Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
ARGENTINA

Histórico 17 de julio de 2008, la patria recupera cierta institucionalidad

El voto independiente de 36 Senadores Nacionales, sumado al VOTO con mayúsculas del Señor Vicepresidente de la Nación han traído una bocanada de aire puro a la República.
Por José Marcelino García Rozado

Artículos de José Marcelino García Rozado editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 23/07/08.- Muy pocas veces en los últimos cinco años la política malgastó en nuestra querida Patria tanta energía y tanto tiempo, y si no malgastó otra cosa fue porque en verdad, no la hubo: en los reiterados y vacíos actos del Gobierno en apoyo a un "capricho" ya sea en la Plaza de Mayo, en la Plaza del Congreso, en La Matanza -Mercado Central-, en Salta o en la cancha del club Almagro. Y digo vacíos, no solamente porque la concurrencia no nos retrotrajo a aquellas épocas de oro del peronismo movilizado, donde se concurría a festejar logros y conquistas, y se lo hacía "voluntariamente" y por vocación de participar, sino que lo expreso específicamente porque no hemos podido hallar en ninguno de ellos un verdadero discurso político de propuestas, utopías y deseos a ser llevados a cabo por la unidad mancomunada entre dirigentes y dirigidos, o sea entre gobernantes y Pueblo.

Por el contrario, estos fueron actos de diatribas revanchistas, aprietes a aquellos sectores sociales que no acordaban con el discurso oficial, y ataques y confrontaciones con los propios y los ajenos que no se disciplinasen a la voluntad arbitraria de la pareja presidencial. Actos donde dominó la vulgaridad más chabacana antes que el ingenio y las propuestas. Tanto brilló esa vulgaridad que Néstor Kirchner vivió y manejó las convocatorias "casi con un espíritu deportivo", sin reparar en los daños y las angustias sociales que este interminable conflicto terminó generando en la enorme mayoría del Pueblo Argentino. Así es que se especuló con los horarios, las simultaneidades, las cantidades de voluntades movilizadas -se puede decir "movilizadas" o decir "arreadas obligatoriamente"-, especulaciones mezquinas y procaces.

Durante interminables 128 días de conflicto la política, específicamente de Cristina y Néstor, ha dejado al desnudo su propia impotencia: dos multitudes realmente impactantes -Rosario y Palermo- expresaron adhesiones opuestas no sólo al plan de retenciones móviles que el Gobierno nunca supo sintetizar en decisiones y acuerdos con bases amplias de consenso social, sino que reflejaron muy especialmente el "rechazo" de la ciudadanía a una forma de gobernar y gestionar el Estado autista, soberbia y maniquea muy alejada del sentir del Pueblo de la nación.

¿No lo representa, acaso, la votación de Diputados -antes- y la del Senado? Aquellas votaciones aún si hubiesen resultado favorables a ellos no las hubieren legitimado, pues para saldar política y socialmente un conflicto de la talla del generado por soberbia y capricho hubiera echo falta mucho más. Eso que faltaba no estuvo en el Congreso, y no estuvo porque Néstor no lo quiso llevar; el ex tuvo varios segundos tramos en sus "mensajes" que permanentemente navegaban entre el descarrío y una suma de contradicciones, invocaba a la clase media como parte hipotética de su proyecto sin entender que ese sector social lo había abandonado desde antes del 28 de octubre pasado, pero en especial desde ese día, donde "decidió tomar otro camino". Además nadie como Néstor hizo tanto en este tiempo para "desmerecer" a Cristina.

Asomó en Néstor un fallido reflejo conciliador al mencionar a los productores y prometer "abrir los brazos" a todos los argentinos, pero casi automáticamente volvió con los "fantasmas golpistas", asociando a aquellos que piensan distinto -campo, clase media, peronismo disidente- con la dictadura, los Grupos de Tareas y los Comandos Civiles esos que sembraron de secuestros, muertes y desaparecidos a la Argentina.

¿Habrá un despropósito mayor, que semejante incontinencia verbal?

Vale precisar algo, en su "vértigo" verbal, Néstor criticó los escarches ajenos -los sufridos por los diputados oficialistas- olvidándose de que esas prácticas, por desgracia tan deleznables, no son una "novedad" en la Argentina; es más, estuvimos acostumbrados durante su gobierno a que desde el mismo discurso Presidencial se fomentase dicha práctica -Shell- y en otras ocasiones se apañasen desde el mismo poder, contra las mismas organizaciones campesinas a las que el ahora señala.

