Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
MESA POLÍTICO SINDICAL JOSÉ IGNACIO RUCCI

Mientras el modelo Capitalista se desintegra...

debido a las crisis recurrentes financieras y económicas, energéticas y climáticas, nuestro gobierno juega a la soberbia y al autismo.
Por José Marcelino García Rozado, Secretario General Político

Artículos de José Marcelino García Rozado editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 20/10/08.- Durante siglos el supuesto capitalista se fundamentó sobre la energía abundante y barata, producción industrial y de alimentos baratos y mano de obra económica, costos mínimos y altos márgenes de ganancias; estos supuestos se han desintegrado para preocupación de los líderes mundiales, solo desatendida por nuestros gobernantes.

La historia de los últimos 150 años nos ha mostrado como el modelo capitalista ha ido generando crisis y acomodamientos permanentes, pero los sucesos iniciados con la crisis de comienzos del presente siglo XXI por acumulación de situaciones nos han llevado a un punto muy peligroso. Por primera vez, desde que se implantara este modelo de capitalismo a ultranza se acumulan las crisis de las finanzas y la economía, con las de la energía y para colmo de males a ellas se le ha sumado la gigantesca y peligrosa crisis climática y de los ecosistemas.

El mundo occidental y capitalista, regido unilateralmente por el "imperio" estadounidense desde el nuevo modelo de globalización impuesta -norte americanización de la economía hasta por la fuerza de las armas- a desatado por su avaricia y la desregulación a ultranza de los sistemas crediticios una crisis de enormes proporciones que terminó por arrastrar en su estrepitosa caída las finanzas mundiales, provocando la que ya es -muy que les pese a los que auguraban un desacople- la peor crisis de la historia mundial en varios siglos.

Esta instancia nos asoma claramente a la perspectiva muy cierta de un derrumbe económico -ya que el financiero está totalmente instalado- mundial de una magnitud, por lo menos idéntica, a la ocurrida durante la Gran Depresión de los años 30 del siglo XX. Y esto, que hasta hace apenas unos días enorme cantidad de seudo garúes económicos discutían, hoy ya es casi el nuevo dogma de políticos y analistas económicos. La actual crisis financiera desarrollada desde hace ya más de un año -setiembre de 2007- producto de las "hipotecas basura" de la burbuja inmobiliaria estadounidense, y amplificada por la usura y la avaricia del sistema financiero internacional al resto del mundo terminó por arrastrar a los estados del primer mundo a realizar salvatajes multimillonarios, sin ningún resultado positivo al día de hoy.

Pero a diferencia de lo sucedido ante otras crisis económicas y financieras sucedidas en otros momentos de la historia capitalista, ésta nueva crisis crediticia, financiera y económica mundial se ve agravada hasta límites insospechados, al sumarse recurrentemente una gigantesca crisis energética mundial y una crisis climática, de ecosistemas y ecológica que amaga con la destrucción lisa y llana del planeta en el que vivimos; y esta nueva y única situación representa un verdadero cataclismo potencial, sino real, para la civilización humana, sin ningún otro precedente en la historia universal.

Así vemos como esta sumatoria de crisis globales se retroalimentan, logrando que encarar esta triple amenaza haga necesario un nuevo "relato económico para la humanidad", ya que al verse afectado hasta el mismo estilo de vida de los pueblos, deberá lograr transformar profundamente y de modo ciertamente efectivo la actual y presente "adversidad" en un nuevo paradigma de "oportunidad" para la raza humana, hoy profundamente golpeada por las políticas usurarias del actual modelo capitalista regido por la avaricia de una clase dominante que saltó los límites de la cordura, en su afán desmedido de ganancias personales.

Ante la profundidad de una crisis financiera y de crédito -ya alcanza a ser absolutamente económica-, que después de arrasar a los EEUU se extendió a Europa, y por contagio directo al resto del mundo, y que comenzara a principios de los 90, cuando los salarios de los obreros y empleados estadounidenses se estancaron y comenzaron a caer durante los 80 del siglo pasado; los estadounidenses aplicaron como plan de salvataje la extensión del crédito para consumo masivo y otorgaron plásticos fácilmente a los consumidores impulsándolos a endeudarse por encima de sus posibilidades.

