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COMENTARIOS AL DOCUMENTO VERSIÓN 02

Globalizar la solidaridad. Establecimiento de un movimiento sindical mundial para el futuro

18° Congreso Mundial de CIOSL, Mizayaki, Japón, noviembre 2004
Por Julio Godio (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 25/10/04.-

Sumario
  • 1. Introducción
  • 2. Parte I. Un mundo que cambiar
  • 3. Parte II. Conseguir que la solidaridad funcione
  • 4. Parte III. Hacia la unificación. Proyecto de resolución del Congreso Globalizar la Solidari-dad. Establecimiento de un movimiento sindical mundial para el futuro
  • 5. Comentarios al documento

1. Introducción

Notas de Julio Godio editadas en Rebanadas de Realidad

El cambio en el mundo -la economía global- y las presiones que experimenta el sindicalismo internacional han desembocado en la necesidad de reformular las estructuras y las políticas sindicales internacionales. El 18° Congreso, por enfrentar cuestiones serias e inéditas, deberá resolverlas hoy. El documento, como se verá, contiene propuestas que por su significado político implican una especie de "refundación" de CIOSL. El temario de este Congreso gira sobre el tema de reformular a la organiza-ción sindical para poder enfrentar los retos de un mundo que cambia. Como escribe Guy Ryder, Secre-tario General de CIOSL, en la Introducción:

"El debate principal del plenario tratará por lo tanto sobre las estructuras, el funciona-miento y la naturaleza del internacionalismo sindical, mientras que la Comisión de Reso-luciones del Congreso abordará las cuestiones políticas que guiarán a la CIOSL en los próximos años" (p. 3).

Se trata de reconstruir el movimiento sindical internacional: el objetivo es tratar de unificar al sindicalismo mundial democrático: CIOSL, Federaciones Sindicales Internacionales (FSI), la Confede-ración Mundial del Trabajo (CMT) y centrales sindicales nacionales independientes. Queda afuera, por el momento, la Federación Sindical Mundial (FSM), dominada por décadas por el movimiento comu-nista internacional, ahora disgregado por la desaparición del socialismo real y de la URSS.

La economía global (que tiene su base en una "autorrevolución del capital" a escala mundial, JG) ha potenciado el aspecto "internacionalista" de los sindicatos, porque desde hace dos décadas el sindicalismo debe afrontar desde la dimensión internacional nuevos procesos, problemas y decisiones (p. 4). El sindicalismo debe "autorrevolucionarse" (JG) para ser capaz de enfrentar el desafío de lograr cambiar al mundo globalizado.

2. Parte I. Un mundo que cambiar

El "internacionalismo sindical" es el enfoque básico para poder resolver problemas y defender sus intereses en la globalización. Esta opera en un escenario político mundial que condiciona y redefine los debates políticos nacionales: de lo que se trata es de globalizar la solidaridad sindical. Esta se ve obstruida por la supervivencia de enfoques sindicales propios de una visión del "sistema-mundo" como suma de estados nacionales, en el contexto de la Guerra Fría. El sistema-mundo está en plena refor-mulación.

En consecuencia, si bien la matriz sindical es nacional, lo nuevo y en desarrollo en el sindicalismo consiste en lograr la convergencia entre los programas sindicales a escala nacional e internacional. El internacionalismo debe convertirse en una extensión del programa sindical nacional. La sindicalización debe ser enfocada no sólo como acción sindical nacional, sino como acción sindical internacional.

Como primera consecuencia del internacionalismo sindical se plantea acentuar la centralización y concentración de fuerzas socio-políticas sindicales y utilizar la asignación de recursos financieros para fortalecer los enfoques y acciones sindicales que permitan vencer sobre las fuerzas conservadoras económico-políticas que hoy son dominantes en la economía global (p. 6).

Para asegurar la centralización y concentración de la fuerza sindical se debe comenzar por forta-lecer el perfil socio-político propio de los sindicatos, que hoy están expuestos al fuego cruzado de los "defensores y detractores" de la globalización. Lo cierto es que la globalización es y seguirá siendo una realidad que incide no sólo en los colectivos de trabajadores, sino también sobre las sociedades. Luego, el sindicato se ve comprometido en una doble operación política: negociar con los "agentes de la globa-lización" (capital, gobiernos, instituciones financieras y organizaciones comerciales internacionales) y, simultáneamente, asociarse con fuerzas políticas y sociales críticas de la globalización.

