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El triunfo del Frente Amplio en Uruguay

Por Julio Godio (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 29/11/04.-

1. Triunfo y desafíos del Frente Amplio - EP/NM en Uruguay
Notas de Julio Godio editadas en Rebanadas de Realidad

El 31 de octubre de este año el Frente Amplio triunfó en primera vuelta en las elecciones nacionales en Uruguay, sobre los partidos tradicionales Colorado y Nacional. Esos partidos fueron fundados a fines del siglo XIX, y han gobernado o co-gobernado al país durante más de 170 años. Con el triunfo del Frente Amplio se produce un corte histórico en la política uruguaya: una coalición de partidos de centro-izquierda con apoyo sindical llega al gobierno. El Frente Amplio (FA) agrupa al 80% de las fuerzas políticas de la gran coalición.

El FA triunfó en Montevideo, con cerca del 50,49% de los votos (con un techo del 70% en las barriadas populares), y en 7 sobre 19 departamentos (provincias). El partido Colorado, representante de las clases altas y medias liberales, que produjo cambios progresistas social-liberales en las primera y segunda décadas del siglo pasado, pero que fue luego adoptando políticas conservadoras y de compro-miso con las Fuerzas Armadas, fue el gran derrotado: sólo logró el 10% de los votos, pese a ser hasta la fecha el partido de gobierno, y el principal partido tradicional del país. El Partido Nacional (Blanco), con base política en los grandes propietarios rurales y un núcleo electoral estable en las capas populares del interior del país, logró el 34% de los votos. (1)

Como resultado de las elecciones, el FA y sus aliados consiguieron 17 bancas de las 31 que tie-ne el Senado uruguayo. El Partido Nacional logró 11, y los colorados 3. La coalición de centro-izquierda se logró con 52 de los 99 asientos de la Cámara de Diputados. La nueva mayoría legislativa podría aprobar leyes, teóricamente, sin negociar con la oposición.

El triunfo del Frente Amplio se produce como resultado de una larga historia de construcción política, que se inicia en 1962, construcción que se desarrolla pese a la represión de la larga dictadura militar (1973-1985). El fortalecimiento del Frente Amplio es el caudal político elegido por la mitad de la sociedad uruguaya par enfrentar un largo proceso de decadencia económica y de emigra-ción masiva de uruguayos/as a países vecinos, en particular a la Argentina. La decadencia adopta el carácter de crisis económica constante desde 1988, con una caída del PBI del 25%, que el país no ha podido remontar hasta hoy. En 2002 se produce una fuerte crisis financiera, que es "asistida" por el FMI, llevando al déficit del PBI al 110% y a una tasa de desocupación del 20% en 2003, que en 2004 ha descendido al 13%. El salario ha caído entre 2002 y 2004 un 30%, pese a un crecimiento constante de estos dos últimos años del 2,5% del PBI.

Al FA y al presidente electo, Tabaré Vázquez (Partido Socialista) se les plantea como tareas económicas principales renegociar y disminuir el peso de la deuda externa y al mismo tiempo iniciar un proceso de recuperación de la economía, de los niveles salariales y de empleo. Como parte integran-tes del Mercosur (junto con Argentina, Brasil y Paraguay), esos objetivos difícilmente serán al-canzados por el país sin un crecimiento de la "economía global" del Mercosur.

2. Algo sobre la historia de la coalición Frente Amplio - EP/NM

Como hemos dicho, la historia de la coalición de centro-izquierda comienza en 1962. En ese año el Partido Comunista del Uruguay (PCU) promueve la formación de un Frente de Izquierda de Li-beración (FIDEL). Al mismo tiempo, el Partido Socialista (PS) forma la Unión Popular (UP), en la que se integran personalidades de los partidos tradicionales.

