de origen italiano y español que actuaron en la Argentina.

Los socialistas, en cambio, tuvieron una postura reformista porque sostenían que se podía reformar la sociedad mediante la acción parlamentaria. Buscaban también crear una nueva sociedad, según los postulados de Marx, a través de la lucha de clases. La lucha gremial debía ir acompañada de la lucha política con apoyo a los partidos obreros. El fundador del partido socialista en Argentina fue Juan B.Justo en 1892.

La postura sindicalista tuvo su origen en Francia, su principal ideólogo fue George Sorel. Introducido en nuestro país en 1903 desde Europa por disidentes socialistas como Julio A.Arraga. Adhería al marxismo, con una mezcla de anarquismo y socialismo reformista. Fue una ideología pragmática, apolítica, basada en la defensa de las necesidades inmediatas del trabajador. Consideraba al sindicato como la institución básica de la sociedad. También a favor de la acción directa, su principio fundamental fue : "Los sindicatos y no el partido político son el arma principal de la lucha proletaria."

Finalmente tenemos a los comunistas. El Partido Comunista surgió de una escisión del Partido Socialista, a raíz de la influencia de la Revolución bolchevique en Rusia de octubre de 1917. Se creó al año siguiente bajo el nombre de Partido Socialista Internacional que luego cambió por Comunista. Sus integrantes se caracterizaron por su activa militancia y por actuar de acuerdo a las órdenes recibidas desde Moscú.

Estas fueron las diferentes posturas en que estaba dividido el movimiento obrero. En 1915 quedó dividido en FORA V Congreso que se enrola en el "comunismo anárquico", y la FORA IX Congreso, sindicalista. En 1922 esta última se transforma en USA (Unión Sindical Argentina)integrada por sindicalistas, socialistas y comunistas, y por el otro lado continúa la FORA anarquista. Su secretario general fue el ebanista Alejandro Silvetti. Su órgano de difusión fue "Bandera Proletaria".

A fines de 1923 se creó, a instancias de Silvetti, el Sindicato Obrero de la Industria del Mueble, integrado por los sindicatos de ebanistas, escultores en madera, torneros, tapiceros y doradores. Su órgano de difusión fue "Acción Obrera". Los carpinteros de obra integrarían el gremio de la construcción, los carpinteros de ribera, el gremio de los marítimos.

La dirección del sindicato estuvo en manos de sindicalistas, pero pronto se introdujeron elementos comunistas, el llamado grupo rojo. Este será partidario de la Internacional Sindical Roja creada desde Moscú. El ebanista Aurelio Hernández escribió un artículo en "Acción Obrera" titulado "Estamos con la Internacional Roja". Otros en cambio prefirieron que la USA mantuviera la autonomía. Julio Cruces le responde : "La autonomía es la anulación del espíritu internacionalista, conduce a un nacionalismo que castra a la clase trabajadora."

Hubo en general dentro de las filas obreras argentinas una gran admiración por el proletariado ruso y por la revolución proletaria y una gran ilusión de que podía extenderse al resto del mundo. Sin embargo, los anarquistas, que no son marxistas, y están en contra de la dictadura del proletariado, consideraron que la Internacional Roja recibía órdenes de Moscú y que era un apéndice del partido comunista ruso.

Fue un período de grandes debates ideológicos que postergaron la lucha propiamente gremial. En los congresos no se llegaban a tomar resoluciones concretas y todo se limitaba a discusiones abstractas, según observó el ebanista Adán Ibáñez.

Todo ello repercutía en el gremio que vio reducirse el número de socios cotizantes. De 4000 en 1920 pasó a 3000 en 1925, cuando en realidad deberían haberse duplicado por la concentración de los diversos sindicatos en uno solo. Las consecuencias fueron el incumplimiento por parte de los patrones de las prescripciones sindicales sobre salario, horario, forma de efectuar el trabajo, se formaron núcleos por afinidad étnica como el Comité israelita, que resentía la unidad sindical, además fallaba el sentimiento de solidaridad.

