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Los sindicatos en América Latina y el Caribe (ALC): bases de una plataforma sindical a la salida del túnel neoliberal*

Fecha original de publicación: 26/09/04
Por Julio Godio

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 26/02/05.-

Notas de Julio Godio editadas en Rebanadas de Realidad

1. El presente documento pretende resumir los debates actuales en el interior de los movimientos sindicales de los países de América Latina y el Caribe (ALC), con el objeto de actualizar las plataformas sindicales a nivel de los países, subregiones y el hemisferio en su conjunto. La idea política básica de este documento es que los movimientos sindicales de los países de este hemisferio están saliendo del "túnel" neoliberal, en condiciones como para afrontar las nuevas tareas político-sindicales que definirán el perfil de la acción sindical para el período "post-neoliberal" que ha comenzado. Esta idea política debe ser explicada sumariamente en esta introducción.

La salida sindical del túnel neoliberal significa que, como parte de un incipiente pero constante viraje contra el neoliberalismo en la política, la economía y las sociedades en las Américas, y en la búsqueda de nuevos caminos socio-políticos a favor del desarrollo económico-social, el sindicalismo en los países del hemisferio ha logrado resistir la ofensiva ideológica y práctica del neoliberalismo, y acumula experiencias sociolaborales y sindicales que ahora permitirán afirmar en bases sólidas la línea general para la próxima década.

Las sociedades de los países del hemisferio, y en particular de los países de ALC, como producto de los fracasos evidentes de las políticas de ajuste estructural, han hecho sus experiencias y se alejan del neoliberalismo. Pero como lo saben perfectamente los dirigentes sindicales, el modelo económico-social de la economía de "libre mercado" sigue siendo el dominante en la región. La situación político-cultural ha madurado lo suficiente como para hacer evidente el fracaso del neoliberalismo, pero ello no significa su superación, sencillamente porque ha sido la forma principal de manifestación durante tres décadas de un proceso objetivo de transformación del mundo que durará por décadas, y que modelará al mundo; es decir, la globalización.

La globalización y el neoliberalismo no son lo mismo, pero en los últimos veinte años el inicio ambos han marchado juntos. Han formado parte de una profunda mutación del mundo signada por el hecho de que el capital ha producido una tercera autorrevolución tecnológica y de management; el sistema capitalista ha logrado ser mundial; las economías de mercado han mostrado su superioridad y se ha derrumbado el sistema del llamado socialismo real; el llamado Tercer Mundo está en plena reformulación y los EE.UU. son la única superpotencia, aunque es incapaz de controlar la economía mundial y establecer un dominio político estable en el sistema mundo. La empresas multinacionales, que hoy recorren y se articulan vertical y horizontalmente en toda ALC, y que han producido cambios profundos en los procesos de trabajo, simbolizan, junto con los procesos de integración, las nuevas realidades económicas y productivas del hemisferio.

No ha sido sencillo para los sindicatos preservar su función de representación centralizada de los trabajadores asalariados, dado que operan sobre mercados de trabajo segmentados. En cada país de ALC existen por lo menos tres mercados de trabajo. El primero está constituido por los trabajadores asalariados estables del sector formal de la economía y del sector público, donde se localizan diversos tipos de empresas, algunas transformadas y con capacidades tecnológicas y de gestión para movilizar las economías y exportar, y otras, la mayoría, con tecnologías atrasadas y dependientes de los mercados internos. El segundo está constituido por un enorme grupo de empresas que operan en la frontera de la legalidad-ilegalidad, y contratan trabajadores en su mayoría no sindicalizados, que trabajan en condiciones de precariedad laboral y subempleo crónico.

Tanto en el primero como en el segundo grupo de trabajadores existen diversas formas de contratación inestable a tiempo determinado y con salarios bajos que dan lugar a bolsones de trabajadores en los que predomina la inestabilidad laboral y la ausencia de sindicalización. Una creciente parte del trabajo en el sector público se realiza bajo formas precarias de contratación. A su vez, las formas de trabajo asalariado que hemos comentado viven a la sombra de un tercero y gigantesco mercado de trabajo informal, el principal generador de empleo y trabajo de la región, constituido por pequeñas empresas familiares, cuentapropismo y otros tipos de microempresas de baja productividad. La heterogeneidad de los mercados de trabajo no es un fenómeno nuevo en ALC, y también existe, pero con menor intensidad, en EE.UU. y Canadá. Por último, el desempleo abierto visible y registrado en las áreas urbanas y rurales supera largamente en la mayoría de los países de ALC el 10%, y afecta principalmente a las mujeres y jóvenes.

