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OPINIÓN - ARGENTINA
Nerón le hizo mostrar la hilacha a Berlusconi; ¿quo vadis Macri?
Por Fernando Del Corro (*)

Rebanadas de Realidad - Portal Mercosurnoticias, Buenos Aires, 06/04/10.- Apenas unos pocos días atrás, el pasado 30 de marzo, las infiltraciones de agua, que cada vez causan más daños a las estructuras edilicias romanas, provocaron el derrumbe parcial de un histórico monumento construido hace casi un par de milenios, la Domus Aurea (la casa dorada) que hiciera erigir el entonces emperador Nerón Claudio César Augusto Germánico, el mal conocido Nerón.

Pero las aguas no irrumpieron abruptamente, no fue un tsunami. El nivel del río Tíber, que debe su nombre a que según la leyenda allí se ahogó el mítico rey protorromano Tiberino Silvio, ha venido subiendo en los últimos tiempos en forma sostenida, sobre todo de dos años a esta parte debido al incremento de la pluviosidad, según publicaciones al respecto. Por ello los especialistas en la preservación de estas joyas heredadas por los hombres modernos venían reclamando mejorar el mantenimiento.

El responsable de los cuidados de la Domus Aurea, Antonello Vodret, trató de que, al decir del humorista mexicano Roberto Gómez Bolaños, “no pandiera el cúnico”. “El derrumbe no ha tenido lugar en la parte principal del edificio, sino en una de las galerías construidas por el emperador (Marco Ulpio) Trajano en el año 104 cuando levantaron los baños sobre la Domus Aurea”, señaló al respecto. Citado por la publicación “La Razón”, de España.

Pero una acotación suya puso al descubierto el desinterés de la alcaldía romana, en manos del neofascista Gianni Alemanno, electo en abril de 2008, dos años atrás, en alianza con el primer ministro Silvio Berlusconi, reciente vencedor de los comicios regionales. Tras derrotar a la coalición de centroizquierda que condujo el municipio de la Ciudad Eterna por dos décadas, Alemanno, anunció la inauguración de “una nueva fase para la ciudad". La misma no tiene nada de particular ya que, según dice, se basa en seguridad, orden y limpieza. Ni que hubiese tenido de asesor a algún exponente de la derecha argentina como su par de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), Maurizio Macri.

Nada de cultura, ni educación, ni salud. Curiosamente Italia, que es el país del planeta que recibe más turistas, y particularmente su capital, Roma, tiene importantes ingresos por esa vía que, a su vez, se basa en el interés que despierta en muchos millones de seres humanos la historia romana, con sus monumentos arqueológicos que vivencian lo que fue aquella gran globalización que se concretó a partir de las Guerras Púnicas, como señalara entonces Polibio de Megalópolis.

Si el derrumbe de varias decenas de metros cúbicos de su techo no produjo víctimas se debió, en buena medida, a que eso era previsible y, por lo tanto, la villa de los últimos tiempos del emperador Nerón (nacido como Lucio Domicio Enobarbo) no estaba abierta al público, cosa que no se mencionaba en los paquetes turísticos. Estaba previsto rehabilitar el acceso para 2011, pero los trabajos de restauración necesarios no se hacían en tiempo y forma porque las nuevas autoridades romanas no proveían los dineros necesarios para la obra. Alemanno ya había anticipado a sus votantes cuales eran sus prioridades.

Italia, y la propia Ciudad Eterna, es el país que registra el mayor número de lugares históricos declarados “patrimonio de la humanidad” por parte de la Organización de las Naciones Unidas para Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), sin embargo existen muchas quejas sobre la falta general de mantenimiento en los años recientes, sobre todo desde el inicio de la “era Berlusconi”, con el agregado, en los últimos dos, de la administración Alemanno en Roma. Claro que tampoco las gestiones anteriores se habían esmerado lo suficiente y por ello la Domus Aurea debió ser clausurada en 2006.

La Domus Aurea fue hecha construir por Nerón después del incendio del año 64 que destruyó varios barrios de Roma y del cual sus enemigos crearon la leyenda de la culpabilidad del emperador quién se encontraba a decenas de kilómetros de distancia. Aparentemente toda la argumentación tiende a basarse en un párrafo insertado en los “Anales” de Cayo Cornelio Tácito mucho tiempo después de la muerte del historiador. La villa neroniana, de gran fasto, está situada en el barrio de la Suburra y fue construida sobre una zona en la que se enseñorearon las llamas. Sobre ella luego se construyeron las termas del sevillano Trajano por lo que recién fue redescubierta en el Siglo XVI cuando un aldeano se cayó por un pozo.

