Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
FEDERACIÓN SINDICAL MUNDIAL (FSM) - REGIÓN AMÉRICA - CUBA

Acerca de las coordinadoras sindicales regionales

Informaciones de la FSM editadas en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - FSM, La Habana, 10/10/08.- Las coordinadoras Sindicales Regionales que han ido surgiendo, pudieran contribuir, a juicio de la Federación Sindical Mundial en las América, a fomentar la unidad en la acción del movimiento sindical en nuestra region y por tanto a fortalecerlo.

Conscientes de la necesidad de la unidad del movimiento sindical para enfrentar los grandes retos que se nos imponen, no hemos dudado en favorecer la presencia de nuestras organizaciones sindicales afiliadas y amigas en estas coordinadoras sindicales regionales.

Con un sentido constructivo, honestamente, intentando prescindir de todo lo que pueda erosionar nuestra activa participación, aportamos en el interés de que nuestras coordinadoras se vigoricen.

Lo hemos decidido así porque se declara en ellas su vocación por coordinar de manera inclusiva con otras coordinadoras subregionales, organizaciones regionales, continentales y mundiales del movimiento sindical; porque reivindican su total autonomía para fijarse objetivos, metas y acciones necesarias para alcanzarlos con independencia orgánica, institucional, funcional, ideológica y política.

Deseamos fervientemente que tales principios en la práctica caractericen a estas coordinadoras pero si queremos preservarlas, es imprescindible que nos opongamos a todo intento de deformar las bases y objetivos para los que se ha declarado fueron construidas.

Debieran nuestras coordinadoras constituir un lugar donde se vaya conformando un movimiento que contribuya a desarrollar la lucha contra las medidas neoliberales en la region que tanto daño han hecho al movimiento sindical.

Tales son, entre otras, la extrema flexibilidad en la relación de trabajo, la contratación individual, el incremento de la jornada de trabajo.

Otras manifestaciones de ese afán neoliberal de obtener ganancias sin importar los costos sociales, lo son la tercerizaciòn, la privatización de la seguridad social y los mecanismos para acceder al derecho de pensión, que han ido envileciendo y precarizando el valor del trabajo.

Debieran caracterizarse nuestras coordinadoras regionales por actitudes tendentes a rechazar la aceptación de más horas de trabajo por el mismo salario, despidos para reducir costos y deterioro de las condiciones de trabajo para supuestamente "salvar" a una empresa ajena y beneficiar a un sector minoritario de empleados u obreros que produzca sindicatos corporativos, dependientes, anti solidarios, con un liderazgo corrompido y no representativo, que coadyuva a incrementar la ganancia capitalista, recibiendo una caritativa tajada.

En nuestras coordinadoras debiéramos lograr, como objetivo fundamental, abordar los problemas que afectan a los trabajadores en nuestra región con una visión orientada a concebir un plan de acción eficaz, con propósitos concretos y acciones que conduzcan a la recuperación de la capacidad de lucha y de victoria de los trabajadores y del dinamismo y representatividad en la actuación sindical defendiendo la independencia de clase y la autonomía sindical.

La Plataforma Laboral de las América, que cuenta con un abrumador consenso de todas las fuerzas sindicales en la Region, adoptada al lograr el fracaso del ALCA a través de la lucha popular y sindical, pudiera constituir nuestro programa esencial de reinvindicaciones.

Debieran las coordinadoras fortalecer el rol del Movimiento Sindical en las Américas a favor de la movilización y la construcción de propuestas que salgan del marco eminentemente reivindicativo económico gremialista al generar proposiciones de naturaleza política en donde estén reflejadas las aspiraciones de toda la población.

Es ello imprescindible, porque vivimos en un mundo en el que los "pocos ricos" desprecian, discriminan, y esclavizan a los "muchos pobres", y esto es posible por la alianza en la que se funda su unidad como clase social defendiendo muy coordinados su sistema y utilizando su fuerza para enfrentar, atacar, manipular, dividir, desviar y debilitar a los trabajadores y a su organización colectiva: los sindicatos.

Desconocer ese antagonismo, pretender ignorar el egoísmo que ha engendrado el sistema con su exaltación al individualismo, al mercado libre, a la competencia despiadada y encauzar la acción sindical por el sendero del diálogo pasivo con los adversarios de los trabajadores, manifestando complacencia por declaraciones de buena voluntad y reconocerlas como triunfo de la lucha sindical, puede resultar válido para arrancar determinados justas reivindicaciones.

