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ARGENTINA

El año que comienza: tres acontecimientos significativos

Por Julio Godio (*)
Fecha original de publicación: 23/01/05.

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 05/02/05.-

1. Los acontecimientos
Notas de Julio Godio editadas en Rebanadas de Realidad

Tres acontecimientos, aparentemente disociados entre sí, están prefigurando “líneas de fuerza” que pueden convertirse en determinantes de la situación política en Argentina. Esos tres acontecimientos son:

a)El conflicto que se ha abierto entre el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, y el ex-presidente Eduardo Duhalde, jefe del peronismo en ese distrito.

b)La tragedia producida el 30/12/04 en la Capital Federal, cuando una discoteca -“República de Cromagnon”- se incendió durante un recital musical, con 191 jóvenes muertos. La figura del Jefe de Gobierno de la Ciudad, Aníbal Ibarra, que gobierna montado en un equilibrio político inestable, ha sido duramente cuestionada por la sociedad y también desde las dos fuerzas políticas que lo apoyan: el gobierno nacional y una coalición de ibarristas y kirchneristas constituida en la Legislatura de la Ciudad.

c)Un nuevo enfrentamiento entre el Presidente Kirchner y el Ministro de Economía Lavagna a propósito de una renegociación de tarifas e inversiones en una empresas de servicios públicos controlada por capitales franceses. Este enfrentamiento se produjo durante una visita del presidente argentino a Francia, en la tercera semana de enero.

Los tres acontecimientos parecerían no estar vinculados entre sí, pero lo están. Porque los tres inciden directamente sobe la estructura del poder político en este país. Es necesario recordar que el gobierno ha iniciado la difícil tarea de llegar en febrero próximo a un acuerdo con los acreedores privados y superar el default. También que esos acontecimientos se producen en una sociedad descreída de la política tradicional y de las instituciones públicas, y dentro de la cual emerge como nuevo polo de protesta social las movilizaciones de trabajadores sindicalizados por la exigencia de aumentos salariales y estabilidad laboral.

En otras palabras, los tres acontecimientos se han desarrollado en un país que todavía vive una crisis global (económica, política, social y cultural), y en el cual las instituciones políticas tienen baja credibilidad.

  • El nuevo conflicto entre Felipe Solá y Eduardo Duhalde surge cuando la Legislatura de la Provincia no aprueba y reelabora el Presupuesto 2005, enviado por el gobierno provincial. El gobernador Solá pretendía que la Legislatura lo autorizase para relocalizar partidas. La Legislatura, controlada por el Partido Justicialista (de hegemonía duhaldista) y con el apoyo de la Unión Cívica Radical (UCR), resolvió limitar las atribuciones redistribucionistas del gobernador.

    Desde hace más de un año, el gobernador Solá ha adoptado una posición que puede resumirse así: acompañamiento al gobierno nacional, esto es, al kirchnerismo, y creación de una fuerza política “propia” dentro del PJ provincial. Solá apoya para las elecciones nacionales de octubre de 2005 a la candidatura a Senadora, en la primera posición de la lista, de la esposa del Presidente, la actual Senadora por la provincia de Santa Cruz, Cristina Kirchner. El gobernador Solá ha reiterado que no es furgón de cola del duhaldismo, y ha vetado el presupuesto con el siguiente argumento: “La gente quiere gobernadores con autoridad, y no títeres manejados desde algún otro lado”.

    Como se observa, el conflicto Solá-Duhalde no sólo afecta a la provincia de Buenos Aires, sino al propio Presidente de la Nación. Este se encuentra ubicado en una difícil situación: por un lado, tiene que apoyar a Solá, pero al mismo tiempo teme que este conflicto lo aleje “demasiado pronto” de Eduardo Duhalde (con quien piensa dirimir quien controla el poder del PJ recién después de las elecciones de octubre de este año), que hasta ahora mantiene su apoyo al gobierno nacional. Como hemos analizado en detalle en otro artículo, el poder del PJ se ha polarizado entre kirchneristas y duhaldistas, con la coexistencia de corrientes menores provinciales y del menemismo. El PJ es hoy una “confederación” de corrientes internas y caudillos políticos. De modo que una confrontación prematura puede producir una crisis política en el PJ y en el propio gobierno de gran magnitud. El Presidente Kirchner intenta ahora colocarse por encima de la confrontación y lograr un acuerdo político en la provincia de Buenos Aires sobre el nuevo presupuesto. Ha estimulado nuevas negociaciones entre Solá y Duhalde para proteger a Solá pero evitar una confrontación indeseada con el duhaldismo.