Esperamos que tal como lo prometiera apenas unas horas antes en el acto, y al desdramatizar el conflicto -antes señalado casi como una cuestión de vida o muerte- terminen aceptando el resultado de la votación en el Senado, y por lo tanto "deroguen" sin más la polémica Resolución Nº 125. Pero esperábamos lo hicieran lealmente, y no como lo terminaron haciendo mediante una resolución cargada de revanchas, odios y semi promesas de castigos generalizados para aquellos que, según su miope entender, no quisieron ver lo conveniente de aquellas medidas propuestas el 11 de marzo pasado.

Aquel paseo triunfante que auguraban los Pichetto y los Rossi en la Cámara Alta, se trastocó en pánico en la reunión del bloque y terminó deparándoles una muy importante "derrota", que esperemos sean capaces de asimilar democráticamente; y no vuelvan a las prácticas "mafiosas" empleadas durante aquella histórica jornada del 16 y 17 pasados, con los intentos extorsionadores realizados en torno a Carlos Saúl Menem a través del Dr. Pedro Baldi -que provocaran la reacción contraria de éste ( y que lo enaltece)-, a Ada Maza, al Gobernador de La Pampa para que encolumnase a Rubén Marín, a Emilio Rached y a Ramón Saadi. ¿Esto sucedido es una excepción o el comienzo inexorable del "desgajamiento" del peronismo nacional?

Mucho dependerá a partir de hoy de la capacidad de los dirigentes nacionales disidentes para acordar una línea de acción común, que deponga personalismos y vedetismos, en aras de una construcción única que enfrente este modelo socialiberal del kirchnerismo, y que termine alistando el peronismo frente a un conflicto que trasciende la votación del Senado, la crisis del campo y que no terminará. Es más, creo que está comenzando al reparar en las primeras palabras vertidas en Chaco por Cristina. Néstor puso en primera fila al peronismo bonaerense, ya que ha construido su bunker personal alrededor del bolsón del conurbano, e intentará aislar las provincias agroganaderas -Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y el interior bonaerense- enfrentándolas con el resto del país; reconformando la antinomia "centralismo rico" versus "interior pobre".

Antinomias producto de una película pasada de hora, que nos siguen retrotrayendo a épocas y enfrentamientos muy alejados de los sentimientos de la enorme mayoría del Pueblo que solo persigue la necesidad de trabajar y vivir en paz y armonía. Luego deberá comenzar la hora de "debatir el modelo de país" a construir y que poco tiene que ver con el modelo económico vigente de concentración de finanzas, capitales y tierras en manos de un empresariado amigo del poder y que pretende venderse como una "nueva burguesía nacional" progresista y moderna. Deberá despuntar en el corto plazo la posibilidad cierta de articular una ingeniería política alternativa al kirchnerismo, que aparezca más allá de los actuales jefes rurales y de cierta oposición aún difusa enancada en el antikirchnerismo. El actual discurso opositor que desgrana conceptos precarios y llamativos sobre la noción de democracia, libertad y participación popular, repletos como el pensamiento oficialista, de antagonismos donde cada mensajero parece sentirse "propietario" del país, la Patria y el Pueblo; este autismo, esta fractura, nunca podrá ser un buen presagio, y mucho menos sentará las bases de construcción de una alternativa.

Pocas cosas desentonaban en los actos de Rosario y de Palermo, como si se trataran de esas clásicas fiestas de los pueblos, con presencia masiva de familias, curas, payadores y cantantes, pero también de apuntadores que, ubicados en distintos puntos del escenario, alentaban a los concurrentes a aplaudir y a corear consignas -nada diferente a las fiestas pueblerinas- pero se anticipó lo que ya es un nuevo fenómeno político: ese amplio sector de concurrencia salió a disputarle "la calle al kirchnerismo", no confundir con el peronismo, pues muchos de ellos participaban abiertamente de esa fiesta. En esas concentraciones reinó la sensación de que se había ganado la partida y que como dice Alderete -dirigente de la CCC- el pueblo reaccionaba y participaba porque "… nos une la política. Para oponerse a este economicidio" y participaba espontáneamente porque "mirá cuando la causa es justa no tenés que arriar a la gente. Casi no desplazamos ómnibus" decía Dante Caamaño. Pero también quedaba claro que "no venimos sólo por las retenciones. Este no es problema sólo de bolsillo. Acá hay maltrato" y quedó claro asimismo que "todos los días hay un peronista saltando el cerco del gobierno" por lo que se está desgranando el poder.