La CIOSL y sus organizaciones sindicales afiliadas corren el riesgo de esa doble operación polí-tica al comprometer su identidad sindical: para resolver políticamente este dilema se requiere comenzar por reafirmar que está vigente la misión histórica del sindicalismo, que consiste en luchar para imponer normas y contratos sobre las operaciones de los mercados. El mercado es global, pero el capitalismo adopta formas institucionales "pre-democráticas" propias del siglo XIX. Se requiere establecer una dimensión social en la economía global, pera acotar los costos sociales de la globalización. Estos son "la precarización laboral, las bajas remuneraciones, desarticulación de las protecciones sociales y anu-lación de los derechos adquiridos" (p. 7)

Para los sindicatos es evidente que sólo la iniciativa política (gobiernos, partidos, etc.) puede garantizar su aplicación. Pero los gobiernos se ven atrapados por presiones de obtener resultados eco-nómicos positivos del capitalismo global, muchas veces a costa de bajar salarios y condiciones de tra-bajo inaceptables. La mayoría de los gobiernos no pueden "controlar" la globalización con las institu-ciones nacionales, pero tampoco están interesados en luchar por una governanza mundial democrática, para no enfrentarse con el FMI o con los inversores privados.

La lucha diversificada por la dimensión social requiere la centralización político-sindical a nivel mundial: la respuesta sindical internacional a la globalización "neoliberal" ha sido crear la agrupación Global Unions y participar activamente en el Foro Social Mundial. Los miembros de la agrupación Global Unions son muchas veces criticados por ONG's que pretenden sustituirlos en la representación político-institucional.

En la CIOSL conviven y cooperan sindicatos de los países del Sur con sindicatos de los países del Norte. Tal situación se plantea también en las FSI y otras organizaciones sindicales internacionales y regionales. La solidaridad sindical requiere preservar la cohesión entre diferentes tipos de organiza-ciones sindicales para evitar que unos trabajadores enfrenten a otros. La relocalización geográfica de la fuerza laboral (por la movilidad de capitales y empresas, sistemas de producción global, etc.) acentúa la necesidad de fortalecer la solidaridad internacional , y ello exige el fortalecimiento de la CIOSL.

La cohesión sindical requiere de valores comunes y de un programa común. Este programa se articula en cuatro ejes:

  • defensa de los derechos sindicales
  • igualdad de género
  • lucha contra la discriminación
  • defensa de la democracia como "valor en sí mismo"

Dos instituciones internacionales en las que participan los sindicatos favorecen la cooperación sindical internacional: la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en la que los sindicatos constituyen el Grupo de Trabajadores, y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en la que los sindicatos están representados a través de la Comisión Sindical Consul-tiva (TUAC). Se podrían mencionar otras instituciones de carácter regional y subregional en las que existen instituciones de diálogo social con representaciones sindicales.

En estas instituciones internacionales la plataforma de unificación sindical se articula fuerte-mente con la Declaración de Derechos Fundamentales del Trabajo de OIT. La Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización, establecida por el Director General de OIT, juega un papel importante a favor de la participación sindical en las instituciones internacionales.

Algunas organizaciones sindicales, afiliadas o no a CIOSL, no valoran la importancia de las ini-ciativas sindicales en instituciones internacionales, especialmente en la OMC, el Banco Mundial y el FMI. Según esos sindicatos, estas acciones sólo sirven para legitimar a estas instituciones. Se resisten a participar en campañas sindicales internacionales (por ejemplo, en torno a la Conferencia de la OMC, Juegos Olímpicos, etc.).

La CIOSL no comparte actitudes sindicales que sólo valoran sus prácticas político-laborales na-cionales. Pero sin embargo, algo de verdad existe en estas críticas, cuando los objetivos son demasiado amplios y los recursos financieros insuficientes para garantizar la masividad en las acciones sindicales internacionales. Dado que esas campañas son sumamente importantes, de lo que se trata es de diseñarlas a partir de evaluaciones realistas de las capacidades políticas y financieras que tiene CIOSL para movilizar a sus afiliadas y de la integración recíproca entre programas sindicales internacionales y pro-gramas sindicales nacionales.

La segunda ola de mundialización de la economía, con la conformación de un gran mercado global de capitales, mercancías y fuerza laboral, la formación de la aldea mundial en un mundo inter-conectado por la revolución en las comunicaciones, y las acotaciones de la soberanía exterior de los Estados-nación en el sistema-mundo en formación, son algunos fenómenos que forman también parte de las culturas sindicales: "Por eso, prácticamente cualquier evento sindical a escala nacional hace aho-ra referencia a la globalización y a la necesidad de reforzar el internacionalismo sindical" (p. 14). Exis-te consenso en CIOSL de que esta nueva realidad refuerza la necesidad de acelerar la convergencia de los programas a escala nacional e internacional.

Las cuestiones sindicales nacionales son objetivas. Todas las organizaciones sindicales priori-zan sus prácticas sindicales nacionales. Pero muy pocas hacen esfuerzos para "armonizar" e "integrar" políticamente las acciones sindicales nacionales y las acciones sindicales internacionales. Así, "las cuestiones globales suelen quedar relegadas al programa subsidiario de laos especialistas y entusiastas en la materia" (p. 15). Se plantea revisar las estructuras y prácticas de la CIOSL que estén favoreciendo esa escisión entre programa y políticas nacionales y programas y políticas internacionales. Más aún cuando los recursos financieros de CIOSL son limitados e insuficientes, y la disposición de muchas centrales sindicales nacionales a invertir en acciones sindicales es escasa (p. 15).

