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CLÍO, UN LUGAR PARA LA HISTORIA - ARGENTINA

El espacio territorial y los continuos desmembramientos

La constante desidia de nuestros compatriotas viene desde el Virreinato del Río de la Plata, y se agrava con la declaración de Independencia y luego por las incapacidades de la ocupación territorial, imprescindibles para anteponerlo ante los reclamos de los vecinos.
Por José Marcelino García Rozado

Artículos de José Marcelino García Rozado editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 25/08/08.- El espacio territorial, heredado de la época colonial y como consecuencia de la creación del Virreinato del Río de la Plata es el primer antecedente de la formación de la República Argentina, tal como lo conocemos y se encuentra identificado en sus orígenes en la cartografía desde ese momento. En la América del Sur y por debajo del Virreinato de México, creado por el Rey Carlos V y que con 10 millones de habitantes se extiende desde las colonias británicas de Norte América existentes sólo en las costas del Atlántico y sin los sureños estados de las actuales La Florida, Texas, California y varios otros luego anexados por EEUU en la guerra yankee-mejicana del siglo XIX y sumando además hasta los actuales territorios de Guatemala, como límite inferior; se conforman los Virreinatos de Nueva Granada -la Gran Colombia- con 4 millones de habitantes e integrada por las actuales Repúblicas de Colombia, Panamá, Venezuela, Ecuador y una muy importante porción del actual Mato Grosso brasileño, y el Virreinato del Perú -el Gran Perú- con 3 millones de habitantes en los actuales territorios de Perú, Bolivia, las provincias argentinas de Salta, y Jujuy. La Capitanía General de Chile, con 1 millón de habitantes pasa a ser el tercer territorio del Imperio Español en América que además de una parte del actual Chile, incorporaba las provincias argentinas de cuyo -Mendoza, San Juan, San Luis- y reivindicaba para sí la Patagonia deshabitada.

En los inicios, fuera de estas tres divisiones políticas quedan los espacios de El Paraguay con medio millón de habitantes, y Buenos Aires y el Uruguay que cada uno tiene 100 mil personas. Desde el 1600 y ante el peligro de la anexión de dichos territorios por los portugueses, se exige desde El Paraguay la creación de un cuarto espacio-entidad política que sumara aquellas tres. Luego del fracaso inicial de la fundación por Pedro de Mendoza de Buenos Aires en 1536 y la definitiva fundación de ésta por Juan de Garay en 1580 y como punto extremo de la Gobernación del Paraguay de la que se independiza en 1616 pero aún dependiendo del Virreinato del Perú, con ésta autonomía y luego de 160 años es en 1776, es que la Gobernación de Buenos Aires pasa a obtener el mismo estatus que la Gobernación de Paraguay. Es así como debemos tomar conciencia que luego, recién, de 196 años Buenos Aires deja de depender del Virreinato del Perú.

Es Carlos III quien por Real Cédula del 1º de agosto de 1776 termina por crear el Virreinato del Río de la Plata y establece a la ciudad de Santa María de los Buenos Aires como su capital, pasando a ser ésta la "nueva beneficiaria" de la nueva política implementada por José Bernardo Gálvez y Gallardo -marqués de la Sonora- y sucesor del Conde de Aranda en la Junta de Comercio de 1774, luego Gobernador del Consejo de Indias en 1776 y por fin miembro del Consejo de Estado en 1780, quien influye sobre el Rey para crear el Virreinato e instalar en Buenos Aires la Audiencia.

La creación del Virreinato del Río de la Plata no logra sin embargo hacer desistir al Imperio Británico de su apoyo hacia el avance portugués y de arrebatarle a España las Islas Malvinas que dependían de Buenos Aires, cosa que realizan en 1766 ocupando Puerto Egmont hasta su primera expulsión en 1770, luego de diversas escaramuzas las abandonan definitivamente en 1774. Pero en 1763 España debe ceder Colonia del Sacramento a los portugueses ante las quejas del Gobernador Pedro de Cevallos, quien desde su asunción fue un férreo defensor de la integridad territorial de la entonces Gobernación y luego como primer Virrey del futuro Virreinato.