En este año se formó una nueva central la COA, Confederación Obrera Argentina, integrada por gremios socialistas como la Unión Ferroviaria y la Unión de Obreros Municipales, cuyo secretario general era Pérez Leirós, diputado nacional. Esta fue la razón por la cual fue expulsado del Comité Central de la USA, que no admitía que sus representantes ejercieran un cargo político además del gremial.

En 1929 los comunistas crearon su propia central, el CUSC, Comité de Unidad Sindical Clasista. Así el movimiento obrero quedó dividido en cuatro centrales, la FORA anarquista, la USA sindicalista, la COA socialista y el CUSC comunista.

Esta desunión era insostenible si se quería hacer frente a los graves problemas que atravesaba el país. Las repercusiones de la crisis mundial por la quiebra de la bolsa de Nueva York, la caída de Yrigoyen por el golpe de Estado del general Uriburu trajeron desocupación, bajos salarios y carestía de vida. Era necesaria la unión. Así surgió por un acuerdo entre la COA y la USA, poco después del golpe de Uriburu, la CGT, Confederación General del Trabajo, el 27 de septiembre de 1930. La FORA anarquista no aceptó unirse. Tuvo una participación relevante en este logro de unidad, el ebanista Alejandro Silvetti, secretario general de la USA.

Había nacido en Galicia en 1889. Su verdadero nombre era Manuel Fandiño, pero en 1909 fue deportado a España por aplicación de la Ley de Residencia, volvió al país con documentos fraguados y con otro nombre. Fue deportado nuevamente en 1910, esta vez escapó del barco a la altura de Brasil, con la ayuda de camaradas anarquistas. En 1918 regresó a Buenos Aires, publicó el periódico anarquista "Bandera Roja". Tuvo diferentes oficios pero el principal fue el de ebanista, habiendo contribuido a la formación del Sindicato de la Industria del Mueble. Entre 1922 y 1930 fue secretario general de la USA, y pasó a integrar la CGT como pro-secretario, dirigiendo además el periódico denominado CGT. El secretario fue Luis Cerutti de la Unión Ferroviaria, el gremio más importante de la COA.

Silvetti, para permanecer en la CGT, ya que su sindicato, el del Mueble, se había desafiliado de la central obrera, consiguió empleo como tupista en los talleres del Ministerio de Obras Públicas, pasando a formar parte del gremio de ATE, Asociación de Trabajadores del Estado, en el que inició un proceso divisionista. Hubo entonces dos ATE. Este sindicato agrupaba principalmente a los trabajadores manuales del Estado, mientras que la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) a los administrativos. Ambos gremios sirvieron para ubicar laboralmente, acomodos políticos, a militantes que se habían quedado sin empleo o sin sindicato. Tal el caso de Silvetti, a quien, según parece, lo ayudó el Director del Departamento Nacional del Trabajo, Eduardo Bullrich, con el que tenía una buena relación. Su oficio, mas que el de ebanista, era el de activista gremial.

Cuando se produjo la división de la CGT en 1935, en CGT Independencia, de orientación socialista, cuyo secretario general fue Doménech de la Unión Ferroviaria, y CGT Catamarca de orientación sindicalista, secretario general Tramonti, también ferroviario, Silvetti se inclinó por la CGT Catamarca, ocupando el cargo de pro-secretario. No se volcó al peronismo, formó parte de la Junta Asesora de la CGT, en 1956, intervenida por el gobierno militar.

