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Cómo se vio afectada la industria del calzado por el Plan Marshall durante el primer gobierno peronista

Por Cecilia González Espul, Profesora de Historia de la UBA

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 19/09/11.-

La industria del calzado

Gracias al censo realizado por el Virrey Vértiz sabemos que los zapateros constituyeron el gremio más numeroso de la época colonial, con 250 integrantes, seguido por el de los carpinteros con 190, regido por la rigurosa reglamentación de las corporaciones medievales. Su santo patrono era San Crispín, quien con su hermano Crispiniano, ambos remendones, fueron martirizados por predicar el Santo Evangelio, durante las persecuciones de los emperadores romanos. Fueron decapitados en el año 287, tras sufrir atroces tormentos con sus propios instrumentos de trabajo.

En la época de la Revolución de Mayo la manufactura del calzado era una de las más desarrolladas, pero la práctica del libre comercio la perjudicó, importándose calzado de Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Suiza, Bélgica etc.

Hasta 1890 la producción de calzado era escasa y deficiente y se destinaba a la campaña. El 90% del calzado que se consumía provenía del extranjero. Las fábricas existentes elaboraban calzado estaquillado de madera, botas de vaqueta graneada, borceguíes bajos llamados "patria", botines de vaqueta o de "crimea", zapatos para niños y señoras, zapatilla para hombres, escarpines. Pero el calzado de mejor calidad era el realizado por los antiguos maestros, a los que había que llevarles el cuero y encargarlos con tiempo.

Con la llegada de inmigrantes a fines del siglo XIX en forma masiva, se incorporaron artesanos de diferentes oficios, muchos de los cuales eran maestros zapateros, acrecentándose la manufactura local. Unos se destacaron como dirigentes obreros del sinnúmero de gremios de oficios que se crearon, de acuerdo a las ideas anarquistas y socialistas que trajeron de Europa. Pero otros se transformaron en patronos con fábricas y talleres aun rudimentarios.

Entre los dirigentes obreros, en el gremio de zapateros, se distinguió el cortador de calzado, Pedro López de la Osa, de la anarquista Federación Obrera del Calzado, creada en 1903, adherida a la FORA de la que fuera su tesorero hasta 1922.

A fines del siglo XIX había en Buenos Aires 71 fábricas de calzado, como la aún existente, Grimoldi, como la Fábrica Argentina de Alpargatas, y la de Fortunato Del río, que fuera presidente de la Cámara de la Industria del Calzado, y que escribió un interesante libro "Después de la ojota", que nos brinda los principales datos en el presente trabajo.

La introducción de maquinarias para la fabricación en serie pero no standard, dio un gran impulso a la industria, aunque al principio fueron muy resistidas por los artesanos que las consideraban una afrenta al arte y al artesanado.

Se afianzaron las ideas europeas, predominando los tipos de hormas y medidas francesas, en detrimento del sistema norteamericano que poseía grandes plantas de producción, con tipificación de modelos que abarataba los costos. Mil establecimientos elaboraban 400 millones de zapatos de cuero. En la Argentina, en cambio, para producir 25 millones había 1500 fábricas y talleres, para una población mucho menor. Era imposible la tipificación porque cada uno de los fabricantes presentaba modelos propios además de los clásicos, siendo refractarios a la confección standard.

Según afirma Delrío, nuestro calzado fue de una gran calidad, superior al estadounidense y al inglés.

La industria del calzado experimentó un crecimiento extraordinario durante y después de la guerra mundial de 1914. En las tres primeras décadas se instalaron 100 fábricas, además de las ya constituidas antes de 1900. El tercer censo nacional de 1914 registró la existencia de 231 establecimientos que ocupaba a 20.000 personas, con una producción de 50 millones de pesos.

Durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen se elevaron un 100% las tarifas aduaneras sobre el calzado extranjero, decayendo la importación hasta quedar prácticamente anulada.

De país importador pasamos a ser país exportador. Siendo reconocida la excelente calidad y perfección lograda por el calzado argentino. "The Times", en mayo de 1919, informaba que cierta clase de calzado de producción argentina fue utilizado por los ejércitos británicos durante la primera guerra. (1)

Aunque durante el gobierno de Alvear, en 1923, las tarifas aduaneras se redujeron.

Después de la crisis de 1929, se inició un proceso de sustitución de importaciones que impulsó el desarrollo de las industrias locales, entre ellas la del calzado.

