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Comentarios sobre el Congreso de Unificación (Ordinario) de la Confederación General del Trabajo (CGT) de Argentina

Por Julio Godio (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 17/07/04.-

1. El Congreso
Notas de J. Godio editadas en Rebanadas

El 15 de julio último se realizó en Buenos Aires, en el Complejo Deportivo de Obras Sanitarias, el Congreso Ordinario de la CGT, en el cual se unificaron la llamada CGT "oficial" y el Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA), o CGT "disidente".

Ambos sectores, una década atrás, eran parte de una sola CGT. (1) La división se produjo porque la mayoría de las organizaciones sindicales (uniones y confederaciones) agrupadas en la CGT eligió el camino de negociar desde posiciones de fuerza, pero moderadas, con el menemismo, mientras que el MTA planteó volver al peronismo tradicional. En la CGT "oficial", mayoritaria, permanecieron la mayoría de las organizaciones sindicales, algunas sumamente poderosas, como Comercio, Obras Sanitarias, FATSA, Sanidad, Luz y Fuerza, Bancarios, etc. Son los llamados sindicatos "gordos". En el MTA se agruparon principalmente las organizaciones sindicales del transporte (camioneros, transporte urbano de pasajeros, peones de taxi). Son también sindicatos poderosos.

La Central de Trabajadores Argentinos (CTA), una escisión de la CGT de principios de los '90, mayoritariamente peronista social-cristiana (aunque con una minoría comunista) ha permanecido al margen de la reciente unidad para preservar su heterogénea identidad ideológica. La mayoría de la CTA (Mesa Nacional) mantiene un diálogo fluido con el actual gobierno peronista presidido por Néstor Kirchner. La CTA tiene su propio movimiento piquetero, FTV (Federación de Tierra y Vivienda, liderada por Luis D'Elia), que se reconoce como kirchnerista. La CTA, que controla sólo al 20% de los trabajadores sindicalizados, es muy activa entre los trabajadores estatales y maestros, lo mismo que a través de la mencionada FTV. El Secretario General de la CTA es Víctor De Gennaro, dirigente peronista social-cristiano de izquierda moderada.

La unidad de la CGT es un hecho político-sindical importante. Representa al 80% de los trabajadores sindicalizados. Pero es una unidad "a prueba", dado que el mandato del nuevo "Secretariado General Colegiado" es sólo por un año. La unidad era inevitable, porque las organizaciones sindicales necesitaban reunificarse para facilitar sus negociaciones con el gobierno, para fortalecer sus capacidades de negociación con diferentes instituciones del Estado (en primer lugar, con el Ministerio de Trabajo), para controlar y direccionar a las filiales sindicales y sindicatos en todo el país, y por último, para poder sentarse como una sola organización frente a las organizaciones empresarias y frente a escenarios de concertación económico-social tripartitas.

La gran prensa argentina recogió con interés la reunificación de la CGT, lo que da cuenta de la importancia del evento. (2) Por eso mismo, este suceso requiere de un análisis político, dado que en la unidad se manifestaron varios fenómenos políticos y sindicales que requieren ser explicados.

2. La creación del Secretariado General Colegiado

El Congreso Ordinario generó a través de una resolución un cambio "sui generis" en sus estructuras de dirección. Se mantiene el Consejo Directivo (CD), compuesto por 52 miembros, órgano superior de dirección de la CGT. También el Secretariado del CD, de 32 miembros. Pero ahora la Secretaría General se ejerce en forma colegiada, con tres secretarios. De este modo, se resuelven por un año dos problemas. Por un lado, se mantienen las estructuras existentes, pero por otro se elige un Secretariado Colegiado dentro del Secretariado que permite a los distintos sectores políticos sindicales conservar sus posiciones, al mismo tiempo que se reconoce a Hugo Moyano el status de facto de Secretario General de la CGT.

El Secretariado General Colegiado está compuesto por tres Secretarios Generales, cuyo mandato durará un año. Los tres secretarios son:

  • Hugo Moyano - Federación de Choferes de Camiones (camioneros)
  • José Lingieri - Federación de Trabajadores de Obras Sanitarias
  • Susana Rueda - FATSA (sanidad)

Esta modalidad de centralizar el sistema de decisiones políticas en un Secretariado General Colegiado significa que formalmente los tres miembros deben adoptar las resoluciones por consenso.