CIOSL reconoce que las "estructuras y prácticas del movimiento sindical internacional deben ser revisadas para responder con precisión a las demandas de apoyo político de sus afiliadas". Pero ello requiere una contrapartida de aquellas: no trabajar aisladamente, compartir programas y recursos. En síntesis:

"Para obtener resultados significativamente mejores hará falta un proceso en el cual las centrales nacionales identifiquen, individual y colectivamente, de qué manera un movi-miento internacional realmente receptivo (subrayado JG) puede avanzar sus prioridades nacionales, y en consecuencia inviertan recursos y esfuerzos políticos en dicho movi-miento" (p. 15).

En otras palabras, la CIOSL plantea revisar los criterios de trabajo para mejorar el ensamble po-lítico entre la central internacional, las estructuras regionales y las centrales sindicales nacionales: la respuesta es diseñar una nueva centralidad política para ampliar el diálogo social (en especial, la negociación colectiva supranacional con las Empresas Multinacionales, EMN) y extender la sindicali-zación (p. 15). La nueva centralidad tiene un sujeto sindical preciso: la Agrupación Global Unions.

Una iniciativa importante a plantear en la Agrupación Global Unions sería elegir un número de EMN y concentrar la presión sindical internacional y nacional sobre ellas.

También se destaca en el documento la cuestión de la República Popular China. Este país se perfila como la nueva superpotencia mundial, y por lo tanto su desarrollo definirá aspectos centrales del nuevo sistema-mundo. La CIOSL apuntaría a compatibilizar dos objetivos: apoyar los derechos funda-mentales de los trabajadores/as (lo que implica en parte apoyar sectores sindicales actualmente exclui-dos del sistema de relaciones laborales en ese país), y al mismo tiempo, abrir el diálogo con la All Chi-na Federation of Trade Unions (la central dirigida por el Partido Comunista). La liberalización en 2004 del sistema de cuotas en el comercio textil y de vestuario.

El sindicalismo en China pasa a ser una prioridad de la CIOSL, y ello significa en concreto redistribuir recursos financieros de la organización mundial, lo mismo que desarrollar programas en China a través de las centrales sindicales de los países desarrollados. Esta acción global está siendo desarrollada por el Grupo de Trabajo de CIOSL sobre China.

Con el objeto de "remodelar" (p. 18) al movimiento sindical internacional, el documento inclu-ye un Proyecto de texto para la Resolución, Parte I: Un mundo que cambiar. Esta resolución sintetiza las ideas que hemos analizado. Resumidamente, se plantea (p. 19):

  • - nuevos retos al sindicalismo por el impacto del actual modelo de globalización sobre el mundo del trabajo y los sindicatos;
  • - lograr la protección de trabajadores y trabajadoras sujetos a la explotación a través de la re-gulación social de los mercados globales;
  • - globalizar la solidaridad sindical internacional;
  • - reformar/rediseñar los métodos y la organización del movimiento sindical en todos sus nive-les para "transformar la globalización";
  • - ampliar la sindicalización;
  • - fortalecer las organizaciones sindicales nacionales y llevar al sindicato desde el lugar de tra-bajo hasta las sedes centrales de las EMN o corporaciones multinacionales;
  • - acordar un proyecto político abarcativo de las diferentes líneas de fuerza y demandas de las sociedades civiles y de la política (gobiernos, partidos, etc.), articulado y apoyado en un programa específico de los derechos de trabajadores y sindicatos en la economía global;
  • - autorización del Secretario General de CIOSL para establecer las alianzas apropiadas con grupos políticos y otras organizaciones de la sociedad civil que compartan los valores y ob-jetivos del movimiento sindical internacional;
  • - llamamiento a todas las organizaciones libres y democráticas para trabajar juntas con miras a un "nuevo internacionalismo sindical".

3. Parte II. Conseguir que la solidaridad funcione (p. 21)

La primera parte del documento fue dedicada a fundamentar las bases políticas y las grandes lí-neas de acción para una reforma amplia y profunda de las estructuras y prácticas sindicales en todos los niveles. En esta segunda parte, establecidos los fundamentos de la reforma, se pasa a proponer en for-ma concreta, discriminada, las reformas estructurales y de las prácticas sindicales, a partir de una franca y directa autocrítica del funcionamiento de CIOSL.

Se comienza por señalar las debilidades de CIOSL:

  • - CIOSL no tiene suficiente notoriedad publica (diversas ONG's, en cambio, sí la tienen);
  • - muchos afiliados no están convencidos de su capacidad;
  • - no recibe financiación necesaria;
  • - no ha logrado adaptarse a los cambios históricos;

Como consecuencia de esas debilidades, el sistema de decisiones de la CIOSL se ha fosilizado y las organizaciones se han burocratizado; se hace cada vez más difícil percibir los resultados de las contribuciones financieras de CIOSL a las organizaciones nacionales beneficiadas.