En 1930 existían en la Capital Federal cuatro gremios de la Madera. Ellos eran: 1) el Sindicato Obrero de la Industria del Mueble, de orientación sindicalista, 2) el Sindicato Unitario de la Madera, desprendimiento del anterior por una maniobra divisionista de los comunistas, en junio de 1930. Su creación respondía a las directivas del partido, de acuerdo con la circular de Zinovief que ordenaba dividir al movimiento obrero afecto a la Internacional de Ámsterdam para constituir la Internacional Roja. Esto fue obra del grupo rojo que respondía al Comité de Unidad Clasista que había creado el partido Comunista. 3) el Sindicato de Carpinteros, Aserradores y Anexos (Centro) de orientación inicial anarquista, luego sindicalista. 4) el Sindicato de Carpinteros, Aserradores y Anexos de Boca y Barracas de orientación anarquista.

La primera fusión se dio entre el Sindicato Obrero de la Industria del Mueble y el Sindicato de Carpinteros, Aserradores y Anexos, (Centro), creándose el Sindicato de Obreros de la Madera (SOM), en noviembre de 1932.

La iniciativa partió del Sindicato de la Industria del Mueble que invitó a todas las organizaciones a unirse, pero la carroña clasista, como llamaban a los del Sindicato Unitario se negó, y lo siguió en esa postura el de Boca y Barracas. La fusión de las dos organizaciones mencionadas con más de treinta años de existencia autónoma, ocurrió obligadas por la fuerza de las circunstancias como consecuencia del golpe de Estado de Uriburu. La crisis económica debilitó a la industria del mueble, y provocó una baja extraordinaria de sus asociados, por ello las entradas no alcanzaban para afrontar los gastos de la organización.

En abril de 1935 se produce una nueva fusión, entre el SOM, el Sindicato Unitario de la Madera, y el sindicato de Carpinteros de Boca y Barracas, formándose así el Sindicato Único de Obreros en Madera y Anexos.

El grupo rojo fue el que se apoderó de la dirección del sindicato. Su comisión directiva se formó con Pedro Eber, Mateo Fossa, Abraham Giler entre otros. Inmediatamente llamaron a la huelga general en la que reclamaban el reconocimiento del sindicato, la jornada máxima semanal de 40 horas, la abolición del trabajo a destajo, en caso de accidente de trabajo el patrón debería pagar el jornal íntegro hasta que la curación, medidas de seguridad e higiene y el label sindical.

Se formó un Comité de Huelga en el que participaban también miembros de la antigua dirección como Ernesto Lippi, Botiglieri, Carlos Salas. Quince mil trabajadores participaron de la huelga. Después de ocho semanas la huelga pasó a ser parcial. Cien empresas firmaron los pliegos de condiciones. Los que volvían al trabajo debían colaborar con los huelguistas que seguían la lucha, con el aporte de medio jornal. Fue el espíritu de solidaridad obrera lo que les permitió seguir la huelga.

Se creó también un Comité pro-presos, habiendo alcanzado el número de 560. Después de cuatro meses de huelga se obtuvo un triunfo rotundo logrando que fueran 500 talleres los que aceptaron la propuesta del sindicato, cumpliéndose con las 40 horas semanales, y el control sindical.

Deberíamos preguntarnos cuántas horas trabajan los obreros en la actualidad.

El triunfo de esta huelga fortaleció al sindicato, y mayor fue su importancia porque se produjo durante el gobierno de Agustín P. Justo, que se caracterizó por su política antiobrera. El mismo había creado una Sección Especial contra el Comunismo, que a mediados de diciembre de 1935 irrumpió en una Asamblea Extraordinaria del gremio llevándose detenido a Samuel Vain, miembro de la Comisión Administrativa y tesorero del barrio de la Paternal, y allanó el domicilio de otros tres compañeros, siendo uno de ellos deportado.

Sin embargo, también eran otras las preocupaciones de los madereros y de su conducción de orientación comunista. Por lo pronto dicho partido, que había creado el CUSC en 1929, decidió disolverlo en 1935, para incorporarse a la CGT. Este cambio de estrategia se debía a la nueva política de cooperación con la izquierda democrática dictada por el KOMINTERN, que proponía la creación de frentes populares en una acción conjunta con el socialismo en la lucha antifascista. Pero mientras clamaban contra el fascismo las leyes obreras no se cumplían, eran letra muerta, porque los patrones imponían sus criterios egoístas , protegidos por las fuerzas gubernamentales.