3. La estructura de poder: el ascenso del MTA y de Hugo Moyano

El dato político más importante es que el MTA ha alcanzado el objetivo que se plantea desde hace casi 10 años: llegar al Secretariado General de la CGT e iniciar un proceso de dominación dentro del Consejo Directivo. Hugo Moyano, por su fuerza personal, será de hecho el Secretario General de la CGT, aunque el Secretariado sea "colegiado".

El sector de grandes sindicatos denominado "gordos", que controlaban hasta una semana atrás la CGT (a través del ex Secretario General Rodolfo Daer) mantiene cargos claves en el Consejo Directivo por medio de varias Secretarías (entre ellas Internacional, Gremial, Asuntos Institucionales, y otras). Pero ahora son minoría en el Secretariado Colegiado Conjunto, con un solo Secretario (Susana Rueda). El otro Secretario, José Luis Lingieri, proviene de los "gordos", pero ha adoptado una posición intermedia entre estos y el MTA.

En síntesis, Moyano y el MTA logran ahora dominar al Secretariado. Moyano asumirá la representación política y los símbolos de la CGT. Este es el principal logro del MTA o CGT "disidente".

4. La dinámica del poder en la CGT

¿Dónde radicaría la potencialidad de Moyano? Radica en su decisión para "reflotar" a la CGT, en su capacidad para crear un liderazgo fuerte en una central sindical que es la suma de un grupo selecto de 30 o 40 grandes organizaciones sindicales acostumbradas a priorizar sus intereses sindicales y políticos sectoriales en detrimento de la CGT como un todo. El sindicalismo peronista, como ocurre con el Partido Justicialista, carece de una dirección política centralizada. Cada gran sindicato, cada gran dirigente sindical peronista, constituyen "mundos propios". La idea de una CGT como totalidad, por lo menos hasta ahora, es débil y precaria. El propio Congreso manifestó esta realidad, pues fue un evento formal, sin que los delegados manifestasen euforia, dada la importancia del evento.

Un aspecto importante de la acción de la CGT unificada, y por lo tanto de Moyano, deberá ser mejorar las condiciones de trabajo y remuneraciones de los trabajadores. En Argentina el salario promedio de los trabajadores ocupados oscila entre 600 y 700 pesos (en un universo de 6.500.000 trabajadores, de los cuales la mitad trabaja "en negro", o sea, sin cobertura de contratos colectivos, o incluso de contratos individuales). La canasta básica familiar es de 1.400 pesos. Se observa una creciente movilización de los trabajadores del sector público por aumentos de remuneraciones. También se registran huelgas y otras movilizaciones de trabajadores en el sector privado, a nivel de empresas.

La CGT reunificada debería ser capaz de representar a una clase trabajadora que hasta ahora (desde 2002) mayoritariamente ha privilegiado preservar los puestos de trabajo, sacrificando los salarios. Per actualmente los magros salarios, los retrocesos en materia de seguridad ocupacional, el cierre de empresas, etc., empujan a sectores de trabajadores a movilizarse. Si bien, como es conocido, la performance de la economía argentina ha venido mejorando constantemente desde la segunda mitad de 2002, y ha habido aumentos en los salarios mínimos, los retrocesos en la mejora de los salarios reales promedio son significativos.

La CGT reunificada operará en un país con alto porcentaje de población en estado de pobreza (50%). No será fácil para Moyano liderar a la CGT en el contexto de crisis económico-social que soporta la Argentina. Sin embargo, Moyano tiene a su favor que la mayoría de los sindicatos del sector privado ha adoptado una posición de prudencia política desde la crisis de diciembre de 2001, tendencia que se mantiene frente al gobierno de Kirchner. Esto no excluye, obviamente, que se produzcan conflictos laborales de distinto tipo, acotados hasta ahora, como hemos dicho, al ámbito de las empresas.

