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Canje de deuda: un logro importante, pero con una carga pesada

Por Julio Godio (*)
Fecha original de publicación: Marzo 2005
Notas de Julio Godio editadas en Rebanadas

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 02/04/05.-

Sumario
1. Una carga pesada
2. Como impactará sobre la economía y la sociedad la salida del default
3. Comportamientos de la fuerzas de oposición. Críticas desde el exterior
4. Conclusiones
1. Una carga pesada

El martes 2 de marzo, el presidente Néstor Kirchner informó a la Asamblea Legislativa que el canje con los acreedores privados había sido exitoso, y que con ello se había superado el default en el que cayó el país en diciembre de 2001. Afirmó que "queda reestructurada íntegramente la deuda argentina", agregando:

"Sabemos los formidables intereses que están en juego, y no nos va a temblar el pulso para tomar decisiones. No debe inmiscuirse tribunal ni árbitro alguno". [1]

Debe destacarse que ni el FMI, el G-7, el BM, BID, etc., han manifestado ni dieron por terminada la cesación de pagos de la Argentina.

Al referirse al tribunal o árbitro, Kirchner se estaba refiriendo a la posible decisión del BM-CIADi de asumir la defensa de los tenedores de bonos que no entraron en el canje por 20.000 millones de dólares. El Ministro de Economía, Roberto Lavagna, luego de entrevistarse con el titular del FMI, Rodrigo Rato, en Washington, el 6/3, ha reiterado que no se abrirá un nuevo canje para negociar con esos bonistas. [2]

¿Cuál es la situación financiera de la nación luego del canje de deuda, y qué nuevos problemas deberá enfrentar Argentina?

Debe destacarse que, como había adelantado Kirchner, ya han comenzado las primeras querellas judiciales por el valor de los títulos que entraron en el canje: el fondo Elliot ha logrado congelar en los Tribunales de Nueva York 7 mil millones de dólares de deuda comprada por un reclamo de sólo 139 millones de dólares. Sin duda, en los próximos meses habrá nuevos reclamos que introducen zozobra en el logro alcanzado.

El país debe ahora unos 125.000 millones de dólares. El stock de deuda total ha descendido en 65.000 millones de dólares, pero la "nueva" deuda es equivalente al 72,4% del Producto Bruto Interno (PBI). El 2001 la deuda equivalía al 57% del PBI, ahora ha aumentado al 72,4%. Con el agravante que en 2001 la deuda se pagaba con déficit fiscal, ahora se paga con superávit fiscal.

Los pagos acordados llegan hasta el 2046. Pero desde 2005 hasta 2010 vencen 70.000 millones de dólares. Sólo este año está previsto que se deberán pagar 13.020 millones de dólares, y otros 14 mil millones en 2006, a los organismos internacionales. Sin duda que el canje reduce la deuda y crea condiciones para restablecer el flujo de inversiones extranjeras. Pero salvo que la economía repita en 2005-2006 una tasa de crecimiento del 8% para ambos años, habrá que recurrir a recursos fiscales.

Si los organismos financieros internacionales refinancian vencimientos para 2005, los pagos podrían disminuir de 13.020 millones de dólares a unos 8,500 millones, más del 5% del PBI, mientras que el superávit fiscal previsto para este año es de 6.000 millones de dólares. Para cubrir los 2.500 millones que faltan habrá que usar excedentes fiscales acumulados en 2004 o volver a endeudarse.

En la hipótesis más optimista, tras el canje se debería mantener durante diez años una tasa de crecimiento mínima del 5% anual, y al mismo tiempo mantener un superávits fiscal del 3% anual. Revisando la historia argentina se observa que es un gran desafío con final incierto, dado que en los últimos treinta años el PBI ha crecido en promedio al 1,5% anual, y el resultado fiscal promedio en este largo período ha sido de 2,4% de déficit.

Lo cierto es que es un desafío que sólo podrá resolverse si el país transforma el comportamiento del establishment local, objetivo nada fácil de lograr si se recuerda que entre 1991 y 2001, al tiempo que el stock de la deuda pasó de 61 mil millones de dólares a 140 mil millones, la expansión de los capitales locales que se radicaban en el exterior pasaba de 55 a 139.000 millones de dólares. Es decir, que por cada 100 dólares de endeudamiento externo total se desplazaron al exterior 105 dólares.

