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OPINIÓN

El hallazgo de una tumba de Adriano recuerda paralelo de la decadencia de viejos y nuevos imperios

Por Fernando Del Corro (*)

Rebanadas de Realidad - Portal Mercosurnoticias, Buenos Aires, 10/08/07.- El reciente hallazgo de una tumba del emperador romano Adriano por una expedición arqueológica dirigida por el belga Marc Waelkens en la Turquía centro-meridional hace recordar una circunstancia histórica que vincula lo acontecido con el pretendido viejo imperio latino con tiempos contemporáneos.

La estatua del viejo emperador, de unos cinco metros de altura esculpida en mármol,.localizada en la antigua ciudad greco-romana de Zagalazos, está en una zona que correspondió, más tarde al Imperio Bizantino, pero no muy lejos de donde, bajo el gobierno del mismo Adriano, Roma encontró el límite definitivo a sus sueños de expansión ilimitada.

Es que, hace poco, las 737 bases militares que los Estados Unidos de América poseen en todo el planeta Tierra y el sostenimiento de un conflicto como el de Irak, acompañado por el de Afganistán, que genera cuantiosas pérdidas humanas y materiales, hicieron que el congreso estadounidense decidiese aplicar una sensata política de retiro de sus tropas represoras en la Mesopotamia, aunque luego fuera vetada por el presidente George Walker Bush.

Cuando 1890 años atrás, en 117, el gobernador de Siria, Publio Elio Adriano, asumió como emperador tras la muerte de Marco Ulpio Trajano, Roma poseía un millón de legionarios dispersos desde las islas británicas hasta el Golfo Pérsico, pasando por el norte de Africa y por la mayor parte de los actuales países europeos. Gracias a ello sus finanzas no eran las más sanas, situación que se agravaba con continuas complicaciones militares, sobre todo con el Imperio Parto (Persia), sin olvidar otras.

En el marco de la denominada “globalización”, desde hace algunos años historiadores, economistas y políticos vienen analizando las simetrías y asimetrías entre el viejo imperio universal romano y el actual imperio universal estadounidense. Ya allá por el 150 Antes de Nuestra Era (ANE), Polibio de Megalópolis, sin utilizar esa definición, habló de la “globalización” cuando la antigüedad bipolar dejó de serlo tras las victorias romanas sobre los cartagineses en las Guerras Púnicas.

Pero antes como hoy existían zonas del planeta no controladas por el imperio universal. Uno de los grandes pensadores contemporáneos, de gran influencia sobre las políticas de su país, el brasileño Helio Jaguaribe, introdujo el concepto de las áreas de la resistencia, aquellas que si bien sufren las reglas del Imperio desarrollan, hasta donde pueden, su propio juego. Hoy esas áreas, que se ensanchan con nuevos aliados, como la Argentina, son las que se denominan BRIC (Brasil, Rusia, India, China).

Sobre un Producto Interno Bruto (PIB) oficial de 13,22 billones de dólares estadounidenses el tesoro de los EEUU destina al mantenimiento de su poder mundial alrededor del 50% de los gastos militares del planeta que rondan los u$s 1,2 billones anuales, pero con la aclaración de que la operación policial que viene desarrollando en los últimos años en Irak le ha insumido hasta el presente cerca de u$s 400.000 millones; una cifra aproximada al total de la deuda externa suramericana. Roma también resolvía sus problemas financieros apelando a nuevas operaciones militares con fines tributarios. La última expansión significativa fue la de Trajano, nacido en la hoy Santiponce, antes Italica, a pocos kilómetros de Sevilla, España. Trajano, considerado por muchos como el más grande de los generales romanos de la historia, ocupó Rumania, Hungría, Armenia y la Mesopotamia, entre otras zonas. Luego dijo que su plan era llegar a la India, como Alejandro Magno, pero que ya estaba viejo para ello.

Cuando asumió Adriano, también de Italica, se encontró con serios problemas financieros y militares. Las revueltas de los judíos, los problemas en la frontera con Escocia y la guerra con los partos eran algunos de los temas a resolver. Todos ellos fueron encarados en tiempo y forma, así fue que comenzó por el punto principal, la cuestión persa. El prebendario senado romano quería seguir avanzando -a diferencia del actual senado de EEUU-, al igual que cuatro de los generales del ejército en la Mesopotamia, por lo que una solución pasó por ejecutar a los cuatro y poner en caja a los senadores.

Adriano, el tercero de los emperadores antoninos, fue quién avanzó en la institucionalización del imperio y en terminar las aventuras militares, aunque no faltaron quienes las intentaron luego con ninguna o efímera suerte. Construyó la muralla que separa a Inglaterra de Escocia para frenar los ataques de los escotos y adoptó diversas medidas de racionalización pero, antes, empezó por devolver territorios incontrolables, siendo el primero lo que hoy es Irak; la primera vez que los romanos, en sus casi nueve siglos de historia, abandonaron una zona ocupada.

(*) Periodista, historiador, docente en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.

El presente material se publica en Rebanadas por gentileza del autor y del Portal de Noticias del Mercosur. / Web

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