La pregunta que todos nos hacemos es qué hará ahora el Gobierno y la parejita presidencial, luego de enterrar las retenciones móviles, los primeros indicios oscilan entre dos posiciones: actuar como si nada hubiera pasado o "prometer venganza"; extremos de una táctica política para asimilar la derrota son simplemente un rictus aunque expresen verdaderos sentimientos de odio hacia la actitud de los díscolos, opositores y traidores internos. La primera respuesta práctica a la adversidad pareció ser una admisión, la derogación de la norma 125 fue un "acto realista" aunque los "combativos considerandos" del decreto insinúen que seguirá la "guerra por otros medios", teniendo que dar un paso atrás mucho más largo que el que hubiera tenido que dar con una negociación sincera y franca para terminar de otra forma la protesta y la crisis. Esta derogación expresa que los "arrebatos de furia" posteriores al rechazo de la ley han sido contenidos a medias y el "insólito" planteo de irse del Gobierno y del PJ, como respuesta chiquilina y caprichosa ante la adversidad, que le planteara a Cristina esa madrugada su esposo y jefe político, Néstor, no hizo otra cosa que "iluminar que el todo o nada" que sintetiza la conducta seguida hasta aquí, no piensa variar.

Las afirmaciones de que no hubo derrota sino un "empate" y que fue el árbitro el que defeccionó, ilustra muy a las claras como se "intenta sostener el afectado estado de ánimo" de Cristina, Néstor y el amplio abanico K, asimilando el resultado a una "verdadera catástrofe". No quieren entender que la desaprensión con sus aliados, el dejarlos de lado desatendiendo las alianzas, congelando y aislando a los no incondicionales fue el principal motivo del voto de Cobos, Rachel y otros radicales K. El "castigo" como metodología reaccionaria ante las primeras señales de "vida propia" o pensamiento propio, sumados a las expresiones del jefe de bancada kirchnerista que expresaban una verdadera antología grosera del apriete, fueron la causa principal del cambio de voto de varios peronistas, quienes ya habían expresado ciertas disidencias luego de la furiosa arenga de Néstor la tarde del acto en la Plaza del Congreso.

El afán de envolverse en la "épica" impregna al Gobierno, cuando no se comparan con Perón, lo hacen con Evita, o buscan similitudes de golpismo con el Chile de Allende, o comparando a Cobos con el golpista venezolano antichavista Carmona, o el lockaut patronal contra Isabel Perón del 76. Claro que ni Néstor es Perón, ni Cristina es Eva, ni siquiera Isabel, la crisis autogenerada no tiene nada que ver con el golpe contra Allende, y tampoco con el golpe venezolano. El actual es un Gobierno, que si abandonara su soberbia y sectarismo, terminaría por darse cuenta de que "el reconocimiento de sus errores lo robustecería" y no al revés. Deben entender que no pueden modificar los hechos, y deben leer que la escenografía a cambiado lo que refleja las mudanzas en su propia gestión porque la antigua y remanida receta no sirve para interpretar esta nueva realidad.

El peronismo "olió a sangre" tal como decía un senador del PJ horas después de la tremenda sesión del miércoles, describiendo el escenario abierto desde ahora en el partido del poder en la Argentina, el mismo cuya conducción -ilegítima e ilegal- apenas si cumplió los 90 días; es ese peronismo que exige más que mística y que se sabe bien que lo que no perdona no es la traición, sino la derrota. Sólo el recontraalcahuete de Moyano condenó a Cobos, el resto de las acusaciones de "traición" provinieron de las formaciones marginales del kirchnerismo, ya que el peronismo aunque no va a "comprar" el personaje Cobos le reconoce como virtud haber leído correctamente el conflicto. El "nuevo poder real" en la nación la "patria agropecuaria", fue advertida por Cobos antes que por muchos peronistas oficialistas.