Para preservar la cohesión y el impacto de las acciones de CIOSL se requieren refor-mas/reformulaciones políticas y de organización en tres áreas: los procesos de la CIOSL y sus méto-dos de trabajo, la relación con sus organizaciones regionales y la relación con otras organizaciones en el movimiento sindical internacional (p. 22).

Los problemas que se plantean en los procesos de la CIOSL y sus métodos de trabajo se refieren centralmente a las siguientes cuestiones:

  • - examinar cómo se establecen las prioridades políticas y de financiamiento en una estructura de gestión (el Secretariado de CIOSL) que funciona de forma tradicional y jerárquica (buro-crática);
  • - examinar cómo funcionan el Comité Ejecutivo (que funciona una vez al año) y el Comité Directivo (que funciona dos veces al año), que son órganos de control político;
  • - examinar cómo funcionan los comités permanentes y otras estructuras (estatutarias o ad hoc) de CIOSL.

La propuesta correctiva, muy sintéticamente, es agilizar los métodos de trabajo de CIOSL y restringir el número de las estructuras permanentes. Según el documento, se propone mantener aquellos comités permanentes con "clara justificación". Por ejemplo, el Comité Femenino y el Comité de Juventud, que son prioritarios "hacia el futuro". También los comités de coordinación para Europa Central y Oriental y Oriente Medio (áreas prioritarias no sólo para CIOSL sino también para los países del G-7, por su importancia estratégica, siendo una compuesta por países ex-socialistas "reales" y otra ubicada en el núcleo organizador del Islam). Pero ciertos temas como la política económica y social y los derechos humanos y sindicales -que son estratégico en la lucha por otra globalización- se propo-ne que sean reabsorbidos en la agenda del Comité Ejecutivo.

En síntesis, se propone mantener estructuras de alcance estratégico, pero al mismo tiempo potenciar la "flexibilidad orgánica" de CIOSL, creando (o disolviendo) comisiones o grupos de tra-bajo según las cambiantes prioridades en la agenda del Comité Ejecutivo, lo que en términos operativos conduce a combinar reuniones permanentes con reuniones ad hoc. La CIOSL, de acuerdo a las innova-ciones de gestión, potenciadas por la revolución en la informática y en las comunicaciones, parece orientase a estructurarse en redes.

Otro tema de importancia fundamental es la propuesta de la reformulación de la relación políti-co-organizativa entre la estructura central de CIOSL en Bruselas y las estructuras regionales. Estas, como es sabido, son tres organizaciones regionales para Asia y las Américas (1951) y para Africa (1964). Se podrían crear nuevas regionales para Oriente Medio y apara Europa Central y para países independientes de la ex-URSS.

La cuestión de la relación entre CIOSL y las regionales no es de resolución sencilla, pese a que no se registran tensiones importantes entre ambas estructuras. No es sencilla, porque las regionales son instituciones sindicales históricas, existen para agrupar centrales según especificidades continentales hemisféricas, o de grandes regiones, y fueron creadas para impulsar a través de la descentralización orgánica el fortalecimiento mundial de la CIOSL.

El documento comienza por afirmar que la naturaleza estatutaria de las regionales no es precisa. No está claro si son partes orgánicas de CIOSL o si son algo así como entidades federadas. Las regio-nales tienen una fuerte autonomía para utilizar y distribuir fondos generados por CIOSL y por funda-ciones u homólogos creadas o vinculadas con centrales sindicales existentes en los países del G-7. Sin embargo, como es lógico, la preocupación central es que la autonomía relativa aumente en las regiona-les al tiempo que se erosionan las capacidades políticas de CIOSL para promover sus fines a través de las regionales (p. 26).

Lo que pretende CIOSL es garantizar la unidad ideológica y política en un contexto orgáni-co de diversidades sindicales regionales. Como dice el documento:

"En la práctica, la interacción entre Bruselas y las regiones no genera la articulación re-gional de los objetivos de política global que contemplan evidentemente los Estatutos ni tampoco la cohesión mundial que tanto necesita la CIOSL" (p. 26).

El documento pasa a proponer reformas drásticas para favorecer una mayor "interpenetración" entre la CIOSL y las regionales. La CIOSL está pensando -como hemos visto- en una autorreforma en Bruselas. Pues bien, ahora piensa en reformas para las regionales que les permitan ser parte constitu-tiva de un "centro" con eje en Bruselas.

Las reformas propuestas son:

- Reducir las reuniones de los Comités Ejecutivos Regionales a una por año, e integrar los comités regionales específicos en los comités globales.

- Hacer coincidir en el futuro los Congresos Mundiales de CIOSL con la elección por las cen-trales sindicales de cada región. Es decir, inmediatamente después del Congreso Mundial (o durante el evento) se elegiría en congresos regionales celebrados en el mismo lugar que el Congresos de CIOSL el Comité Ejecutivo Regional y su Presidente. De hecho, esto significa eliminar la actual disposición de que los congresos regionales se realizan después del Con-greso Mundial dentro del área geográfica regional.

