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ARGENTINA

Entre el nuevo escándalo, los espejitos de colores y los costos reales de la "desinteresada" ayuda chapista al gobierno cristinista

De la renacionalización tramposa de Aerolíneas Argentinas y Austral, al 15,6% de la tasa aplicada a la última "ayuda" de Hugo Chávez, a las arcas nacionales kirchneristas.
Por José Marcelino García Rozado

Artículos de José Marcelino García Rozado editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 12/08/08.- Ochenta tediosos minutos le insumió a Ricardo Jaime -el funcionario con más denuncias penales por corruptelas e irregularidades- aburrir y sacar de quicio a los diputados nacionales presentes en la "audiencia" llevada a cabo en el Congreso, luego de que el ejecutivo K remitiera a esa Cámara el escandaloso proyecto de reestatización y renacionalización de las empresas aerocomerciales en manos de Marsans hasta que la Presidente Cristina en un acto de neto corte patriótico decidiera concurrir en auxilio de los españoles que se robaron los euros -800 millones- recibidos de la SEPI para ser aplicados al pago de las deudas dejadas por Iberia y el saldo aplicarlo a reequipar a aquellas.

En vez de declarar la empresa la cesación de pagos y el Estado tomar el control del personal y las rutas como compensación por el incumplimiento absoluto de las pautas de la privatización, y el consiguiente vaciamiento empresario llevados a cabo desde el mismo inicio de la gestión de la estatal Iberia, con la enajenación de los aviones, las propiedades en el país y en el extranjero, y el retiro de los simuladores instalados en Retiro; dejando el problema de la deuda en manos de sus legítimos dueños -Marsans, que además tiene a sus directivos denunciados y procesados ante la Justicia española por "malversación de caudales" otorgados por la SEPI - y preservando los puestos de trabajo (los existentes al momento de hacerse cargo de las empresas y no con las incorporaciones recientes) y el sistema aerocomercial interno prioritariamente, el gobierno kirchnerista pretende tapar los problemas generados desde marzo con la falacia de una renacionalización totalmente perniciosa al erario nacional.

Ahora resulta que les vamos a "comprar las acciones" a los españoles que vaciaron y desprestigiaron las empresas, y ese trámite presentado como la renacionalización de la línea de bandera pretenden realizarlo en paralelo con la "toma de control" de las compañías, desde hace más de veinte días "gestionada" en forma personal por Jaime y el Ministro De Vido y en manos de un Gerente General asignado a tal efecto y cuya designación recayera en el ex intendente platense y ex director de Aerolíneas Julio Alak. Las comisiones de Presupuesto y Hacienda -encabezada por Walter Agosto FPV- y la de Transporte -cuyo titular es Zulema Daher PJ Salta- escucharon la increíble explicación del Secretario de Estado en medio de una sesión más que caliente donde primaron los nervios ante los ataques masivos de opositores y oficialistas no obsecuentes, y hasta agravios desde ambos bandos -secretario y diputados- en medio de presiones, preguntas y datos precisos de cifras y estado patrimonial.

Con la presencia "masiva" de los medios de prensa, se garantizó que aquello tratado no pudiese ocultarse al pueblo preocupado, y que la "realidad" de las empresas no vaya a ser manipulado, como en otras tantas ocasiones, ya que es muy notorio que el kirchnerismo intenta por todos los medios presentar esta "renacionalización-reestatización" como una cuestión de estado imprescindible para el desarrollo nacional libre y autónmo. Roberto Baratta -dos de De Vido- está instalado en el edificio de la compañía desde el mismo jueves 31 de Julio y concentrado en los "números", al igual que Vilma Castillo de perfil técnico administrativo y absoluta confianza de Cristina de quien fuera colaboradora en su paso por el Congreso. Desde el traspaso la compañía -realmente "las" compañías AA y Austral, más las subsidiarias como Aerocargo, etc.- está siendo gestionada por un Consejo de transición integrado por Alak, Castillo y Juan de Dios Cincunnegui -Estado Argentino- y Eduardo Aranda y Vicente Muñoz -Marsans-, aunque el manejo real, total y absoluto lo tienen los ya nombrados Jaime -ingeniero agrónomo- y De Vido -arquitecto-. Dos personajes muy poco confiables moral, ética y técnicamente.