El gobierno del Presidente Kirchner ha aplicado y aplica una política neodesarrollista. El Ministro Lavagna ha señalado el 6/3, en una larga entrevista periodística, que ahora la prioridad es que "crezcan las inversiones", incluyendo en ellas a las empresas privatizadas". [3] Sin duda, de aquí en adelante será decisivo el crecimiento económico sostenido en un país periférico que registra como datos negativos un fuerte componente de "economía rentística", y es insignificante en el comercio mundial (8% del PBI se realiza en el mercado mundial). Es importante, por eso, contar con una visión de cómo impactará en la sociedad la salida del default.

2. Cómo impactará sobre la economía y la sociedad la salida del default

Nos hemos referido en este artículo a los problemas estructurales de la economía argentina. Se abre ahora un proceso en el cual coexistirán avances reales con grandes cuellos de botella para afianzar el camino elegido por el gobierno (y la sociedad) de pagar la deuda y al mismo tiempo garantizar crecimiento económico con la recuperación del empleo, los salarios y el bienestar social. [4]

En efecto, de acuerdo a la opinión cautelosa del Ministro Lavagna, la economía crecerá este año entre el 5 y el 6%, aunque Lavagna desliza al Presidente que no descarta un aumento del 8% (necesario, como hemos visto, para enfrentar los pagos por intereses y amortización de capital). La recuperación de la economía es evidente por la fuerte recuperación en el 2004. Así, entre 2003 y 2005 el crecimiento acumulado oscilaría entre el 20 y el 25%.

Es previsible que haya un incremento del crédito, lo cual es importante para garantizar el crecimiento económico. Las exportaciones aumentarían en 2005 en un 4%, y las importaciones en un 20%. Quedaría así un saldo positivo de 9 mil millones de dólares (menor al de 2004), Se espera también un aumento de las inversiones, porque muchas empresas industriales están trabajando al borde de la capacidad instalada (si ni lo hacen, optarán por intentar aumentar los precios).

El gobierno ha comprometido el 23% del presupuesto 2005 para fomento de la promoción industrial y ampliaciones de gasoductos y redes eléctricas. El gobierno calcula que el dólar estará en 2005 a un promedio de 3,05 pesos (aunque algunos economistas dicen que podría caer a 2,80 pesos), lo cual garantizaría la competitividad de la economía argentina.

Hasta aquí, las previsiones positivas. Pero como entre 2005 y 2006 Argentina deberá pagar vencimientos por 27 mil millones de dólares, el gobierno está obligado a mantener una fuerte presión fiscal para obtener más ingresos. Esta presión fiscal afecta al consumo y a las empresa. Además, será necesario renegociar un Acuerdo Transitorio con el FMI para refinanciar vencimientos de la deuda 2005-2006.

Como es sabido, el FMI exige medidas concretas para renegociar, y estas medidas son duras y precisas: superávit fiscal del 6%, cierre de las renegociaciones de los contratos y tarifas con las empresas públicas privatizadas, sanción a la Ley de Coparticipación Federal, rediseño de los bancos públicos y renegociación con los bonistas no incluidos en el canje.

Así las cosas, el gobierno inicia el duro camino establecido por la recuperación de la normalidad de la economía nacional. Ahora se debe pagar. Quizás el desafío no sería tan serio si no se plantease el clásico conflicto en países en crisis: pagar o contar con recursos para subsidiar al desempleo y subempleo masivos y atenuar la pobreza.

Sobre 13 millones de la Población Económicamente Activa (PEA), se registran en el país 8.500.000 asalariados, de los cuales el 50% es trabajo no registrado (o "en negro"). La mayor actividad económica está estimulando la conflictividad laboral en varias ramas de actividad (transporte, alimentación petróleo, rurales, estatales). La CGT exige que el salario promedio aumente de 630$ a 750$ para los trabajadores privados y públicos. También pide que el salario mínimo sea de 640$ mensuales.