En 1933 había 491 establecimientos que ocupaban a 23.440 trabajadores y una producción de $116.213.100, datos brindados por la Cámara de la Industria del Calzado. Los datos correspondientes al censo de diciembre de 1937 fueron los siguientes: 727 establecimientos, con un personal ocupado de 22.272 y una producción de $ 94.190.378. Aumentaron los establecimientos pero disminuyó el personal y la producción con respecto a la de 1933. La explicación nos la da Delrío al sostener lo siguiente: "La pequeña manufactura de principios del siglo XIX se transformó, en una centuria, en una industria de gran envergadura con un total de 727 fábricas censadas pero cuyo número en realidad era mayor por cuanto quedaron -como siempre acaece en los censos- numerosísimos talleres sin controlar. Tan es así que en esa fecha el número de fabricantes inscriptos en el Registro del Ministerio de Agricultura pasaba de un mil. Consecuentemente todos los demás guarismos han debido ser mayores, admitiéndose que un aumento de 15% ajustaría dichas cifras a la realidad." (2) En el Censo privado que la Cámara de la Industria del Calzado realizó en 1938, esto se puso en evidencia. La producción se estimó en $140.000.000, el personal ocupado de las 148 fábricas censadas era de 29.224

Sin embargo, no es la misma situación en 1942, según nos informa Fortunato Delrío, ya que la exportación en gran escala se hacía imposible por los altos fletes terrestres y marítimos y derechos aduaneros excesivos, en países como los de América del Sur, a pesar que carecían de una industria sólida. Esto se explica porque existía un privilegio a favor de Estados Unidos con una reducción de los derechos aduaneros del 37,5% al 50% según los tipos.

En cambio se han exportado grandes cantidades de cueros en pelo, y de extracto de quebracho, con el que se curte el 70% de la suela del mundo. Estados Unidos es el principal comprador. Se queja Delrío porque:…"la Argentina con una industria del calzado vigorosa y genuina, proveía a casi todos los países del orbe, de cueros vacunos salados y del extracto indispensable para curtirlos. (…) Triste paradoja. Creamos trabajo abundante en el exterior, en lugar de brindarlo a nuestras curtidurías y a nuestras fábricas de calzado, para que el obrero argentino disfrute de tareas permanentes y bien remuneradas." (3)

Debido al accionar de la Cámara de la Industria del Calzado con su propaganda en el extranjero se logró revertir la situación, aclara que sin la intervención estatal. Y de 1943 a 1946 pasó a exportar la cifra record de 1.500.000 pares, a Chile, Bélgica, Francia, Suecia, Puerto Rico, Panamá, y Estados Unidos, el principal adquirente.

Pero en 1947, primer gobierno de Perón, cayó verticalmente la exportación. Delrío lo atribuye: "al alto precio de nuestro calzado, en el que ha influido el incremento extraordinario de la mano de obra, sobre la cual gravita el costo de las leyes de previsión social (costo invisible)" (4). (…) La exportación de 1947 fue de 273.105 toneladas, más o menos 300.000 pares, la mayoría calzado de cuero, siendo el principal comprador EE.UU. Y en 1948 sólo se exportaron 30.000 pares, en 1949 la exportación es casi nula. Sostiene Delrío: "Por muchísimo tiempo habrá que deplorar la pérdida de los mercados compradores, porque grande fue el esfuerzo que realizó la industria local y el cuantioso dinero que invirtió para adaptarse a la características del calzado norteamericano". (5)

La Cámara de la Industria del Calzado pide un tipo de cambio especial que compensara las diferencias de costo por las mejoras sociales implantadas, inexistentes en los países compradores. El Banco Central estableció un tipo de cambio de $500 por cada 100 dólares, que no fue suficiente según los industriales.

Esta situación coincide con el aumento de suspensiones, despidos y cierres de fábricas y talleres que se suceden y con las que el gremio del calzado tiene que luchar, en ese entonces bajo la dirección del secretario general Bruno Cristiano.

El Plan Marshall

Fue el Plan de EEUU para la reconstrucción de los países europeos después de la Segunda Guerra Mundial y a su vez destinado a la contención de un posible avance del comunismo. Se celebró el 12 de julio de 1947, en una reunión cumbre con los estados europeos participantes. Tuvo una vigencia de cuatro años. Recibió el nombre del Secretario del Departamento de Estado de EEUU., George Marshall, pues fue dicho organismo quien lo ideó.

Durante la presidencia de Harry Truman (el que dio la orden de arrojar las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, la ciudad católica de Japón), se decidió que no se tomase ninguna medida para la rehabilitación económica de Alemania. Los vencedores habían establecido el desmantelamiento de la industria alemana, reduciéndola al 50% de su nivel en 1938, para lo cual era necesario destruir 1500 fábricas. Y eso se fue cumpliendo. Pero Alemania había sido el gigante industrial de Europa y su pobreza pararía la recuperación económica de todo el continente. Además existía el temor del avance del comunismo. Por eso se decidió cambiar de estrategia. Ahora se pensó que "para una estable y próspera Europa se requería la contribución económica de una estable y productiva Alemania".