La "cultura de la tarjeta de crédito" promovió el poder de compra y movilizó a la economía, generó empleos y dinamizó al empresariado, y en los últimos 17 años sostuvieron a través de su consumo a la economía mundial; pero el precio pagado por movilizar la economía mundial a costa del endeudamiento de los consumidores fue el desahorro de las familias Yankees, pasando de un 8% en 1991 a uno negativo en 2006. O sea que la familia tipo americana gasta más de lo que gana; el oximorón "ingreso negativo" sintetiza un enfoque fallido al desarrollo económico.

Vemos así que el ahorro familiar pasó a ser negativo, y los sectores hipotecarios y bancarios para seguir creciendo crearon una segunda línea de "crédito artificial" para seguir incentivando a los estadounidenses a comprar viviendas con poco o nada de dinero, a tasas de interés que subían con el tiempo y amortización de capital retardada -hipotecas "subprime"-; millones mordieron el anzuelo comprando propiedades muy por encima de su capacidad de pago, originándose una "burbuja" inmobiliaria, algunos, cortos de dinero, algunos propietarios usaron sus casas como "cajeros automáticos" refinanciando hipotecas 2 y 3 veces para hacerse de dinero cash.

Este es el modelo que terminó por explotar hace casi un año, llevando a millones de norteamericanos a enfrentar ejecuciones hipotecarias y a los bancos al borde del colapso; el resultado de vivir endeudándose durante 18 años por encima de sus posibilidades llevó a EEUU a generar una economía quebrada. Pasaron de un pasivo bruto del sector financiero de un 21% del PBI en 1980 llegando al 116% del PBI en 2007.

La interconexión -globalización- de las comunidades financieras y bancarias de EEUU, Europa y Asia llevó la crisis a través de las fronteras y colapsó definitivamente cuando durante los dos últimos años se dispararon los precios del petróleo generando inflación, achicando el poder de consumo de las familias, desacelerando la producción e incrementando el desempleo, aumentando los estragos en una economía al borde de la quiebra por endeudamiento.

El llamado "pico de globalización", ese nuevo fenómeno -dicen los economistas-, se desató cuando el barril de petróleo tocó los U$S 150, la inflación resultante creó una pared que impidió el crecimiento de la economía, haciéndola retroceder hacia un crecimiento cero; y como consecuencia de esa retracción -contracción económica- internacional cayó el precio de la energía como consecuencia del menor consumo energético producto del "parate" del crecimiento. La importancia de ese fenómeno descripto es decisivo.

Un petróleo abundante y barato fue la premisa básica de la "globalización capitalista" ya que le permitía a las empresas trasladar capital hacia mercados de mano de obra más barata, con alimentos y manufacturas producidas con costos mínimos y muy altos márgenes de ganancia que luego se enviaban al resto del mundo; al "desintegrarse" este supuesto capitalista sus consecuencias siniestras se desparramaron por todo el proceso de globalización internacional que generará una recesión realmente nefasta a nivel mundial.

Este proceso se inicia en 1979 cuando el "pico mundial de petróleo per cápita" generó el pico de globalización, que ocurrió mucho antes que el "pico de producción mundial de petróleo" estimado para el 2010 o el 2035. Al comenzar a declinar la producción -sin importar mucho los descubrimientos de reservas petroleras-, y al incrementarse las poblaciones consumidoras cada persona tiene disponible una menor cantidad de combustible a su disposición. Al integrarse China e India en los 90 al mercado mundial generó una enorme disparada de consumo, comenzando a superar la demanda a la oferta y el precio comenzó a subir.

La segunda revolución industrial basada en el petróleo de este nuevo tercio de la población mundial, se estrelló contra la realidad de una oferta muy limitada de crudo; la presión de demanda de la nueva población en aumento se topa con reservas petroleras finitas lo que provoca irremediablemente inflación, ésta se vuelve tan poderosa que termina actuando como una "fuerza de resistencia" al crecimiento económico mundial y ésta se termina por contraer. El encarecimiento energético se traslada a aquello que fabricamos -desde alimentos hasta la electricidad y el transporte-, influyendo no sólo sobre los aspectos de producción sino que lo hace también sobre el transporte llevándolos a valores prohibitivos.