En diciembre de 1935 se produjo la división de la CGT, ya mencionada. Y en el seno del sindicato hubo dos posiciones, la sostenida por la Comisión Directiva que se volcaba por la CGT Independencia, y la de los antiguos sindicalistas que apoyaban a la CGT Catamarca. Finalmente el sindicato adhirió a la CGT Independencia, lo que motivó la renuncia de los miembros de la Comisión Administrativa contrarios a esta adhesión, entre ellos Carlos Luis Sala, Ernesto Lippi, Emilio Mársico, Alfonso Silveira.

Participaron del Congreso de la CGT Independencia en calidad de "fraternales", es decir sin voz ni voto, el trotskista Mateo Fossa y el comunista Pedro Eber. Por una moción consiguieron el derecho a voz. Su participación fue interesante, Eber defendió la participación política de los gremialistas. Dirá : "El sindicato es prescindente frente a los partidos políticos pero no frente a los problemas políticos."

En 1936 se creó la Federación Nacional de la Madera, que luego pasó a ser Federación Argentina de Obreros de la Madera. Su dirección estuvo en manos de Pedro Eber. Pero cada vez se hizo sentir más fuerte la oposición de los sindicalistas, encabezados por Carlos Sala, a los que se denominaba catamarqueños. Las Asambleas debían suspenderse, volaban sillas, intervenía la policía. El 24 de junio de 1937, el periódico de la organización, daba cuenta de la entrada a la Asamblea del líder de la oposición, Carlos Sala. Revólver en mano increpó al grupo rojo colocado a la entrada: "Si no entro yo, no hay Asamblea, y alguno va al hospital". Finalmente en septiembre de 1938 la oposición de los catamarqueños o sindicalistas logró desplazar al grupo rojo de la conducción del sindicato, más tarde ocurrirá lo mismo con la Federación, siendo elegido Carlos Sala como secretario general de ambas organizaciones.

Denunciaban desorden administrativo, inescrupulosidad en el manejo de los fondos de la organización, balance deficitario, cuentas a pagar, cantidad de individuos que vivía a expensas de la organización, cobrando viáticos por supuestas delegaciones. Esta situación fue corregida en pocos meses por las nuevas autoridades. Ernesto Lippi, el nuevo tesorero, fue el encargado de poner las cosas en limpio. Ejemplo de honestidad y austeridad hizo un llamado a la moral , que es " la que debe primar por encima de las necesidades". Se aplicaron medidas disciplinarias a los miembros de la ex C.A. de dos años de inhabilitación para ocupar cargos de responsabilidad en la organización.

Además se retiraron de la CGT, permaneciendo autónomos pero con inclinación por la USA (Unión Sindical Argentina), antigua denominación que adoptó la CGT Catamarca, en 1937, cuyo secretario general fue Luis Gay, quien posteriormente se acercaría brevemente al peronismo. Carlos Sala también será prácticamente el único de los dirigentes del Sindicato de la Madera que adherirá al peronismo, aunque fue dejado de lado.

Otra de las cuestiones que dividía al movimiento obrero estaban referidas a la segunda guerra mundial. El idilio entre socialistas y comunistas tanto en la CGT como en el ámbito político concluyó cuando Stalin firmó el pacto de no agresión con Hitler en agosto de 1939. Por eso inicialmente los comunistas fueron neutralistas ante la guerra, aduciendo que era una guerra entre dos imperialismos, que no afectaba al sindicalismo argentino.

Los socialistas y la CGT en cambio sostuvieron que la opción era entre democracia o fascismo, adoptando una posición pro-aliada. Pero cuando Alemania invadió Rusia en 1941, los comunistas cambiaron nuevamente de posición, y de la neutralidad pasaron al apoyo fanático de la causa aliada y rusa. Ahora los comunistas criticaban a los socialistas por no ser suficientemente antifascistas.