- Los Comités Ejecutivos Regionales recomiendan al Comité Ejecutivo de CIOSL el nom-bramiento (candidato) de un Secretariado Ejecutivo Regional (en sustitución de la figura ac-tual del Secretario General Regional). El Comité Ejecutivo de CIOSL ratifica al candidato y éste asume simultáneamente la figura de Secretario General Adjunto de CIOSL (como lo prevén sus estatutos).

Como se observa, la reforma propuesta es profunda y compleja. Los objetivos son claros: incorporar a las regionales al quehacer político del Comité Ejecutivo (y al Comité directivo de éste), favorecer a integración de las acciones sindicales en todos los países y regiones bajo el paraguas político de la CIOSL y lograr que los programas de CIOSL sean ejecutados con menores costos financieros y mejores resultados políticos y técnicos. Dentro de esta reforma se incluye un nuevo papel para los Comités Ejecutivos Regionales, cuyas reuniones anuales se transforman en "conferen-cias operativas", con una participación directa del Secretario General de CIOSL.

La nueva centralidad político-administrativa propuesta permitiría a CIOSL una cooperación más eficaz y acciones conjuntas con las otras organizaciones miembros de la Agrupación Global Unions. Se desechan opiniones sobre que esta nueva institución sindical debilita el perfil de CIOSL. Por el contrario, de lo que se trata es de entender que esta agrupación responde a la necesidad de con-centrar loas fuerzas sindicales para incidir en la globalización. Es más, se debería pensar en crear un nuevo órgano de la Agrupación, por ejemplo, un Consejo de la Agrupación, compuesto por las doce organizaciones fundadoras. La agrupación debería ser creada a nivel de las regiones.

La Parte II también tiene una resolución del 18° Congreso Mundial para "conseguir que la soli-daridad funcione" (p. 32). Esa resolución contiene conclusiones que resumen el contenido del tema.

La premisa política es la verificación de que se requieren nuevos métodos de trabajo para in-crementar la "visibilidad, el impacto, la eficacia y la capacidad de respuesta de CIOSL" para eliminar la brecha entre la acción sindical a escala nacional e internacional. La pérdida de membresía debe ser detenida. Los recursos financieros, técnicos y humanos de CIOSL deben ser utilizados en forma más eficaz. Para ello es necesario potenciar la utilización de las tecnologías informáticas, crear comités fle-xibles e informales, etc., que permitan maximizar el uso de los recursos. Recae en el Secretario General de CIOSL encabezar el proceso de cambio estableciendo las disposiciones y medidas correspondientes. El Comité Ejecutivo y el Comité Directivo son los órganos rectores que deben liderar los cambios.

En el proceso de cambio de un componente decisivo es la reformulación de las relaciones entre CIOSL y las organizaciones regionales para eliminar la excesiva compartimentalización entre ambas estructuras de gestión política y operativa. Los Comités Ejecutivos Regionales deben designar Presi-dentes o proponer al CE de CIOSL candidatos (Secretario Ejecutivo Regional) dentro de una perspecti-va concreta de ensamblar las funciones de las regionales en las políticas globales de CIOSL. Los Secre-tarios Ejecutivos Regionales serán al mismo tiempo Secretarios Generales Adjuntos para permitir el ensamblaje.

Desde 2005 las Conferencias y Congresos regionales adoptan las formas estatutarias de asam-bleas regionales que deberán coincidir con el Congreso Mundial de CIOSL, lo que debería potenciar y fortalecer el ensamble político y disminuir los costos financieros y operativos de CIOSL. La elimina-ción del os Congresos Regionales será compensada por mayores capacidades políticas y operativas de los Comités Ejecutivos Regionales para abordar las "cuestiones específicas" relevantes para los sindi-catos en cada región (cuestiones políticas, de planes de trabajo, de creación de estructuras flexibles, etc.). Para viabilizar los cambios planteados se introducirán reformas en los estatutos de CIOSL y de las organizaciones regionales.

Las reformas político-organizativas planteadas no se originan sólo en los déficits internos de CIOSL, si no que son necesarias para fortalecer el papel de la central sindical mundial dentro de la alianza Agrupación Global Unions. La CIOSL estará en mejores condiciones para identificar priorida-des comunes y financiar programas , personal, oficinas, etc., en línea con las prioridades de la Agrupa-ción Global Unions. El nuevo internacionalismo sindical requiere establecer un Consejo de la Agru-pación Global Unions, establecido a nivel mundial y de cada región.

