Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
MESA POLÍTICO SINDICAL JOSÉ IGNACIO RUCCI

¿Batalla ideológica o confrontación de egos?

El presente proceso electoral renueva la permanente desviación de los ejes políticos imprescindibles para alimentar ideas que nos ofrezcan claras posiciones ideológicas, por el contrario ésta transita una frivolidad rayana con la ridiculez y la falta total de respeto al pueblo argentino.
Por José Marcelino García Rozado, Secretario General Político

Artículos de José Marcelino García Rozado editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 20/05/09.- Volvemos, como desde hace cincuenta años -salvo en las elecciones de 1973-, a tener que optar entre las alternativas que nos ofrecen los poderes, en muchos casos ocultos tras organizaciones de la comunidad, y que por lo general responden a los intereses trasnacionales que siempre nos condujeron a la dependencia.

Tenemos que optar -nunca elegir- entre personas y no entre ideas y propuestas, y así vuelve a consumarse una nueva trampa impuesta a través de los personeros nacionales de aquellos intereses que siempre denunciara el General Perón -la oligarquía y la sinarquía internacional- dos expresiones de un mismo poder en las sombras.

Se bombardea al pueblo con eslóganes y practicas marketineras repetitivas ofreciéndole opciones de personajes cuyas únicas virtudes residen en la acumulación de dinero, propio u obtenido no siempre santamente del Estado, invertido en cuestiones de imagen o en repartos de dádivas y prebendas muy alejadas de una verdadera "redistribución del ingreso" propiciada por el peronismo de Perón y Evita.

Unos constituyen alianzas electivas, otros empresariales y otros luego de haber ensayado transversalidades y cooptaciones extrapartidarias -y ante el fracaso más rotundo de aquellas- regresa al peronismo que durante años denostó. Un peronismo que muchos han utilizado indecorosamente para cumplir con sus apetencias personales, totalmente enfrentadas a las necesidades y los requerimientos del pueblo argentino y trabajador.

Todos ellos enancados en la lucha política y con relaciones internacionales de muy clara identificación ideológica, que siempre niegan puertas adentro de nuestra Patria, pero que los acompaña desde siempre. Unos a la derecha más conservadora y los otros a la izquierda tan neoconservadora como los primeros, pero disfrazados de progresistas. La historia nacional de estos cincuenta años los ha sacado permanentemente a la luz pública, más allá de que ellos siempre lo intentaron ocultar.

Hoy todavía quedan peronistas engañados por la derecha neoconservadora y liberal que imperara en los pasados 90 del siglo pasado, y que con privatizaciones, flexibilizaciones y desnacionalizaciones varias retrotrajeran a la nación al período preperonista, en una nueva década infame, donde se conculcaron los derechos obtenidos por el pueblo trabajador luego de años y sangre derramadas en aras de la lucha que condujera nuestra Líder.

Pero es imprescindible recordar, que también existen hoy peronistas que compraron el discurso "progre" de una símil izquierda peronista, que intentando reverdecer las luchas fratricidas de los 70, vuelven a engañar -como lo hicieran en Europa- al pueblo e intentan imponer un socioliberalismo que esconde una ideología tan neoconservadora como la de la derecha vernácula, pero a través de dirigentes seudo izquierdistas.

Perón nos legó un mandato absolutamente claro, cuando nos enseñara que el peronismo no era de derecha ni de izquierda, que era un movimiento de masas popular que traspasaba las fronteras ideológicas de una derecha retardataria y una izquierda mesiánica, y que se terminaba asentando en un capitalismo social, donde la propiedad privada y los bienes eran parte de la comunidad organizada, y a ella se debían.

Comparar o intentar asimilar a Perón o al peronismo con los gobiernos del 89 del siglo pasado, o con el surgido en 2003 es poco inteligente, como mínimo, y es hacerle el juego a la enorme mayoría de los "comunicadores sociales" que pretenden inculcarle a la ciudadanía -el Pueblo- que el peronismo es una mezcla amorfa, donde conviven derechas vernáculas e izquierdas jacobinas, terceras vías, y otro montón de desviaciones ideológicas o posturas ideológicas totalmente ajenas al pensamiento, el dogma y la doctrina peronista.

La actual contienda electoral se plantea en un marco apocalíptico de estar a favor o en contra de un plan -llamarlo modelo es excesivo- que oscila entre un modelo productivista y desarrollista, mezclado con clientelismo prebendarlo, amiguismo corrupto, soberbia mesiánica, lucha de clases setentista, y otro modelo de enfrentamiento social permanente, desmembramiento de los partidos políticos y las demás organizaciones sociales y del Estado, y manipulación de organismos públicos para ponerlos a su servicio -y no al del pueblo y la patria, como debería ser-, procurando imbuir la creencia de que si no se está apoyando ésta "gestión" se está contra la Patria misma.