5. Sobre el futuro de la CGT unificada

Si se observa el resultado del Congreso, es evidente que el principal beneficiario es Moyano y el MTA. A su vez, se benefician otros sectores sindicales que apoyaron la "solución Moyano" (el sector sindical liderado por Luis Barrionuevo, del sindicato de Gastronómicos, que apoyó fuertemente a Moyano; sindicatos que buscaban dar a la CGT una "imagen renovada", etc.). Surge como evidencia que los llamados "sindicatos gordos" se han replegado, conservan sus posiciones en el Consejo Directivo, pero han perdido el control del Secretariado. Sin embargo, este último juicio debe ser acotado y cuidadoso, dado que esos grandes sindicatos abarcan al 50% de los trabajadores sindicalizados y tienen fuertes vínculos con poderosas organizaciones empresariales sectoriales. Sin la participación permanente de los "gordos" la nueva CGT quedaría reducida a ser una especie de MTA ampliada.

Otra cuestión de vital importancia es la relación entre la CGT reunificada y el gobierno: el Presidente ha apoyado con cautela la reunificación. (3) Es posible que el próximo martes 20 de julio el Presidente reciba al Consejo directivo de la CGT para analizar los temas de la agenda sindical, y quizás en esa reunión se anuncie el aumento del salario mínimo y los montos jubilatorios, y planes de obras públicas con participación de la CGT.

Sin embargo, algunos altos funcionarios del gobierno han manifestado informalmente sus dudas acerca de los beneficios de la reunificación. Tienen presente varios factores, entre ellos que Moyano es un dirigente no fácilmente controlable, que en el Consejo Directivo se reproducen las divisiones políticas sindicales (kirchneristas, duhaldistas, menemistas, barrionuevistas, etc.). Dicho de otro modo, el gobierno tiene a su favor que tendrá como principal interlocutor a Moyano. Este ha destacado que apoyará al gobierno. Pero ahora el gobierno también estará obligado a establecer líneas de diálogo con todos los sectores de la CGT reunificada, incluidos los "gordos". También la reunificación de la CGT podría dificultar la operación de "transversalidad" de Kirchner, dado que la "nueva" CGT ha reiterado que su adhesión al PJ es prioritaria. No existe dentro de la organización ninguna fuerza o sector sindical importante identificado con la estrategia de "transversalidad" del kirchnerismo.

Pero al mismo tiempo es necesario reconocer que la CGT aporta al gobierno un interlocutor sindical fuerte. La CTA verá limitada, pero no bloqueada, su capacidad de llegada política al Presidente y a su círculo íntimo del poder. También el gobierno podría ahora, si está decidido a hacerlo, convocar a una mesa nacional tripartita de concertación social (gobierno, empresarios y sindicatos).

Es interesante recordar que el Ministro del Interior, Aníbal Fernández, ha dicho públicamente: "A Moyano por lo menos lo conocemos" (4), lo cual no deja de ser una frase ambivalente, porque si bien se reconocen afinidades, también se deja abierto un espacio de incertidumbre sobre la capacidad real de Moyano para dirigir a una organización cuya existencia depende de la voluntad política de sus organizaciones afiliadas.

6. Moyano y los movimientos piqueteros

Un aspecto de importancia política singular de la reunificación es la posibilidad de que la nueva CGT adopte posiciones de confrontación con los sectores más duros de los movimientos piqueteros. Moyano ha dicho en el congreso que "el movimiento piquetero está agotado, y la sociedad comienza a rechazarlo". También agregó que se "vuelve ilegítimo". (5)

Se trata de una posición concordante con la sostenida por sectores políticos de derecha y centro-derecha, que han acusado al gobierno en estos últimos meses de "blando" frente a los movimientos piqueteros, posición que es compartida por importantes sectores de la sociedad argentina. La opinión de Moyano podría implicar que el poderoso sindicato de camioneros llegaría a actuar como fuerza de choque contra algunas movilizaciones piqueteras (especialmente cortes de ruta, calles, etc., que afectan al tránsito en general y al tráfico comercial en particular, lo cual afecta a las actividades del transporte).

