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El renunciamiento de Eva Perón, y las equivocaciones sobre la fecha del mismo

Cuando se confunde el "Cabildo Abierto" del 22 con el "Renunciamiento" del 31 de Agosto de 1951.
Por José Marcelino García Rozado

Artículos de José Marcelino García Rozado editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 22/08/08.- Los peronistas hemos ido perdiendo precisiones respecto de las fechas más caras al sentir popular, unas a mano de la falta de la dirigencia en "remarcar" aquellas muy importantes fechas, y otras muchas debido al interés de los enemigos internos y externos por socavar la memoria colectiva del Pueblo Argentino respecto de las más importantes y trascendentes fechas patrias.

Es así como se ha perdido por imperio de ambas causales el muy necesario recuerdo y recordación del 12 de junio de 1806, fecha de la Reconquista de Buenos Aires de las manos del imperialismo británico, y no de una simple fuerza expedicionaria, sino de un verdadero ejército invasor. También se soslaya mencionar el 20 de Noviembre como día de la Soberanía Nacional, al negar u olvidar a la batalla librada en las barrancas del río Paraná por las fuerzas nacionales del ejército rosista al mando del general Lucio V. Mansilla intentando bloquear el paso de la flota anglo francesa que pretendía remontar nuestros ríos interiores como si fueran territorios internacionales.

De la misma manera los sectores del antiperonismo marxista suelen disfrazar la fecha del muy importante "renunciamiento" de la compañera Eva Perón, pasándolo a la fecha en que se celebró el Cabildo Abierto del peronismo, cuando reunidas en la Avenida 9 de Julio y Avenida Belgrano cerca de 1 millón de compañeros le ofreció a la Abanderada de los Humildes la posibilidad de integrar la fórmula presidencial como segunda del General Perón en las futuras elecciones del 11 de noviembre de 1951.

Aquella impresionante jornada de movilización popular, verdadera asamblea peronista donde se diera uno de los diálogos más emotivos, bellos y profundos entre el pueblo argentino y esa mujer enferma de cáncer, pero fuerte y comprometida como no existiera nunca otra; puso de manifiesto una vez más, y como tantas y tantas otras veces, el amor, el cariño y la profunda admiración que ella sentía por quien era y así denominaba "su maestro, amigo y líder".

Pero aquel diálogo tan emotivo, profundo y bello entablado entre ella, Espejo por la CGT y el Pueblo peronista aquel glorioso 22 de Agosto de 1951, no fue sobre ningún renunciamiento, sino todo lo contrario; fue de propuestas, adoctrinamiento y para remarcar -como siempre lo hiciera mientas vivió- el encolumnamiento más absoluto tras la figura de quien además de su esposo era su guía y conductor espiritual. Mal que les pese a aquellos que para negar a Perón y al peronismo se consideran "evitistas", y que serían sin duda alguna repudiados por la compañera Evita.

Cuando el amor del pueblo peronista pretendió apurar en ella una decisión; Eva que ya conocía su enfermedad y que sabía que no iba a poder acompañar a Juan, en aquella enorme epopeya en que debía transformarse la segunda presidencia, para intentar consolidar la revolución en paz prometida; primero solicitó "por lo menos de cuatro días más…". Mientras la multitud movida por el profundo amor que sentía por quien era "la madre" y la "guía" insistía en sus reclamos, llegando a exigir de Espejo la convocatoria a un "paro general", sólo logró que aquella tremenda mujer les aclarase que ella no renunciaba al puesto de lucha, aquel que había asumido el mismo día en que había conocido al entonces coronel Perón, sino apenas a "los honores" y para que aquel enfervorizado pueblo lo entendiese más claramente aún, agregó: "Yo me guardo, como Alejandro -el Magno-, la esperanza, por la gloria y el cariño de ustedes y del general Perón".

Evita, como siempre lo hiciera, renunciaba a los honores, porque ella conocía de los aduladores, los fariseos y los acomodaticios que escondiéndose -infructuosamente- tras su figura, intentaban en el mejor de los casos llegar a Perón, cuando no traicionarlo directamente. Aquella historia se repitió casi permanentemente, y más allá de su desaparición física siguió siendo utilizada -ahora por no poder defenderse- por unos y por otros. Los unos pretendieron esconder tras su figura señera el odio más recóndito al General entrañablemente amado y adorado por ella; y los otros porque colgados de sus vestidos, intentaron tras su muerte y al regreso de sus restos a la Patria, enfrentar al Líder con el Pueblo.