Representar a la diversidad de demandas sociolaborales que generan las categorías de trabajadores asalariados en mercados de trabajo heterogéneos, con fuerte incidencia del subempleo y el desempleo ha creado dificultades a los sindicatos, más aún cuando los Estados nacionales perdieron capacidades para organizar a los mercados de trabajo y establecer políticas pública de empleo y trabajo como parte constitutiva de decisiones estatales en favor del desarrollo económico-social. Pero como se analiza en este documento, esas dificultades han estimulado al mismo tiempo a los sindicatos a establecer políticas laborales diferenciadas para cada segmento de trabajadores en un universo que abarca desde trabajadores estables y calificados hasta los trabajadores clandestinos.

En las páginas de este documento se da cuenta de esas políticas laborales activas diferenciadas y de los cambios en la estructuras sindicales en curso para permitir al sindicato aumentar su capacidades para representar a todos los trabajadores asalariados y promover la organización de los trabajadores del mundo de la informalidad. ALC mismo tiempo, este documento da cuenta de cómo los sindicatos socio-políticos comprendieron que necesitaban establecer alianzas y formas de cooperación con instituciones sociales instaladas en el mundo de la informalidad, en barrios pobres y favelas, para unificar fuerzas y lograr que formas básicas de protección social fueran aplicadas para pelear contra los flagelos de la pobreza y la desocupación.

2. El sindicato es una organización socio-política constituida en el siglo XIX para representar a los trabajadores asalariados de diferentes categorías profesionales. Durante la segunda ola de mundialización de la economía (1850-1914), los sindicatos fueron creados para representar a los trabajadores de las industrias de punta, y también para representar a los trabajadores de pequeñas empresas y oficios. El sindicato, en sus orígenes, fue un producto de dos revoluciones industriales, y se constituyó como representación colectiva de las formas más avanzadas y las más retrasadas del trabajo industrial y fabril.

El sindicato es una institución socio-política capaz de hacerse cargo al mismo tiempo del impacto sobre los empleos de las formas más sofisticadas de los procesos de trabajo basados en tecnologías avanzadas, como de la subsistencia de formas de trabajar con estándares bajos de capacitación profesional y asociadas con procesos de trabajo ejercidos con tecnologías tradicionales. Es una institución autónoma que representa los intereses de los trabajadores en las empresas, en la sociedad y en la política. El sindicato es una institución socio-política.

El sindicato puede ser erosionado y debilitado por la acción separada o combinada de crisis económicas, campañas empresarias anti-sindicales y la acción represiva de gobiernos y Estados autoritarios y reaccionarios. Pero no puede ser destruido, porque representa al componente civilizatorio más definido y pertinaz dentro de la categoría diversa del mundo del trabajo en el capitalismo (los trabajadores salariados de todas las categorías, las empresas y los centros de generación de ciencia y tecnologías aplicadas): son los trabajadores asalariados y sus familias, que fundan sus raíces en la producción y en todas las formas de existencia de la sociedad.

Escribió Bertolt Brecht que el Canciller de un reino se acercó al Rey y le dijo: "Señor, el pueblo está contra ti". Y el Rey, soberbio e ignorante, contestó: "Entonces, hay que cambiar al pueblo". Pero, ¿es posible cambiar al pueblo? No. Del mismo modo, no es tampoco posible que los empresarios arrojen de sus espaldas al trabajo asalariado organizado. Actitudes como las del citado rey (y de muchos empresarios cavernícolas) a lo único que dan lugar es a mayor resistencia popular y sindical. El neoliberalismo en la región trató, como el rey soberbio, de avanzar sobre los sindicatos, augurando su desaparición y fomentando los "contratos individuales de trabajo" y la competencia entre los trabajadores. La "audacia" neoliberal era inconsistente, porque subestimaba la capacidad de resistencia de los sindicatos. Estos pueden hoy decir: ¡estamos saliendo del túnel neoliberal!