La visita realizada al Congreso fue "todo un evento", desatando furor entre los opositores y muchos oficialistas desgajados del sector K desde la pasada crisis del campo, quienes no dejaron pasar la oportunidad para exigir claras y precisas explicaciones de este muy turbio proceso, y además decirle algunas cosas al Secretario quien se jacta de la seguridad que le otorga su "cinturón negro" en artes marciales a la hora de los problemas. Respondiendo, pareciera ser que es costumbre, a una tónica muy conocida de este gobierno continuista. Extrañamente todo se llevó a cabo en la sala 1 del 2º piso del Anexo la misma donde se vivieron las más calientes jornadas de hervidero durante la pasada crisis del campo.

Los fundamentos expuestos por Jaime como basamento del proyecto del Ejecutivo fueron por lo general muy pobres y expuestos luego de haber desgastado a los presentes con aquella tediosa y muy larga exposición sobre la historia de la compañía, con lectura incluida de leyes y decretos desde su privatización en 1990, intentando como es ya fórmula de los K traspasar toda la responsabilidad a la década "perdida" del menemato. Luego de aquella hora y veinte minutos de tedio, falta de respeto y justificaciones banales, llegó lo más jugoso de la tarde y del informe oficial. Oficialmente nos informamos que Aerolíneas-Austral tiene una deuda que asciende a U$S 891 millones, a lo que se debe sumar entre otros incumplimientos que Marsans deja U$S 146.741.933 en boletos de pasajes vendidos y que según quiso tranquilizar expresó "evidentemente, en la continuidad de las operaciones estos pasajes pueden ser cubiertos por las empresas", lo que significa para los legos que el Estado -y por lo tanto nosotros todos- nos vamos a hacer cargo de pagar el cumplimiento de estos pasajes cobrados por los españoles, mediante "el brindar el servicio" a nuestro cargo.

Los cuestionamientos más serios escuchados, se fueron sobre que el desmanejo en el sistema aerocomercial argentino, que parten desde el mismo momento en que se empezó a subsidiar el combustible, realizándose sin controles por lo que no se sabía bien a quienes se les cargaba aquel elemento subsidiado, deteniéndose esa práctica recién cuando ocurriera el escándalo de la droga en Southern Winds; produciendo un evidente enfurecimiento en el mencionado Jaime.

Otros cuestionamientos se refirieron a los Balances de la empresa de los años 2002, 2003 y 2004 impugnados ante la Justicia pero aprobados increíblemente con el acuerdo de 2006 que le terminó dando al Estado el 5% de participación accionaria. Esa aprobación implicó la "aprobación de los Balances y el desistimiento judicial de las impugnaciones anteriores", explicó escondido detrás de un rostro inmutable e inexpresivo.

Seguimos sin saber -al igual que Esteban Bulrich (PRO)- cuanto se pagó cuando creció la participación al 5% en el 2006, echo sumamente cuestionado ya en aquella oportunidad pero nunca respondido ni por la empresa Marsans y mucho menos por la administración de Néstor. Tampoco pudimos enterarnos de cual es el verdadero acuerdo político realizado en ésta oportunidad con los titulares españoles de la empresa y mucho menos, aún, el porqué de una "compra de acciones" de una empresa realmente quebrada y en cesación de pagos, con sobreventa de pasajes, sin aviones y sin patrimonio. Es singularmente notorio que tanto el Gobierno español, como la Corona no han tenido ningún comentario sobre esta verdadera actividad delictiva de un grupo español en perjuicio del pueblo argentino. Es inadmisible que el actual embajador argentino Carlos Bettini -ex dirigente montonero- mantenga una actitud prescindente, y que tanto él como el canciller Taiana no hallan presentado siquiera una queja ante el gobierno de España.

Sería interesante que la empresa -vía Alak- como el Gobierno argentino contesten las muy criteriosas preguntas y acusaciones vertidas por el diputado Claudio Lozano, quien fundamentó cada una de ellas con datos certeros y no desmentidos ni por la empresa, ni por los ahora, ex dueños, y mucho menos por el Gobierno Argentino. Alak, en lugar de prestar atención a lo que se trataba en la sala estaba mucho más preocupado por su conversación con el borocotizado diputado, y actual presidente del PJ bonaerense, José María Díaz Bancalari. Agitada noche-tarde y por momentos muy caliente sesión parlamentaria vivimos el pasado día 6.