El incendio duró cinco días, de manera que dio lugar a que hubiese tiempo para avisarle a Nerón, que se encontraba en Anzio, y que este montara a caballo y se hiciera presente, tras recorrer los 40 kilómetros hasta la capital imperial. La leyenda dice que al llegar y ver el fuego sacó la lira y cantó la “Oda al incendio de Troya”, lo cual es posible dadas sus veleidades artísticas ya que decía de sí que le gustaba más actuar que gobernar. El gran Luciano de Samosata escribió que Nerón era eximio con la lira y que cantaba muy bien los tonos bajos aunque no le daba la voz para los más altos. Es una curiosidad porque el filósofo de la historia, nacido en la actual Turquía, vivió mucho después, aunque tal vez haya sido algún invento, de los que él reconoció haber escrito.

Tras el incendio, que destruyó 132 villas señoriales y unas 4.000 viviendas de plebeyos, el emperador ordenó reconstruir la ciudad y dio alojamiento transitorio a los damnificados, a los que también alimentó y entretuvo con espectáculos circenses. Los incendios eran muy frecuentes en Roma por el tipo de construcción. Por ello Nerón sancionó un código de edificación que prohibió los edificios mayores a los tres pisos e hizo funcionar un enorme cuerpo de bomberos. Sus recursos se destinaron, además de la edificación de la Domus Aurea para aportes al proceso de reconstrucción, en tanto se profundizaban los conflictos religiosos entre judíos y cristianos, lo cual estaba relacionado con el hecho de que la emperatriz Popea Sabina se había convertido al judaismo o, por lo menos, estaba rodeada de muchos de ellos, entre los cuales se destacaba el historiador hebreo Tito Flavio Josefo (Yosef bar Mattityahu) quien en su obra “La guerra de los judíos”, hace la única mención que da algún valor a la existencia de Jesús de Nazaret, a quién menciona en sus Capítulo XVIII y XX (Testimonio Flaviano).

La historia del emperador, de la cual el poder senatorial y luego la historiografía cristiana se encargaron de presentar de la peor manera (hoy sectores de la progresía defenderían sus cinco matrimonios, tres con mujeres y dos con hombres) a pesar de haber logrado los mejores índices de prosperidad popular (desocupación cero y 182 días no laborables al año e incluso otorgó a los esclavos el derecho a acudir a querellar a sus amos) por lo cual hasta medio siglo después de su muerte hubo levantamientos en su nombre. El mismo emperador bajo cuyo mandato se inició el Canal de Corinto, en Grecia, que luego se concluyó casi diecinueve siglos después bajo la conducción del francés Ferdinand de Lesseps, el diseñador del Canal de Suez y del primer intento, fallido, del Canal de Panamá. Esa historia, en alguna medida, también está expresada en la Domus Aurea, de la misma manera que en todo el legado cultural de su época. Un legado que la reaccionaria frivolidad berlusconiana de estos tiempos no toma en cuenta, mientras el alcalde Alemanno se ocupa de la seguridad y el orden, al estilo de su par de la capital argentina, quién mientras propone limitar las marchas de protesta y perseguir a los limpiadores de autos ve agravarse día a día la situación educativa, cultural y sanitaria de la ciudad.

Y por si fuera poco ambos coinciden en no resolver los problemas de las lluvias y las subas de las napas freáticas. En la CABA por ahora no se han producido daños en valores arqueológicos pero sí sobre los bienes de muchos de sus habitantes. ¿Quo vadis (adonde vas)?, Macri.

(*) Periodista, historiador graduado en la Facultad de Filosofía y Letras (FyL) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), docente en la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la UBA en "Historia Económica Argentina" y subdirector de la carrera de "Periodismo económico" y colaborador de la cátedra de grado y de la maestría en "Deuda Externa", de la Facultad de Derecho de la UBA. Asesor de la Comisión Bicameral del Congreso Nacional para la Conmemoración del Bicentenario 1810-2010. De la redacción de MERCOSUR Noticias