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Argentina: ¿Se avizora una solución para el conflicto en el PJ?

Por Julio Godio (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 15/07/04.-

1. Los principales sucesos
Notas de J. Godio editadas en Rebanadas
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Ciertos hechos que se han producido en la primera semana del mes de julio parecerían indicar que los principales dirigentes del Partido Justicialista (PJ) comienzan a orientarse hacia un compromiso que atenúe el grave conflicto interno que vive el partido de gobierno.

De todos modos, esto debe ser tomado con cautela, dado que el Presidente está convencido de que su misión es fundar un nuevo "gran liderazgo" en el país, y que para hacerlo se necesita por lo menos una nueva relación entre el Estado y la sociedad, al mismo tiempo que crear una nueva fuerza política a partir del peronismo, pero con la incorporación de sectores políticos no peronistas, un sindicalismo afín a su política neodesarrollista (CTA y sectores del MTA), grandes empresarios con "mentalidad industrialista", segmentos de movimientos sociales (por ej., piqueteros moderados), etc.

En síntesis, Kirchner se propone crear una nueva hegemonía (centralidad política) de larga duración. No será sencillo construir esta nueva hegemonía kirchnerista, dada la combinación entre el carácter "impetuoso" y el fuerte personalismo del Presidente, y sus diversos enfrentamientos por la disputa de espacios de poder dentro de su propio partido y con otros agrupamientos políticos, empresariales, con la Iglesia Católica, sectores militares, descontentos por la política oficial sobre las secuelas de la represión estatal (1976-1983) etc. Las actitudes de Kirchner parecen "suicidas", pero en realidad han sido concebidas por el Presidente para demostrar a la sociedad que está dispuesto liderar el inicio de una " nueva época" para la Argentina.

Todo el mes de junio estuvo plagado de enfrentamientos y acusaciones mutuas. El principal enfrentamiento fue entre el Presidente Kirchner y el ex-presidente Duhalde. El conflicto venía de meses antes. Duhalde había dicho varias veces que Argentina no era "un país seguro para las inversiones extranjeras", frase muy grave, dado que el gobierno ha iniciado la renegociación de la deuda externa privada y pretende restablecer el flujo de inversiones extranjeras.

Pero el conflicto se agravó cuando voceros del Presidente Kirchner anunciaron en mayo que su esposa Cristina Kirchner aspiraría el primer puesto en la lista de senadores por la Provincia de Buenos Aires, lo que implicaba un reto abierto al duhaldismo, hegemónico en esa provincia, y en especial a la propia esposa de Duhalde, "Chiche" Duhalde, que sería la persona elegida por el ex-presidente para encabezar la lista de esa provincia para las elecciones de 2005. El hecho de que el Presidente de la Nación impusiese su candidatura sin el acuerdo explícito del actual gobernador provincial, Felipe Solá, colocó a su vez a este dirigente en una difícil situación, porque si bien simpatiza básicamente con Kirchner, no tiene fuerza propia y al mismo tiempo es tributario del poder duhaldista en la provincia. Simultáneamente, esto generó una tensa situación entre Solá, Kirchner y Duhalde.

Un verdadero enredo político, que es bastante característico de la política argentina, si no fuese porque se desarrolla en un país que con grandes dificultades comienza a superar la crisis económica, y que está acosado por la combinación entre movilizaciones piqueteras y movilizaciones populares que reclaman seguridad frente a la creciente ola de la delincuencia organizada (secuestros extorsivos, asaltos, etc.)

Se produjeron también en junio otros entredichos, especialmente entre el gobierno y los gobernadores peronistas de las importantes provincias de Córdoba y Santa Fe. En el caso de Córdoba, el gobernador De la Sota fue acusado de adoptar una posición contraria al Presidente y un acercamiento al Movimiento Recrear (López Murphy). En el caso de Obeid, éste reaccionó contra la decisión de Kirchner de continuar apoyando al ex-intendente socialista, Hermes Binner, que es uno de los principales dirigentes de la "transversalidad" (pese a que sigue siendo miembro del Partido Socialista, en la oposición).

Por último, el clima se enrareció por declaraciones desde Chile del ex-presidente Menem, que acusó a Kirchner de marxista y de buscar romper al peronismo.

En este contexto, como hemos analizado en otro artículo, (1) se produjeron hechos violentos, movilizaciones por parte de movimientos piqueteros (ocupación de comisarías, un acto contra el Comando en Jefe del Ejército, ocupación violenta de la sede de Repsol, etc.). Sin embargo, la mayoría de la población es "espectadora" pasiva de los acontecimientos.

Sería largo comentar todos los sucesos políticos ocurridos en junio -la mayoría en la Capital Federal-, pero lo cierto es que se había creado un clima de angustia y temor en la población. El malestar político terminó por extenderse a la relación entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo: la Cámara de Diputados, controlada por el duhaldismo, se negó a aprobar una ley de reforma fiscal que regulará el financiamiento público de las provincias. La ley de Coparticipación Federal, que determina la distribución de la alícuota de aportes presupuestarios nacionales, tampoco pudo ser consensuada por la oposición de varios gobernadores, entre ellos, Felipe Solá.