Si bien la CGT ha establecido un pacto con el gobierno para moderar las demandas, el aumento solicitado incluye a más de 5 millones de asalariados, y al mismo tiempo habilita reclamos de aumentos para el resto de las categorías salariales. Seguramente el 2005 será un año con numerosos conflictos laborales. Lavagna ha manifestado (el 22/3) que la postura de la CGT es "poco fundada", que se deben negociar mejoras por "productividad", y que se corre el riesgo de aumentos nominales que estimulen la inflación. [5] Está en marcha una dura puja entre Lavagna y un sector sindical liderado por Moyano, Secretario General de la CGT.

Además está el tema de la pobreza y la desocupación. El 40% de los argentinos (o sea, 15 millones) son pobres (en un país que hace 20 años registraba un 10% de pobres). Son las familias cuyos ingresos mensuales no alcanzan los 750 pesos. En este conjunto social hay 5 millones de personas que son indigentes (es decir, que no alcanzan a consumir por unidad familiar 330 pesos mensuales). Los movimientos piqueteros, la presión de los desocupados sobre los municipios en todo el país, para lograr subsidios, etc., son datos políticos importantes. La desocupación (desocupados + beneficiarios de los planes de subsidio al desempleo) se mantiene en un 18%.

El difícil panorama laboral y social se agravaría aún más si la inflación aumenta más de un dígito, afectando no sólo a los sectores pobres sino también a las familias que reciben ingresos entre 750$ y 1.200$. El presupuesto prevé para 2005 una suba de precios minoristas de 7-9%. Pero en enero-febrero acumuló un 2.4%, y amenaza con llegar a un 10-12% en 2005. El "frente inflacionario" preocupa seriamente al gobierno nacional. [6]

3. Comportamientos de las fuerzas de oposición. Críticas desde el exterior

Sólo los pequeños partidos de izquierda (PC, PCR, PO) y algunos movimientos piqueteros afines a esos partidos, intentaron sin fuerzas suficientes mantener y difundir la consigna de una moratoria de la deuda en default. La sociedad argentina acompañó con esperanzas las negociaciones entre el gobierno argentino y las instituciones financieras y con los representantes de los acreedores privados.

Por cierto, el gobierno argentino ha negociado el default sin entorpecimientos por parte de los partidos de oposición moderados. Debe señalarse que la UCR, pese a sus divisiones internas, se mostró complaciente durante todo el proceso de negociaciones que abarca los meses de diciembre 2004 a febrero 2005. Elisa Carrió, líder del ARI, también manifestó en reiteradas oportunidades que apoyaba las negociaciones, aunque mantenía diferencias con la política económica del gobierno en general.

Los líderes de los partidos de centro-derecha, Ricardo López Murphy y Mauricio Macri, se mantuvieron en silencio durante las negociaciones,. López Murphy destacó públicamente que "nunca critiqué el proceso de canje". [7] Tampoco se escucharon objeciones de parte del ex-presidente Menem.

En pocas palabras, la oposición de centro-derecha y centro-izquierda ha apoyado las negociaciones y sus resultados. Esto no significa que de complicarse la situación económica del país, desde estos mismos sectores puedan surgir críticas al manejo político y técnico de las negociaciones de la deuda por parte del gobierno nacional.

Tampoco se registraron críticas oficiales por parte de las grandes organizaciones empresarias (UIA, Sociedad Rural, ABRA, ABA, etc.), ni por parte de las centrales sindicales (CGT y CTA).

En realidad, las críticas más duras al proceso del canje se ubican en el exterior. Así, el Financial Times sostuvo el 7/3/05 que "la Argentina sentó un precedente peligroso", y advirtió que "ha reescrito las reglas de juego en las finanzas de los mercados emergentes". [8] Como se observa, la preocupación del Financial Times es que el ejemplo argentino aliente a otros países al borde del default a adoptar políticas de default.