4. Parte III. Hacia la reunificación

La unidad sindical internacional es una aspiración histórica de los sindicatos. El curso histórico concreto de las organizaciones sindicales se ha desarrollado tensionada por esa necesidad de unidad por un lado, y por las adscripciones de los sindicatos a diferentes ideologías políticas, de realidades políti-cas, económicas y laborales nacionales, regionales, etc. El gran escenario mundial de confrontación en bloques político-militares (OTAN vs. Pacto de Varsovia) potenció las diferencias entre dos tipos de sindicalismo (socialdemócrata-laborista genérico en el Norte y países del Sur, y marxismo-leninismo). Estas diferencias se han ido diluyendo con la desaparición en Europa (y las mutaciones en China, Viet-nam, etc.) del llamado "socialismo realmente existente". Como resultado de esa gran mutación históri-ca, importantes segmentos del sindicalismo ubicados en los países socialistas se han incorporado o han establecido relaciones fraternas y de cooperación con CIOSL.

Como era previsible, la desaparición del comunismo ha favorecido un proceso de acercamiento entre la CIOSL y la Confederación Mundial del Trabajo (CMT); ambas ubicadas ideológicamente des-de sus orígenes en oposición al comunismo soviético. La CMT, inicialmente una organización creada por iniciativa de la Iglesia Católica y partidos políticos democristianos, ha virado hacia posiciones no confesionales. En los últimos quince años la cooperación entre CIOSL y la CMT aumentó, creándose nuevas condiciones para la cooperación entre ambas en Europa y en las regiones, con el objeto de pre-sentar un frente único contra la globalización neoliberal y por "otro mundo es posible". La "unifica-ción" como resultado de la segunda ola de mundialización de la economía y la necesidad de diseñar un sistema-mundo democrático y solidario, representa y estimula la unidad entre CIOSL y CMT.

El documento contiene, resumidamente, información básica que da cuenta de diferentes mo-mentos de acercamiento y distanciamiento entre CIOSL y una corriente sindical internacional de inspi-ración socialcristiana. Ahora en 2003, se producen dos eventos sindicales que dan cuenta del inicio de un nuevo impulso unificador: a) el discurso pronunciado en el 17° Congreso Mundial de CIOSL (Dur-ban) por el Secretario General de CMT, Willy Thys, que formula la posición de iniciar un diálogo so-bre formas alternativas de convergencia/unificación en las acciones de ambas organizaciones; y b) el llamamiento del Secretario General de CIOSL en el X Congreso de la CES en Praga en 2003 llamando a la unificación del movimiento sindical internacional. La experiencia de 30 años de la CES (en la que se organizan sindicatos nacionales europeos afiliados a CIOSL y CMT). También estimula la unifica-ción la experiencia de convivencia y cooperación entre afiliados de CIOSL y CMT y entre éstas en el seno de la TUAC. La CIOSL plantea, a través de su Secretario General, que:

"El período que tenemos por delante hasta el 18° Congreso Mundial de CIOSL -al que seguirá un año después el Congreso de la CMT- ofrece la ocasión ideal para lo que re-sulta más claramente más adecuado para los trabajadores y trabajadoras en todo el mun-do" (p. 36).

En octubre de 2003 el Comité Confederal de la CMT y en diciembre de ese mismo año el Co-mité Ejecutivo de CIOSL deciden simultáneamente avanzar hacia la "unidad de acción" e iniciar un intercambio de ideas sobre la unidad orgánica. El camino unitario abierto no está exento de escollos a superar. Por el lado de la CMT y sus estructuras regionales, existen fuertes bolsones de resistencia a la unidad orgánica. Es previsible que también surjan -aunque con menos densidad política- opiniones similares dentro de CIOSL.

Pero en ambos Secretariados de CIOSL y CMT existe la voluntad política de avanzar en el ca-mino de la unidad orgánica. De allí que en 2004 ambos Secretariados hayan elaborado un borrador de declaración sobre "Principios básicos para una nueva organización sindical internacional". Este borra-dor ha sido reformulado en diversas reuniones de CIOSL y CMT durante 2004, pero se mantiene el espíritu inicial de que:

"La competencia entre CIOSL y CMT puede tener consecuencias adveras en términos políticos y de solidaridad, además de financieros. Una rivalidad perniciosa podría ejercer presiones sobre cualquiera de ambas organizaciones respecto a decisiones de afiliación, con el riesgo añadido que los criterios de membresía no se apliquen tan rigurosamente como deberían" (p. 38).

Se trata de crear una nueva organización "unificada", un paso decisivo hacia el nuevo interna-cionalismo sindical. Como se funda sobre el pilar básico de la libertad sindical, para tener éxito la nue-va organización sería el producto de la libre adhesión de centrales sindicales autónomas, independien-tes y democráticas, estén afiliadas a CIOSL y CMT o no tengan afiliación internacional. Estos serán por lo tanto los requisitos exigidos a cada central para poder afiliarse. La suma de recursos financieros de CIOSL y CMT fomentaría el ahorro de recursos financieros y logísticos.