3. Para fundar un nuevo paradigma sociolaboral -parte integrante de un nuevo paradigma político y económico de desarrollo- se necesitan ideas-fuerzas resultantes de la fusión entre el conocimiento científico y los conocimientos generados por las prácticas sindicales. En este documento se ensamblan categorías teóricas para organizan al nuevo paradigma sociolaboral y político, y que son:

- la categoría de Estado organizador de los mercados, que se asienta en la economía política del desarrollo, y que está capacitado para implementar políticas de empleo activas y pasivas específicas, incorporando el efecto empleo en las políticas macroeconómicas. El Estado organizador hace viable en este punto el enfoque de OIT planteado en el Programa Global de Empleo El Estado organizador forma parte de la alternativa al neoliberalismo que se expresa en el llamado "neodesarrollismo" en curso. El concepto desarrollo pone el foco en el desarrollo integral, reconociendo como antecedentes las experiencias positivas pero limitadas registradas en ALC en el pasado, y las nuevas experiencias que se han observado, especialmente en países de Asia-Pacífico

- la categoría de creación de economías de mercado mixtas integradas como los resultados de las políticas públicas basadas en la economía política del desarrollo

- la categoría de sociedad del trabajo, como fundamento de la democracia política y el desarrollo social; opuesta a la versión liberal de la sociedad de mercado, esta categoría forma parte integrante de economías de mercado integradas capacitadas para promover la cohesión social.

- la categoría de democracia como unidad entre sistemas de representaciones políticas y contrapoderes participativos, para fortalecer las erosionadas democracias de la región

- la categoría de género y trabajo femenino como núcleo duro de la Dimensión Social y de la economía política del desarrollo

- la categoría de sistemas públicos unificados de capacitación para mujeres y jóvenes como "núcleo duro" de las políticas públicas de empleo del Estado y en los escenarios de integración, con participación de las organizaciones empresarias y sindicales; sobre la base del principio de único sistema de capacitación dual, pero articulado sobre las políticas públicas diferenciadas para el empleo de los jóvenes, mujeres, etc.

- la aplicación de la categoría autónoma de la Dimensión Social como núcleo duro de la economía política del desarrollo, aplicable a los países en particular y a todas las modalidades de los acuerdos de comercio y de integración subregional para superar la estrechez del "libre comercio" e instalar progresivamente variados tipos de mercados comunes en el hemisferio, que incluya la posibilidad de constituir un gran mercado común hemisférico opuesto al ALCA neoliberal, y favorable a las relaciones económicas y políticas con otras regiones del mundo, en particular la Unión Europea (UE), los países de Asia-Pacífico, y otros, según el principio del "regionalismo abierto".

- la categoría sindicato, como la institución socio-política autónoma de los trabajadores asalariados y la necesidad de autorreformas para resolver correctamente las cuestiones de la centralidad organizativa y la democracia sindical, mejorar la capacitación político-técnica de sus dirigentes y desarrollar diversas formas de afiliación según las distintas categorías de trabajadores; estas autorreformas deben apuntar a favorecer la autorreforma sindical para mejorar sus capacidades en escenarios combinados nacionales, subregionales, hemisféricos e internacionales.

4. Este documento pretende aportar para sentar las bases socio-políticas que permitan pasar a una etapa de contraofensiva en todos los frentes de la acción sindical a nivel nacional, subregional y hemisférico. El XII Congreso de CIOSL-ORIT, en 1989, en términos de la doctrina militar, fijó una "guerra de posiciones", diseñada a través de política sindicales específicamente dirigidas a defender el espacio sociolaboral frente ala incesante ofensiva neoliberal. Nos pusimos firmes en 1989 y no nos temblaron las piernas para decir que no era cierta la profecía del pseudo filósofo Fukuyama, cuando auguraba el "fin de la historia", y con él nuestra desaparición. Ahora, en el nuevo milenio, con el enemigo desconcertado ideológicamente y con la emergencia de fuerzas políticas y sociales favorables al desarrollo económico y la democracia económica, política y social, los sindicatos están en condiciones de iniciar una contraofensiva sindical.