Intentar la mordacidad como recurso de apoyo o defenestración de lo que se quiere llamar "modelo" K es muy poco serio, y lo único que se logra es airear el fuego de una contienda ya de por si muy incendiada. Nadie y menos quien esto escribe, jamás defenestraría la opinión popular, como viene realizando cierto sector oficial al querer imponer desde el poder una metodología que se ve negada desde la propia realidad cotidiana.

Es poco humilde el creer que sólo la opinión de cierto sector intelectualmente progresista es válida, y que todo aquel que la contradice ejerce la soberbia o el desprecio cuasi racista, discriminador. Tan discriminador como lo que se intenta criticar respecto de los sectores campesinos a los que se los intenta compeler al reduccionismo de considerarlos "la oligarquía terrateniente". Un setentismo infantil que desconoce que desde hace ya muchos años -un cuarto de siglo- la "oligarquía" desde la concepción peronista está enquistada en la patria financiera, la misma que es cómplice y socia del actual gobierno progresista, nacional y popular.

Si esto no fuere así, como entender la "nacionalización" argentina de YPF por parte del banquero oficialista -Ezquenazi-, la argentinización de las distribuidoras eléctricas y gasíferas o los ferrocarriles en manos de los amigos -o socios- de Zanini (Electroingeniería) o los hijos dilectos Montoto, Ivanisevich, etc. de aquellos jóvenes descarriados. Defender el régimen chavista, luego de comprobar el estado actual -luego de 10 años de su gobierno- de la situación del pueblo venezolano no resiste ningún análisis.

En un período similar de tiempo Juan Perón transformó seriamente la argentina, con pesos-dólares producidos por los commodities y la industrialización por sustituciones de importaciones, mientras el "camarada" Chávez enancado en una friolera de petrodólares no realizó aún ninguna transformación popular que sacara al pueblo bolivariano de la situación de pobreza extrema en la que se hallaba.

Creer que lo realizado hasta hoy por la administración K, se asemeja a una seria redistribución del ingreso, o que se sacó de la pauperización y la pobreza a nuestros hermanos, es una verdadera falacia propia de quien no camina la realidad cotidiana de los barrios carenciados de los cordones metropolitanos, o las profundidades del Chaco, Salta, Santiago del Estero, Formosa, Corrientes y tantas provincias argentinas.

El pueblo al que se pretende engañar, como ya lo hicieran durante las décadas infames, es puro y sano por naturaleza; y son dichas condiciones populares la que los hace potencialmente traicionables, son justamente quienes los vienen manipulando durante estos años los que los consideran una "subcultura" que descalifica su opinión y decisión, vulnerables a las dádivas prebendarias que atentan contra lo más profundo del pensamiento y el accionar peronista.

Nadie desde el mal llamado "sector disidente" del Movimiento Nacional Peronista intenta impedir la consolidación nacional en este momento único internacionalmente, pues Argentina estaba en inmejorables condiciones para afrontar los desafíos futuros debido a un "modelo" -creo que era apenas un plan- duhaldista de crecimiento sostenido, cuyo paso siguiente era construir el "desarrollo nacional" abandonado por la administración de Néstor allá por el 2006.

Negaciones respecto de ver la realidad -INDEC, recesión, fuga de capitales-, tergiversar la realidad fueron las realidades del último año y medio ejecutadas por el oficialismo, y este juicio es absolutamente desapasionado. Quien no quiera ver esta realidad y la pretenda emparentar con un sistema de destrucción obstruccionista está rayando con un estado de salud muy insano.

Reconocer el crecimiento económico del período 2002-2007, la creación de la UNASUR, la "normalización" de la Corte Suprema de Justicia, los swaps con China, el intercambio económico con Brasil sin las ataduras de la moneda imperial, la participación en el G20, entre algunos otros logros de menor jerarquía, no implica desconocer que casi todos ellos fueron iniciados durante la administración del hoy "defenestrado" Eduardo A. Duhalde, y la muy buena voluntad -con intenciones a ser descubiertas- de nuestro hermano el Gobierno brasileño de Lula Da Silva.

La presente elección de medio tiempo, apenas una elección legislativa, no constituye la "madre de ninguna batalla", y mucho menos la consolidación o la destrucción de ningún supuesto modelo. Así como en los 90 pretendieron "decretarnos el fin de la historia", hoy pretenden imponernos un "discurso único" atado a una administración que hizo bastante menos de lo que la situación nacional y el viento de cola internacional le hubiere permitido.