La ayuda económica del Plan Marshall a cada estado europeo se usaría para adquirir materias primas y bienes manufacturados de Estados Unidos. España, bajo el régimen de Franco, desvastada por la guerra civil, quedó excluida de dicho plan. Recibió en cambio la ayuda en trigo y carne de la Argentina.

Argentina también fue excluida en forma deliberada de la participación en el Plan, los dólares estadounidenses no podían ser empleados en comprar ningún producto argentino. Esto dañaría al sector agrario e industrial argentino, y ayudaría a precipitar una crisis económica.

Noam Chomsky sostuvo que el plan Marshall "creó el marco para la inversión de grandes cantidades dinero estadounidense en Europa, estableciendo la base para las multinacionales modernas".

La política de defensa de la independencia económica y soberanía política seguida por el gobierno peronista no podía ser admitida por el coloso del norte convertido en potencia mundial luego de la guerra, y buscó deliberadamente marginar a la Argentina del comercio internacional.

En el diario "Democracia" leemos interesantes artículos al respecto. En el N° 1202 del 13 de junio de 1949, el titulado "Wall Street contra Perón. Financistas yanquis planean represalias" dice:" Los sectores que responden a Wall Street estarían programando una ofensiva económica contra la Argentina, cuya política social discrepa fundamentalmente con los intereses de la gran plutocracia norteamericana. Y de combatir la política de la Argentina de concertar acuerdos bilaterales como el concertado con Inglaterra. (…) La Argentina ha logrado romper el bloqueo económico impuesto por Wall Street."

El día que Leguizamo dio a sus apostadores una ganancia fabulosa, con $4 en redoblona se cobraron $630,10, ganando las cinco carreras que corrió con los caballos Espinilla, Lakane, Prilidiano, Billetudo y Baharí, en la primera página de Democracia se publicaba el siguiente artículo titulado: "Quieren imponer el dólar como única divisa del comercio mundial" "El Departamento de Estado de la Unión formula objeciones al acuerdo anglo-argentino. Auspician convenios de tipo multilateral". Sería preferible el comercio triangular: que las naciones de Latinoamérica retornaran al sistema del comercio triangular, de manera que los saldos favorables que obtuvieran de sus ventas a los europeos se convirtieran en dólares para sus compras en la Unión. Ese sistema ha tenido que ser abandonado a raíz de la falta de convertibilidad de las divisas europeas a dólares. La carencia de dólares es uno de los problemas más angustiosos de la economía mundial.

Gran Bretaña hace dos años que tiene suspendida la convertibilidad de la libra por déficit de su balanza comercial con Estados Unidos que no le permiten disponer de dólares, y los que obtiene del Plan Marshall no se pueden invertir en la Argentina. Los norteamericanos han prohibido a los países europeos dependientes del Plan Marshall que hagan compras en el mercado argentino. Mediante los acuerdos bilaterales colocan su propia producción y se abastecen de las mercaderías que no pueden obtener de los Estados Unidos, se mantienen fuera del peligroso ámbito del dólar, donde como ya se advierte, es difícil conservar la independencia de determinación y aún la misma soberanía nacional." (6)

En artículo del 18 de junio de 1949: "Intento de Wall Street por someter la política económica argentina a sus propios dictados" dice: "Hoffman, director del Plan Marshall, anuncia que habrá presión contra el acuerdo. Estima que afecta el interés yanqui. Recurrirá a todas las presiones posibles para romper los acuerdos bilaterales y reemplazarlos por multilaterales. (…) Como la Argentina no ha recibido beneficio alguno del Plan Marshall, no puede perjudicarla, ni Gran Bretaña está dispuesta a aceptar imposiciones de EEUU. Pero sí pueden impedir por todos los medios la concertación de nuevos acuerdos similares con otros países." (7)

Esta política adversa a la Argentina se confirma cuando Grecia en el marco del Plan Marshall prefiere comprar carne a México a pesar de los mejores precios de la carne Argentina. Leemos esta noticia publicada en el diario "Democracia". Dice así: "Ha causado considerable asombro la autorización dada a Grecia por la Administración de Cooperación Económica" (ECA) para la adquisición de 1500 toneladas métricas de carne fresca en México, pese a que la oferta argentina era más ventajosa en precio.

La Argentina ofreció carne de inmejorable calidad a 475 dólares por tn.m. Era el precio más bajo de todos los que propusieron distintos países. Pero el contrato se ofreció a México que había cotizado 20 dólares más por tonelada que los argentinos. La explicación que dieron los funcionarios griegos es que como la compra debía realizarse con los dólares suministrados por la ECA, ésta se negó a que se hiciera con Argentina, e impuso que se comprara a México. Como se sabe los países que reciben dólares del Plan Marshall no son libres de invertirlos donde quieran o donde más les convenga. Están obligados a comprar en primer término a Estados Unidos, y sino en el país que indique la ECA.