La contraofensiva sindical a desplegar durante la próxima década debe ser decidida, pero gradual y cautelosa. Avanzar en la resolución del empleo, remuneraciones y condiciones de trabajo, mejorar o crear institutos jurídico-laborales que normen los derechos de protección laboral y social a los trabajadores, practicar y ampliar los ámbitos de la negociación colectiva centralizada articulada, desarrollar la categoría de Dimensión Social y promover el diálogo social, es un proceso complejo que incluye aspectos específicamente laborales, entre ellos institucionalizar y garantizar la capacitación profesional continua. Incluye fortalecer las capacidades técnicas de dirección y estructuras del sindicato y desarrollar acciones constantes específicas para aumentar las tasas de sindicalización.

El fortalecimiento del sindicato está estrechamente vinculado con el desarrollo del entorno político-económico de cada país, de cada espacio de integración y comercio subregional hemisférico y en la escala de la economía mundial. Dicho de otro modo, el sindicato socio-político debe participar en el interior de espacios socio-políticos progresistas orientados a que el Estado adopte políticas de desarrollo que regulen a los mercados y en particular a las empresas "líderes" en particular las empresas multinacionales, que hoy son factores de integración productiva supranacionales.

El sindicato socio-político es partidario en ALC de apoyar a los gobiernos que representan ideas, programas y medidas concretas aptas para dar al Estado contenidos políticos acordes con las políticas de desarrollo necesarias para convertir a la etapa post-neoliberal en una etapa de crecimiento económico-social sostenido con justicia social. La definición de Estado "organizador" de los mercados es el concepto clave para viabilizar las políticas laborales y sindicales que formula la CIOSL-ORIT. Entramos entonces de lleno en las ideas centrales programáticas de este documento, que se apoyan en las experiencias y conocimientos adquiridos por el sindicato en estas últimas décadas, y proyectan una plataforma sindical socio-política adecuada a los nuevos tiempos económicos, políticos y sociales en las Américas. Estos nuevos tiempos han incluido un nuevo tema político y cultural para los sindicatos, que es el creciente proceso de migraciones intrarregionales, en particular de ALC hacia EE.UU.

Las partes segunda, tercera y cuarta de este documento están dedicadas a fundamentar las políticas del sindicato en el hemisferio para el período 2003-2009, año este último en que se celebra nuestro próximo Congreso. La segunda parte ha sido titulada "Los grandes lineamientos políticos sindicales para la etapa post-neoliberal que se vislumbra en el continente americano. El trabajo como articulador entre la economía, la sociedad y un nuevo Estado organizador de los mercados y la producción de bienes sociales y culturales para toda la sociedad". En resumen, en la segunda parte se recupera la centralidad del trabajo humano, solidario y productivo como su articulación básica con la sociedad y la política. La propuesta central se resume en una frase: seguir avanzando para constituir un paradigma sociolaboral integrado en la economía política del desarrollo. La meta sindical es jugar un papel central en la constitución de "sociedades de trabajo".

Se trata de establecer -como fundamenta la OIT- que sólo el trabajo decente, en diversas formas, y la justa distribución de los ingresos, puede sustentar la cohesión social que es la base de sustentación del "Estado organizador". La participación activa de los trabajadores en vida social y política es un factor central para garantizar la justicia social.. El Estado organizador no sustituye a la lógica de los mercados, pero tiene poder para regularlos según las prioridades económicas, sociales y culturales para el desarrollo sostenido de cada país. Es lo que reclaman las sociedad a los Estados: su reforma como Estado organizador.

La meta es lograr auténticas reformas del Estado que sirvan para que éste, con la participación activa de los trabajadores del sector público y sus sindicatos, restablezca el principio de que la política dirige a la economía y no a la inversa, como ha planteado el neoliberalismo, con las conocidas consecuencias de "Estados ausentes", alejados de la producción de bienes sociales y culturales reclamados por las sociedades.