José Bernardo Gálvez y Gallardo además de reformar el Virreinato de Nueva Granada, realiza los mismos cambios en el Río de la Plata modificando el Virreinato del Perú y la Capitanía de Chile -ante la oposición tenaz de aquellos-, pero haciendo primar su criterio crea el Virreinato asentando aquella idea en la expedición militar ordenada a don Pedro de Cevallos que se dispone a marchar al Río de la Plata, y reforzando de esta manera a aquella mediante la creación de la estructura político-administrativa respectiva.

Ante la primer invasión británica en 1763 aquella visión se pone de manifiesto, y es Pedro de Cevallos quien derrota el intento del capitán Mac Namara sobre Colonia del Sacramento por entonces aún bajo dominación española. Los intentos de expansión territorial y comercial del Imperio Británico por sí o a través de Portugal ya existían en 1757 con la invasión a la India, y se refuerzan en 1762 con la leva de voluntarios en Londres para integrar la expedición sobre el Río de la Plata -a quienes se motivaba con los producidos por los saqueos de Montevideo y Buenos Aires-, lógrase reunir una fuerza expedicionaria de 700 hombres, dos buques del almirantazgo el HMS Kingston (rebautizado Lord Clive) de 50 cañones y la fragata Abuscade de 28 cañones, a las que se reequipa con 64 y 40 cañones, y 100 mil libras esterlinas de entonces. Lisboa acompaña esta expedición y exige del Gobernador de Río de Janeiro -Gomes Freire de Andrade- que aporte 600 hombres de refuerzo y una fragata la Gloria de 60 cañones y 6 bergantines.

La expedición parte de Río de Janeiro hacia el Río de la Plata en noviembre del 62, desconociendo que Pedro de Cevallos se hallaba fortificando Colonia del Sacramento desde fines de Octubre; pero el 10 de diciembre la flota luso-británica captura una lancha española enterándose de aquella fortificación de Colonia intentando entonces atacar los buques fondeados en ese puerto fracasando tanto en el ataque cuanto en sus intentos por abastecerse. El 2 de enero se le suma otro buque portugués enviado a reforzar la flota, y comienza el ataque de la plaza el 6 de enero de 1763 defendida por Cevallos y con cerca de 100 piezas de artillería en la fortificación.

Una bala incendiaria española toma fuego en la Lord Clive, obligando al abandono de la misma y la retirada del resto de la flota; Cevallos temiendo por el reagrupamiento de los náufragos en tierra firme ordena dispararles salvándose apenas 78 de los 400 tripulantes. Los 6 oficiales son ahorcados en la plaza y la marinería y tropa internadas en Mendoza y Córdoba, algunos de los cuales regresan a Londres tras el acuerdo de Fontainebleau, que exige de España la devolución de Colonia del Sacramento a los portugueses y marcando con claridad las intenciones británicas desde mucho antes de las invasiones de 1806 y 1807.

En 1776 y a la creación del Virreinato, pasan a depender de éste las provincias de Buenos Aires, Paraguay, Tucumán, Potosí, Santa Cruz de la Sierra y Charcas -ex Virreinato del Perú- y los territorios de Cuyo o sea Mendoza, San Luis, y San Juan -ex Gobernación de Chile-; quedando definitivamente ocho intendencias, a saber: Buenos Aires, Asunción del Paraguay, Córdoba, Salta, Cochabamba, La Paz, La Plata y Potosí y los gobiernos subordinados de: Misiones Jesuíticas, Montevideo y Moxos y Chiquitos. Sólo tres intendencias y un gobierno subordinado hoy integran el territorio nacional argentino, y sin encontrarse ninguna referencia sobre la Patagonia, considerada "res nulla" hasta fines del siglo XIX, cuando en 1873 tanto en Argentina como en Chile comienza a figurar como territorio propio en los mapas y manuales de ambos países.