La embajada argentina en Washington ha llevado el caso a consideración del Departamento de Estado norteamericano, pues le interesa tener una confirmación oficiadle si realmente se aplica una política discriminatoria contra la Argentina." (8)

Conclusiones

Delrío nos cuenta que fue en el año 1947 que caen las exportaciones de calzado, y a nuestro entender erróneamente, lo atribuye a lo que el denomina "el costo invisible", debido a los beneficios que reciben los trabajadores con las leyes sociales dictadas por el gobierno peronista, que hace elevar el precio del calzado perdiendo competitividad, y no se pueda colocar en el mercado externo, donde no se otorgan esos beneficios a los obreros.

Nos dice al respecto Delrío: "En la industria del calzado este costo es de 60% sobre la mano de obra. Es decir que al estipularse un salario de 26 pesos por día -mínimo acordado a los oficiales- el patrono debe efectuar una reserva de $15,60por día para otorgar, en su momento, las mejoras de ese carácter. El trabajador no computa esta reserva y tiene la creencia de que gana 26 pesos, cuando en realidad su labor cuesta al patrono $41,60. De ahí que la diferencia de $15,60 reciba el nombre de "costo invisible" (9) En este cálculo, en realidad, computa dos veces $15,60.

Si bien no debemos desechar estas razones, Delrío no ha tenido en cuenta la marginación de la Argentina del Plan Marshall, por el cual los países favorecidos por el mismo tenían prohibido comprar productos a la Argentina, como queda demostrado por los textos citados precedentemente. Y es justamente el año 1947 que comienza a aplicarse dicho plan.

A través de la lectura de las actas del Sindicato del Calzado corroboramos los problemas que se suscitan con el cierre de fábricas, suspensiones y despidos.

Al quedar anulada la exportación por todas las razones antedichas, la industria del calzado abasteció totalmente el mercado interno. Nos dice Delrío: "La industria del calzado abastece totalmente el consumo civil y militar del país, estando en condiciones de satisfacer una parte de las necesidades de otros países, no obstante funcionar regularmente las plantas existentes. Aquellas que se dedican a la elaboración de calzado para hombre trabajan en forma ininterrumpida empero poseen equipos que pueden producir 20% más." (10) Esto lo escribe en 1949, y la Argentina estaba sufriendo los efectos del Plan Marshall.

Recordemos que el modelo económico iniciado en 1946, a través de la implantación de planes quinquenales, fue un modelo industrialista que se basó en el aumento del consumo interno, incentivado por las mejoras salariales otorgadas. En el discurso de octubre de 1946, en el que presentó el Primer Plan Quinquenal, Perón sostuvo lo siguiente: "Debemos producir el doble; multiplicarlo por cuatro mediante una buena industrialización, distribuir equitativamente la riqueza y aumentar el estándar de vida de nuestras poblaciones hambrientas, que son la mitad del país; cerrar ese ciclo con una conveniente distribución y comercialización de esa riqueza. Y cuando este ciclo se haya cerrado, no tendremos necesidad de mendigar mercados extranjeros porque tendremos el mercado dentro del país, y habremos solucionado con ello una de las cuestiones más importantes: la estabilidad social"

En el Acta N°79 del 2 de noviembre de 1949 en la reunión de la Comisión Administrativa de la Unión Obrera de la Industria del Calzado se consigna el fallecimiento del presidente de la Cámara del Calzado, F. Fortunato Delrío. Dos representantes de la Cámara, los Sres. Daveni y Bognano manifestaron al gremio que verían con agrado que la organización se adhiriera al duelo ordenando el paro de actividades. El Secretario General, Bruno Cristiano, respondió que a pesar de que la Cámara ha cambiado la forma de proceder y guardado respeto a la organización, no puede decretar un paro, pero que si la C.A. lo autoriza va a concurrir al velatorio si lo acompañan algunos compañeros de la Comisión. Se aprueba.

Notas:

(1) Delrío,Felipe Fortunato: "Después de la ojota" pág.134

(2) Ibdem: págs.144 y 145

(3) Ibdem: pág.138

(4) Ibdem: pág.141

(5) Ibdem: pág.141

(6) Democracia, Año IV , N° 1203, martes 14 de junio de 1949, pág.1

(7) Democracia, Año IV, N°1207, Bs.As., sábado 18 de junio de 1949

(8) Democracia, Año IV, N° 1340, Bs.As, 1 de noviembre de 1949, pág.1

(9) Delrío, Felipe Fortunato: "Después de la ojota" págs. 234 y 235

(10) Delrío F.F. : "Desde la ojota", pág.146