Estamos ante un nuevo escándalo de proporciones monumentales, y que por las exigencias legales deberá discutirse en el mismo ámbito legislativo, que hace apenas unos días marcara la derrota contundente de una forma de gestionar el Estado, soberbia y asentada en la confrontación permanente y de espaldas al pueblo. Este nuevo "escollo" para una maniobra que de renacionalización no tiene nada, y de reestatización lo que tiene es una burda maniobra para volver a perjudicar, en beneficio de los capitales extranjeros, el patrimonio nacional, se enfrenta luego de aquel frustrante paso de la resolución 125, con un bloque desgajado y deshilachado, que lo obliga a este inaudito dolor de cabeza de tener que ofrecerse a ser guillotinados en el ámbito legislativo nuevamente.

Tal como dijéramos al comienzo del presente, es inentendible, y muy sospechoso, que no se esté intentando "quebrar la empresa" lo que libraría al erario nacional de las deudas de Marsans, dejándole a aquella empresa española el problema por ellos generado. La deuda real, como casi todo lo que informa el kirchnerismo no está para nada claro, y es muy posible que las cifras esgrimidas hasta el presente no respondan a la realidad y que más adelante nos desayunemos con que los actuales U$S 900 millones sean sólo el primer pago de una hipoteca no generada y heredada de los empresarios de nuestra querida madre patria, que una vez más nos vuelven a esquilmar.

La estratégica realidad de contar con una línea de bandera, no nos debe obnubilar, y pisando la pelota en éste crucial momento, debemos evaluar seriamente la actitud a asumir como Estado Nacional, y luego de que se decrete la quiebra, a través del crackdown, tomar el control de una aerolínea sin hacernos cargo de un pasivo generado por otros en una empresa desfinanciada, quebrada, administrada fraudulentamente y vaciada por manos extranjeras, con la connivencia y responsabilidad de los funcionarios nacionales representantes del Estado.

Es impensable "ratificar" tal como vuelve a pedir Cristina el acta firmada entre el Gobierno y Marsans, que además crea todo un procedimiento de adquisición -inentendible- de la/s empresa/s. Adquirir una deuda -no una empresa-, ya que la tal empresa no cuenta con activos, y lo único valorizable son las ruta internacionales que deberían traspasarse como inicio de resarcimiento al Estado Nacional por las deudas existentes de Marsans para con empresas organismos y bancos oficiales, más allá de las exigencias judiciales pertinentes a la empresa española.

Las exigencias de la constitución de "comisiones evaluadoras" de montos, las consultorías internacionales para dilucidar desacuerdos, etc. son mamarrachos que sólo los ineptos o los muy corruptos pueden aceptar en éstas particulares circunstancias. Hacerse cargo de la deuda, como se estipula en el acuerdo firmado, es totalmente corrupto y viola los derechos soberanos del pueblo argentino al afectar directamente el erario nacional.

Pero como si los espejitos de colores galaicos, no fueran suficientes venimos a enterarnos que el muy amigo Hugo Chávez, nos está favoreciendo con préstamos dinerarios sumamente necesitados por un gobierno de ineptos, que en vez de controlar el gasto público dilapida ingente cantidad de dineros en apañar piqueteros, organismos de derechos humanos constructores -abuelas y madres- y universitarios, publicidades oficiales desmedidas y tantos otros despropósitos que inflan gastos ya de por si muy descontrolados.

Argentina paga un precio cada vez más caro por tomar plata prestada, con el marco financiero mundial cerrado desde hace años, la única canilla que permanece abierta es la del Gobierno de Venezuela y si bien el "amigo" Chávez califica "los bonos argentinos son rentables y tienen prestigio", la realidad marca que él luego de comprarlos los vendió casi inmediatamente a los bancos venezolanos quienes se desprendieron de ellos a una velocidad inaudita, generando como no podía ser de otro modo una corrida en la venta de "bonos argentinos" y su consiguiente desvalorización; razón por la cual la Presidente Cristina tuvo que salir de apuro a anunciar una importante recompra de bonos nacionales para recuperar "cierta tranquilidad" en los mercados.