Sin embargo no todos cayeron en la falsa antinomia de democracia o fascismo. Un viejo militante de los ebanistas, Mateo Fossa hacía estas observaciones: "El proletariado, con admirable instinto de clase, no se dejó seducir por el vacío ruido antifascista con que los socialistas entregados al imperialismo y los stalinistas al servicio del Kremlin pretendían arrastrarnos a la masacre imperialista."

El diario La Opinión publicó en el Nº 209, del 9 de enero de 1972, una nota sobre Mateo Fossa. Había nacido en Buenos Aires en 1896. Su padre tenía un depósito de forrajes y carbonería. Fue tallista en madera y ebanista. Se adhirió a las Juventudes Socialistas que eran neutralistas en la guerra y por eso los expulsaron del Partido Socialista, entró en el comunismo y también se fue por no considerarlo combativo. Pasó por el Partido Socialista Obrero, pero fundamentalmente de orientación trotskista. Con Uriburu en el año 30 cayó preso. Ocupó cargos de relevancia en el Sindicato de la Madera, llegando a ser secretario general. Fue designado para ir a México para constituir la Confederación Latinoamericana de Trabajadores. Pero una vez allí una camarilla de comunistas y burócratas del movimiento obrero no lo dejó entrar. Cárdenas le dio el dinero para volver, le pagó el hotel y un par de zapatos porque andaba en zapatillas. Tuvo tres entrevistas con Trotsky. En una de ellas, ante una pregunta sobre Iberoamérica, éste da como ejemplo una suposición, si Inglaterra invadiera el Brasil, de qué lado estaría la clase obrera: "Le contestaré por mí mismo(:..) Yo estaré de parte del Brasil "fascista", contra la Inglaterra "democrática". Porque el conflicto entre estos dos países no será una cuestión de democracia o fascismo. Si Inglaterra triunfara pondría otro dictador en Río de Janeiro y colocaría una doble cadena alrededor de Brasil. Si por el contrario, Brasil triunfara, ello daría impulso poderoso a la conciencia nacional y llevaría al derrocamiento de la dictadura de Vargas".

Si bien el juicio es erróneo sobre Getulio Vargas, es válido con respecto a la falsa alternativa entre fascismo o democracia, que se planteaba en esa época.

Al regreso de México trabajó junto a Liborio Justo, también trotskista.

No se hizo peronista, por la promesa hecha a Trotsky de luchar por el trotskismo. Cipriano Reyes lo invitó a participar y no aceptó, aunque reconoció partes positivas en el peronismo. Su hermano Manuel Fossa en cambio llegó a ser diputado peronista por La Plata.

En 1972 estaba jubilado. "Estoy en el movimiento obrero y no quiero puestos rentados ni acomodos, nada me gustaría que no fuese para beneficio de mi clase, para beneficio del país, porque yo sé que el país necesita un desarrollo. Un país que está estancado no puede dar mejoras, no puede desarrollarse y nosotros estamos estancados ahora."

Hemos reseñado la historia del gremio de la Madera hasta antes de la llegada del peronismo. Sus dirigentes en su mayoría fueron sindicalistas. Nos referimos a algunos de los más significativos, como Alejandro Silvetti, sindicalista, que después pasó al gremio de ATE, y fue antiperonista. Carlos L.Sala, sindicalista, el único que se plegó al peronismo y Mateo Fossa, trotskista.

En 1944 se creó un gremio paralelo, la Unión Obrera de la Industria Maderera, que con su secretario general Graciano Fernández, adherirá al peronismo.

(*) Profesora de Historia de la UBA, de la escuela de Antonio Pérez Amuchástegui.
El presente material se publica en Rebanadas por gentileza de Alberto Buela.