En 1971 ambos frentes se unen y se produce la incorporación de un segmento de la Democracia Cristiana y de un sector de militares progresistas, liderado por el Gral. Liber Seregni. Nace así el Frente Amplio, presidido por Seregni. La Central Nacional de Trabajadores (CNT) apoya la constitución del Frente Amplio. Esta Central (que durante la dictadura será proscrita, y adoptará el nombre de Plenario Intersindical de Trabajadores, PIT), apoya al Frente Amplio.

El PCU fue el principal partido del FA hasta 1989. La crisis del sistema del "socialismo real" y la desaparición de la URSS y del Pacto de Varsovia produjo una profunda crisis y divisiones en ese partido. El PS, partido socialista de tradiciones marxistas y latinoamericanistas, pasó a ser el principal partido del FA. En 1994 se amplió la coalición de partidos con sectores progresistas del Partido Nacio-nal y la Democracia Cristiana, que forman el Encuentro Progresista (EP). En 2004 se incorporan secto-res colorados con identidad ideológica socialdemócrata, y se forma la fuerza Nueva Mayoría. Nace así, este año, la coalición FA-EP/NM, que en pocos meses ha llegado al poder.

3. Características de la coalición triunfante

La primera característica de esta coalición es que es el resultado de una persistente decisión política de construir una coalición de fuerzas políticas y sociales. El proceso, con cuarenta años de historia, registra momentos de crisis (especialmente en 1989, con el retiro temporal de la Democracia Cristiana y de líderes de origen colorado) y de represión (1973-1985). Pero la constante ha sido la búsqueda de una plataforma común y de un ámbito de convergencia pluralista. La "vía uruguaya" de acercamientos mutuos ha dado resultados positivos.

En segundo lugar, durante esos cuarenta años los partidos constitutivos (incluido el PC) se han transformado ideológicamente o han sabido colocar en segundo plano sus identidades ideológicas ori-ginarias. El FA fue evolucionando de posiciones marxistas-leninistas rígidas en el PCU y el PS hacia un cuadro ideológico homogéneo socialdemócrata, popular y nacionalista aggiornado. La evolución más inesperada se produjo en el Movimiento Progresista Popular (MPP), constituido por ex-tupamaros (del ex-MLN), que pasaron del "guevarismo" a posiciones socialistas-reformistas, y que hoy suman el 30% dentro del FA-EP/NM.

En tercer lugar, el FA-EP/NM demostró en los últimos 15 años una gran capacidad de "gestión política". Ha administrado desde 1990 la capital del país, Montevideo, y ha demostrado capacidad de propuesta, negociación y diálogo político en las Cámaras de Diputados y Senadores del Congreso Nacional.

En cuarto lugar, ha mantenido fuertes relaciones de cooperación con el PIT-CNT, la central sindical nacional. El PIT-CNT, como se dijo, ha apoyado al FA-EP/NM en estas elecciones. Este apoyo sindical ha sido decisivo para el triunfo electoral de la coalición de centro-izquierda. Pero la cooperación entre ambas organizaciones -el FA-EP/NM y el PIT-CNT- se ha transformado en el tiempo, y de una cooperación basada en la identidad de metas políticas se ha pasado a una cooperación basada en la autonomía y perfiles socio-políticos diferentes. Durante la gestión gubernamental del FA en Montevideo se produjeron varias huelgas de sindicatos que agrupan a los trabajadores municipales, afiliados al PIT-CNT, lo que da cuenta de la autonomía y diferenciación de ambas organizaciones so-cio-políticas.

4. Desafíos para la coalición de centro-izquierda

La coalición de centro-izquierda tiene cuatro desafíos principales, uno de carácter internacional y tres de carácter nacional.