El Estado organizador no es el antiguo Estado intervencionista en economías semi-autárquicas ni el Estado ausente del "libre mercado". Es el Estado de derecho que se ajusta a la incipiente línea de fuerza "desarrollista" en curso en ALC, en Asia-Pacífico y también en países del G-7, que formula la reinstalación de formas de planificación económica indicativas de que tiene como fin asegurar la vida de las comunidades y por último aportar activamente a la construcción de un sistema-mundo justo y equilibrado. El Estado organizador se basa en una visión actualizada de la economía como "economía política del desarrollo", apta para direccionar y utilizar para el bienestar de los pueblos la impresionante tercera revolución tecnológica en curso y sus impactos sobre los procesos de trabajo, y el ímpetu de la segunda ola de mundialización de la economía. El Estado organizador garantiza que el comercio y el desarrollo sean inseparables.

El Estado organizador es el Estado de Derecho que afinca sus raíces en la recuperación de las nociones de Estado-nación y mercados internos integrados, nociones que deben adaptarse a la globalización, pero manteniendo inalterables sus capacidades de garantizar la soberanía interior, la vigencia de los derechos humanos y de representar a las comunidades que son la "última ratio" que legitima la existencia nacional-estatal democrática.

En la segunda parte de este documento se analiza el estado de la democracia en los países de ALC. No se trata de un tema más. Se trata de un tema central, porque la democracia no es sólo la forma más progresista de gobernar, sino porque su vigencia a través del Estado de derecho es condición para el libre ejercicio de las actividades sindicales y el cumplimiento de las legislaciones laborales que protegen a los trabajadores. La democracia es la mejor garantía para la eficacia normativa establecida en los Convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Pero, como se demuestra en este documento, la democracia política, si bien se ha instalado en los países de ALC, está siendo erosionada por la desvinculación entre la política y sus instituciones con el mundo del trabajo y las necesidades sociales de los pueblos. La democracia política ha sido corroída por la corrupción y por las prácticas cupulares y antidemocráticas de una parte sustancial del liderazgo político.

Los sindicatos luchan por democracias económicas, políticas y sociales. Es un antiguo y presente objetivo central de CIOSL-ORIT. En ese largo camino surgen prioridades tácticas que hoy se resumen en mejorar los sistemas de representación, garantizar que los gobiernos actúen con transparencia, se respeten los derechos humanos, cooperar para que los partidos políticos asumen los valores de la democracia económica, política y social y asegurar que la democracia garantice formas de participación de los sindicatos, las organizaciones empresarias de todas las categorías asociadas al desarrollo con justicia social y las ONG's que se definan por la defensa de los sistemas institucionales de representación democráticos y transparentes establecidas formalmente por las Constituciones Nacionales. Nuestra visión de la democracia está directamente asociada con nuestra propuesta de hacer más eficaz el rol organizador del Estado-nación y de las formas comunitarias supranacionales que generarán o deberán generar los procesos de integración.

La tercera parte de este documento analiza los objetivos del sindicato en las escalas de los procesos de integración de las Américas y en la escala de relación entre ALC y mercados extra-hemisféricos. En este último escenario también se prioriza el tema de los acuerdos de asociación birregional, con espacios subregiones y bilaterales entre ALC-UE dentro de las concepciones del "regionalismo abierto" y el multilateralismo. La clave de esta tercera parte reside en que plantea superar la discusión abstracta y estéril entre "ALCA" y "anti-ALCA". También la falsa oposición entre apertura y autarquía económica en los acuerdos bilaterales entre países de ALC y los EE.UU. y en el interior de los propios escenarios de integración subregional, en especial en el Mercosur.

El ALCA neoliberal es inaceptable, porque supone crear una superestructura política del libre comercio y la movilidad no regulada de inversiones y de acceso a áreas productivas y de servicios que necesitan ser protegidas para garantizar el funcionamiento de los mercados nacionales y subregionales, en sus relaciones con las capacidades de soberanía estatal efectiva de los países de ALC. El ALCA neoliberal también afecta a los trabajadores de EE.UU. y Canadá, por la transferencia de empleos provocada por las empresas multinacionales situadas en esos países, y permite florecer al capital financiero especulativo.