Ni Néstor ni Cristina tienen la humildad de analizar en estas horas cual deberá ser el rumbo a seguir, no hay señales claras, la negación de la derrota pareció ser apenas un impulso y el plan de evasión pergeñado esa noche en Olivos no pareciera corresponderse con la historia de la pareja; pero mientras dure la falta de reacción en Olivos, el peronismo reclamará un giro hacia el "pragmatismo" más puro, y como mínimo. El mismo pragmatismo mostrado por hombres como Reutemann, Schiaretti, Solá, Marín, Romero y Busti y que se extendió en el Congreso. La suma de errores en la escalada del conflicto que ha tenido mucho de "falsa épica" y de artificio, sólo ha debilitado al Gobierno, y termina por amenazar con vaciarlo de todo impulso, no ya transformador y reformista -algo abandonado desde el 2005- sino por lo menos avasallador y definido por el carácter del primer kirchnerismo.

La pareja no termina de salir de su asombro y su ira, las primeras palabras de Cristina reflejan resentimiento y no autocrítica; el peronismo perdió el temor a la disciplina y al rebenque de Néstor. Nos enfrentamos, y se enfrentan, a un nuevo tiempo y al mismo tiempo indudablemente más difícil, un tiempo de recomponer las expectativas perdidas por la sociedad y de reafianzamiento de una verdadera "autoridad" y no de autoritarismo como hasta ahora. No pueden dejar pasar esta nueva oportunidad, porque si ella pasara de nuevo con pena, la Argentina podrá comprobar que la calma repuesta al declinar el agobiante conflicto es apenas un "estado fugaz" muy amenazado por la inflación, la pobreza creciente, el parate económico y la falta de expectativas.

Ojalá comprendan esto y de esta crisis nazca una nueva oportunidad, la propensión al trementismo, la polarización y la construcción de escenarios y profecías catastróficas de seguir como hasta ahora terminarán volviendo a nublar la claridad necesaria para asumir con prudencia, templanza y valentía las tareas de la hora. Néstor y Cristina deberán actuar como si estuviéramos en un "país en serio", donde ya no hay poder hegemónico del Ejecutivo, ni del aparato del partido mayoritario, deberán aceptar que a veces los otros tienen algo, aunque sea un poquito, de razón y revisar sus actitudes, haciendo examen de conciencia. Deberán frenar a los más exaltados, deberán hacer rodar varias cabezas del entorno -como sucede ante las crisis en todos los países del mundo- y deberán seguir adelante modificando actitudes, soberbias y caprichos para empezar a escuchar a quienes siguen queriendo que a la Patria le vaya bien.

Acostumbrados a concebir la política como un proceso "puro y simple de autoridad" de un territorio que por historia no fue "provincial", donde no existían políticas autonómicas sino divisiones administrativas dependientes del gobierno central, y por lo tanto adolecen de la costumbre de entender la política como el "arte de la convivencia y el acuerdo", es muy probable que se resistan a entender la convivencia y la construcción política entre los que piensan distinto, paisaje habitual de la democracia, forzando a la oposición y -en especial- al peronismo disidente a asumir una responsabilidad histórica, porque deberán ponerse al hombro no sólo la construcción de un espacio alternativo sino el ejercicio puro y simple de "la política".

Una de las claves de la política kirchnerista es la combinación de un federalismo político, aparentemente muy activo en el plano electoral acompañado con un unitarismo fiscal nunca visto y que determina las acciones de los gobernadores y su independencia. El unitarismo fiscal refuerza el poder del Ejecutivo para asignar sanciones a los díscolos y recompensas a los sumisos o leales, este es otro de los enormes problemas que pone sobre el tapete la necesidad de dos grandes reformas pendientes, signos inequívocos de anti-progresismo en la Argentina. Esas dos reformas son la fiscal y la de la coparticipación federal.

Lo ocurrido debe alertar al Pueblo todo, la inconstitucionalidad de muchas normas derivadas de la sumisión y traslación de funciones legislativas al Ejecutivo, debe dejar en claro a futuro que caerán en cascada gran parte del esquema fiscal basado en dichas normativas, y que el régimen de la "emergencia perpetua" consistente en que el Congreso transfiera y delegue facultades que le competen es netamente inconstitucional, antidemocrático, ilegítimo e ilegal. El Gobierno deberá abrirse a una "reconstrucción institucional", mantener este estilo cargado de dramatismo es nefasto.