  • La tragedia de la República de Cromagnon ha catapultado cambios políticos en el poder político de la Capital Federal que también inciden sobre el gobierno nacional. En efecto, pasada la primera ola de conmoción y dolor, en un contexto de irritación popular por un hecho que es producto de la corrupción institucional (la ausencia de control público de la seguridad del lugar, facilitada por “coimas” que van a parar a “cajas” políticas) y la existencia de empresarios aventureros e inescrupulosos; el gobierno porteño logró eludir la interpelación que impulsó en la Legislatura el fuerte sector de centro-derecha liderado por Mauricio Macri. Para impedir la interpelación, Ibarra logró el apoyo del Presidente Kirchner. Este ha quedado “indirectamente” vinculado con el luctuoso suceso.

    Pero Ibarra -que trata desesperadamente de mantener la difícil posición de gobernar con una fuerza no peronista y ser al mismo tiempo aliado de Kirchner-ha salido duramente golpeado por el terrible suceso. Ha tenido que nombrar a Juan José Alvarez (ex Secretario de Seguridad nacional durante el gobierno de Duhalde) como Secretario de Seguridad, con lo cual abre las compuertas al peronismo duhaldista en el Gobierno de la Ciudad. Ibarra aparecía hasta ahora vinculado a la erosionada “transversalidad” de Kirchner y como crítico del duhaldismo. Ahora sus capacidades políticas disminuyen. El polo de centro-derecha “macrista” se fortalece. Por su parte, Duhalde dice apoyar a Ibarra, pero al mismo tiempo alienta al “macrismo”.

    El “ibarrismo” se desgrana. Ibarra ha sido procesado por la justicia. En la Legislatura capitalina hay más de 20 bloques. El kirchnerismo comienza a pensar en fortalecer una “opción política peronista” en 2005, sin todavía abandonar a Ibarra a su suerte. Dada la importancia político-económica de la Capital Federal en relación al país, es evidente que en 2005 esta ciudad experimentará tensiones políticas confusas entre las fuerzas políticas involucradas.

  • El enfrentamiento entre Kirchner y Lavagna, como se ha dicho, se produjo durante la visita gubernamental a Francia, los días 21 y 22 de enero. El hecho que dio lugar al entredicho se origina cuando el Ministro Lavagna, en una entrevista telefónica y en relación a una tensa negociación entre el gobierno argentino y la empresa Aguas Argentinas (cuya empresa madre es la francesa Suez), afirmó que se aceptaría un aumento de tarifas del 16% para lograr de la empresa inversiones por 250 millones de dólares y llegar hasta 400 millones. Kirchner, y especialmente el Ministro de Planificación, Julio de Vido (a cargo de la negociación), se sintieron “avasallados” por la actitud de Lavagna de informar sobre la “táctica” del gobierno en medio de las negociaciones. Kirchner -en un rapto de cólera generado por su preocupación por llevar a buen camino la negociación con Aguas Argentinas- increpó a Lavagna. Es ya corriente que el Presidente se violente con sus ministros. Pero Lavagna es también una personalidad fuerte. El entredicho llegó a la prensa. Fue confirmado por varios de los miembros de la delegación argentina.

    ¿Por qué Lavagna decidió interferir en la negociación? Se trata de un ministro con fuerza propia, pero sumamente cauteloso. Por lo tanto es deducible que Lavagna se sintió no sólo marginado de la negociación, sino ante todo porque no comparte el estilo del Presidente y de De Vido de “chantajear” a las empresas privatizadas. Lavagna piensa que son “tácticas inútiles”, que se puede lograr el objetivo sin provocar conflictos y que se puede ser “firme” sin recurrir a actitudes “tontas” que son “anti-estratégicas”. Todos estos adjetivos fueron utilizados por la prensa argentina para ilustrar su interpretación de la actitud de Lavagna. Es evidente que -como lo mostró en varias ocasiones anteriores, al participar en negociaciones con el FMI y las propias empresas privatizadas- Lavagna cuida mucho las formas y no acepta el recurso de amenazar con “renacionalizaciones”. En el clima conspirativo existente en el gabinete presidencial, también resulta “normal” que las recientes críticas de Kirchner al Viceministro de Economía, Guillermo Nielsen, por pedir disculpas en Roma a los ahorristas italianos por el default, formen parte de la resistencia presidencial al estilo de negociaciones del propio Lavagna.

    Más allá del “papelón” que significa el entredicho público entre el Presidente y su Ministro de Economía, el hecho es preocupante, porque demuestra que entre ambos personajes no existe confianza mutua. Es cierto que uno y otro se necesitan. Pero Kirchner está convencido de que pasará a la historia si es capaz de actuar con una clara política neodesarrollista y nacionalista para acelerar la salida a la crisis que aherroja a este país. Lavagna, en cambio, de formación “europea”, siendo desarrollista, es partidario de actuar con los países del G-7 y los acreedores externos con firmeza pero con moderación.