El desafío de carácter internacional para el nuevo gobierno se resume en una frase: recuperar el papel de Uruguay en el Mercosur, dado que allí se localizan sus dos socios económicos fundamentales (Brasil y Argentina), y difícilmente pueda Uruguay incidir en el sistema-mundo en construcción fuera del Mercosur. La línea del Presidente Tabaré Vázquez es incorporar al Uruguay a la "onda" neodesarrollista progresista que hoy encabezan las administraciones Kirchner y Lula en Argentina y Brasil. Esto fortalecerá al Mercosur y afectará a un sector financiero privado, que intentó durante el último gobierno colorado, presidido por Jorge Batlle, sacar a Uruguay del Mercosur y atarlo a la estra-tegia de EE.UU. de instalar el ALCA neoliberal.

Es previsible que Uruguay fortalezca sus relaciones con Venezuela y restablezca las relaciones diplomáticas con Cuba. Practicará una política internacional multi-bilateral, tratado simultánea-mente de preservar sus relaciones amistosas con los EE.UU.

Los principales desafíos locales son los siguientes:

  • a) de carácter político: tratar de establecer una instancia de cooperación política con los parti-dos Blanco y Colorado, dado que el triunfo electoral es importante pero limitado. La coali-ción de centro-izquierda no tiene capacidad política para gobernar sin acuerdos político-parlamentarios con los partidos tradicionales (o con sectores internos de ellos). No resultará extraño que la nueva administración incorpore en altos cargos en el gobierno a figuras polí-ticas o a técnicos blancos o colorados destacados. Como es previsible, estos acuerdos podrí-an encontrar resistencias al interior de la coalición de centro-izquierda, acotados a sectores políticos de izquierda dura, pero minoritarios (por ejemplo, el Movimiento 26 de Julio, que sólo obtuvo el 3,5% de los votos dentro de la coalición FA-EP/NM).
  • b) de carácter económico: el nuevo gobierno -cuyo Ministro de Economía, Danilo Astori, ha manifestado reiteradamente sus preferencias por la Unión Europea- tratará de priorizar las inversiones productivas. El nuevo gobierno planteará al FMI y a la Administración Bush la renegociación de la abultada deuda externa, para rescatar recursos financieros para ampliar el mercado local. Es previsible que el nuevo gobierno no avance en nuevas privatizaciones de empresas públicas (las elecciones incluyeron un plebiscito sobre una eventual pri-vatización de los servicios de agua y de saneamiento, que fue rechazada por el 62% de la población), pero tampoco serán nacionalizadas las privatizaciones de empresas publi-cas concretadas por el gobierno Batlle.
  • c) de carácter social: el gran desafío del gobierno es enfrentar la pobreza, que afecta al 30% de la población. Para ello se ha anunciado un Plan de Emergencia, comparable con los progra-mas de subsidio al desempleo vigentes en Argentina.

Sin duda que a la asunción del nuevo gobierno le seguirá una decisión gubernamental de replan-tear la cuestión de los crímenes que se produjeron durante la dictadura militar. Habrá juicios a altos jefes militares retirados o aún en actividad. Pero sobre casos "puntuales", como lo manifestó pública-mente el nuevo presidente electo, Tabaré Vázquez.(2)

Por último, es previsible que surjan exigencias de aumentos salariales y sobre las condiciones de trabajo por parte del PIT-CNT. Se reclamará la restitución de los Consejos de Salarios (suspendidos en 1991) y una ley de negociaciones colectivas. Pero aunque se escuchará un discurso "duro" por parte del PIT-CNT, la central sindical, por lo menos en los primeros años del nuevo gobierno, tratará de evi-tar favorecer un aumento descontrolado de la conflictividad laboral. La mayoría de los sindicatos apuesta al éxito de la nueva política económica desarrollista y la voluntad de negociación de sus "so-cios políticos" en la larga y costosa construcción política que ha triunfado y permitido cerrar un largo ciclo político-histórico en este país, signado por la alternancia/cooperación entre los partidos Blanco y Colorado.

Notas:
(1)"Tabaré logró el 50,4% de los votos", Clarín, 8/11/04.
(2)Luis Tonelli, "¿Democracia en América?", Debate, n° 84, Buenos Aires, 2004.
(*)Director del Instituto del Mundo del Trabajo.
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