2. Un acercamiento precario pero destacable

Se pueden localizar dos hechos concurrentes que parecerían haber sido importantes en este todavía precario pero destacable acercamiento entre el kirchnerismo y el duhaldismo, y el descenso de la tensión entre Kirchner y algunos gobernadores. El primer hecho se origina con la decisión del bloque de diputados y senadores peronistas de la Provincia de Buenos Aires de negarse a aprobar proyectos de leyes fundamentales para el gobierno sin haber sido consultados por el Presidente. Kirchner debería ahora "bajar los decibles" en su lucha contra el duhaldismo; caso contrario, habrá bloqueo parlamentario. Es una forma clara de decirle a Kirchner que a lo sumo sólo representa a un sector del PJ.

El segundo hecho se produjo durante el largo viaje de Kirchner y una numerosa comitiva de políticos, empresarios y periodistas a China en la última semana de junio. Como es sabido China es hoy el principal importador de soja argentina, y nuestro país busca ampliar el intercambio comercial, de inversiones, etc., con ese país. Según Felipe Solá, el viaje, en el cual participaron los más importantes gobernadores, permitió conversar con "objetividad" sobre la necesidad de establecer, un diálogo permanente entre aquellos y Kirchner. (2)

Incidió fuertemente a favor del incipiente e inestable acercamiento la preocupante información llegada de Buenos Aires sobre las movilizaciones piqueteras y otros disturbios que hemos comentado. También fue importante la insistencia del Ministro de Economía Roberto Lavagna (también parte del mencionado viaje a China) de que se debía restituir la presencia del Estado y frenar las movilizaciones piqueteras para garantizar las negociaciones en curso con el FMI y concluir las negociaciones con los acreedores privados, según las pautas establecidas por el gobierno. También parece estar en camino una reunión entre Kirchner y el Episcopado argentino para establecer comunicaciones estables, luego que Kirchner acusase a altos prelados -en particular al Arzobispo de la Plata Monseñor Héctor Aguer- de acusar al gobierno de ausencia de sensibilidad social frente a la pobreza.

Se observa un acercamiento entre el Presidente y las Fuerzas Armadas. Durante la cena de camaradería anual de las FF.AA., el 5/7/04, en la que participaron los principales jefes de las tres armas, Kirchner (acompañado por el Vicepresidente Daniel Scioli, el Ministro de Defensa José Pampuro y otros altos funcionarios), el Presidente, además de adelantar nuevos proyectos, manifestó en su discurso, en un clima de distensión, que nada debe "apartarnos del objetivo de construir una Argentina en paz y trabajo con instituciones prestigiadas". (3)

Sería ingenuo y superficial exagerar los hechos comentados. En nuestro país, lamentablemente, cómo hemos analizado en otro artículo, (4) las tradiciones y comportamientos corporativos siguen estando presentes, y lo estarán en el futuro. Pero acontecimientos como los analizados podrían indicar que, por lo menos en el PJ, se observan actitudes más responsables, en consonancia con la necesidad imperiosa de impedir la disgregación social que amenaza hoy a la democracia política argentina.

3. ¿Lograra Kirchner su objetivo político?

Kirchner pretende hacer converger, con el paraguas protector del Estado, a fuerzas políticas y sociales que perciben la necesidad de la unidad, pero que al mismo tiempo están divididas por identificarse con intereses corporativos. El Presidente -todavía relativamente joven- demuestra una gran voluntad para comunicarse directamente con la población. Trata, en cada acto, de vincularse directamente con los participantes. Da la sensación de aspirar a construir una relación directa entre él y los ciudadanos/as. Cree que de este modo favorecerá la disposición a la convergencia política de las fuerzas políticas y sociales que aspira a sumar a su proyecto neodesarrollista. En este sentido es que se puede calificar al kirchnerismo como "revolución desde arriba", pero con las principales herramientas con que cuenta son el poder presidencial y la adhesión popular. Las fuerzas políticas afines al Presidente son todavía minoritarias y están dispersas.

¿Es posible que Kirchner logre su objetivo? Es posible, si se combina armoniosamente la aspiración popular a apoyar aun "presidente fuerte" que obtiene éxitos en el programa económico y moviliza a las distintas fuerzas políticas y sociales que lo apoyan. Pero, también es posible que no logre su objetivo. En este último caso, lo más probable es que Kirchner se ve obligado a negociar con las fuerzas políticas, económicas y sociales corporativizadas o francamente opositoras. Para ello deberá ceder poder político y rebajar su protagonismo personal.

Kirchner tiene esta posibilidad, si lograr recrear una nueva centralidad política dentro del PJ y de convocar a ser parte de su gobierno a fuerzas sociales y políticas con alto nivel de representatividad, y afines con la política económica oficial. Pero Kirchner también corre el riesgo de transformarse en un presidente "débil", en un país con dificultades para "recrearse" como Nación. En ese caso, Kirchner puede terminar como el actual presidente peruano Alejandro Toledo: ser presidente en un país políticamente democrático pero desestructurado política y socialmente.

Notas:
(1) "La violencia política", 01/07/04.
(2) Página/12, 09/07/04.
(3) Clarín, 06/07/04.
(4) "¿Por qué está ausente un proyecto nacional?", 25/06/04 (leer>>>)
(*)Director del Instituto del Mundo del Trabajo.
El presente material se publica por gentileza del Estudio Cuartango.
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