    Desde ya que lo que decidirá el futuro de ambos personajes será el curso exitoso o no de la economía y la política argentina, para ambos o por separado para cada uno. Pero no se puede simplificar el análisis teniendo en cuenta que se trata de entredichos entre personalidades fuertes. No es descartable que Lavagna utilice algunos de estos “entredichos” para alejarse del gobierno si es que pierde el control sobre las negociaciones financieras o por resistencia a medidas de política económica (por ejemplo, aumentos salariales) que considere lesivos para su estrategia económica.

2. Conclusiones

La lectura de los tres acontecimientos comentados, producidos entre diciembre de 2004 y enero de 2005, y su vinculación en un contexto político-económico que sigue complicado, permite extraer algunas conclusiones generales.

En primer lugar, los tres acontecimientos dan cuenta de un contexto socio-político vulnerable. El hecho de que un accidente como el ocurrido en República Cromagnon empalme con disturbios políticos en las alturas del poder político, como son el conflicto Solá-Dualde y el producido entre Kirchner y Lavagna, genera en la sociedad simultáneamente indignación e incertidumbre. La combinación de estos elementos en el imaginario popular da lugar a actitudes de desmoralización social que opacan los logros objetivos económicos y sociales del gobierno.

En segundo lugar, si bien son fenómenos disímiles, todos juntos impactan negativamente sobre la estabilidad política. La valoración de la sociedad del accidente -téngase en cuenta que encuestas realizadas afirman que para el 70% de los encuestados, dada la corrupción, casos similares “volverán a suceder”- indican un descreimiento popular sobre la capacidad del Estado para prevenir futuras catástrofes. La valoración social de los conflictos en el seno del poder (incluido el desorden en el gobierno y en la Legislatura de la Capital Federal) afirman la idea de que el gobierno, el PJ y sus aliados son “poderes feudales” incapaces de unirse y garantizar la cohesión política y social.

En tercer lugar el Presidente Kirchner se ve obligado por las circunstancias a “jugar fuerte” (en el caso de Solá, apoyándolo a costa de Duhalde) o recurrir a la agresión pública al ministro clave de su gabinete. Kirchner -pese a su coraje político- está viviendo momentos políticos fundamentales, porque para fortalecer su poder se ve obligado a recurrir a medidas peligrosas. Es necesario recordar que Kirchner necesita del PJ y de Lavagna para llega a las elecciones de octubre de este año con un bloque socio-político sólido. La debacle de Ibarra también puede desfavorecer a Kirchner, si se anarquiza el endeble frente político de ex-frepasistas y kirchneristas que hoy sustentan al gobierno de la Capital Federal. El doble juego de Duhalde en esta ciudad -incrustar personal propio en el gobierno y mantener sus relaciones con el macrismo- apunta también a limitar el poder del Presidente.

En cuarto lugar el Presidente necesita imperiosamente resolver satisfactoriamente en los próximos meses la crisis del default y al mismo tiempo llegar aun compromiso racional con las empresas de servicios públicos privatizadas. El affaire Aguas Argentinas necesita ser acotado, aunque el resultado de las negociaciones sea todavía incierto. Está claro que el Estado necesita modificar las reglas de juego con el FMI y los inversores para favorecer el actual curso económico del país. Pero ello exige tanto la firmeza como la ductilidad para encontrar soluciones aceptables para las partes.

En quinto lugar, si el gobierno no logra mantener en equilibrio las tensiones sociales y políticas, es posible que el heterogéneo centro-derecha avance. Menem ha vuelto al ruedo político, ahora aliado con Adolfo Rodríguez Saa dentro del PJ, pero esto no le impediría llegar a acuerdos tácticos con Macri, López Murphy o con Sobisch. Ahora exige elecciones internas en el PJ, cuya dirección está “acéfala”. El duhaldismo también puede alejarse del kirchnerismo, si éste se ve obligado a confrontarlo. En este contexto tampoco el centro-derecha tendría suficientes fuerzas para llegar al poder, pero se creará un clima de diáspora y desorden político, con incapacidad del poder político para garantizar la cohesión en un contexto en el que persiste el descreimiento popular hacia los partidos e instituciones fundamentales del Estado (los poderes legislativos y judicial).

Nadie cree en Argentina que los tres acontecimientos comentados sean el preludio de un “apocalipsis” político. El país está mucho mejor que hace tres años. Pero los tres acontecimientos dan cuenta de que fuertes obstáculos institucionales siguen presentes en el escenario político argentino.

(*)Director del Instituto del Mundo del Trabajo.
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