Sin embargo, ello no puede distraernos de lo que debe ser propósito de los trabajadores como clase, en cada una de nuestras sociedades: la transformación social con predominio de la propiedad común y el desarrollo de una economía solidaria.

Levantando las banderas de la UNIDAD y de la supuesta PLURALIDAD, no se puede pretender que en estas coordinadoras aceptemos la globalización y la economía de libre mercado como procesos irreversibles e inevitables que requieren solo de ajustes que les concedan una dimensión más social. La realidad es que si así fuese, el capitalismo dejaría de serlo y los hechos no evidencian que esté dispuesto a ello.

Por otra parte, debieran mantenerse nuestras coordinadoras sindicales ajenas a cualquier tipo de exclusión; hay que rechazar en ellas las discriminaciones.

No se debiera tampoco intentar homogeneizarlas a través de la imposición de un pensamiento único avasallador representativo de una de las tendencias en las que aun lamentablemente se mantiene dividido el movimiento sindical internacional.

No debieran ser utilizadas las coordinadoras como escenario en los que los recursos financieros conque son favorecidas, sean utilizados como herramientas para colaborar con los aliados del pensamiento sindical impuesto comprando voluntades, al tiempo que a los que lo rechazan, manteniendo sus principios, se les "castiga" limitándoles el acceso a tales fuentes.

¡La unidad sindical como principio y con principios! El principal desafío que tiene el movimiento sindical en la actualidad, continua siendo el de UNIRSE sí, pero con conciencia de clase.

Tenemos que ser capaces de superar segmentaciones insubstanciales, conflictos por liderazgos, recuperar la confianza de los trabajadores y ejecutar un programa de acción que nos permita enfrentar otros retos trascendentales para la estabilidad y desarrollo de la región.

Como expresaran dirigentes sindicales clasistas argentinos: "…..no nos erigimos en jueces supremos de la dignidad sindical, ni de la auténtica representación de los trabajadores; pero no somos ingenuos ni participamos de cualquier iniciativa que, invocando la unidad, pretenda en verdad transformarla en un corsés para la lucha contra las políticas y modelos globalizadores.

La Federación Sindical Mundial identifica como los enemigos de los trabajadores al capital, al imperialismo y al fascismo y sobre ese principio fundamental promueve la unidad de acción.

Suma, o se suma, a las filas de los que, desde su condición de trabajadores formales o informales, desempleados, despedidos, campesinos, indígenas, sin tierras, desposeídos, desamparados y pobres, luchan contra ese poder.

La FSM comprende la necesidad y urgencia de consolidar la unidad del movimiento obrero internacional y reconoce que solo con ella los trabajadores del mundo podrán avanzar en la defensa de sus derechos y lograr la auténtica justicia social.

Es precisamente por ello que está abierta al dialogo, a la cooperación y a emprender acciones conjuntas con otras organizaciones sindicales que se encaminen a enfrentar al capitalismo de nuestros días: el neoliberalismo, en todas sus manifestaciones, las políticas imperialistas de dominación y guerra y al fomento de la solidaridad.

La Federación Sindical Mundial surgió desde la UNIDAD, sólo que cuatro años más tarde de haber germinado, el viejo axioma de ¨ divide y vencerás" se abrió paso, fragmentando lamentablemente al movimiento obrero internacional. Desde entonces y hasta el presente, la FSM es, con total impudicia, acusada de sectaria, extremista e intolerante.

Estas manipulaciones, hábilmente manejadas y copiosamente divulgadas, demuestran - por si alguien lo dudaba - que en nuestros días sí existe guerra ideológica aunque se pretenda ignorar la palabra "ideología".

En la actualidad lo que caracteriza a la region no es la entrega a los poderosos, sino la construccion de otra sociedad en la que el pueblo trabajador sea el beneficiario de las riquezas que durante siglos les han sido expoliadas. Así está siendo impuesta la voluntad popular. ¿Puede y debe estar el movimiento sindical al margen de esa tendencia?

Para ello es vital identificar, de forma diáfana, la causa de nuestros males: la globalización capitalista que impulsan las corporaciones económico-financieras, representadas en algunos de los Estados más poderosos de la tierra. Son ellos los responsables de las hambrunas, del daño ambiental, de las migraciones masivas forzosas, de la desocupación estructural, de la explotación del trabajo infantil, de la violación sistemática de los derechos humanos universales, de las guerras.

No debe ser permitido que el sindicalismo se integre a la estructura política de la globalización capitalista y que le sirva de soporte para su supervivencia al encausar la acción sindical por caminos aparentemente ingenuos y tolerantes, convenientes para los poderosos, que ahogan las verdaderas manifestaciones de lucha colectiva que históricamente han protagonizado los trabajadores.