Tan inteligente era aquella mujer, que nos entregó una frase que muchos de los hoy mal llamados dirigentes, deberían incorporar a su comprensión. Eva nos legó una verdadera muestra de humildad y grandeza cuando nos dijera: "se lanzó por el mundo que yo era una mujer egoísta y ambiciosa y saben ustedes muy bien que no es así. Pero también saben que todo lo que hice no fue nunca para ocupar ninguna posición política en mi país. Yo no quiero que mañana un trabajador de mi patria se quede sin argumentos cuando los resentidos, los mediocres que no me comprendieron ni me comprenden, creyendo que todo lo que hago es por intereses mezquinos…, se los reproche".

Pero lo más importante, lo verdaderamente importante del legado de Evita está claramente contenido en el discurso pronunciado el 31 de Agosto de 1951 por cadena nacional, y donde para que no fuere a caber ninguna duda a futuro ella misma nos indicara: "En este Cabildo del Justicialismo, el pueblo … se reúne para decir que quiere que el general Perón siga dirigiendo los destinos de la Patria … porque han tomado el porvenir en sus manos, y saben que la justicia y la libertad únicamente la encontrarán teniendo al general Perón al frente de la Nación… Ellos saben bien que antes de la llegada del general Perón vivían en la esclavitud y por sobre todas las cosas, habían perdido las esperanzas en un futuro mejor. Saben que fue el general Perón quien los dignificó social, moral y espiritualmente. Saben también que la oligarquía, que los mediocres, que los vendepatria todavía no están derrotados, y que desde sus guaridas atentan contra el pueblo y contra la nacionalidad …Ellos no perdonarán jamás que el general Perón haya levantado el nivel de los trabajadores … que haya establecido que en nuestra Patria la única dignidad es la de los que trabajan."

Así es como aquella trascendente mujer, además de inculcarnos el amor por el maestro y amigo, nos adoctrina tanto hoy (2008) como ayer, imparte ideas fuerza que deben servir de guía permanente a los verdaderos peronistas, y nos alertaron de los peligros que con el devenir de los tiempos nos fueron acechando en los 70, los 90 y ahora mismo. "Ellos, que mantuvieron al país -y nuevamente vuelven a mantenerlo- en una noche eterna, no perdonarán jamás al general Perón por haber levantado las tres banderas que debieron haber levantado ellos hace un siglo: la justicia social, la independencia económica y la soberanía política…Mi general: estamos dispuestos, los del pueblo, su vanguardia descamisada, a terminar de una buena vez con la intriga, con la calumnia, con la difamación y con los mercaderes que venden al pueblo y al país."

¿Queda claro el pensamiento genial de la "madre espiritual" de la nación? O acaso, para que aquellos que no quieren entenderla debemos ser más claros aún, y para ello nada mejor que sus propias palabras, cuando nos dijera: "…para decirle al Líder que detrás de él hay un pueblo, y que siga, como hasta ahora, luchando contra la antipatria, contra los políticos venales y contra los imperialismos de izquierda y de derecha …Yo, que siempre tuve en el general … a mi maestro y amigo… he dedicado las noches y los días a atender a los humildes de la Patria sin reparar en los días ni en las noches, ni en los sacrificios … quise que mi pecho fuera escudo para los ataques, en lugar de ir a vos, llegaran a mí. Pero nunca me dejé engañar. Los que atacan a mi no es por mí, mi general, es por vos. Es que son tan traidores, tan cobardes que no quieren decir que no lo quieren a Perón. No es a Eva Perón a quien atacan: es a Perón … a ellos les duele que … en vez de dedicarse a fiestas oligárquicas, haya dedicado las horas, las noches y los días a mitigar dolores y restañar heridas."

Pero ella aún fue más directa para mostrarnos su amor y seguidismo incondicional por Perón, y entonces nos legó: "Yo no soy más que una mujer del pueblo argentino, una descamisada de la Patria, pero una descamisada de corazón, porque siempre he querido confundirme con los trabajadores, con los ancianos, con los niños, con los que sufren, trabajando codo a codo, corazón a corazón con ellos para lograr que lo quieran más a Perón y para ser un puente de paz entre el general Perón y los descamisados de la Patria."

Si no queremos entenderla a EVITA, allá nosotros o ellos, la Patria y el Pueblo Argentino necesitan hoy, tanto o más que ayer de una y muchas nuevas mujeres, que al seguir el ejemplo preclaro de la compañera Evita, nos iluminen el camino y nos vuelvan a señalar el rumbo que han vuelto a extraviar aquellos seudo dirigentes que creyeron conducirnos.

"Yo no he hecho nada; todo es Perón. Perón es la Patria, Perón es todo, y todos nosotros estamos a distancia sideral del Líder de la nacionalidad. Yo mi general … os proclamo, presidente de todos los argentinos. La Patria está salvada, porque está en manos del general Perón" María Eva Duarte de Perón.

(*) Integrantes de la Mesa Político Sindical José Ignacio Rucci.