Aquellas ventajas obtenidas de desplazarse hacia regiones de mano de obra barata, dejan de existir debido al nuevo costo de los transportes, y al encarecimiento de la energía en la cadena de abastecimiento. Esto marca el verdadero acto final de la Segunda Revolución Industrial, pero lo muy grave es que termina ocurriendo mucho antes que el "pico de producción mundial de petróleo".

Como si esto fuera poco importante, se le suma un tercer factor de crisis a los dos descriptos; el "cambio -crisis- climático" erosiona gravemente a la economía en una enorme mayoría de regiones del planeta; los huracanes, tsunamis, sequías, inundaciones solamente en los EEUU ya superan con amplitud preocupante los U$S 250 mil millones. Inundaciones, sequías, incendios voraces, tornados, huracanes, tsunamis y pestes han diezmado ecosistemas enteros en todo el mundo, destruyendo no sólo producciones agrícolas e infraestructuras sino que comenzaron a ralentizar con mucha fuerza la economía global generando además gigantescos desplazamientos de millones de seres humanos.

El impresionante rescate estadounidense de las últimas semanas de más de 1 billón de dólares, se muestra totalmente insuficiente por sí solo para detener el derrumbe, y el encarado por la Comunidad Europea -de otro billón y medio de dólares- apenas logró un pequeño bálsamo, ambos sumados no nos enfilan a un nuevo período de crecimiento económico sostenido.

La deuda acumulada de la economía yankee por sí sola supera los 6 billones y los salarios de los obreros de EEUU siguen estancados, mientras la desocupación aumenta constantemente; la nueva creencia global es que la actual crisis con recesión ya es una verdadera realidad, no cíclica y extendida en el tiempo. Las reservas energéticas del planeta -petróleo, gas natural y uranio- son muy escasas para abastecer a la demanda de un mundo industrializado en franco desarrollo, y aquellos posibles sustitutos -carbón, arenas y crudos pesados- son excesivamente sucios para ser utilizados sin exacerbar el deterioro climático.

Estas tres crisis acumuladas nos presentan un panorama muy grave, quizás tan grave como el cambio climático en tiempo real que se deteriora con mucha mayor rapidez que lo proyectado por los modelos científicos, ya que al igual que la desestabilización de los ecosistemas, causaron verdaderos estragos en la actividad económica global.

La primer conclusión a la que debemos arribar es que el mundo globalizado necesita como mínimo un "nuevo relato económico", sumamente poderoso, que termine por conducir la discusión y la agenda de las crisis -crediticias y financieras, el pico de petróleo y energía y el cambio climático- del miedo y el pánico actual a la esperanza y de las restricciones económicas a las posibilidades comerciales equitativas para toda la raza humana.

Esta "nueva historia" recién está surgiendo, las industrias empiezan a tomar conciencia de la importancia de incorporar energías renovables, construcción sustentable, tecnologías de acumulación y almacenamiento de hidrógeno, redes inteligentes de empresas de servicios, vehículos no contaminantes -eléctricos, etc.-, elementos todos que permitan preparar el terreno para una tercera Revolución Industrial y Productiva poscarbono, a tiempo para evitar el abismo en el que nos asomamos.

La cuestión fundamental es conocer si los líderes mundiales están dispuestos a realizar esta transformación y su transición tal como nos marcara hace casi 50 años el visionario general del Pueblo. Parece mentira que tengamos nuevamente hoy que remarcar la permanente actualidad de las propuestas legadas por Juan Perón, y que éstas estén cada vez más actuales ante el permanente desmanejo, la usura y la codicia desmedida del capitalismo reinante. Y mientras tanto, nuestro gobierno displicentemente piensa que la crisis le es ajena y lejana, sin tomar en cuenta la realidad, una realidad que su soberbia y autismo le impide reconocer.