Porque la ideología existe y es el verdadero "motor" de la política que debe ser permanentemente "reivindicada" como la única y suprema herramienta de transformación popular por construir sociedades mas justas, más libres y más solidarias tal como lo indica nuestra doctrina, volver a la política -no a la confrontación crispada- es el verdadero desafío de la batalla presente, sin asustarnos de las terminologías, para terminar indiscutiblemente en la mesa de negociaciones. Algo que es desconocido por muchos funcionarios actuales, que hacen de la crispación, la descalificación y el patoterismo su metodología de confrontación.

Reemplazar la confrontación ideológica, por el "amigos enemigos", el "están conmigo o en contra mío, la discusión por la imposición, el diálogo por el apriete, el yo o el caos", no son justamente prácticas democráticas y mucho menos aún, peronistas y cristianas. Los desposeídos, los hambrientos, los desclasados, los niños pauperizados y abandonados, nuestros viejos compelidos a judicializar sus justos reclamos no son los mejores ejemplos ha ser citados por un gobierno que dice ser peronista, nacional, progresista y popular.

Comprometerse con las necesidades, las urgencias, los derechos y la solidaridad no son exclusividad de ningún candidato -por lo menos de ninguno de los que están presentes en esta elección-, atacar a aquellos por su condición dineraria y no por sus ideas es otra clásica reducción ideológica propia de un setentismo que no albergó utopías sino resentimientos y luchas de clases ajenas a nuestra realidad peronista. Quienes negaron e insultaron al pueblo trabajador en el nombre de su líder y conductor no son los mejores ejemplos de participación democrática e ideológica.

Las historias personales de muchos candidatos actuales no avalan ninguna preocupación por nuestro pueblo; y este juicio no abarca exclusivamente a la oposición, sino que está dirigida especialmente hacia el sector oficialista. Las ideas y propuestas -absolutamente ausentes- son las verdaderas contendientes en toda lucha electoral; las políticas a ser llevadas adelante ha través de aquellas debieran ser la única preocupación. En su lugar nos quieren compeler a una discusión del "nosotros o ellos", cuando debiera ser "ésta o aquella" posición ideológica.

El camino a ser retomado es el abandonado en el 2007, cuando contando aún con el viento internacional favorable nos indicaba superar el crecimiento para iniciar el desarrollo. Pero esa senda abandonada por incapacidad, insolvencia o lo que sería mucho peor, por mandato de sus poderes mandantes, y para lograrlo es imprescindible la participación de la totalidad de los sectores de la vida económica nacional. "Este país lo sacamos adelante entre todos" nos enseñó Perón, y ese apotegma histórico incluye negociar el aporte de todos y cada uno de los sectores; no la imposición de retenciones, sino el acordar aportes solidarios -como los realizados libremente durante 2002 por el sector agrario- no confiscatorios y parejos con el de todos los otros sectores. Los financieros y las empresas de servicios públicos también.

Es muy fácil ver "críticas" que creemos enancadas en "formalismos complejos en su interpretación", cuando aquellas surgen desde el más puro raciocinio pluralista y sin orejeras ideológicas que pretenden imponernos un único pensamiento, y que además no responde al dogma ni la doctrina legada por Perón. Emparentar mucho del actual camino recorrido con el neoliberalismo conservador de los 90 y el de las dictaduras genocidas de la segunda mitad del siglo XX no es una "desviación" ideológica, sino el comprender que no todo lo que se realiza escudado detrás del peronismo responde sanamente a su doctrina.

Nuestra muy querida Patria, está repleta de caminos y senderos ha transitar aún insatisfechos desde el punto de vista puramente ideológico, y ni que hablar del sentido épico y utópico abandonado por un enorme sector de la "llamada" dirigencia de nuestro movimiento, pero aún exigida por las bases demandantes. Este camino a recorrer, es lo que proponemos realizar desde el laboratorio de ideas y proyectos en pos de Políticas de Estado, trascendiendo la contienda electoral, pero sin olvidar que es transformando la realidad como lo lograremos y no detrás de "personalismos" mesiánicos -por lo general nefastos-.

Porque militamos históricamente contra los personalismos y en pos de las ideas, es que hoy nos plantamos frente a esta perversidad de pretender arrastrarnos a un nuevo y conocido "yo o el caos", esgrimido por el oficialismo; tanto como enfrentamos el "no tenemos destino" separados del imperio de turno, que ciertos sectores opositores nos pretenden inculcar.

Solo desde el peronismo popular, junto al resto de los integrantes del Movimiento Nacional Peronista, el movimiento obrero organizado y no claudicante, las organizaciones de base de los sectores ortodoxos, los intelectuales independientes del campo nacional y popular y los aliados de ese mismo campo siempre que estén consustanciados con el sentimiento de lucha legado por Eva y Juan Perón, tras la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política es que lograremos superar la trampa que hoy pretenden imponernos el oficialismo y la enorme mayoría de la oposición.