Venezuela, debemos puntualizar, no regala nada ya que la tasa cobrada está muy por encima de la que pagaba Argentina en mitad del megacanje del 2001, y que fuera impugnado por el ex ministro Domingo Cavallo -13%-, esta tasa aplicada la semana pasada en la colocación con el gobierno venezolano del 15,6% es una tasa de mercado que muestra la muy poca confianza que el "mercado" tiene respecto de la situación nacional, en contra de lo que expresara Chávez sobre la solvencia y su rentabilidad. La compra venezolana se realizó el pasado martes 5 de agosto y pasados muchos días no se logró información oficial sobre las tasas pagadas por los Boden 2015, esta falta de información tiene que ver con la tasa pagada, que marca indudablemente un "problema" en el financiamiento nacional, e intenta tapar la desconfianza que existe en los "mercados" respecto de la situación financiera y económica del gobierno kirchnerista.

Es indudable que el gobierno argentino ve un país, y los mercados otro muy diferente; pero lo más terrible es que con esta tasa pagada a Venezuela el Gobierno K termina por convalidar "en los hechos" el ya de por sí muy elevado "riesgo país" que mide la confianza del mercado, y que durante la pasada gran crisis del 2001 fuera un indicador seguido día a día por el pueblo argentino para no permitir que se lo engañase, y que anticipó lo que terminó por llegar irremediablemente, contra los dichos de la pareja cavallo-delarruista. Aquel escandaloso y nunca visto "riesgo país" está siendo alcanzado nuevamente en los últimos días cuando volvimos a superar la barrera de los 720 puntos básicos.

Para la mayoría de los expertos el kirchnerismo está pagando las consecuencias de haber destruido la confianza del mercado financiero a partir de la intervención del INDEC en diciembre de 2006, "creyeron que manipulando el CER para frenar el aumento de la deuda indexable solucionaban un problema, pero ahora tienen que pagar estas tasas … flaco favor se están haciendo". Las cosas se terminaron precipitando entre el jueves 7 y el viernes 8, los rumores de un empeoramiento en las calificaciones crediticias que los organismos internacionales consignan al país terminaron por generar el "desplome" generalizado de los bonos y arrastró las acciones -que a fuer de muy buenos números en los balances venían repuntando con cierto estoicismo- y al cierre del viernes la premisa general fue "dolarizar aún más" las carteras; el "efecto contagio" llegó al mercado cambiario, testigo de una renovada y sostenida corriente compradora, la que empujó el tipo de cambio volviendo a obligar al BCRA -Néstor de por medio- a "sacrificar reservas" para acotar la suba en los precios y el consiguiente efecto inflacionario.

Pero el autismo y la soberbia presidencial no admite ningún tipo de corrección ya que como ella dijera "volvería a actuar de la misma manera" sin reparar en las consecuencias que no sólo su accionar está deparándole a la Patria sino que además sus palabras y actitudes terminan por acrecentar aquellas consecuencias económicas y financieras, y produciendo que el costo argentino para financiarse en el mercado internacional continúe trepando a niveles insospechados o peor aún que los llamados de la Secretaría de Finanzas Argentina no sean ni siquiera atendidos por acreedores ni tomadores de crédito. La tasa pagada a Venezuela duplicó aquella otra tasa pagada a ese mismo país hace apenas tres años, costo inaceptable para una economía que dice estar sólida y bien respaldada, lo que sucede que las manipulaciones de índices no es algo aceptado internacionalmente por lo que no se termina de entender el empecinamiento por no resolver el drama del INDEC.

A esta altura de un gobierno que genera incertidumbres políticas casi cotidianamente, ahora también esas incertidumbres son económicas y financieras, lo que arrastra a la nación y al pueblo a un menú financiero que castiga con tasas cada vez más altas al consumo y el crédito, mostrando escasez de oportunidades crediticias normales. La rentabilidad empresaria de las PYMES se halla atada a mayores cuotas de riesgo, en el mediano y largo plazo, ya que el corto plazo está vedado y sin garantías. El BCRA aparentemente sigue teniendo poder de fuego, y el Gobierno cuenta a su favor que las AFJP deben "repatriar" antes de fines de agosto U$S 500 millones invertidos en el exterior, pero como contrapartida negativa no existe quien esté dispuesto a imprimir cierta dosis de riesgo en los portafolios de inversiones.

Jamás lo ventilarán en público, ni siquiera se animarán a ventilar las serias dudas que les rondan sobre el eco que tienen arriba en la cima del poder, pero hay ahora luces amarillas tendiendo a naranja en los tableros del ministerio de Economía y en el de Planificación, según pude escuchar de "amigos" que han estado con Fernádez y De Vido; y lo más preocupante es que no existe nada que se desconozca, en la muy extensa lista de preocupaciones -inflación, INDEC, desaceleración económica, deterioro del tipo de cambio, parálisis de inversión privada, parvas de subsidios cruzados, desajustes en los números fiscales y en el superávit externo- notoriamente, grietas y rajaduras muy preocupantes en el programa-modelo.