También se registraron declaraciones de la administración norteamericana y del FMI que mostraban preocupación por los bonistas que no entraron al canje. Así, el Secretario del Tesoro de EE.UU., John Taylor, indicó el 7/3/05 que Argentina corría el riesgo de juicios en tribunales internacionales. También agregó que le país debía continuar con el programa de "reformas económicas" acordado con el FMI. [9]

4. Conclusiones

2005 es un año electoral. Kirchner se prepara para lograr un "plebiscito" favorable en las elecciones. Como es sabido en octubre se renuevan parcialmente las Cámaras de Diputados y Senadores nacional y provinciales. El Presidente Kirchner necesita que el comportamiento de la economía mejore los niveles de empleo y salarios, y al mismo tiempo deberá perseverar para lograr un superávit fiscal que le permita enfrentar, por lo menos, el grueso de los vencimientos de la deuda y eventuales reclamos de acreedores, para lograr que las elecciones le faciliten aumentar los bajos niveles de representación política del kirchnerismo en los congresos nacional y provinciales.

Es cierto que la mayoría del PJ se alineará junto al Presidente Kirchner para garantizar el triunfo electoral del PJ. Pero el partido peronista es hoy una suma de fueras provinciales, y al mismo tiempo, escenario de una compleja relación de compromisos y enfrentamientos entre las dos corrientes mayoritarias, el kirchnerismo y el duhaldismo. El menemismo, aliado con el "saaísmo" (Rodríguez Saa), amenaza con presentarse a elecciones por separado, y ya han constituido un bloque separado del PJ en las Cámaras de Diputados y de Senadores del Congreso Nacional.

El resultado de las divisiones internas será que en muchas provincias la eventual mayoría peronista sólo incluirá una minoría kirchnerista o pro-kirchnerista. Además, los resultados desfavorables para el PJ en las elecciones realizadas este año en Santiago del Estero (donde triunfó la UCR) son un dato preocupante para el gobierno y para el PJ, y por ende para Kirchner.

El resultado del canje demuestra que para que el país pueda enfrentar la "pesada carga" de la deuda se requiere que un bloque político-social homogéneo y mayoritario gobierne al país. El PJ es una mayoría, pero no garantiza la construcción de tal bloque político-social. En casos de "fisuras" en el peronismo, la oposición de centro-derecha, la UCR y el centro-izquierda se sentirán tentados a debilitar al peronismo, agregando una cuota de incertidumbre en un país que todavía vive las consecuencias de la debacle de diciembre de 2001. Además, es previsible que el gobierno sufra mayores presiones de EE.UU. y países del G-7 para el cumplimiento de las "reformas estructurales" que plantea el FMI.

Como hemos comentado, las presiones de los sindicatos y organizaciones de trabajadores desocupados serán importantes en 2005. Esto no significa necesariamente que el peronismo se vea afectado por el descontento social, y que ello se refleje en las elecciones nacionales, dadas las divisiones ideológicas y políticas en los campos de la oposición. Pero sí significa que el año 2005 incluirá un fuerte componente de protesta social. En conclusión, diversas tensiones económicas, políticas y sociales se perfilan con fuerza en el corto horizonte del 2005. No será sencillo para Kirchner lograr plebiscitar su gestión en las elecciones del mes de octubre.

Notas:
[1] "Kirchner anunció el fin del default y cargó contra las privatizadas", Clarín, 2/3/05.
[2] "Tras el canje, Lavagna retornó a las conversaciones con el FMI", Clarín, 7/3/05.
[3] "Lavagna: ahora la prioridad es que crezcan las inversiones", La Nación, 6/3/05.
[4] "25 claves. Qué cambia para la gente con la salida del default", Clarín, 6/3/05.
[5] "La UIA y la CGT critican a Lavagna", Clarín, 23/3/05.
[6] "La inflación, otra vez en la agenda", Clarín, 23/3/05.
[7] "Murphy y Carrió, los más críticos", Clarín, 2/3/05.
[8] Financial Times, 7/3/05.
[9] "EE.UU. y el FMI, inquietos por los que no entraron en el canje", Clarín, 8/3/05.
(*)Director del Instituto del Mundo del Trabajo.
El presente material se publica por gentileza del Estudio Cuartango.
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