Pero, como se plantea en la tercera parte del documento la actitud del sindicalismo no debe ser recluirse en el facilismo de una consigna "anti", en un proceso inexorable de integración y ampliación del comercio y de movilidad de capitales en el hemisferio, sino incidir en esos procesos para introducir los derechos laborales y sindicales a través lucha contra todas las formas de discriminación laboral(en especial de género),contra el trabajo infantil, etc., dentro de una plataforma basada en los principios de la Dimensión Social nacional y supranacional y en los institutos de diálogo social y participación que garanticen la efectividad jurídica y política de las normas laborales. Lo específicamente laboral-sindical se integra en las políticas favorables a la introducción de políticas de desarrollo y de efectividad del "Estado organizador" sobre los mercados dentro de cada acuerdo de integración.

En esta parte del documento se introduce la idea audaz de creación de una Comunidad Económica de las Américas, que incluye la eventual convergencia de Comunidades Económicas subregionales viables (como podría ser, por ejemplo, una Comunidad Económica de los países de América del Sur), podría ser una meta histórica de largo plazo que permitiría crear un mercado único, no solamente una inestable e injusta zona de libre comercio, avanzar para corregir las asimetrías entre países, y comunicar e interpenetrar a las civilizaciones y sociedades anglosajonas y latinoamericanas dentro del valor universal del multiculturalismo. Este último aspecto incluye el tratamiento especial de las sociedades constituidas en los países habla inglesa, francés y holandés en el Caribe. Lógicamente, el tratamiento civilizatorio de la integración tiene en cuenta, para la absoluta mayoría de los países de ALCA tanto las civilizaciones y culturas precolombinas (que definen la escena cultural en los mundos campesino-indigenas) como las culturas africanas incorporadas a la región como resultado de la esclavitud y hoy convertidas en componentes decisivos en las culturas nacionales.

5. La cuarta parte de este documento se concentra en la necesidad de reconstruir las instituciones públicas laborales para crear empleo decente dentro de las políticas de desarrollo económico-social y la promoción del bienestar y la cohesión social en las comunidades latinoamericanas. Es un tema que, como categoría general, ya había sido incorporado para dotar de sustento y direccionalidad al concepto de economía política del desarrollo. Pero, en esta parte de lo que se trata en esta parte es analizar las determinaciones especificas (como políticas públicas laborales diferenciadas) de temas vinculados con el empleo, productividad, salarios e ingresos, evolución de la pobreza, aumento de las migraciones intra y extra hemisféricas, etc.

La cuestión de las políticas públicas laborales definen, en parte, el carácter del Estado en los países la región. Pero, también definen la naturaleza de los institutos públicos laborales en los procesos de integración. Por eso, en esta parte se otorga especial atención a la reacción ante las demandas sociolaborales y sindicales en diversas cumbres presidenciales, sobre los grados de desarrollo de los institutos sociolaborales en los escenarios subregiones y en reuniones interministeriales. Se dedica una parte especial a estudiar la evolución y situación actual de una institución estatal-laboral supranacional clave: la Conferencias Interamericanas de Ministros del Trabajo (CIMT).

En la cuarta parte del documento se vuelve sobre un tema particular, ya introducido en las partes anteriores, pero que ahora es analizado detalladamente: la lucha real y concreta del sindicato contra el neoliberalismo conservador se concretará a través de la rehabilitación de las instituciones públicas laborales para crear empleo decente dentro de las políticas de desarrollo económico-social y el bienestar de las comunidades nacionales.

En esta parte se analizan, por lo tanto, los aspectos negativos de la ejecución de la agenda laboral neoliberal sobre el empleo, las condiciones de trabajo de los grupos de trabajadores sobre la productividad del trabajo, sobre los salarios y la distribución del ingreso, sobre la evolución de la pobreza y sobre las migraciones laborales; en síntesis, sobre mercados de trabajo segmentados. Se presta especial atención a cómo el sindicato ha recogido esos resultados sociolaborales negativos para plantear un nuevo paradigma jurídico-laboral protector de los derechos de los trabajadores de cara a los cambios en los procesos de trabajo y nuevas situaciones laborales generadas por la globalización, pero al mismo tiempo defendiendo los pisos civilizatorios sociolaborales alcanzados en el pasado por los países del hemisferio.