De aquí se desprende la necesidad de las muy "llamativas" aclaraciones realizadas por el Ministerio de Economía incorporadas en el comunicado por la recompra de los títulos de deuda, fue un modo de reparar y justificar que las luces anaranjadas de aquí, también titilaban en el exterior, acompañan este nuevo contexto la caída en el precio de los commodities en combustibles y granos, que terminan impactando indudablemente en las retenciones, que como todos saben son decisivas para el superávit fiscal, lo mismo que en las exportaciones agrícolas -específicamente y ya no de combustibles- para los "saldos comerciales" de la balanza de pagos. En los próximos meses, según fuentes muy serias de Cancillería, las previsiones en los países centrales dan dificultades para volver a ver precios récord en aquellos commodities que ayuden a despejar de bajas en la dependencia fiscal argentina.

Argentina se enfrenta a una "realidad" que desmiente claramente el discurso de bonanza plena esgrimido por la pareja presidencial, y muestra nubarrones muy negros respecto de los volúmenes de los saldos exportables, de los precios internacionales de granos y combustibles, y de las importaciones que siguen creciendo casi desenfrenadamente, incluso, sustituyendo producción nacional. Esta suma de factores justifica aquellas luces anaranjadas encendidas en los despachos oficiales y en los de las consultoras privadas, si a esto se le agrega el deterioro del tipo de cambio -empujado a la baja por orden de Néstor y por efecto de la inflación descontrolada-, la crisis energética que suma fuga de divisas por la importación de combustibles a precios internacionales y los subsidios desmesurados al transporte interno y las compensaciones diversas, el panorama económico y financiero es muy poco alentador.

Transformar este programa en otro más racional, que atienda directamente a los sectores excluidos y pauperizados, requiere de tiempo -3 a 4 años- equipos de especialistas numerosos, capacitados y tecnificados -equipados con índices y estadísticas muy confiables (ahora no existentes)-, acompañados de transparencia y serios esfuerzos de gestión desprendidos del típico clientelismo político, hoy tan aplicado desde el Estado. Estamos a tiempo, según explican los especialistas, de enderezar el rumbo, pero el tiempo corre en contra, es necesario previamente reconocer el problema, luego y casi simultáneamente prestar oídos y saber escuchar, para finalmente tener la "pericia" para resolverlos; pero también la creencia popular y de aquellos expertos es que es "muy difícil" que éste Gobierno tenga intenciones de llevarlo a cabo, por soberbia y autismo, por encapricharse en el mantenimiento de un "rumbo" impuesto desde hace dos años por Néstor … o quizás porque no saben como cambiar.

En este transformar debería entrar indudablemente el ataque al proceso inflacionario, ahora claramente influenciado por un factor mucho más difícil de gobernar, las expectativas afirmadas sobre un piso muy elevado -25 a 30%- en la consideración popular, acompañadas por las estadísticas del INDEC que coadyuvan a jugar en contra de cualquier ensayo en contra del proceso. Lo mismo sucede con la pertinacia del Gobierno en afirmar que están bien y en cruzar a cualquiera que las cuestione, quedando las decisiones al garete o peor aún, a ser tomadas pensando que la inflación -tan manipulados están los índices- es mayor a la que realmente existe y aplicando un correctivo desmesurado.

Si no queremos especular en contra y sacar provecho pírrico de una situación verdaderamente preocupante y grave, y sin pensar que se esté al borde de un crac, pero sí de que se está ante graves apremios, desajustes variados y reales turbulencias que pueden afectar realmente a la economía, las finanzas y la producción nacional, debemos exigir que se aplique un plan que otorgue sustentabilidad a la macroeconomía, que se inicien ya mismo las correcciones imprescindibles respecto de los subsidios, la crisis energética, las compensaciones a cualquier cosa, etc. pero haciendo foco imprescindiblemente en los actuales cuellos de botella, proyectando certidumbres hacia el mediano plazo.

Empezar por aceptar las dificultades y las carencias, es el primer paso. ¿Está dispuesta a realizarlo señora Presidente?