Esta situación, para América Latina y el Caribe, redobla sus consecuencias si tenemos en consideración que las riquezas naturales que aún guardan nuestras tierras, excitan la voracidad imperialista ante el inminente agotamiento de las reservas de las que hoy son dueños o explotan libremente.

Fueron precisamente empeños como los antes descriptos los que animaron al Encuentro sindical "Nuestra América" convocado por el sindicalismo clasista a inicios del pasado mes de Mayo en Quito, Ecuador, en favor de la integración de nuestros pueblos con igualdad, identidad y solidaridad y contra la explotación de las trasnacionales.

Fue un acontecimiento excepcional dirigido a organizar y a fortalecer el poder de los trabajadores y de sus sindicatos.

El evento fue capaz de diseñar cómo promover la unidad de acción de los trabajadores de manera autónoma de partidos, de patrones y en particular de Empresas Transnacionales y de Estados y defender la independencia de clase respetando la pluralidad de pensamientos y los principios de representatividad.

Este encuentro, que pretendió ayudar a desatar la fuerza del movimiento sindical en el proceso de transformaciones sociales y avanzar en la concepción conjunta de los objetivos comunes, abre un espacio para la inclusión de toda organización sindical internacional, regional, nacional y ramal que represente, realmente, los verdaderos intereses de los trabajadores respetando los principios de igualdad y las diferencias de cada uno.

En Quito fue acordado:

  • La defensa de los derechos laborales y sociales: por el pleno empleo; la reducción de la jornada de trabajo sin reducción de salario; contra la precarización del trabajo y la discriminación en el trabajo por motivo de género, etnia, religión u orientación sexual; contra la privatización. Por la universalización de las políticas públicas: educación, salud y seguridad social, en pro de que el Estado asuma su papel de inductor del desarrollo económico y social.
  • A favor de la integración solidaria y soberana por la solidaridad entre los pueblos y el apoyo a los cambios políticos y sociales y por la unidad contra la ofensiva militar del imperialismo y la de sus fuerzas aliadas conservadoras y corruptas en la región.
  • Lucha en defensa de la soberanía alimentaria, sobre los recursos energéticos, hídricos, la biodiversidad y a favor de la sustentabilidad ambiental.

¿No son estos propósitos por los que de manera mancomunada también pudiéramos luchar en nuestras coordinadoras? ¿Y cómo poder luchar si se hostiga nuestro derecho a reclamar lo que nos corresponde? ¿No pudiéramos así mismo construir en nuestras coordinadoras regionales sindicales el frente que debiéramos ser capaces de oponer a la criminalizacion de los luchadores sindicales y sociales?

La madurez lograda por los grupos sociales y numerosos sindicatos en la lucha de oposición al paradigma neoliberal, es irrefutable. Los pueblos de esta "América Nuestra", en rechazo a la catástrofe que agobia a la región, enfrentan a los paladines del "libre comercio" que con sus nefastas políticas e ineptitud, conducen a nuestras naciones a un despeñadero.

Pero desafiar al neoliberalismo es retar al Sistema, a la oligarquía financiera transnacional, al gobierno de los Estados Unidos, a sus aliados y por supuesto, a la pretensión de eternizar la "supremacía del Capital".

Las reacciones a esta ola no se han hecho esperar. En aras de que el Capital subsista, permanezca y se reproduzca a partir del reciclaje reiterado de sus crisis, se aprecia en que el consorcio transnacional, con la complicidad de apodados "líderes demócratas", claramente subordinados a las estrategias anexionistas, recurren a métodos radicales basados en el miedo, entroncados con el terrorismo de Estado y dirigidos a frenar los vientos de lucha, cambios y renovación.

La cruzada antisindical de violencia, descrédito y difamación, apunta a un totalitarismo de tono fascista enmascarado tras los valores de la Democracia con una notable presencia en algunos de los países firmantes del TLC con los Estados Unidos de Norteamérica.

Nuestra capacidad de movilización tiene que sensibilizar a los organismos internacionales que en la región se supone amparen nuestros reclamos, para que se decidan a actuar en correspondencia con la razón de su existencia. Nuestra voz debe y tiene que ser escuchada.

Debiera ser esta, a nuestro juicio, reiteramos, una de las principales campañas de nuestras Coordinadoras pues sin la garantía para nuestro derecho a existir y a actuar como sindicatos, poco podremos hacer para reclamar los derechos de los trabajadores.

1º de octubre de 2008

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de FENTRALIMENTACION, Colombia.