La nueva organización "unificada" requiere compatibilizar los valores y orientaciones actuales de CIOSL y CMT, lo cual supone ante todo asegurar el pluralismo, pero al mismo tiempo estructurar una nueva cultura sindical común. Se debe garantizar a la CMT, que es una organización mucho más pequeña que CIOSL, que sus valores serán respetados. No habrá lugar para sindicatos identificados ideológicamente con posturas confesionales. Desde ya, la unificación a nivel mundial no significa la desaparición automática de las organizaciones regionales (especialmente en la CMT), que gozan de alta autonomía política y fuentes de financiamiento propias. Se deberán respetar los ritmos de unificación de las organizaciones sindicales nacionales allí donde existan afiliadas a CIOSL y CMT o independien-tes. También los procesos de unidad de los FSI y homólogos de la CMT serían el resultado de negocia-ciones específicas por parte de estas instituciones sindicales.

Como paso inmediato en el proceso de unificación se espera que el Comité Confederal de CMT (octubre 2004) y el 18° Congreso de CIOSL adopten decisiones claras a favor de la unificación. El do-cumento sostiene que la unificación podría realizarse en 2006 (p. 42). Lógicamente, de concretarse esta unificación repercutirá sobre otras organizaciones sindicales como la CES europea, la TUAC y la Aso-ciación Global Unions, que se verán impelidas a producir ajustes políticos y orgánicos.

El debate sobre la unificación sindical está instalado actualmente en superestructuras interna-cionales. Pero para ser abarcativo de las variadas situaciones regionales y por países, debería ser real-mente un debate sindical mundial. Las decisiones que adoptará el 18° Congreso Mundial sobre la unifi-cación deberán servir para abrir nuevos cauces al debate sindical mundial.

El documento contiene en su Parte III un extenso proyecto de resolución titulado "Estableci-miento de un movimiento sindical para el futuro"; y un apéndice titulado "Principios básicos para una nueva organización sindical internacional". En este proyecto se resumen las ideas analizadas en esta tercera parte, que han sido divididas en los siguientes temas: 1. Un mundo que cambiar; 2. Conseguir que la solidaridad funcione; y 3. Hacia la unificación. Como hemos señalado, el proyecto reproduce prácticamente le texto de la Parte III del documento Globalizar la solidaridad, que hemos comentado, y por lo tanto no es necesario comentar la resolución, dado que esto sólo sería un ejercicio repetitivo.

Lo que sí sería necesario es hacer una corta referencia al apéndice mencionado más arriba. Se trata de una auténtica plataforma programática para la nueva organización sindical internacio-nal. La CIOSL ha elaborado este apéndice con el objeto de precisar a sus afiliadas y a las FSI la natura-leza de la nueva organización, abrir la discusión en el 18° Congreso y enriquecer una propuesta que será llevada a la mesa de negociaciones CIOSL-CMT.

Los principios básicos para una nueva organización sindical internacional comienzan por esta-blecer que será una organización unificada y pluralista mundial, que afiliará a sindicatos democráticos, libes e independientes respetando sus diversos orígenes y formas particulares de organización. La Con-federación defenderá los valores de libertad, justicia social, solidaridad y equidad. Para ello desarrollará un "sindicalismo de transformación social" (p. 54), cuya misión socio-política será incorporar una pla-taforma de derechos sociales, laborales y sindicales en una perspectiva de construcción de un nuevo orden mundial basado en el acuerdo entre los estados para la construcción de democracias económicas, sociales y políticas. Se trata de una plataforma basada en la línea estratégica de la CIOSL, pero abarca-tiva de enfoques que son compartidos por ambas organizaciones sindicales internacionales.

5. Comentarios al documento

"Globalizar la solidaridad. Establecimiento de un movimiento sindical mundial para el futuro" es un documento que, de aprobarse sus líneas generales en el 18° Congreso de CIOSL, producirá un viraje profundo en las práctica socio-políticas de esta organización sindical mundial. Puede afirmarse, sin duda, que de aprobarse y aplicarse las ideas y propuestas que este documento plantea, estare-mos frente aun hecho político organizativo sólo comparable a lo sucedido en 1949, cuando se pro-duce el rompimiento del sindicalismo democrático con el sindicalismo comunista, fundando el primero la CIOSL.

Desde hace por lo menos una década se venía plantando en el interior de CIOSL la necesidad de establecer una correspondencia precisa entre el desafío del movimiento sindical internacional de actuar unido frente al capitalismo global surgido de la segunda ola de mundialización de la economía y estruc-turas sindicales que se correspondían con realidades sindicales creadas en el contexto de la Guerra Fría y la pugna de dos sistemas económico-políticos: el capitalismo desarrollado y el llamado "socialismo realmente existente".

Esas estructuras sindicales eran la CIOSL, concebida como una confederación articulada sobre organizaciones regionales en el Primer y Tercer Mundo, los entonces Secretariados Profesionales In-ternacionales (SPI), organizados en sectores y ramas e actividad para representar a colectivos laborales según intereses profesionales, y la CMT como central sindical mundial representativa de las organiza-ciones sindicales identificadas con el mundo político-laboral socialcristiano y sectores de la alta jerar-quía eclesiástica católica. Era un mudo sindical motorizado desde las fuertes organizaciones sindicales de los países capitalistas desarrollados. Enfrente, en colisión permanente con los sindicalismos demo-cráticos de raíces socialdemócratas y socialistas, laboristas, y otras, existía la Federación Sindical Mundial, con base principal en la URSS.