Sobre esta base se propone una estrategia actualizada para la edificación de sistemas de relaciones laborales e instituciones de diálogo social efectivas. Se destaca la importancia de desarrollar esta estrategia en el nivel hemisférico, apoyándose en las experiencias lograda a través de la presencia sindical en las Cumbres Presidenciales y en las conferencias e instituciones de OEA-CMIT, en el diálogo social introducido en las reuniones ALC-UE y otros escenarios de integración subregionales.

6. La quinta parte de este documento ha sido dedicada a plantear los múltiples desafíos programáticos y de reestructuración organizativa sindical que se plantean al sindicato socio-político para que este logre desplegar toda su potencialidad en la etapa post-neoliberal, como herramienta de los trabajadores y también de las sociedades en la lucha por al solidaridad, la igualdad y la justicia global. Se trata de la parte de este documento que articula y sintetiza todo el recorrido del sindicato que hemos registrado a lo largo del texto. Esta parte es el cierre y la conclusión de este documento, porque contiene resumidamente los componentes fundamentales de un eventual plan de acción. La categoría de articulación principal en esta parte es el sindicato socio-político.

Como se verificará a través de la lectura, esta parte ha sido dividida en cuatro capítulos, a saber:

- la estrategia de los sindicatos para organizar a los trabajadores en mercados de trabajo heterogéneos, con diferente tipos de segmentaciones en los aparatos productivos y diferentes articulaciones laborales según las relaciones entre los mercados locales y los mercados internacionales, sobre la base del principio de asentar firmemente al sindicato en las empresas;

- la estrategia específica y diferenciada según situaciones laborales, del sindicato frente a los cambios en las empresas y las formas de trabajo, tema central, porque aquí se trata de trabajo en las empresas "transformadas" y en particular el trabajo en las empresas multinacionales;

- la función de las negociaciones colectivas centralizadas articuladas, un objetivo permanente y que cuenta con ricas experiencias sindicales en los países del hemisferio, y su vinculación con la creación de trabajo decente y con el desarrollo de fuertes sindicatos en la empresa por rama y sectores;

- las políticas del sindicato para unir los principios de identidad y autonomía sindical con las instituciones de la política (en especial los partidos políticos) y los movimientos de la sociedad civil; por eso, en este capítulo se destaca la importancia de fortalecer al sindicato en sus niveles de sindicalización, formación y capacitación y de incidencia en los sistemas educativos, para mejorar las capacidades político-técnicas de los trabajadores, la primera condición para que el sindicato pueda hacerse oír con voz segura en los partidos y en las diversas organizaciones de la sociedad civil

Como se destaca en todas las partes de este documento, el fin último del sindicato es lograr que los trabajadores sindicalizados sean actores centrales en las luchas, negociaciones y acuerdos socio-políticos para profundizar las democracias, transformándolas en democracias económicas, políticas y sociales con empleo decente y trabajo para todos. Esta meta histórica, aunque se plantea en contextos distintos en los países altamente desarrollados del Norte de las Américas y en los países con diferentes grados de desarrollo en ALC, es la meta común de todas las organizaciones sindicales desde México hasta los países del Cono Sur.

Estamos saliendo cultural y políticamente del túnel neoliberal. Este documento da cuenta del "cómo" estamos saliendo, de qué ideas y estrategias nos han permitido cruzar ese túnel y estar hoy en condiciones de contar con una plataforma político-sindical para la nueva etapa post-neoliberal y la emergencia de un nuevo paradigma económico, político y social basado en el desarrollo y en el bienestar social. La agenda con programas y acciones comunes que seguirá a este documento será precisa y ajustada para continuar viejos y nuevo desafíos planteados al sindicato socio-político en las Américas

* Resumen de un documento inédito sobre el tema de 230 páginas.
El presente material se publica por gentileza del Estudio Cuartango.
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