En 1777 y luego del triunfo de Cevallos -ahora Virrey- sobre los portugueses en Colonia del Sacramento, se firma el tratado de San Idelfonso por el que la Banda Oriental del Río de la Plata queda en manos de España a través de incorporarse definitivamente al Virreinato del Río de la Plata. Asimismo Cevallos en 1778 toma posesión de las colonias africanas e incorporándolas al Virreinato, enviándose al Conde Argelejo, brigadier de los ejércitos reales a establecerse en las nuevas posesiones, cosa que logra en setiembre de ese año 78, pero falleciendo en noviembre de ese mismo año. Reemplazado por su segundo el teniente coronel Joaquín Primo de Rivera, quien desembarca en Fernando Po y toma posesión para el virreinato, quien los administra hasta la misma fecha de la independencia, cuando los gobernantes elegidos dejan de ocuparse de ellos, por lo que vuelven a manos españolas, agrandando la disgregación territorial.

Integraban aquellas posesiones el Golfo de Guinea, Canarias, Fernando Po y otras islas menores y el territorio continental de la Guinea Ecuatorial.

Pedro de Cevallos no sólo integra territorialmente el virreinato, sino que dota de libertad de comercio al mismo y crea la Aduana de Buenos Aires y flexibiliza el monopolio comercial español, logrando un enorme auge de la capital virreinal, agregándole a la condición de centro político, el de centro comercial y entablando una lucha con el de Río de Janeiro y el de Lima, trasladando el centro económico y político del Pacífico al Atlántico en la América del Sur.

Como podrá observarse, al momento de la independencia de la Corona Española, la América del Sur estaba integrada por cuatro estados españoles, tres de ellos realmente importantes y poderosos -Nueva Granada (Colombia), Perú, Río de la Plata- y uno más pequeño -Chile-, y un estado portugués -Brasil- que no detentaba la inmensidad territorial que luego obtendría por la propia incapacidad de los gobernantes surgidos de las nuevas naciones resultantes de la independencia colonial española.

Carlos III, crea el Virreinato del Río de la Plata 27 días después de haberse declarado la independencia de los Estados Unidos de Norteamérica; lo que podría llegar a darnos a pensar que la "proto Argentina" surge apenas un mes después que los EEUU. Menos de un siglo después aquél país se termina por convertir en el Primer Estado Continental, ya que mediante la conquista del oeste y la guerra contra Méjico logra incorporar un territorio que abarca desde el Atlántico al Pacífico y desde las heladas planicies canadienses -franco-británicas- hasta el Golfo de México. Esta formación del primer Estado Continental le otorgaría una gigantesca superioridad sobre el resto de los estados-nación, consolidando su posición como potencia continental mundial.

La independencia de las colonias británicas de América del Norte, influyeron especialmente en la creación del Virreinato del Río de la Plata. Así como habiendo perdido aquellas colonias, el imperio británico comenzó a apoyar el expansionismo portugués en la América del Sur, e incentivando la atomización de la América hispánica; la corona inglesa va protegiendo los espacios coloniales portugueses que a su vez los domina y utiliza. Asimismo el imperio británico se fija como prioridad que ambas márgenes del Río de la Plata no vayan a pertenecer a un mismo estado. El Foreign Office entiende que si Portugal o España primero, o sus continuadores posteriores dominan ambas bandas del enorme estuario, ellos tendrán un enorme freno para su comercio hasta el interior mismo del continente navegando por los ríos Paraná y Uruguay.

España asimismo, ve en la independencia estadounidense la oportunidad de afianzar su imperio en América, limitando también la expansión portuguesa y británica en dichos territorios, sus socios estratégicos -Francia- colaboran con aquella independencia estadounidense desde los comienzos mismos de ella.

Aquellas permanentes interacciones entre España e Inglaterra son las que terminan apoyando la separación de la Banda Oriental en 1828 y creando al Uruguay como un "estado tapón" entre Argentina y Brasil o como dijera más poéticamente Lord Ponsomby para que fuere "un algodón entre dos cristales" para evitar los conflictos entre los dos países más grandes del subcontinente.

Bibliografía: M.A.Cárcano "La política internacional en la Historia Argentina"; R.Fraga: "¿Qué hubiera pasado si …?

(*) Integrantes de la Mesa Político Sindical José Ignacio Rucci.