Esa disposición de fuerzas en el sindicalismo fue funcional durante todo el período de la Guerra Fría (1950-1989), pero dejó de serlo por una brusca mutación histórica que se podría definir así: auto-rrevolución político-económica del capital (sobre la base de la tercer revolución tecnológica, con eje en la informática y las comunicaciones), agotamiento y desaparición en escala planetaria del socialismo real y creciente subsunción de los países subdesarrollados constitutivos del Tercer Mundo. La combi-nación de estos tres hechos históricos dio lugar al triunfo de las economías de mercado y a la constitu-ción de un único mercado mundial capitalista, montado sobre regiones constituidas como identidades culturales, políticas y económicas. Se constituye una compleja red de fuerzas económicas dominantes e interconectadas en escala mundial (capital financiero, empresas multinacionales, organizaciones multi-bilaterales de crédito, etc.) que dan lugar, bajo la primacía de los EE.UU., al G-7 como institución polí-tica mundial hegemónica.

Las viejas orientaciones políticas y estructuras sindicales tradicionales mencionadas se mostra-ron incapaces de atender a una variada diversidad de frentes (o "casamatas") constituidos por el "capi-talismo global". La centralidad política del capital concentrado sólo podía ser contrarrestada por un movimiento sindical unido: La consigna de "Democratizar al capitalismo global" a través de la Dimen-sión Social de la Globalización sólo podía ser logra si simultáneamente el movimiento sindical creaba también diversos frentes coordinados sobre temas específico y según las características y prioridades socio-políticas sindicales en regiones y países.

Un programa sindical común, como el que se plantea en la Parte III del documento, era una necesidad. Ese programa sindical se fue conformando por partes, en un difícil pero constante proceso en zigzag, a partir del momento (en la segunda mitad de los años '80) en que los sindicatos percibieron que el largo ciclo keynesiano (1945-1975) había terminado y que desde esa fecha el escenario de con-frontación/negociación entre sindicatos y empresarios era el escenario inasible, pero real, de los merca-dos laborales liberados de las regulaciones normativas propias del Estado de Bienestar y las negocia-ciones laborales tuteladas por el Estado. Las orientaciones y estructuras sindicales existentes habían sido creadas para actuar en los marcos de protección estatal y mercados laborales regulados. Ahora, la "autorrevolución del capital" avanzaba impetuosa y anárquicamente en todo el mundo, bajo el paraguas político neoliberal de la revolución conservadora en EE.UU. y Gran Bretaña y con el programa preciso cuya expresión más acabada fue el Consenso de Washington en los '90.

Este documento se plantea -sobre la base del know-how acumulado por los sindicatos en las décadas de innovaciones programáticas y organizativas exitosas en escalas nacional, regional y mun-dial- dar por finalizado formalmente un período histórico sindical signado por la coexistencia de es-tructuras funcionales a ideologías e intereses corporativo-profesionales, para dar paso al reconocimien-to formal del proceso de centralización política y de estructuras en losas escalas nacionales, regionales y mundial que se inicia en los '90.

La Asociación Global Unions es el símbolo de lo que nace en el movimiento sindical inter-nacional. La CIOSL pretende fundar un nuevo internacionalismo sindical con valores y programas comunes para consolidar y ampliar la Asociación Global Unions. Valores comunes, programas comu-nes concentración de recursos organizativos y financieros, etc., son requisitos básicos para establecer sólidamente un nuevo internacionalismo sindical. Pero nada de esto será posible si no se introducen cambios estructurales que favorezcan el ensamblaje político entre los sindicatos.

El documento, en consecuencia, propone reformas estructurales sustanciales. Son distintos tipos de reformas. Algunas son específicas para el aparato central de CIOSL, otras para las organizaciones regionales e CIOSL, otras para los sindicatos, otras para la Asociación Global Unions y otras para lo-grar la fusión entre CIOSL y CMT. Cada reforma es singular, esto es, debe servir para superar los cue-llos de botella particulares que bloquean a la propuesta del nuevo internacionalismo sindical. En este largo análisis del documento de base del 18° Congreso se comentan, resumidamente, las reformas se-gún el tipo de estructuras sindicales.

En síntesis, estamos en presencia de un documento que debería dar lugar a la polémica creativa en el 18° Congreso de CIOSL. La estrategia de alcanzar nuevos niveles de centralización y promo-ver la unidad sindical mundial es un objetivo fundamental para la constitución de un nuevo in-ternacionalismo sindical.

Fecha original de publicación, 5 de octubre de 2004
(*)Director del Instituto del Mundo del Trabajo.
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