Quizás Moyano considere a su actitud "anti-piquetera" como un tendido de puentes hacia amplios sectores de la clase media que, como hemos dicho, se muestran hostiles con las movilizaciones piqueteras. Hace unos meses el actual Ministro de Trabajo Carlos Tomada había señalado que no era descartable que fueran los camioneros el primer sector de trabajadores que entrara en colisión con los movimientos piqueteros y con otros movimientos que producen cortes de ruta en diversos puntos del país. Como era previsible, al conocer esa frase de Moyano en el Congreso, el líder del Polo Obrero, Néstor Pitrola, adelantó que "esta es una CGT a la medida del gobierno y no de los obreros", aunque relativizó este juicio al decir, en la misma declaración, que "nuestro desafío es lograr un congreso con la CGT, la CTA y los piqueteros". (6)

¿Se convertirá la nueva CGT en una especie de fuerza auxiliar de contención contra los movimientos piqueteros duros? Es una pregunta pertinente, aunque la mayoría de los dirigentes sindicales sigue calificando a los piqueteros como "nuestros compañeros desocupados".

7. Algunas conclusiones

Las principales conclusiones de este Congreso de reunificación son:

a) Después de una década la CGT se reunifica. La reunificación ha sido generada por la necesidad de las organizaciones sindicales de recuperar sus roles de principales interlocutores sindicales frente al gobierno y los empresarios.

b) El gobierno peronista actual representa una visión de la política argentina radicalmente distinta al anterior gobierno peronista, presidido por Carlos Menem (1989-1999). Este gobierno es neodesarrollista, mientras que el menemismo se correspondió con una etapa de construcción de una economía de mercado según los cánones de la economía liberal ortodoxa.

Pero este gobierno no puede hacer desandar la historia: hereda la economía de mercado, abierta, situación históricamente irreversible. Todas las corrientes sindicales peronistas aceptan esta realidad, incluso el MTA. Lo predominante políticamente en la CGT reunificada es compatibilizar las políticas laborales con el neodesarrollismo pragmático que encarna el kirchnerismo.

c) La CGT reunificada será exitosa si es capaz de aplicar una política laboral que se adapte a mercados de trabajo heterogéneos, con demandas laborales diferenciadas según empresas y sectores. El gran desafío para la CGT será promover la concertación social tripartita, para acelerar la salida de la crisis económica y reducir los niveles de pobreza y desempleo. El futuro de Hugo Moyano y de la propia unidad sindical alcanzada dependerá de sus logros laborales y sus capacidades para mantener unida a la CGT.

d) La CGT tratará de hacer acuerdos con los movimientos de piqueteros moderados para alentar las actividades comunitarias, de trabajo cooperativo, capacitación, etc., al mismo tiempo que es muy posible que se confronte con los movimientos piqueteros que se plantean tomar el poder. Esto último incluye a los intentos de algunos movimientos piqueteros de penetrar en los sindicatos. Por eso la CGT intentará bloquear este tipo de intentos. Tampoco deben descartarse enfrentamientos entre sindicatos del sector privado y algunos movimientos piqueteros (fenómeno incipiente en sindicatos de la alimentación, telefónicos y otros).

e) El sector sindical compuesto por los sindicatos "gordos" pierde el control de la Secretaría General. Pero conserva su fuerte posición en el Consejo Directivo y en el Secretariado. Moyano tiene un año para consolidar su poder. Los sindicatos gordos oscilarán entre apoyarlo o abandonarlo a su suerte, en función de sus éxitos o fracasos.

f) La CGT reunificada necesita urgentemente aumentar su nivel de aceptación, no sólo en las clases medias sino también en las propias bases sindicales. Necesita recuperar al mismo tiempo legitimidad y representación. El hecho de haberse producido la reunificación debería habilitar a la CGT para enfrentar los nuevos desafíos. La CTA, si bien tiene una imagen más positiva que la CGT en la opinión pública, está muy lejos de la CGT en número de organizaciones afiliadas, y en relación con el mundo empresario. La CTA no representa en la actualidad ningún peligro serio para la CGT. El futuro de la CGT depende, en lo fundamental, de su capacidad para renovarse y actuar en un país que vive una profunda "crisis global".

Notas
(1) Julio Godio, "El estado del movimiento sindical en Argentina", 2/5/04
(2) Clarín, "Moyano y los 'gordos' acordaron un triunvirato para la nueva CGT", 15/7/04.
(3) Clarín, "El gobierno entre la simpatía por Moyano y la preocupación", 16/7/04.
(4) Clarín, ídem.
(5) Clarín, ídem.
(6) Clarín, "Duros y blandos se unieron en la réplica", 16/7/04.
(*)Director del Instituto del Mundo del Trabajo.
El presente material se publica por gentileza del Estudio Cuartango.
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